<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754</id><updated>2012-02-16T17:34:27.780-08:00</updated><title type='text'>COSAS de RAMON SERRANO</title><subtitle type='html'>Colección de artículos publicados en el PERIODICO y otras cosas</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>198</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5742171494825542089</id><published>2012-02-09T22:24:00.000-08:00</published><updated>2012-02-09T22:26:08.684-08:00</updated><title type='text'>Tell me, my Heart...</title><content type='html'>Tell me, my Heart,…&lt;br /&gt;        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;Para Carmen L.T.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un poeta inglés, de cuyo nombre no consigo acordarme, escribió esto: Tell me, my Heart, is this be Love?...(Dime corazón, es esto amor?) Y pienso yo que aquél poeta, como todos los buenos poetas que en el mundo han sido, supo expresar, desde el fondo de su alma, las grandes dudas que en nuestra alma nos asaltan tantas veces, y que son uno de los grandes problemas que, en el discurrir de nuestras vidas, tenemos los humanos.&lt;br /&gt;Porque todos sabemos que la humanidad ha ido (y va), aprendiendo a pasos agigantados cantidad de conocimientos, cifras, datos, definiciones y comportamientos, que le son muy útiles para el buen desarrollo de su hacer cotidiano. Que para una mejor, y más productiva, realización de su trabajo, como  para sus desplazamientos y medios de comunicación, ha inventado máquinas y artilugios que hace tan sólo unas décadas eran impensables.  Y que ocurre lo mismo con algunos oficios y profesiones, sobre los que el hombre de la calle ignora tanto su nombre como su actividad. Porque no sé usted, pero confieso que yo ignoro lo que hace un arquitecto de soluciones, y juro que conozco a alguien que vive y mantiene a los suyos siendo eso. &lt;br /&gt;Resumiendo: hoy se tienen muchos más conocimientos que antaño, lo cual siempre es loable, aun cuando demasiadas veces lo aprendido nos sea de escasa o nula utilidad. De cualquier forma, repito, siempre es bueno saber que la sístole y la diástole pueden ser auriculares o ventriculares; cuál es el teorema de Pitágoras; la diferencia entre una redondilla y un soneto o que los ríos Tunguska son afluentes del Yenisei. Aunque uno sea carpintero, abogado, o taxista. Lo malo es cuando empleamos nuestro caletre para saber, “con precisión enciclopédica”, si el gol con el que el Atlético Escalerillas ganó la copa, lo metió  “Pitu” o fue “Balbo”. O que el cantante del grupo rockero  “Rest and Thres”, se llama Pak O’Diaz.&lt;br /&gt;Pero es peor aún cuando no sabemos dar acertadamente con la definición de la condición o el estado anímico en el que nos encontramos nosotros mismos, o en el que se halla, o posee, alguien en concreto. Porque los conocimientos del mundo exterior, se aprecian fácilmente y siempre que acudamos a ellos, encontraremos los mismos síntomas y obtendremos los mismos resultados. El pintor logrará el color turquesa cada vez que mezcle cuatro partes de azul, con una de amarillo y una de blanco. Y el científico sabe que para conseguir el ácido sulfúrico -el compuesto químico que más se produce en el mundo-, ha de utilizar siempre  la fórmula H2SO4.&lt;br /&gt;Sin embargo no nos ocurre igual cuando queremos reconocer algunos sentimientos, ya se estén dando estos en nosotros mismos, o hacia un extraño. Para hacerme comprender mejor me voy a fijar en tres de estos sentires, mostrándolos desde las distintas perspectivas con las que solemos observarlos, pues en demasiadas ocasiones no acabamos de reconocer las sensaciones y las confundimos tratándolas de distinta manera a como debiéramos hacerlo.&lt;br /&gt;Hablemos primeramente de la amistad, para decir que todos tenemos infinidad de amigos (al menos de eso presumimos) pero la mayoría poseemos muy pocos y, acaso, ninguno. Porque no se puede llamar verdaderamente AMIGO, así, en toda la extensión y eseidad del término, a aquél a quien conocemos desde niños, o al compañero de trabajo, o al vecino, tan sólo por esos motivos. Lo es, ese sí, la persona por quien todo lo daríamos, todo lo haríamos y a todo nos expondríamos, con tal de ayudarle y darle satisfacción. A quien consideramos tanto, o más, que si fuera un familiar, porque la auténtica hermandad no requiere lazos de sangre. Difícil es de hallar, pero dice el Eclesiástico (6-14), que quien lo encuentra, ha hallado un tesoro.&lt;br /&gt;Seguiremos brevísimamente con la envidia, uno de los mayores males que pueden afligir al hombre, ya que, la mayoría de ellos, no sabemos alegrarnos con el merecido triunfo de otro, y al no poder alcanzarlo nosotros, pasamos de inmediato a menospreciar su éxito, a restarle importancia, y a malvivir amargados por el livor de no poder emular su victoria.&lt;br /&gt;Pero, sin duda alguna, donde más se da esto de la confusión, o el difícil reconocimiento de una emoción, es en el AMOR. Profusión hay de casos en los que el cariño se confunde, o se disimula, por las más diversas máscaras, abalorios y valores que no le son intrínsecos. Así, aquél casó con aquella por su dinero. Este, dijo estar enamorado, mas únicamente buscaba la posición social, o la alcurnia, de su cónyuge. A esotro, no le atrajo de esotra más que la lujuria dada su exuberancia carnal, o, simplemente, su buen parecido físico. Ese de más allá, eligió a esa sin buscar otra cosa en su pareja que a alguien que le hiciese la comida y le limpiara la casa. Y los ha habido que… Pero a qué seguir poniendo ejemplos, si la mayoría son de todos conocidos, y todos sabemos que en ninguno de los ejemplos apuntados se halla reflejado lo que es verdaderamente el AMOR. Lo que en realidad es el AMOR.&lt;br /&gt;Algo que sí debió querer decir aquél poeta inglés, de cuyo nombre no consigo acordarme, pero del que sí sé que debía estar muy cuerdo, ya que nunca los orates y sólo los juiciosos pueden amar con locura. Dábase cuenta el bardo británico que el auténtico cariño no podía estar basado en esas pobres menudencias citadas, sino que había de estar fundamentado en sentires y anhelos de mucha mayor enjundia. Por eso, y estoy plenamente seguro que fue por eso, escribió preguntándose a sí mismo: “Tell me, my Heart, is this be Love?... ¿Dime corazón, es esto Amor?.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;Febrero 2012&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 10 de febrero de 2012&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5742171494825542089?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5742171494825542089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5742171494825542089' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5742171494825542089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5742171494825542089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2012/02/tell-me-my-heart.html' title='Tell me, my Heart...'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1461272074882058790</id><published>2012-01-25T22:39:00.000-08:00</published><updated>2012-01-25T22:40:25.242-08:00</updated><title type='text'>El orbayu (y II)</title><content type='html'>El orbayu (y II)&lt;br /&gt;Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves, y por expreso deseo de la “directora”, se trasladaron a Cangas de Onís, a Arriondas y al mirador del Fitu, y tras ver sitios tan güapinos, y maravillados por ello, pensaron en comer en “El Molín de Mingo”, pero luego se llegaron hasta “Casa Marcial”, donde, tras probar unos tortos de maíz, tomaron arroz con pitu de caleya -de tan merecida fama-, pan de escanda y un tocinillo de Grado, auténtico “bocato di cardinale”. Pero, tras la comida, el tiempo empezó a cambiar, nublóse, y a la oscurecida llegó el “orbayu”. Por ello, y casi agradeciéndolo, se estuvieron toda la tarde tomando un té en un cómodo y discreto salón del hotel, no ya hablando, sino diciéndose cosas, alguna de ellas, de manifiesta profundidad. ¿Qué estuvo pasando en esos días?&lt;br /&gt;Más que demostrado está, que las personas se ven afectadas de distinta manera por el encuentro con algo o con alguien. Y eso vino a ocurrir con nuestra pareja, los cuales, desde el primer momento, se sintieron a gusto y atraídos mutuamente, aunque de diferentes formas y por distintos motivos. Ambos tenían cualidades en abundancia para que su trato no fuese sólo grato, sino muy deseable. Los dos universitarios, los dos en una buena edad, y los dos de aspecto y convivencia envidiable. Él, parco en palabras y metódico, quizás en demasía, enjuiciaba cualquier tema con profundidad y enjundia y tenía tres arraigadas aficiones: la música clásica, la pintura y el ajedrez. Ella, en plenitud de una sensual belleza, era activa, decidida, eficiente y pragmática. La dominaban dos vicios: leer y viajar. Y añadiremos que a ambos les privaba la buena cocina. &lt;br /&gt;Como antes dije, tan pronto se trataron, los dos empezaron a sentirse a gusto el uno junto al otro, aunque sus deseos más íntimos no fueran los mismos. Alberto encontró en ella todas las condiciones exigibles en un amigo íntimo y pensó que podría serle de mucha ayuda en su nueva vida. Andrea fue adivinando en él todos los requisitos que le hacían poder llegar a ser un nuevo esposo o compañero, tan bueno, que pudiese llenar el vacío que había dejado el que tuvo anteriormente. Por ello, despaciosa y casi inconscientemente, que no era en absoluto ni licenciosa ni procaz, fue dejando a su subconsciente que actuase. Un día le cogió la mano; otro bebió de su copa; al paseo por la Garganta del Cares acudió con un mini short que dejaba al descubierto unas piernas perfectas y voluptuosas, y la última anoche había aparecido con un escote de vértigo en su blusa.&lt;br /&gt;-Alberto, no me has dicho nada de mi look de hoy.&lt;br /&gt;-Que puede hacer perder la cabeza al hombre más sensato.&lt;br /&gt;Y no continuó hablando sobre el tema, pero pensando en él, luego, a solas en su habitación, mantuvo consigo mismo una lucha entre el corazón y el cerebro por ver quién decidía el modo de obrar ante aquella mujer.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente seguía orbayando. No llovía, sino que el cielo lloraba mansamente a través de un finísimo tamiz, por lo que leyeron la prensa tranquilamente en el hotel y a media maña decidieron ir paseando hasta la playa de Poo. Al regreso dijo Andrea:&lt;br /&gt;-Presiento que hoy va a ser un día muy importante y feliz para mí, así que, si me lo permites, esta tarde me iré a la peluquería, a comprarme un capricho, y luego te llevaré a cenar al “Mirador de Toró”, que creo que es muy bueno. Pero nada de si me lo permites. Te lo ordeno.&lt;br /&gt;A la noche apareció elegantísima, esplendente, y tras los sinceros elogios de Alberto, marcharon al restaurante. Probaron los oricios, unos deliciosos longueirones, pastel de cabracho y atún en rollo. Todo buenísimo. Tomaron café, pero no licor, ya que él prefirió invitarla a champán en el hotel. Tras brindar con la primera copa por un futuro feliz para ambos, ella propuso terminar la botella en su habitación y así le mostraría la adquisición que había hecho esa tarde. Ya arriba, tomaron una segunda y una tercera copa. Entonces ella le pidió:&lt;br /&gt;-Espera un momento que voy a enseñarte lo que me he comprado.&lt;br /&gt;Pasó al baño y, al poco, salió de él con un sujetador azul en la mano y desnuda de cintura hacia arriba. Con la mayor naturalidad le dijo:&lt;br /&gt;-¿Verdad que es bonito? Luego me lo pones y verás cómo me sienta.&lt;br /&gt;Él, atónito, se levantó de inmediato y le contestó:&lt;br /&gt;-Perdón, Andrea. La cena, o el champán, no me han sentado bien. Tengo una jaqueca espantosa y voy a marcharme. Que descanses.&lt;br /&gt;Ella se levantó temprano aunque no había podido dormir en toda la noche, y al hacerlo, vio en el suelo un folio con el membrete del hotel, que alguien había metido por debajo de la puerta. Lo leyó: &lt;br /&gt;“Cuando veas esta nota ya estaré lejos de aquí, pues voy a coger el primer autobús que me lleve a Oviedo, y luego seguiré viaje a Madrid.&lt;br /&gt;Quiero que sepas que me has parecido una mujer extraordinaria en muchísimos aspectos,  y que me hubiese gustado enormemente conseguir tu amistad. No juzgo negativamente, para nada, tu actitud de anoche. Eres una persona decidida y obras como crees oportuno, y en la actualidad, hasta para hacer determinados actos, pocas cosas están ya mal vistas y da igual quién tome la iniciativa. Me costó lo indecible tener que rechazar un placer como el que me ofrecías, pero entendí, y espero que tú lo hagas, que no podía complacerte, ya que creo que sólo se debe hacer el amor si se lleva a cabo decentemente con aquella persona a la que estás sentimentalmente unido. Se puede hacer también por puro placer corporal, pero si es de esta manera, nunca con alguien a quien consideras, que eso sería aprovecharse, y un amigo no se tiene para sacar provecho de él. De todas formas, te repito, me costó lo indecible renunciar a ti.&lt;br /&gt;Tienes mi dirección y mi teléfono. Si quieres, cuando regreses de París, búscame, que deseo, como no te puedes imaginar, que volvamos a vernos y que llegues a ser una buena amiga. Seguro que mi mejor amiga.&lt;br /&gt;Con mi mayor afecto: A.&lt;br /&gt;Con paso vacilante salió a la terraza de su habitación, y allí, con la claridad de la mañana, observó que ahora el papel estaba mojado. Sería por las lágrimas que se le habían derramado al leerlo. O, quizás, por el orbayu. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Enero de 2012 &lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 27 de enero de 2012&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1461272074882058790?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1461272074882058790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1461272074882058790' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1461272074882058790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1461272074882058790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2012/01/el-orbayu-y-ii.html' title='El orbayu (y II)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-186077884187643743</id><published>2012-01-13T22:44:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T22:45:21.837-08:00</updated><title type='text'>El orbayu (1)</title><content type='html'>El orbayu (I)&lt;br /&gt;      Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, sólo con verla, por su belleza física, su porte y sus modos, intuyó que debía ser una mujer extraordinaria. Le superaría algo en edad (que ya habría saltado los cuarenta), pero se dijo que ese no es un dato a tener siempre en cuenta en las mujeres, y que tratar de adivinarlo es tan difícil como encontrarse con un amigo en Tokio sin haber concertado antes una cita. Había venido al hotel un día después que él, la conoció de inmediato al coincidir ambos en recepción a su llegada y tratar de ayudarla con el equipaje de mano. Ella le agradeció el detalle con una sonrisa y ya no se volvieron a ver hasta la cena, en el comedor, donde ocuparon mesas vecinas. Entre ambos sólo hubo un escueto y correcto “Buenas noches” al llegar, y algo similar al despedirse. A la mañana siguiente coincidieron de nuevo en el desayuno, y no habiendo en ese momento más clientes, tras preguntarle si estaba solo, le invitó a compartir su mesa. Aceptó él de muy buen grado y comenzaron una desenfadada y distendida charla tras las obligadas auto presentaciones:&lt;br /&gt;-Hola, soy Andrea.&lt;br /&gt;-Yo, Alberto.&lt;br /&gt; Y cada uno hizo un breve currículum de sí mismo. La mujer, dijo haber enviudado a los treinta, ser oriunda de Ávila, vivir sola en Madrid y tener una hija casada, hacía un año, con un catedrático de La Sorbona. Había venido a distraerse un poco, puesto que, en unas semanas, marcharía a París donde estaría un par de meses, hasta finalizar agosto, ayudando a su hija que le iba a dar su primer nieto. Vivía bien, sin problemas, pero, sin saber por qué, no era feliz.&lt;br /&gt;Él manifestó que era soltero y, entre vergonzosa y orgullosamente, que acababa de ser cuarentón. Que después de terminar su carrera de economista, había llegado a desempeñar el cargo de sub-director de una muy conocida multinacional de informática. Pero que, a principios de este mismo año, sufrió una cardiopatía isquémica por lo que le dieron la invalidez permanente. También residía en Madrid y se había venido a Llanes para mentalizarse un poco de cómo sería su nueva vida de inactividad laboral. Y que había escogido el hotel por los consejos de un compañero de trabajo, mejor dicho un ex compañero, que era llanisco.&lt;br /&gt;El día apuntaba bueno, a pesar de ser junio y estar en el Principado. Ni una nube cubría la Sierra de Cuera y el sol empezaba a calentar un poquito. Decidieron salir a dar un paseo por la villa, y hablando de mil cosas, Andrea, muy lanzada, le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Tienes algún plan especial para los días que estés aquí?&lt;br /&gt;-No, respondió Alberto. Así que, si me lo permites y eres capaz de aguantarme como compañero, te seguiré encantado a donde vayas.&lt;br /&gt;- Pues soldado. Desde este instante queda a mis órdenes.&lt;br /&gt;- ¡Señor, sí señor! bromeo él.&lt;br /&gt; Y en esas se les fue la mañana. Se pasaron por la oficina de turismo, instalada en un magnífico torreón del siglo XIII, junto a la extensa y bien conservada muralla, para que les informasen de lugares y sitios dignos de visitar. Luego, y antes de regresar al hotel, se fueron a un chigre para tomar un culín de sidra de buen “palu” y unas “andaricas”. &lt;br /&gt; -Si te parece, propuso ella, nos vamos a marcar un plan a seguir, dependiendo por supuesto de que nos apetezca cumplirlo, y del tiempo. Tras el desayuno, cogeremos mi coche y nos iremos a conocer lugares y paisajes de la comarca, que deben ser una preciosidad. Si se tercia, comemos por ahí y luego regresamos al hotel. Entonces, tiempo libre, y a eso de las ocho salimos a dar un paseo y tomar algo en alguna terraza.&lt;br /&gt; Así lo hicieron, y esa misma tarde volvieron a patear el pueblo. Tomaron un café en el casino, un precioso edificio modernista que a principios del siglo XX construyeron los indianos en el en el centro de la villa. Luego visitaron la basílica de Santa María de Conceyu, gótica, de la segunda mitad del XV, aunque  su fachada occidental posee características románicas. Frente a ella, la Casa de Cultura, sita en el Palacio de Posada  Herrera, y el palacio de Gastañaga, del siglo XV. Por todo eso y por otras muchas cosas comprobaron que Llanes era un lugar fantástico, idea que corroboraron después cuando anduvieron por el paseo de San Pedro, construido en 1847, y desde el que se aprecian unas maravillosas vistas de la villa hacia un lado, y de la playa y el mar al otro.&lt;br /&gt; Cenaron pronto y luego hicieron una larga, muy larga, tertulia en la terraza del hotel donde se alojaban, el Sablón, un sitio coqueto, entrañable y volcado sobre el Cantábrico. Y en esa prolongada charla hablaron de muchas, muchas cosas, pero por sus cabezas empezaron a pasar muchas, muchas, y muy diferentes ideas y sensaciones, como si el aire comenzase a soplar para cada uno, desde distinto origen y hacia diferente lado. &lt;br /&gt;En las siguientes jornadas cumplieron fielmente el plan trazado. Sin prisas, y a su aire, tras el desayuno, cogían el coche de Andrea, un Audi 4 recién estrenado, y se iban a recorrer los contornos. El martes fueron hacia el oeste, hasta Villaviciosa, para regresar por Lastres, Colunga y llegar a Ribadesella, donde comieron en “El Repollu” una crema de “pedreru”, “arbeyos” con jamón y un excelente pescado comprado en la Rula. Regresaron al hotel y se despidieron hasta la hora de la cena. &lt;br /&gt;El miércoles decidieron, con gran acierto, hacer la ruta del Cares, y comprobaron que, si se la conoce como “la Garganta divina”, no es por capricho, ni casualidad, que pocos lugares hay en España con mayor belleza que este, en el que, por una senda de poco más de un metro de ancha, prácticamente llana, cuidada, y cómoda, se recorre el desfiladero por el que discurre ese río. Haciéndose lenguas del espléndido paisaje que acababan de ver, y antes de regresar a la antigua Puebla de Aguilar, visitaron algunas de sus casi treinta playas, como las de Barru, Gulpiyuri, San Antolín o Torimbia, y en ellas estuvieron conversando bastante rato bajo un sol casi veraniego, que era una delicia.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Enero de 2012&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 13 de enero de 2012&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-186077884187643743?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/186077884187643743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=186077884187643743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/186077884187643743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/186077884187643743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2012/01/el-orbayu-1.html' title='El orbayu (1)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5898053726443321912</id><published>2011-12-20T19:11:00.001-08:00</published><updated>2011-12-20T19:11:53.249-08:00</updated><title type='text'>Sonidos y ruidos</title><content type='html'>Sonidos y ruidos&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Casi todos los días, casi todos nosotros, esperamos, aún sin darnos cuenta, poder escuchar algún determinado sonido que “venga a alegrarnos las pajarillas”. O sea, que pueda satisfacer nuestra alma al recordar, o percatarnos, de sones con los que antes (hoy en día, por desgracia, ya casi no se escuchan) nos veníamos arriba en nuestros quehaceres y actividades. Aunque hay que reconocer que también existen ruidos que nos irritan y nos ponen de un “yogur” que no veas. Pero de estos hablaremos sólo un poco.&lt;br /&gt;Conviene aclarar que a esas “músicas” del pasado las evocamos no en la condición consustancial de lo que oímos, sino en el sentido subjetivo, es decir, en lo qué y cómo nos atañe, que no todo es siempre igual para todos. Pues es cierto que ciertas cosas siempre nos agradan, pero también lo es que, eso mismo, a otro les disgustan y encocoran. Qué curioso observar cómo nuestra mente cataloga y adjetiva los hechos que nos afectan, pero no siempre como son en realidad, sino de la manera que le atañen y/o le placen.&lt;br /&gt;Ignoro la causa que íntimamente nos regocija, pero puedo asegurar que yo, y creo poder decir lo mismo de una gran mayoría, lo hemos sentido en muchas ocasiones. Quiero decir bien alto que me gusta evocar recuerdos de melodías, porque eran eso melodías, que escuchábamos en el acontecer diario, provocadas, simple y llanamente, por el hacer de la gente. Como tengo que expresar que hay igualmente muchas otras cosas que despiertan nuestro gozo: ciertos olores, vistas de tierras o rincones y lugares de nuestra infancia, o determinados objetos. Bastantes por fortuna. Pero hoy quiero aludir únicamente a los sonidos y a los ruidos, dejando al margen las sensaciones percibidas por otros sentidos.&lt;br /&gt;Puede que alguien piense que esto sólo son evocaciones caducas. Lo sé y lo admito. Pero no me digan si no era mucho más agradable escuchar por la noche a un hombre, que vendría con seguridad de rondar a la novia o de echar de comer a sus animales, acercarse primero, pasar ante nuestra ventana y alejarse después, cantando una copla sencilla, del pueblo, con una voz profunda y seria, que, sentado en tu cuarto de estar o tumbado en tu alcoba, dar un respingo al paso de un cupé tuneado y sin silenciador, con las ventanillas bajadas y el equipo de música funcionando a todo volumen.&lt;br /&gt;Por eso, y por muchas causas que no vienen al caso, con reiterada frecuencia traigo la remembranza a mi memoria de personajes y escenas, de otros tiempos, cuya entrañable y suave algarabía estaba repleta de cadencias. Por estos, y por otros motivos que puedan suponerse, rememoro a menudo escenas vividas hace mucho y que siempre alegraban mi espíritu al hacerlo. Por eso mismo, y por querer conseguir un bienestar que ya suele faltarme, me paso horas diciéndome a mí mismo que aún puedo oír de nuevo alguna de aquellas cantinelas. Por eso, y porque en ocasiones consigo convencerme de haberlo conseguido, y entonces soy feliz. Por eso, quizás sólo por eso, bastantes, aunque nunca demasiadas, veces pienso en:&lt;br /&gt;El repicar de la campana que llegaba hasta la celda del monje convocándole a maitines, o la llamada del almuédano al muslim para la azalá del fajr; la salida del pastor de su duermevela con el tintineo de las esquilas; el griterío bullicioso que el paseante oye salir del patio de un colegio en la hora del recreo; el pasar ante la fragua y sentir el acompasado y sonoro golpeo del martillo sobre el yunque, cosa esta que fue origen, sin duda, de uno de los más sentidos palos del flamenco.  En algunos lugares, el turullo o la trompa del porquero para que en las casas se diera suelta al cochino, y habiéndose formado la piara, llevársela a pastar a algún encinar cercano. El saber de la cercanía del afilador al percatarse de los sones de su chiflo, al que aquél sacaba con primor sus tonalidades alternativamente, de graves a agudas y viceversa. E incluso para el preso, tiempo ha por fortuna de esto, el runruneo de la rata que percibía cuando ella acudía diariamente hasta su banqueta para compartir con él, y por su caridad, un poco de su escaso condumio, sabiendo el roedor que mientras lo rustía, había de soportar unas consideraciones que el recluso tan sólo podía dirigirle a él, dada la soledad de su celda. Eso eran sonidos.&lt;br /&gt;Ahora sólo se escuchan ruidos. Barullos, voces, jaleos y estridores, provenientes de la calle, de la radio, de la tele, o de tantos otros sitios, que te irritan profusa y hondamente desde que por la mañana te tiras del petate hasta que por la noche, cansado del trabajo y de tantas otras cosas, vuelves a tu cribete, intentando casi inútilmente conciliar el sueño y conseguir un merecido descanso.&lt;br /&gt;Son demasiados ruidos. Te despierta la alarma que lleva incorporada el teléfono móvil; te aturde el estridente claxon de un automovilista que apremia al que tiene delante al observar que se ha abierto el semáforo; te pone la cabeza como un bombo el monótono zumbido del aparato de aire acondicionado que un vecino ha instalado sin permiso en el patio de la comunidad, o te exaspera el inmisericorde tableteo del martillo neumático con el que un obrero municipal abre una zanja, profunda y larga, en la acera de nuestra calle. Esos, y otros muchos bochinches y estridores que suelen producirse en muchas situaciones que me callo, se oyen ahora lamentablemente.&lt;br /&gt;Y es que antes, por fortuna, había sonidos. Ahora, para nuestro pesar, hay ruidos. ¡Qué le vamos a hacer! &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;       Diciembre de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 22 de diciembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5898053726443321912?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5898053726443321912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5898053726443321912' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5898053726443321912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5898053726443321912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/12/sonidos-y-ruidos.html' title='Sonidos y ruidos'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4001323059086484628</id><published>2011-11-30T21:08:00.000-08:00</published><updated>2011-11-30T21:09:33.171-08:00</updated><title type='text'>Y morder el anzuelo (y II)</title><content type='html'>…Y morder el anzuelo (y II)&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar el primer fin de semana las dos hermanas subieron a la alcoba de Elisa para poder hablar del tema sin que las molestasen sus padres. Tomó la palabra Gloria y dijo:&lt;br /&gt;-Mira, si como parece, el muchacho no es que no te disguste, sino que además estarías muy dispuesta a casarte con él, lo que hay que hacer es irlo preparando para que acabe mordiendo el anzuelo. Tú sabes que muchas personas son buenas, pero un tanto engolletadas, y por eso si no obtienen fácilmente los resultados apetecidos, se encelan y dedican todo su empeño en no fracasar en algo que ellas esperaban conseguir con relativa sencillez. Esto suele ocurrir en muchas circunstancias de la vida, pero en el amor se da con absoluta seguridad. Y mucho más si la mujer le sabe dar achares al hombre. Achararlo una miajita. Sí, esos “tormentos” que dicen los calés. Sabrás que en Egipto hay un dicho que habla de que a veces se puede vivir con una mujer, pero nunca se puede vivir sin una mujer. Y a este le va a pasar eso. Vamos a hacer lo siguiente… Y le explicó el plan a seguir.&lt;br /&gt;Las dos próximas veces que Elisa se cruzó con su vecino, este le reiteró sus “camelos”, a los que ella sólo le respondió con  un  escueto y  correcto: -Buenos días. Pero al tercero, ya no se conformó con eso y le dijo seriamente: -Por favor Jorge, te agradecería que no me siguieses hablando de esas cosas porque he adquirido un compromiso que voy a respetar por encima de todo. Él se quedó con una cara de gran extrañeza y se fue al bar. Al llegar, y antes de pedir una copa, le dijo a los amigos:&lt;br /&gt;-¿Alguno de vosotros sabéis si mi vecina Elisa se ha hecho novia?&lt;br /&gt;-Claro, le contestaron. El mes pasado. Si lo sabe todo el mundo. De lo que no nos hemos podido enterar es con quien.&lt;br /&gt;Como es fácil imaginar, ese conocimiento lo tenían porque Gloria se había encargado de que alguien soltase, distraídamente, frases sueltas por varios lugares del pueblo. También hizo que a su hermana le llegasen cartas, escritas como es natural por ella misma, y que el cartero entregaba en la casa familiar, sin recatarse en decir a quien pasase por la acera en ese momento:-Mucho le escriben a esta. Yo creo que tendremos boda pronto. &lt;br /&gt;Por esos días llegó un joven a hacer la inspección rutinaria a la oficina de Correos, y le faltó tiempo para invitarlo a cenar a casa de sus padres. Luego, dos domingos seguidos, hizo que la hermana cogiese el tren y se fuese a pasar el día a la capital, habiendo hecho correr la voz que su destino era para conocer mejor a los futuros suegros. Y te diré, por último, que una noche, a la hora en que Jorge solía volver a cenar, se vistió con un traje de su padre, se caló un sombrero, y se puso a hablar con su hermana en la puerta, ella de espaldas y Elisa de frente, dejándose ver bien. Desde luego, no le faltaba imaginación a la hermana mayor en su papel de “celestina”.&lt;br /&gt; Todos estos sucedidos corrieron por el lugar como reguero de pólvora, siendo el tema principal de muchas tertulias. En los pueblos, ya se sabe. Y como nunca falta alguien que quiera aprovecharse del fracaso ajeno para hurgar en la herida, un día, al llegar nuestro protagonista al bar, uno de la cuadrilla le espetó: -Parece ser que, pese a tu fama, no has podido con tu “vecinita”, que te ha dejado por otro. Quizás es que la chica de Tomás sea mucha mujer “pa” ti. Claro que porque con una no puedas, no pasa “ná”.&lt;br /&gt; Aquello le sentó como un tiro. Y herido en su orgullo, porque las cosas difíciles se desean mucho más, y porque, en el fondo, la moza le gustaba, y no poco, les juró a los presentes:&lt;br /&gt; -Por estas, que me caso con la Elisa, y si no, me voy del pueblo.&lt;br /&gt; Y desde ese mismo instante comenzó a tirarle los tejos, con toda su experiencia y todas sus fuerzas. Morigeró sus costumbres, dejando de alternar con ciertos amigotes y recogiéndose a tempranas horas Se hacía el encontradizo con ella cuantas veces podía. Le hablaba con el mayor respeto y sus palabras estaban ahora llenas de buenas intenciones, en vez de deseos indecorosos. En esas se estuvo varios meses, y tanto se esforzó en conseguir su cariño, aunque ya lo tenía sin él saberlo, que llegó a poseer las cuatro eses, como se dice en el capítulo 34, del libro I de “El Quijote”: …no sólo las cuatro eses que dicen han de tener los buenos enamorados, sino un abecé entero…&lt;br /&gt; -¿Y cuáles son esas cuatro eses, si las sabes?, preguntó Luca.&lt;br /&gt; -Claro que las sé, respondió Luis. Barahona de Soto las explica en sus “Lágrimas de Angélica”, y son estas: Sabio en servir…;Solo en amar…;Solícito en buscar… y Secreto en sus favores….&lt;br /&gt; Pero la muchacha, aconsejada siempre por la hermana, seguía contestando a las pretensiones del otro con unas negativas rotundas, aunque corteses y, digamos, dubitativas, lo cual hacía que el otro viese alguna posibilidad de triunfo para sus aspiraciones. Y así, un día y otro día, y un mes y otro mes pasó… él, pidiéndole continuamente que se casaran, y ella respondiendo que, ya era tarde, que otro se le había adelantado. Hasta que el mozo tiró por la calle de en medio. Así una noche, cuando supuso que la familia estaría empezando a cenar, se presentó en la casa de Elisa y les dijo:&lt;br /&gt; -Buenas noches, señor Tomás y la compaña. Pido disculpas, porque sé que no está bien presentarse a estas horas, pero es que ya no puedo más. Mire usted, yo quiero a su hija con toda mi alma y estoy como loco por casarme con ella, y quería saber si a usted le parece bien.&lt;br /&gt; -Hombre a mí parecerme, lo que es parecerme, no me parece mal, porque os conozco bien a ti y a tu familia, y sé que sois buenas gentes, de las de verdad. No me disgustarías como yerno, pero estarás conmigo en que quien tiene que decidir es la chica.&lt;br /&gt; -Padre, intervino Elisa, prefiero darle la contestación a solas, así que, si a usted no le importa, nos salimos los dos al portal, y ahí hablamos.&lt;br /&gt; Eso hicieron, y cuando estuvieron en la penumbra del zaguán, lo primero que hizo ella fue besarle, y luego le dijo:&lt;br /&gt;-¡Tonto, más que tonto! ¿A quién voy a querer yo, si no es a ti?&lt;br /&gt;Y luego llegó, lo que tenía que llegar. Eso de la felicidad, y lo de comer perdices, etc. etc.&lt;br /&gt;      Diciembre de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso, el 2 de diciembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4001323059086484628?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4001323059086484628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4001323059086484628' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4001323059086484628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4001323059086484628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/11/y-morder-el-anzuelo-y-ii.html' title='Y morder el anzuelo (y II)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-7874048276930009793</id><published>2011-11-30T21:05:00.000-08:00</published><updated>2011-11-30T21:07:10.419-08:00</updated><title type='text'>Ir a pescar (I)</title><content type='html'>Ir a pescar (I)&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para N.L., por su gran afición a la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luis, le dije, muchas veces, cuando me relatas esas historias, me parece que eres tú quien las ha vivido, aunque siempre pongas la acción en otros personajes. Y entonces, sé muchas cosas, pero apenas nada de ti.&lt;br /&gt;-No Luca. Ten por seguro que jamás soy yo el protagonista de mis relatos. Y si lo fuese de alguno, te lo diría. Así que, lo que te cuento lo conozco por haberlo vivido o por haberlo escuchado en boca de otros.&lt;br /&gt;-Bueno, pues aunque no te haya ocurrido a ti personalmente, me gustaría oírte algún suceso de esos que tan bien te sabes. Algún viaje, un devaneo, lo que quieras, pero algo para pasar el rato.&lt;br /&gt;-Pues te contaré los amores, que no hace muchos años, mantuvieron una pareja en un pueblo castellano. Jorge y Elisa se llamaban y vivían en la misma calle. Casi enfrente el uno de la otra. Él, de familia muy acomodada, tendría ya los veinticinco cumplidos. Bien parecido, no pudo, o no quiso, acabar los estudios de leyes, y su trabajo consistía en relevar a su padre en el comercio de ropas y tejidos que tenían, para que este se dedicara por entero a la agricultura, que no era escasa ocupación, por cierto. Tenía una hermana, Ester, dos años más joven, ya casada, y un hermano, Gregorio, que estaba en la universidad, pues ese sí era un buen estudiante.&lt;br /&gt;-Ella, que frisaría los veinte, trabajaba como vendedora en una panadería, y su hermana Gloria, algo mayor que ella, ya casada, y funcionaria en la oficina de Correos, eran hijas de Tomás, carpintero de oficio y hombre de bien. Y has de saber que la tal Elisa era guapa de verdad, una garrida moza, y, las dos, de muy buen carácter y mejor educación, por lo que era de mucho agrado el trato con ellas.&lt;br /&gt;- Nuestro protagonista, pese a no ser un mal muchacho, se las daba de galán, y siempre estaba haciendo la rosca a cuantas jóvenes, y no tan jóvenes, podía, y nunca  con la intención de conseguir esposa, sino más bien de poder lograr de ellas algún favor sexual, llegando a tener cierta fama de donjuanesco. Pues aunque las costumbres novieras antiguas no eran tan permisivas como las de ahora, siempre se dijo que el roce hace el cariño, pero es que había quienes, tal vez por llegar a ser más queridos, ludían tanto que no dejaban sitio de la amada sin palpar. Pero por decirlo más finamente, era algo así como aquello que Quevedo explica en su “Cuento de cuentos”. O sea, que se andaba a la flor del berro, por lo que, acabado su trabajo, dábase a diversiones y placeres, tratando de descabezar las mejores yerbas. Y aunque no era pretencioso, no le desagradaba que los amigotes le bailasen el agua sobre sus andanzas amatorias.- ¿Sigues con la Blasa, o ya estás buscando a otra?, le decían en el bar los más íntimos. O aquello otro de: -¿No sé qué les das, pero es que te cantan en la mano? ¡Qué tío! Y él, aunque sin presumir, como te digo, no le hacía ascos a esos comentarios y a esa fama, que por otra parte le llevaban a no cejar en sus  galanteos y amoríos.&lt;br /&gt; Y precisamente por ese hábito, y puesto que por su vecindad con Elisa, ambos se cruzaban con harta frecuencia, un día pensó que, si lo hacía con otras muchas, por qué no iba a ver si pescaba algo en las “aguas de la vecinita”, la cual, como antes te dije, era un “pescado” muy apetecible. Por ello, siempre que se cruzaba con ella no perdía la ocasión de decirle chicoleos y lisonjas, amén de lanzarle indirectas sobre una posible relación entre ambos, aunque lo único que pretendía de ella, como de tantas otras, era poder llevársela al huerto.&lt;br /&gt; Pero en los pueblos todo se sabe, y esas “aventuras” también las conocía Elisa que, además de guapa, era lista. Como listas son la gran mayoría de las mujeres en muchas cosas, pero, sobre todo, en eso de adivinar cuáles son los verdaderos deseos de aquellos que se acercan a ellas y empiezan a “arrastrar el ala”. Y tan es así, que puedo asegurarte, que tan sólo son engañadas aquellas que quieren serlo, que la que no, bien sabe defenderse, pues de inmediato “huelen” si el que llega, los que trae son nobles o aviesos propósitos. &lt;br /&gt;En esas, el uno, erre que erre con sus argucias, y la otra, una y otra vez, dándole de lado, porque estaba muy dichosa de que se hubiese fijado en ella, lo que en el fondo le gustaba, y bastante, pero para nada le concedería ni la más mínima de sus pretensiones. Al principio, con más educación que agrado, se sonreía ante los requiebros, pero al poco, la insistencia en los mismos y la subida de tono de alguno de ellos, hicieron que se agotara su paciencia cansada, hasta la saciedad, de oír lo mismo y con el mimo fin. &lt;br /&gt;Y un buen día, hablando con su hermana, le comentó su hartazgo y la indecisión de encontrar una fórmula para acabar con la situación de una forma digna y sin que surgiese desavenencia alguna entre las familias. Y Gloria, sin pensárselo dos veces, le dijo:&lt;br /&gt;-Pero, vamos a ver, a ti Jorge, ¿te gusta o no te gusta?&lt;br /&gt;-Pues claro que me gusta. Y mucho. Tanto, que me casaría con él de buena gana. Lo que no le voy a consentir es que esté tonteando conmigo, como ya lo ha hecho con otras, para pasar un rato y, si le dejo, manosearme, o lo que sea menester.&lt;br /&gt;-Bueno, si es así, déjame un par de días, que vamos a poner en marcha un plan que nos va a dar muy buen resultado. Ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Noviembre de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 18 de noviembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-7874048276930009793?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/7874048276930009793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=7874048276930009793' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7874048276930009793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7874048276930009793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/11/ir-pescar-i.html' title='Ir a pescar (I)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6016402975693829900</id><published>2011-11-06T04:10:00.000-08:00</published><updated>2011-11-06T04:11:37.476-08:00</updated><title type='text'>Impertinente</title><content type='html'>¿Impertinente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Fue porque sí, o supiste lo que hacías?&lt;br /&gt;¿Salióte al pronto, o estuvo meditado?&lt;br /&gt;Yo creo que, al fin, como un hombre  educado,&lt;br /&gt;dijiste aquello que decir querías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe en ti ilógica sentencia,&lt;br /&gt;ni verbo, no sujeto a tu albedrío,&lt;br /&gt;que tienes la virtud, el poderío,&lt;br /&gt;de dejar atónita a tu audiencia,&lt;br /&gt;con tus epítetos cabales y certeros;&lt;br /&gt;dictámenes, en todo, verdaderos,&lt;br /&gt;que dejan hacia ti, cordial y adicto,&lt;br /&gt;a quien acaba de oír tu veredicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso -dije yo- no hubo viviente, &lt;br /&gt;que más bien, o mejor me definiera,&lt;br /&gt;que hicieras tú, así, de gran manera, &lt;br /&gt;llamándome en gran tono: “Impertinente”&lt;br /&gt;Contestarte pensé, pero me aduje: Tente quieto,&lt;br /&gt;que hay ocasiones en las que procede &lt;br /&gt;el dejar que la cosa así se quede, &lt;br /&gt;ya que a oír la verdad se debe estar asueto.&lt;br /&gt;Nada de discutir, o alzar el gallo,&lt;br /&gt;y nada de meterse en discusiones.&lt;br /&gt;Quien obró así, tendría sus razones.&lt;br /&gt;¡Déjalo estar! Mejor no meneallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí he de decir que, a mí, extrañóme,&lt;br /&gt;que viniendo de ser tan generoso,  &lt;br /&gt;se me aplicase sólo un cualitativo.&lt;br /&gt;Y por pensar en esa cosa diome,&lt;br /&gt;y rebiné: Si el insultar es gratis, no oneroso,&lt;br /&gt;¿por qué tan sólo un calificativo?&lt;br /&gt;Si hubiese sido ese, o aquél, u otro sujeto,&lt;br /&gt;quien me hubiese endilgado el adjetivo,&lt;br /&gt;quien de forma tan ruin me retratara,&lt;br /&gt;es que no sabe más, yo me pensara,&lt;br /&gt;o es que no quiere ser reiterativo, &lt;br /&gt;o ya está demodé, o aun obsoleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dardo vino bien y diome en la diana,&lt;br /&gt;pero al ser, como fue, tan sólo uno,&lt;br /&gt;quedó en mi alma un ronroneo perruno, &lt;br /&gt;y callé, pero fue de mala gana.&lt;br /&gt;Y no debí callar. Debí decille: &lt;br /&gt;-Nadando como estás en la opulencia,&lt;br /&gt;de palabras, ideas y saberes,&lt;br /&gt;siendo tan generoso como eres,&lt;br /&gt;no has tenido conmigo la clemencia, &lt;br /&gt;de regalarme otros muchos pareceres, &lt;br /&gt;conformándome con una “impertinencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me pudiste llamar: chinche, engreído,&lt;br /&gt;fatuo, molesto, acaso intemperante,&lt;br /&gt;descarado, grosero, muy cargante, &lt;br /&gt;inoportuno, tieso o poseído.&lt;br /&gt;¿Y por qué no tacharme de imprudente?,&lt;br /&gt;¿de chulito quizás?, ¿de inoportuno?,&lt;br /&gt;de atrevido, pesado o insolente.&lt;br /&gt;Pero tu dito fue tan sólo uno.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombrado dejóme tu mesura &lt;br /&gt;una vez más, que mil veces lo hicieras;&lt;br /&gt;sujetando prudente la tu mano.&lt;br /&gt;Que siempre que algo así te sucediera, &lt;br /&gt;supiste realizar bien tus hechuras,&lt;br /&gt;y no hacer obras propias de un tirano.&lt;br /&gt;Proclamo entonces, admirado de ello,&lt;br /&gt;con la más viva voz, a voz en cuello:&lt;br /&gt;-  Muy grande fue, ¡inmensa!, tu clemencia&lt;br /&gt;al tolerar así mi IMPERTINENCIA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6016402975693829900?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6016402975693829900/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6016402975693829900' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6016402975693829900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6016402975693829900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/11/impertinente.html' title='Impertinente'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8815371583775201101</id><published>2011-11-03T03:50:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T03:51:14.486-07:00</updated><title type='text'>Cantiga</title><content type='html'>Cantiga&lt;br /&gt;         Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Mala la hubisteis hispanos, en esa de Monipodio!&lt;br /&gt;Vos, que supisteis salvar/ con gran sensatez y aplomo,/ un cambio de tomo y lomo/¡sin decir una bobada!,/ ¡sin tener nunca un mal modo!,/y habiendo estado en la nada,/conseguir tenerlo todo./ Cuando parecía ser/ que estabais dando lección/ de un proceder ortodoxo/ en hacer la transición,/no supisteis mantener/ actitud, formas y logros/ y caísteis en un foso/ que fue vuestro perecer:/de la política hacer/ vuestro gran modo de vida/sin pensar nunca jamás,/ que siendo de esa partida/ jodíais a los demás./  &lt;br /&gt;Y es que, parece mentira,/ que habiendo nobleza en todos,/(y si no en todos, en muchos);/ un “savoire faire” muy pulido;/ en el comportarse duchos;/ y un humanismo de oro./ Ese por el que suspiran/ francés, castellano o moro/ y quien sea bien nacido./ Que estando prestos a dar,/ pacífica solución! a un muy singular problema,/ clero, milicias y gente,/ nadie, en tan gran ocasión/ pintada sin un cabello/ alguien tuviese la flema/ de manera conveniente/ y con raciocinio obrar,/ llevando a buen puerto aquello/ para haber alzado bien,/ y bien dejado a su vez,/ en el campo y en el foro,/ en el lugar que merece/ esta nuestra “piel de toro”/ que por raza y tradición/ merecía y aún merece./&lt;br /&gt;Se acababa de vivir/ en nuestra querida Iberia/ dictadura cuarentena/ y tenemos que decir/ que al esto finiquitar/ crearonse opiniones:/ para aquél, fue cosa seria,/ y  para el otro, una pena./A  muchos les daba igual./O sea, que hablando muy mal/ les tocaban los…riñones/ En diciembrera mañana/ se produjo en tierra hispana/ extraordinaria eclosión:/ nació la Constitución,/ votada por mayoría./ Y junto a aquesta alegría,/ que había llegado hasta nos,/debo contaros a vos,/ lo que quiso ser festín,/ pues viviríamos, al fin,/ sin un roce, ni un rasguño;/ la mano abierta, no el puño,/ sin altercado o porfía,/ pensando,… hasta en ser felices./Y es más: en comer perdices./ Al menos, eso creía./ Y ante este buen hacer,/ de Quijanos y de Panzas,/ ante tamaña esperanza/ de pensares e intenciones/ boquiabiertas las naciones/ y algunas aún no creyendo,/ quedaronse admiradas,/ fascinadas, y aplaudiendo./ &lt;br /&gt;Iban a ser los autores/ de fantasía tamaña,/ alguien que tuviese maña/ para ejercer de doctores/ que nos supiesen sanar/ de los males padecidos/ anulando los temidos/ que nos pudieran dañar./ Se nos dijo y prometió,/ es más, hasta se juró:/ Vivirán para nosotros./ Por nosotros penarán./ Para ellos nunca obtendrán/ más que alguna sinecura./ Algo de poca montura/ con lo que beneficiar/ sus escuálidos bolsillos/ Unos cuantos “dinerillos”,/ dijeron por no asustarnos./ Su ganancia, será poca/ y su sacrificio, extenso/ Mas ya sabes caro amigo/ a lo que el hombre es propenso./Ya sabes lo que te digo./&lt;br /&gt;Y de los buenos deseos,/ mudaron presto a los hechos./ Buscaron para ejercer/ su acción beneficiadora/ local semicircular,/ y en aquél, hora tras hora,/ laborar y laborar/ que el verlos daba placer,/ dejándose las pestañas/ lograron, con ciertas mañas/ y artes que nombrar da espanto,/el suministrarse tantos/ prebendas y beneficios,/con tan corto sacrificio/¡ tan grande recaudación/ para el resto de su vida,/ que la suya no era vida./ La suya era un bidón./&lt;br /&gt; Y para darles lección,/ llegó allí Pedro Rincón/ viniendo de Cercedilla/ con baraja y con culero./Sentose, y dijo a un vecino:/ Esta es para timar./ El otro, por precaución/ pues quizás me hayan de dar/ por donde amarga el pepino./ Y acudió Diego Cortado/ nacido de un alfayate/ de ascendencia salmantina/ que como buen racional,/ aquello vio, y dijo: ¡Tate!,/ de la aguja y el dedal/ se vive bastante mal./ No tengo otra solución,/ así que me haré ladrón./ Pero ladrón, cosa fina./&lt;br /&gt; Pronto ambos se conocieron,/ y ambos muy pronto intimaron/ y muy pronto se enseñaron/ los dos sus “sabidurías”./ Así que a los pocos días/ eran los dos hacedores/ con los naipes maravillas/ y dos grandes timadores/ desde Gijón a Sevilla./ Y no contentos con eso/-he de decirles también,/y sé muy bien lo que hablo-/ que le robaban a quien/ en ciudad, villa o establo/ abonaban sus impuestos./Presto hicieron compañeros,/ y amigos se hicieron presto/ de muchos otros colegas/, que llenaban sus talegas/ de modo poco correcto./&lt;br /&gt; Y a qué seguir con la historia/ de aquestos, que conocéis por igual/ tú, aquél, u otro mortal/ que haya algo de memoria./ Uno hubo bueno./ Cien malos./ Y como eran mayoría,/ pronto se hicieron jauría,/ con hambre de lobo y zorra,/ y además viviendo bien./ No ya bien, a todo tren,/¡y otros pasando la gorra!./ Todos no son, ya lo sé/ viles, ni tienen por qué./ Pero en política vida/ igual que en otra movida/ los hay buenos, y haylos malos./ Y ante esta cantinela/ cada quien tenga su palo/ y el palo aguante su vela./&lt;br /&gt; Paro ya, pues es sabido/ lo que tiene acontecido/ en este país tan raro./ Millones hay en el paro/ mientras otros en su ”nido”/ no se cansan de “piar”/ por conseguir su yantar./ ¡Pájaros de mal agüero!,/ Hartos estáis de dineros/ ganados con malas mañas,/ y siendo unos torticeros./ Supisteis trepar al podio,/ pero habéis hecho de España/ un patio de Monipodio/ &lt;br /&gt;Y este ha sido mi cantar/ con el que os quise alegrar/ aunque metiese algún ripio./ Quedo yo con mi pesar/ sin querer participar/ del dolor que participio/.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Noviembre de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 4 de noviembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8815371583775201101?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8815371583775201101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8815371583775201101' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8815371583775201101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8815371583775201101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/11/cantiga.html' title='Cantiga'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1253003110656911343</id><published>2011-10-20T22:39:00.000-07:00</published><updated>2011-10-20T22:40:04.283-07:00</updated><title type='text'>El cristal</title><content type='html'>El cristal&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…Cuando yo me muera, no quiero las pálidas luces, ni los lutos…” .  Juan Torres Grueso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aún no hace ni veinticuatro horas que estaba vivo. Vivo sí, eso digo y digo bien, pues aunque en esos momentos únicamente me funcionara el cerebro, es más que probado que un hombre continúa “existiendo” mientras su cabeza siga siendo capaz de discerner y razonar. Y ella sí que actuaba, repito, mientras que los restantes miembros de mi cuerpo estaban, o muy deteriorados, o inertes hacía cantidad de tiempo. Tanto, que al muy poco fallaron todos a la vez y dejé de tener eso que siempre se ha llamado vida. &lt;br /&gt; Y aquí me encuentro hoy, solo y a oscuras, en la sencilla habitación de un tanatorio, alojado en un ataúd forrado, excesiva e inútilmente, en su interior, ya que la única finalidad de ese acolchado consiste en que el costo del féretro sea mayor, pues poca es la comodidad que el cliente puede notar en su estadía, o al menos nadie dio nunca cuenta de ella, si es que la tuvo. No hay ramos ni coronas en mi derredor, pues se han cumplido fielmente mis deseos de no traerlas. Y no es que no me agraden las flores, que siempre me gustaron y mucho, y cuyo regalo me ha parecido un obsequio exquisito, pero si es para una mujer o para un hogar. Pienso que el dinero empleado en llevarlas a un difunto estaría mejor gastado remediando un algo las necesidades de algún menesteroso. &lt;br /&gt; Tres de las paredes del antedicho cuarto son de mampostería, mientras que en la que está frente a mí, han instalado un gran cristal rectangular, que, a simple vista, parece un vidrio normal, pero que no lo es, en absoluto, por lo que a continuación he de explicar. Tras él, hay una sala en la que dialogan deudos, amigos, vecinos y conocidos, que han acudido a dar cumplimiento y testimonio de un pesar, sincero en unos y fingido en otros, pero siempre socialmente correcto. A su llegada, todos han empezado hablando sobre mí, de sus recuerdos y sus vivencias conmigo, o de mi forma de ser y de pensar. Pero la mayoría han abandonado pronto esos temas, y sus charlas se ocupan de asuntos más o menos triviales, y, por supuesto, muy distintos a los que les han llevado hasta allí.&lt;br /&gt;Algunos miran a través de ese cristal, e incluso piden que se encienda la luz para una mejor observación de mis restos, y entonces, creen erróneamente que me ven. Porque no, no me están viendo realmente como soy. Quizás, como era. En eso precisamente reside la raridad del cristal. En que ellos, desde fuera,  perciben tan solo la visión de un espectro. De algo que antes fue y ahora no es. De alguien que ya se ha ido a un mundo del que nada se sabe con absoluta certeza, pese a lo mucho que sobre él se ha elucubrado y se ha escrito. Si acaso se presume, y no es poco suponer, que quien allí está, no sufre, ni padece, ni tiene necesidad de ningún tipo, y se mantendrá para in sécula seculorum en una actitud de total pasividad y, tal vez, contemplativa. Quizás sea por esa incertidumbre del lugar, las condiciones y el tiempo de permanencia en ese sitio de los que allí nos encontramos, que los que aquí se quedan suelen tardar poco, muy poco, excesivamente poco, en relegarnos al olvido, o, como mucho, acordarse muy circunstancialmente de nosotros.&lt;br /&gt;Reitero que los  conversadores y mirones de aquel lado sólo saben, y puede que no mucho, del mundo en que se hallan, y al que yo pertenecí hasta ayer mismo. Pero desconocen por completo este al que apenas he llegado; en el que estoy ahora y en el que estaré ad aeternum. Por tanto no tienen capacidad para comprender lo poco que están, o creen estar viendo. Mientras que yo, que ya he salido de las fronteras del suyo, y aunque tengo escaso tiempo, ya que en unas horas me inhumarán o me llevarán al crematorio (pido exclusiva e imperiosamente la segunda opción), desde este lado, sí que distingo y valoro sus obras y las mías, antiguas y recientes. Y contemplo sus y mis sentimientos, ya nobles, ya taimados. Su, y mi personalidad, generosa o egoísta. En una palabra, la auténtica realidad de cada uno. De cómo fueron, cómo son  y cómo fui. Del comportamiento y las formas. Y al hacerlo he conocido de verdad mi forma de ser y la ajena. Juan Torres lo apuntaba: “…Y que allá, en mi calavera / vean mis ojos abiertos / el misterio de la vida / en la muerte que ahora llevo..”.  Si hay que ser  juzgados, no me corresponde a mí ser mi propio inquisidor, y sobre ellos, ya me cuidaré muy mucho de emitir juicio alguno, ya fuere bueno o malo. Si acaso lo que haré, al igual que la mayoría de los que me precedieron en el viaje definitivo a este barrio, será intentar que mi espíritu recuerde agradecido a quienes me trataron de benigno modo y no guarde rencor a quien pudiera haberme lastimado.&lt;br /&gt;He deseado con estas palabras demostrar la importancia de ese cristal que nos separa a vivos y finados, y las distintas visuras que se aprecian si es este o aquel el lado en que nos encontramos. Desde el mío se divisan demasiadas luchas, bastantes afanes y algunas esperanzas. Desde el otro lado, quietud, sosiego y paz, o, al menos, eso esperé siempre. &lt;br /&gt;Aquí, como ya digo, a una zona del cristal se hallan los que todavía andan  peregrinando su vivir, y al otro los que hemos dejado de hacerlo. Por eso no coincido ya con Campoamor en aquello de que todo es según el color del cristal con que se mira. Creo, más bien, que será de una forma u otra, según sea el lado del cristal desde el que miramos un mundo u otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Octubre 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 21 de octubre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1253003110656911343?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1253003110656911343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1253003110656911343' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1253003110656911343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1253003110656911343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/10/el-cristal.html' title='El cristal'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3191091114827998375</id><published>2011-10-06T06:14:00.000-07:00</published><updated>2011-10-06T06:15:14.713-07:00</updated><title type='text'>In memoriam</title><content type='html'>In memoriam&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sabemos muy bien que la vida cambia afortunadamente, aunque, a veces y en algunos aspectos, sea para mal, pero muchas también lo hace para bien, y otras sin mejora ni estropicio, sino obligada por la evolución natural del hombre con sus cada vez mayores posibilidades de todo tipo.&lt;br /&gt;Pese a ello, la principal ocupación de los viejos es, ya se sabe, el recordar momentos, sucesos, oficios o costumbres pasados. Tiempos pretéritos que para nosotros suelen ser “pluscuamperfectos”, porque lo fueron así, o porque así preferimos mantenerlos en la memoria. Y uno de estos días, evocando antiguallas, di en pensar, con el mayor agrado, en las plazas. En esos lugares más o menos grandes, o más o menos bellos, que hay en todos los lugares habitados del mundo. Y quiero hacer una sentida añoranza y una breve glosa geográfica e histórica sobre ellas, pidiendo disculpa de antemano porque, citaré algunas, pero he de dejarme muchas, bastantes, por razón de espacio y de conocimientos.&lt;br /&gt;Desde siempre, en todos los lugares, y en todas las civilizaciones, la plaza de un lugar era el sitio de mayor importancia en el desarrollo de todas las actividades. En ellas se comerciaba, se hacían contratos de todas clases, se dialogaba o se paseaba para estar al tanto de lo ocurrido en la política o la sociedad. Incluso se desarrollaban actos tan dispares como la administración de justicia, prácticas religiosas o la prostitución. Eran, indudablemente, el centro neurálgico de las urbes. El sitio donde se dictaban  y se difundían las normas por las que se regían los moradores del lugar. Como mejor ejemplo de todo ello, y por resumir, citaré el Ágora ateniense y el Foro romano.&lt;br /&gt;Pero con el paso de los años la mayoría de esas actividades empezaron a ejercerse en locales adecuados y la función placera se vio enormemente reducida. De cualquier modo la plaza continuó siendo el centro neurálgico del  pueblo y en ella, o junto a ella, se instalaban cuantos podían, desde el Ayuntamiento, a bancos, comercios o bares, sabedores de que la mayoría de los vecinos tenían que pasar por allí, y que además gustaban de hacerlo, porque ese céntrico lugar era el corazón que movía la sangre necesaria para un buen desarrollo de la vida urbana. Y se las dotaba de cuantos medios fuesen necesarios para hacerlas más cómodas y acogedoras. Por eso, en el norte las había con soportales para guarecerse de la lluvia, y en el sur se llenaban de árboles para protegerse del sol.&lt;br /&gt;Hoy las plazas ya no tienen ese sentido ni esa misión, porque la gente no concurre en ellas, o no la hace con la asiduidad y por las razones anteriormente expuestas. No acuden porque tienen otras ocupaciones para sus ratos de ocio, mucho más interesantes, según su creencia, que el dialogar tranquilamente con sus vecinos y paisanos, y si quieren hacerlo se reúnen. Unos leen, otros se van a jugar al golf, o al tenis, o a hacer pilates, o yoga, y los más, ven esos maravillosos  programas televisivos donde se habla a gritos, y se asegura, minuciosamente, de que el novio de cierta cantante se está acostando con una actriz de cine de tres al cuarto. ¡Qué se le va a hacer!&lt;br /&gt;Yo quiero ampliar esta recordación sobre esos tan entrañables lugares, nombrando algunas plazas del mundo que son muy famosas por varias razones, y consciente de que cualquiera de ustedes podría citar muchas más. Unas porque han sido escenario de sucesos políticos de gran trascendencia. Así, la de Tian’anmen, en Pekín; la de Mayo, en Buenos Aires; la de la Bastilla en París, y, más recientemente, la de Tahrir, en El Cairo.&lt;br /&gt;Otras a destacar por su inmensa belleza, como la Roja, en Moscú; la del Vaticano, en Roma; la Grand Place, en Bruselas; o la Djemaa el Fna, en Marrakech. Todas estas en el extranjero, pero también en nuestro país las hay de una categoría inmensa. Recordemos la Mayor, en Salamanca; la de España, en Sevilla; la del Obradoiro, en Santiago; la de Pedraza; la de Trujillo; o la de Almagro. Cualquiera de ellas es bonita, hasta dejárselo de sobra.&lt;br /&gt;Y finalmente, ruego se me permita sacar de los adentros unas palabras in memoriam de dos costumbres que había, años ha, en la plaza de Tomillares. Es esta hermosa, como hermosa es la tierra donde se ubica, y en ella hay un edificio simbólico y digno de observación: la Posada de los Portales, del siglo XVIII, similar en su estilo a otros existentes en las cercanas poblaciones de Puerto Lápice o Tembleque. Y ocurrían en aquel espacio y por aquellos tiempos cuando yo era niño, dos cosas que recuerdo con mucho agrado. Era una que si llovía con intensidad, se formaban unas corrientes de agua, relativamente importantes, que corrían paralelas desde la calle de D. Víctor hacia la de Socuéllamos. Entonces los empleados municipales, para que la gente pudiese cruzar de un lado a otro, colocaban cuatro “puentecillos” de madera, (tablones, les llamábamos), dos desde la tienda de César hasta la entrada de los carros de la citada Posada de los Portales, y otros dos desde el comercio de aceitunas de Huertas hasta la Posada del Rincón.&lt;br /&gt; La otra imagen que conservo es que, una vez que la venta de comestibles se desplazó hasta el mercado de abastos, toda la plaza estaba invadida a diario,  y los domingos abarrotada, por corrillos de hombres, el noventa por ciento de ellos vestidos de uniforme, o sea, con sus boinas bien encasquetadas, sus blusas, más de las de rayas que de las negras, y sus pantalones de pana. Y algunos, bastantes, con su garrota. Allí ellos, amos y señores del recinto, conversaban, trataban, compraban y vendían, o le daban un “repaso” a lo que, o a quien hubiese menester. No se movían de allí, pasara lo que pasase, creándoles verdaderos problemas a los que tenían que cruzar el lugar llevando un carro o un carretón. Y allí se estuvieron, año tras año, hegemónicamente asentados, hasta que la circulación de vehículos a motor se intensificó y acabó con su pacífica estadía placera.&lt;br /&gt; ¡Qué buen recuerdo conservo de aquella estampa con la plaza de Tomillares tapizada de blusas y la Posada al fondo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Octubre de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 7 de octubre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3191091114827998375?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3191091114827998375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3191091114827998375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3191091114827998375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3191091114827998375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/10/in-memoriam.html' title='In memoriam'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1908710944146134594</id><published>2011-09-27T07:01:00.000-07:00</published><updated>2011-09-27T07:02:11.796-07:00</updated><title type='text'>Lancinante</title><content type='html'>Lancinante&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Luis, si la mayor parte de los seres humanos suelen vivir en pareja, ¿por qué algunos permanecéis solos?&lt;br /&gt;-¡Bueno! Te podría dar más de cien motivos; lógicos, anormales, egoístas, circunstanciales, y de muchas otras clases. Pero mejor te cuento  la historia de alguien a quien conocí un día y que acabó siendo una de esas personas solitarias a las que te acabas de referir. Pon atención: &lt;br /&gt;-En un determinado lugar dos chiquillos, llamados Lucio y Andrés, crecieron como amigos, como amigos se hicieron hombres y como amigos montaron una empresa. En ella todo lo hacían consultándose y participando al cincuenta por ciento en cuanto realizaban. Fuera de ella igual: salían juntos, juntos alternaban, y era tal su compenetración que esta, de haber sido hermanos, quizás no hubiese llegado a tanto. Un buen día ocurrió algo tan natural como que uno de ellos, Lucio, se enamoró de una muchacha, Laura, guapa, bien formada, educada, afable, en suma, una gran moza y al poco se casó con ella. El nuevo estado de uno de ellos no hizo decrecer ni su trato ni su amistad con el otro, que ambos siguieron teniéndolos en el muy alto grado de siempre.&lt;br /&gt;-Andrés, aunque respetando siempre la necesaria intimidad conyugal, pasaba muchas horas del día junto al matrimonio, no sólo en el trabajo (al que la flamante esposa se incorporó de inmediato), sino en los ratos de ocio. Comía los más de los días en casa de ellos y los fines de semana solían los tres hacer excursiones y visitas a los derredores. Todo transcurría normalmente hasta que, en una soleada mañana, sucedió algo novedoso. Algo que duró tan sólo un momento, un maldito momento (o quizás pudiera decir un bendito momento) En ese determinado instante se cruzaron las miradas de Laura y Andrés de un modo que no lo habían hecho nunca. Ambos supieron en el acto que aquello era distinto y que podría ser importante, pero los dos trataron de olvidarlo de inmediato. Ella lo consiguió, o, al menos, no dio muestra alguna de saberlo, aunque estoy seguro de que tenía muy buena conciencia de ello, que las mujeres, para esas cosas, y para muchas otras, tienen una perspicacia increíble.&lt;br /&gt;-Pero lo de Andrés fue otro cantar. Enseguida se temió lo peor y, aunque hizo lo imposible por autoconvencerse de que lo que lo ocurrido sería una cosa sin importancia, algo intrascendente, pronto tuvo que rendirse a la evidencia. Buscaba a la mujer de su amigo a cualquier hora, y, cuando estaba con ella, le embriagaba su sencillo olor a azándar, a olíbano o a terebinto; su sonrisa le sonaba a música célica; percibía que su mirada era serena, tibia y esperanzadora como un amanecer de mayo. Por otra parte cambió su proceder, y cuando comenzó a…desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo,… todo ello le hizo recordar de inmediato a Lope y, por tanto, saber que …eso es amor, quien lo probó, lo sabe.&lt;br /&gt;-Mas también supo que ese sentimiento, a más de muy hermoso, era imposible a todas luces. Que Laura, aún siendo conocedora de esa amación, nunca había hecho nada ni por iniciarla, ni por fomentarla, ni por mantenerla. Y que Lucio no merecía de nadie, y menos de su mejor amigo, no ya el logro, sino tan siquiera el intento de destrozar su vida. Comenzó a disputarse en su subconsciente una lucha entre lo apetecible y lo correcto; un esfuerzo inmenso para no dejarse llevar por la tentación y sí por la honestidad; un lancinante hesitar por acariciar un sueño o por mantener la dignidad. Y así fueron pasando los días y, en su decurso, su interés por vivir de ese modo iba descaeciendo. Sufrió lo indecible para tomar una decisión, pero, finalmente, su conciencia le dehortó que siguiera en aquél lugar y actuó, como era de prever, con la  caballerosidad que era de esperar. “Chacun ses convictions”. &lt;br /&gt;-Buscó a Lucio para, mintiéndole por primera vez en su vida, decirle que imperiosas razones le obligaban a marcharse de allí. Dejó en sus manos que le liquidase a su comodidad su parte en el negocio, y esa misma tarde, se despidió de la pareja y se marchó para siempre. Y, al alejarse, se acordó de lo que cantó otro poeta, pues también para él la noche estaba estrellada y tiritaban los astros a lo lejos; y que era imposible no haber amado sus grandes ojos fijos; pensar que no la tenía, sentir que la había perdido y que por ello su alma no estaba contenta; y que por ello, podía escribir los versos más tristes esa noche… &lt;br /&gt;-Luis, le dije, no sé por qué, pero me da en la nariz que yo conozco a ese tal Andrés.&lt;br /&gt;-Como puedes comprender Luca, me contestó, yo no tengo una relación de todos aquellos a quienes conoces. Pero sé lo que te imaginas y  me parece que esta vez te han fallado los vientos. No fui yo el Andrés protagonista de este suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Setiembre de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 23 de setiembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1908710944146134594?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1908710944146134594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1908710944146134594' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1908710944146134594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1908710944146134594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/09/lancinante.html' title='Lancinante'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-9084082605350205080</id><published>2011-09-09T10:32:00.000-07:00</published><updated>2011-09-09T10:34:32.958-07:00</updated><title type='text'>Prender</title><content type='html'>Aprender&lt;br /&gt;    Ramón Serrano G.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Hace poco les hablaba de de cómo el hombre acude con frecuencia en sus expresiones al reino animal. Entonces me refería a la corriente utilización para eso de adjetivos, admirativos unos y denostadores otros, que los hay para todos gustos. Hoy quiero hacerlo para resaltar cómo utilizamos nuestro lenguaje para  acoplar a nuestro modo de obrar aludiendo a los usos y actuaciones de los irracionales. Debo aclarar que empleo este calificativo porque sé que ninguno de ellos se va a enterar de lo que digo, que si alguno lo hiciera, me contestaría indicándome que muchos de ellos se suelen comportar más sensatamente que nosotros los racionales. Pero vayamos a lo que nos ocupa.&lt;br /&gt;La causa es, a mi juicio, que como nos gusta apoyar nuestros dichos con algún ejemplo (aquello de las parábolas citado anteriormente) se ha pensado que la mejor manera de convencer a nuestros interlocutores de la bondad o veracidad de nuestros asertos, es haciéndoles ver que hasta los pobres animales, aquellos que no poseen un brillante cerebro como nosotros, obran de tal o cual modo, lo cual es lo más apropiado para alcanzar lo que nos proponemos. Es igualmente cierto que existen dichos que exponen la actuación ejemplar de personajes ilustres en determinados momentos históricos. Pero como aquellas elocuciones a las que me refiero suelen datar de los tiempos en los que la muy célebre y nombrada Mari Castaña habitaba entre nosotros, y por aquellos entonces la cultura no estaba muy extendida entre las gentes, estas se acogían a sencillas exposiciones de costumbres y actitudes que todos normalmente conocían para marcar el camino a seguir y el buen resultado que nos proporcionaría el tomarlo.&lt;br /&gt;He de aclarar además que, siguiendo los métodos didascálicos de la época, se recurría bastante al empleo de aforismos, máximas y adagios, o sea frases hechas, provenientes usualmente de la sabiduría popular, que marcaban normas a seguir para un buen comportamiento. Resumiendo, consejos útiles para conducirnos en la vida. Por igual se utilizaba en ellos las rimas, ya fueran estas a o consonantes, para facilitar de esta manera al oyente unas mejores comprensión y memorización de lo expuesto. Diré, por último, que los hay de todo tipo, condición y finalidad, pero creo que en vez de detallarlos iremos viendo algunos y tras cada exposición haremos una aclaración de su propósito. Vamos a ello.  &lt;br /&gt;“Si la garza viaja al mar, coger los bueyes y arar; si va la garza a la tierra, coge el hacha y hacer leña”, que dicen los asturianos de Tapia. Parece ser que dada la climatología de aquella maravillosa tierra, cuando hace bueno a la garza no le importa irse a pescar a la mar. Pero si se queda tierra adentro, es porque el agua está encrespada, o hace frío y hay que resguardarse.&lt;br /&gt;Parecidamente, como otra previsión meteorológica, está este, más conocido por nuestras latitudes, de: “Por San Blas, la cigüeña verás”, que indica que a principios de febrero (el 3 en concreto)  el invierno ya va en buenas y las aves migran de nuevo hasta nosotros. Hay que observar que esto se daba mucho más antes, cuando hacía frío de verdad y no había tanto esterquilinio en los campos. Pero hoy en día, con el mentadísimo cambio de clima y tanto vertedero incontrolado que las tiene colmadas de alimentos, las cigüeñas se suelen quedar aquí todo el año. Y bien bonitas que son.&lt;br /&gt;Y aunque también se emplea en este que sigue, un ave y una estación, con “Una golondrina no hace verano”, lo que quiere decirse es que las cosas deben estar bien consolidadas para poder decir con verdad que están hechas. Covarrubias ya nos lo explicaba en 1611, y nos decía que porque una de estas aves se haya adelantado eso no quería decir ya estuviese aquí la primavera. O dicho de otro modo: “El pescao no es pescao, hasta que está en la banasta”.&lt;br /&gt;Dícese, y con razón, que “las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen”, aludiendo a cómo hay siempre quien, sin merecerlo, se aprovecha del trabajo y el esfuerzo de otros muchos que no cesan de laborar y producir. &lt;br /&gt;Con aquello de que “quien nace lechón, muere cochino”, se está haciendo referencia a que pese a que el humano tiene la posibilidad de cambiar muchas cosas en su vida (cultura, modales, bienes, etc.), normalmente cada uno tiende a mantener su eseidad, que, además, suele sacar a relucir en puntuales momentos. Dicho sin ambages, que el que es tonto, es tonto, aunque vaya a Salamanca y por mucho que se esfuerce en disimularlo. Vamos que “aunque la mona se vista de seda…”, o eso otro de que “la cabra siempre tira al monte”.&lt;br /&gt;Y para finalizar voy citar dos más, advirtiendo que el primero de ellos, tiene cierto intríngulis, por lo que rogaría que nadie viera en él su lado vejatorio, sino que antes bien lo tome en sentido elogioso, que es en el que deseo mostrarlo. Desde siempre se afirmó que “cuando la mula dice: no paso, y la mujer dice: me caso, la mula no pasa, y la mujer se casa”. Pero, por favor, insisto en que ninguno piense que hay aquí disfemismo alguno, ni para la candonga ni para la fémina, porque no es a la posible tozudez a la que se refiere el dicho, o al menos yo no lo hago en ese sentido, sino como ponderación a la tenacidad de ambas, las cuales, como es bien sabido, no cejan en su empeño de conseguir lo que se hayan propuesto, ya encuentren pocas o muchas dificultades en su intento. Vamos, que no se caracterizan por ser pusilánimes precisamente.&lt;br /&gt;Aún más, y para que nadie dude de lo que acabo de decir, terminaré con este otro proverbio muy conocido. Porque sabido es por bastantes gentes que, “a la hora de cacarear, no faltan gallos, pero cuando hay que poner los huevos es la gallina la que hace el trabajo”. Expresado en distintas palabras o llamando a las cosas de otra forma: que por desgracia hay mucho pavo real, pero, por fortuna, también existen muchas hormigas.&lt;br /&gt;Y dicho esto, vuelvo a meter mis cabras en su corral, pero recordándoles que los modos de obrar, los hábitos y las cualidades de los irracionales son muy válidos y nada obsoletos. Así pues, el que quiera aprender de ellos, que aprenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Setiembre de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 9 de setiembre de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-9084082605350205080?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/9084082605350205080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=9084082605350205080' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/9084082605350205080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/9084082605350205080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/09/prender.html' title='Prender'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8282254839697220191</id><published>2011-08-11T23:21:00.001-07:00</published><updated>2011-08-11T23:21:36.601-07:00</updated><title type='text'>Vendrá. Estoy seguro</title><content type='html'>Vendrán. Estoy seguro&lt;br /&gt;							Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Es fácil observar cómo desde siempre el hombre ha tratado  de dominar el universo, o parte de él, muchas veces lo ha conseguido y lo sigue consiguiendo, y hasta tal punto, que hoy a nadie extraña el ver cómo puede predecirse matemáticamente la distancia que dos cohetes espaciales van a recorrer hasta encontrarse, el punto exacto en la que se halla el epicentro de un terremoto, o tantas y tantas maravillas a las que hoy, por mor de la costumbre, ya no damos apenas importancia.&lt;br /&gt;	Pese a ello, podemos comprobar, por otra parte, cómo las cosas más sutiles, las más intrascendentes, y, al parecer, las más sencillas, escapan al poderío casi ilimitado de la mano humana, sin que esta pueda hacer nada por acelerar su ritmo o detener su impulso. Así, ¿puede alguien saber qué día harán su entrada en nuestras tierras aquellas golondrinas que alegrarán otra vez la primavera? ¿O en qué soplo de viento viajará el polen que hará nacer las cardenchas, erguidas y arrogantes, que son las constantes centinelas de todos los caminos? Todos lo ignoramos, aunque todos estamos seguros de que han de retornar y que allí estarán, unas y otras, de nuevo, un año y otro año.&lt;br /&gt;	Y, en humilde parábola, he dado yo en pensar que hay cantidad de cosas hermosas, grandiosas unas y sencillas otras, que el hombre disfruta anualmente, a veces conociéndolas, y otras sin saber a ciencia cierta cuál es su causa o la fecha exacta de su advenimiento, pero sí que tiene merecimientos sobrados para ello. Cosas que el ser humano no siempre dirige y sin embargo espera y, permítaseme la hendíadis, disfruta de ellas en cuerpo y alma. Tenemos un claro ejemplo de ello en Tomillares, cuando agosto, casi agotando sus días, nos trae su Fiesta de las Letras, cosa que lleva haciendo ya milenta años, y en la que se dan cita un grupo de mujeres derrochando hermosura, con poetas y juglares de habla fluida y cantarina, y un pueblo deseoso de gozar de la belleza. Y nadie sabe por qué el evento nació aquí, ni hay nadie que impida o acelere su llegada. Lo cierto es que ocurrió. Afortunadamente. Y que por fortuna sigue acaeciendo.&lt;br /&gt;Surgió porque tenía que surgir y porque se escribió que sucediera de ese modo en el arcaico libro de los tiempos. Así, año tras año y por fortuna, saboreamos el encanto de este acto, y acomodamos para su deleite la vista y el oído, con el fin de apreciar la plenitud de este acontecimiento lírico y venusto que acude puntual a llenar nuestras almas de gozo y esperanza.&lt;br /&gt;	Pero ¡ojo! que hay que tener siempre presente que lo que es bueno de verdad cuesta, y no poco, conseguirlo. Y yo quiero alertaros de un peligro que acecha siempre, no a esa sola, sino a todas esas acciones que se emprenden, no para buscar compensas pecuniarias, sino por conseguir el solaz de nuestro espíritu. Y el riesgo está, en que cansados de tanta lucha, tanto esfuerzo y tanto compromiso, muchos caen en el abandono, hastiados de una prisa fulgurante a todas horas por la velocidad a la que hemos de movernos para poder llegar a tiempo a la diversidad de obligaciones que nos hemos impuesto. O para lograr un ritmo de trabajo con el que alcanzaremos no ya un mayor salario, sino que no nos echen del trabajo.&lt;br /&gt;	Y entonces, por ese agotamiento físico y síquico, caen en la trampa de asentarse en el primer oasis que se encuentran, y suelen montar su jaima en la triste parcela de la filosofía existencialista, que ve más productivo el pájaro en la mano que muchos en el cielo. Creen, como el poema persa del Rubaiyat, que hay que gozar del hoy, pues el incierto mañana no nos pertenece. Es, simplemente, el “carpe diem” de Horacio a Leuconia: “Aprovecha el presente, no prepares el futuro, ni pienses en él ”.   &lt;br /&gt;	Triste postura esta que, ni es, ni debe ser la nuestra. Ellos, en su miopía, miran el almanaque y ven sólo una hoja. Nosotros, si nos acostumbramos a lanzar lejos la mirada y pisamos con fuerza en nuestro andar, lograremos muchas recompensas satisfactorias en extremo, y entre ellas, una como esta antes citada de la celebración de la Fiesta de las Letras. Y si además ejerciendo la docencia, inculcamos esas querencias naturales a nuestros descendientes, ellos conseguirán, estoy seguro, que cuando vaya a terminar este milenio apenas comenzado, seguirán apareciendo cada año en nuestro Tomillares otras damas, hermosas golondrinas anunciadoras de vida, y otros escritores, cardenchas centinelas de todos los caminos, que mantendrán por siempre en nuestra parda tierra un reino de hermosura y de lirismo.&lt;br /&gt;	Continuarán llegando hasta nosotros. Vendrán. Pues claro que vendrán. Estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;							Agosto de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 12 de agosto de 2011&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8282254839697220191?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8282254839697220191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8282254839697220191' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8282254839697220191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8282254839697220191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/08/vendra-estoy-seguro.html' title='Vendrá. Estoy seguro'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1141139701617539045</id><published>2011-08-04T06:41:00.000-07:00</published><updated>2011-08-04T06:42:28.983-07:00</updated><title type='text'>La hucha</title><content type='html'>La hucha&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;Para María, mi españholandesita. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mi querida María: Como no sé si llegaré a verte grande, cuando ya te hayas hecho una mujer, pues mis años van siendo muchos y quizás no tarde demasiado en irme con mi amiga “La Flaca”, hoy que acabas de nacer te escribo estas líneas por si deseas conservarlas y leerlas cuando seas mayor. Ya quisiera saber escribir como Velthuijs, o como Juan Ramón, pero habrás de conformarte con las pobres líneas de este aficionado.&lt;br /&gt;Verás. Hace muchos años, en la época en la que yo era un niño, estaba muy extendida la costumbre de ahorrar, cosa que, lamentablemente, ahora ya no sucede. O casi. Hoy en día la gente gasta y gasta, a veces más de lo que tiene, sin pensar  que luego han de venir los años de las vacas flacas. ¡Ah! ¿Que no sabes qué es eso de las vacas flacas? Bueno, pues es una historia muy interesante que está escrita en el “Génesis”. Ya la leerás a su debido tiempo. Continúo. La mayoría de las gentes solía guardar un tanto de lo que tuvieran, ya fuese mucho o poco, para que si algún día hubiese escasez, poder disponer de algo y no tener una indigencia absoluta. &lt;br /&gt;Así hice yo con el cariño. Fui atesorando todo el que pude en una hucha grande, grande, een grote spaarvarken, y aunque les di casi todo el que tenía a tu padre y a sus hermanos, una noche de diciembre, bien me acuerdo, arrebujado en las mantas para evitar el frío, me dije: -No des a tus hijos todo el amor del que dispones, porque, con gran probabilidad, estos tendrán a su vez descendientes y a ellos has de entregarles también una buena cantidad de inhesión. A eso me atuve, y, por eso, seguí ahorrando y ahorrando, condesando cuanto cariño pude en la alcancía de la que antes te hablé. Y cuando empezaron a llegar, primero tus primas, luego tus primos, y después tu hermano,  ya había hecho yo acopio de otra enorme cantidad de querer, que pude ir distribuyendo entre ellos seis a partes iguales. Y me sentí muy feliz, porque has de saber que no hay afecto comparable al de un abuelo para con sus nietos. ¡Ojalá llegues a comprobarlo algún día!&lt;br /&gt;Entonces pensando que no tendría más, me vi libre de la obligación del ahorro cariñoso, pero recordando que donde hay yeguas potros nacen, volví a ahuchar de nuevo. Y mira por dónde, ahora has venido tú, mi pequeña medio españolita, medio holandesita, emergiendo como una Venus Anadiomene, a saturarnos de alegría y a ilusionarnos de nuevo con tu recién estrenada vida. Y hablo en plural porque me estoy refiriendo, en eso de la satisfacción, no sólo a mí, sino también a tus padres, demás abuelos, tíos y tus cinco primos. Y a Maxi, al que ahora también le gustas porque te ve pequeñita y tierna, pero cuando crezcas, quieras coger sus juguetes y vea que a veces te van a hacer a ti más caso que a él, estoy seguro que se va a mosquear un tanto y alguna vez que otra os pelearéis. Cosa de poco, por supuesto. De cualquier modo, y antes de continuar, he de contarte un secreto que debemos guardar entre tú y yo. Escucha, de todos los que antes he citado, absolutamente de todos, no hay nadie que te quiera más que el abuelo Ramón. Igual, varios, o todos, pero más, seguro que ninguno.&lt;br /&gt;¿Y por qué es esto?, me preguntarás. Y te contestaré diciendo que, aunque no debes hacerme mucho caso, porque mi saber es corto y grande mi ignorancia, sí sé que hay por ahí un aforismo que dice que el cariño entre dos personas es inversamente proporcional al tiempo que ellas pueden pasar juntas. Entonces, como por ley de vida no puede ser mucho el tiempo que vivamos tú y yo a la vez, he de sacar con la mayor presura el amor que tengo atesorado en mi hucha, y he de aprovechar ese escaso espacio temporal, para, en él, dártelo, e igualarte en amor a tus Serranitos predecesores. Esa es, al menos, mi intención. Aunque he de decirte que, a lo largo de tu vida contarás con mi admiración. Con la mía y la de todos, pues sé que en verdad tú serás, y encontraremos en ti, a la mujer completa. A la Eshet Jayil, de la que habla el libro de los “Proverbios”.&lt;br /&gt;Por último, y a sabiendas de que aún siendo tan pequeñita ya me estarás oyendo, quiero decirte unas cosas que no sé bien cómo llamarlas, ya que tienen la mitad de deseo y la otra mitad de ruego. Son tres. Y, para conseguirlos, has de recordar que: Ut dessint vires tamen es laudanda voluntas.(Aunque falten las fuerzas, se ha de valorar siempre la voluntad).&lt;br /&gt; Me gustaría, primeramente,  que atiendas y sigas el consejo de tus padres. De ambos. Por raras y fastidiosas que sus sugerencias puedan parecerte a veces. Piensa que a nadie encontrarás en esta vida tan dispuesto como ellos a darte cuanto tengan, a librarte de todos los males que puedan o pudieran angustiarte, y a conducirte por los mejores caminos que haya (y fíjate que no digo los más cómodos) para que logres lo mejor.&lt;br /&gt;Es la siguiente, que vayas a la Universidad y que de ella salgas triunfante. Que seas una buena estudiante, como lo fue tu padre. Pero no olvides lo que tantas veces se ha dicho: más importante es que la Universidad pase por ti, que tú pases por ella. Imbúyete de su espíritu y vívelo. Yo, que soy consciente de las escasísimas probabilidades que tengo de llegar a verlo, si sé, a ciencia cierta, que no me defraudarás en esto.&lt;br /&gt;La final, y tan importante como las anteriores, es que sea tu propósito, y alcances a lo largo de tu existencia, el aurea mediocritas, aquella que propugnaba el insigne Horacio, ya que con ella, sé que conseguirás el inmenso bienestar que te deseo.&lt;br /&gt;Con estos tres logros llegarás a ser una gran mujer y accederás a la felicidad. Estoy seguro. Pero, para ayudarte, quiero citar al gran Oscar Wilde, tu entonces tercer compatriota, cuando dijo: “Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no será perfectamente feliz?” En la confianza de que esto será así, deseo hacerte saber por último, mi queridísima españholandesita, que tu abuelo español te ha recibido con todo el júbilo que es capaz de albergar su ya viejo corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Agosto de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 de agosto de 2011.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1141139701617539045?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1141139701617539045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1141139701617539045' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1141139701617539045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1141139701617539045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/08/la-hucha.html' title='La hucha'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6897791797253971410</id><published>2011-07-28T23:08:00.000-07:00</published><updated>2011-07-28T23:09:05.096-07:00</updated><title type='text'>Y no saberlo decir</title><content type='html'>Y no saberlo decir&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…más doloroso es amar, y no poderlo decir”.- Joaquín Dicenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Muchas personas tienen a lo largo de su vida, demasiado larga para unas, excesivamente corta para otras, la desdicha de que, habiéndoles sucedido algo de gran importancia para ellas, no encuentran el modo adecuado de expresar al resto lo que les ha sucedido. Y por ello reconozco y proclamo, que es grande el tósigo de quien albergando fantasías y sueños, percibe que carece de alas que le remonten hasta el cielo al que le llevaría el saber hablar. Que vive con gran pesar aquél que, forjándose planes y proyectos para otros asequibles, tiene la exacta conciencia de que él llegará a morir, no ya sin conseguirlos, sino tan comunicarlos siquiera. Que no es vida la de esa o ese que, sintiendo un amor verdadero por alguien, o por algo, ha de guardarlo en sus adentros, pues no lo sabe decir. &lt;br /&gt;Porque ocurre a menudo que cuando alguien tiene una afición, y para su desgracia no posee las necesarias condiciones para desarrollarla, al menos dignamente, ese alguien pasa muchos ratos, demasiados, con la tristura de no poder exteriorizar convenientemente, o al menos como a él le gustaría, esas filias o folías que siente su corazón. De ese modo, al no encontrar la solfatara por donde dar vía libre a los malos humores de su incompetencia, se halla molesto, y esta incomodidad la padece tanto si el hecho que produce el sentir del personaje en cuestión es de naturaleza alacre o es, por el contrario, amarrido. Y da igual si la manera de ser del individuo que la siente es expansiva o íntima. Pese a todo, la persona no resiste la tentación de pregonar lo que hay en su interior, y se le presentan entonces los tres problemas clásicos con los que un ser ha de enfrentarse en esas ocasiones de la vida: a quién decirlo, qué contar -si todo o sólo una parte de la cuestión -, y cómo hacerlo. &lt;br /&gt;Hablemos de ello, mas si me lo permiten, lo haré únicamente de las ocasiones en que tenemos el alma amurriada por causa o razón que lo justifique debida o indebidamente, pero que de todos modos la sentimos fuertemente lacerada. Y, como notarán de inmediato, este escrito no quiere, ni puede, ni viene a ser un rol de los motivos que existen para ello. En primer lugar porque sería absurdo, y casi imposible dada su extensión, relacionar las causas que pueden o podrían angustiarnos. Y luego porque, en demasiadas ocasiones, nos lanzamos torpemente a realizar algo sin haber aprendido a hacerlo con arreglo a las normas establecidas, o no siguiendo el ejemplo de los sabios que sí supieron conducirse.&lt;br /&gt;Y no queriendo yo que me ocurra algo similar, en vez de exponer mi propia retahíla de padeceres y abatimientos, que estaría compuesta, como no podría ser de otra forma, por los muy recurridos ayes ante el dolor físico, o por lamentaciones debidas a la escasez de medios económicos, o por la falta del reconocimiento ajeno ante los valores personales, o por cualquier otra nimiedad al uso, me acojo a lo que está sabiamente escrito en Leonor de Aquitania, y tomándolo como ejemplo, hago público reconocimiento de lo que sigue, y ¡ojalá! lograse hacerme entender. Y digo:&lt;br /&gt;-Que siempre son menos llevaderos para las personas los desgarros anímicos que los físicos, y en aquellos, son los que afectan al terreno amatorio  los que más dañan el alma, ya que aunque se tengan ideales de cualquier tipo o condición, políticos, religiosos, sociales, o de la clase que sean, ninguno afecta tanto al individuo, para bien o para mal, que aquellos en los que se conjuga en propia carne el verbo amar. &lt;br /&gt;-Y así, repito, apoyándome en Joaquín Dicenta, confirmo y transcribo que doliendo, y mucho, comprobar cómo se va yendo la vida, y pese a ignorar en qué sitio, cómo, y cuando hemos de morir...más doloroso es amar...y no poderlo decir.&lt;br /&gt;-Que debe ser tristísimo que la ceguedad mantenga a alguien en una noche permanente. Pero, pese a ello, aun cuando algo te impida ver el claror del sol, y con la conciencia de lo penoso que debe ser mirar la luz y no llegarla a percibir…más doloroso es amar…y no poderlo decir.&lt;br /&gt;-Saber que somos unos tristes peregrinos de la vida que no podemos detenernos jamás en nuestro sendero. Y que aunque no podamos tomarnos descanso alguno en nuestro caminar, sino tan sólo a la hora de morir…más doloroso es amar…y no poderlo decir.&lt;br /&gt;-Y que aun cuando, con toda libertad, nos está permitido soñar con cosas que nunca vimos, teniendo la necesaria conciencia de que nos faltan las alas, antes citadas, para, al hacerlas realidad, llegar con nuestras quimeras hasta el cielo, nos produce gran dolor no llegar nunca a gozarlas. Pero que, además, si esta pena se debe a un quillotro inasequible, bien sabemos que no existe amargura alguna en este mundo, ni hay un mayor dolor que…ver el alma morir, prisionera de un amor…y no poderlo decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Julio 2011   &lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 29 de julio de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6897791797253971410?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6897791797253971410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6897791797253971410' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6897791797253971410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6897791797253971410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/07/y-no-saberlo-decir.html' title='Y no saberlo decir'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8019971532080118001</id><published>2011-07-15T23:07:00.000-07:00</published><updated>2011-07-15T23:08:16.752-07:00</updated><title type='text'>Las Peras (y II)</title><content type='html'>Las peras  (y II)&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Continuando mi historia de ayer, has de saber Luca, que cuando Adolfo terminó brillantemente su carrera, encontró de inmediato una muy buena colocación en un cualificado despacho de la capital. Parecía como si un misterioso effrit se hubiese convertido en su valedor desde aquella lejana y aciaga tarde de las peras, allá en su pueblo. Por ello, en ese lugar hizo diversas averiguaciones durante muchos años hasta que llegó a saber lo que le interesaba. Por otra parte, en el bufete fue ganando conocimientos, experiencia y prestigio, hasta el punto que en algo más de un par de lustros llegó a ser el director de la empresa. Todos los asuntos más importantes, los más intrincados, los de más difícil resolución, pasaban por sus manos ya que él, si no el único, si era quien mejor los solventaba. También sabrás que cuando se estableció definitivamente, rescató a su padre de las faenas agrícolas y se lo llevó a vivir con él a la ciudad, aunque el pobre hombre no se adaptó a la vida urbana y falleció al poco.&lt;br /&gt;Y sabrás que en Luraga, adonde llegaban de tarde en tarde algunos ecos de los éxitos profesionales del economista, también pasaron durante esos años cosas dignas de ser contadas. Así, en los años en los que Adolfo se hacía universitario, Aníbal Luque se vio gratificado con la llegada de su primer, y luego único, hijo, al que puso por nombre Gregorio. Este, cumplidos los veinte, y tras una pubertad anodina y poco fructífera, se puso a trabajar junto a su padre y en esa actividad agropecuaria sí demostró maneras y oficio. Tantos, que cuando Goyo cumplió los cuarenta, Aníbal, que casi le doblaba la edad, se retiró de la vida laboral dejándole todo el negocio en sus manos. Y él lo fue engrandeciendo hasta alcanzar un considerable volumen, llegando a ser uno de los mayores y más productivos de la comarca.&lt;br /&gt; Pero con el paso de unos años las cosas se fueron torciendo. Las importaciones, la subida de costos y la bajada de precios, la apertura de nuevos mercados, los medios de transporte, esas y otras muchas causas externas, que no la mala administración, hicieron que Goyo se viese acuciado por bancos y acreedores. Cuando el agua le llegaba algo más arriba del cuello, un paisano le sugirió que fuese a ver a Adolfo, ya que este era un verdadero genio en eso de sacar las empresas adelante. Y eso hizo.&lt;br /&gt;Llegó a las oficinas, solicitó verle, pero le dijeron que si no tenía concertada cita no le recibiría. Ante su insistencia, le anunciaron y ¡oh milagro! le hicieron pasar de inmediato al despacho del gran jefe. Este se acercó hasta la puerta en su silla de ruedas, y tras saludarle efusivamente, y preguntarle por su padre y otras cosas del pueblo, se interesó por el motivo de su visita, tema este que con gran preocupación Goyo le explicó de inmediato de modo conciso y fidedigno. Adolfo captó pronto la gravedad del asunto, así que llamó a quien era su mano derecha y le pidió que acompañase a Goyo hasta su pueblo, y a este, que le entregase cuanta documentación e informes precisara. Y añadió: -La cosa no tiene buen aspecto pero se puede arreglar. Ya lo verás.&lt;br /&gt;Partieron hasta Luraga, y el economista, una vez recogidos los datos que creyó precisos, volvió con ellos y los entregó a su jefe. Este, luego de estudiarlos con detenimiento, creó un equipo en el que unos viajaron al pueblo las veces que fuesen necesarias  con el fin de ir gestionando las soluciones esenciales para el problema de Gregorio Luque. Y mientras que estos visitaron a los acreedores con el fin de que aplazasen el cobro, a los bancos para conseguir que refinanciaran los créditos con una bajada de intereses, y a los obreros para que siguieran en la empresa percibiendo un sueldo algo menor hasta que se zanjara el conflicto, otros se dedicaron al estudio de conseguir nuevos productos y mejoras sustanciales en los anteriores, a la busca de nuevos mercados y en la implantación de unas más innovadoras técnicas de venta. Resumiendo, te diré que al cabo de unos meses volvieron a soplar buenos vientos para la empresa, que de nuevo comenzó a tener la boyantía de antaño.&lt;br /&gt;Goyo, tan pronto se percató de la eficiencia del trabajo que le estaban realizando, viajó a la capital para mostrar su agradecimiento y abonar el importe, que no sería pequeño, de tan magnífica actuación profesional. Al llegar dijo a la secretaria que, sabedor de lo ocupado que estaba siempre don Adolfo, no quería molestarle, por lo que le rogaba que le expresase su enorme gratitud y le facilitase la minuta con el fin de abonarla. La empleada le rogó que esperase un instante, se metió en el despacho, y al momento salió, rogándole que pasara, pues el señor director le estaba esperando. Así lo hizo y tras un efusivo saludo, reiteró a su paisano su reconocimiento y su deseo de saldar la cuenta que tenía contraída. Pero le contestó el otro:&lt;br /&gt;-Mira si te pasamos una factura tendría que ser oficialmente y los detalles e impuestos la encarecerían demasiado. Mejor haremos una cosa. Tu deuda la vamos a compensar con otra que yo tengo adquirida contigo, o mejor dicho, con tu padre, don Aníbal, desde hace muchos, muchos años. No sé si tú conoces la historia, pero resulta que una tarde yo, descaradamente, me metí en vuestra almunia a coger unas peras …&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;        Julio 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 15 de julio de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8019971532080118001?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8019971532080118001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8019971532080118001' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8019971532080118001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8019971532080118001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/07/las-peras-y-ii.html' title='Las Peras (y II)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8511529485213700878</id><published>2011-06-30T23:07:00.001-07:00</published><updated>2011-06-30T23:07:38.497-07:00</updated><title type='text'>Las Peras (1)</title><content type='html'>Las peras  (I)&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Aquella tarde agosteña, pasábamos junto a unos perales, y le dije:&lt;br /&gt;-Mira que peras tan hermosas, Luis, ¿no te apetece una?&lt;br /&gt;-Claro que sí, Luca, pero son de su dueño, y no debo cogerla. Mas a propósito de las peras te voy a contar la historia que sucedió hace tiempo en un pequeño pueblo llamado Luraga.&lt;br /&gt;--------------&lt;br /&gt;-¿A dónde vais a estas horas con el calor que hace?&lt;br /&gt;-Hola Adolfo, le contestaron. Vente con nosotros si quieres. Vamos a robar peras a la almunia del señor Aníbal. Como el guarda estará durmiendo la siesta no se ha de enterar y podemos comer  hasta hartarnos, aunque sólo sea postre.&lt;br /&gt;Le gustó el plan al chiquillo, se unió a los otros, y los cuatro marcharon al huerto que ese señor tenía en las afueras del pueblo. Debían tener cuidado ya que, debido a la mucha hambre que se padecía, las fincas estaban bien guardadas, los robos de frutos y cosechas eran muy vigilados, y los infractores severamente castigados si los cogían. Se metieron dentro de la finca por la irregular tapia de piedra que cerraba la parte trasera, y tras haberse comido cada uno las frutas que les apetecieron empezaron a guardarse otras entre la camisa. Pero una urgencia urinaria despertó al vigilante y, cuando este salió a hacer aguas, sorprendió en su tarea a los bribonzuelos, que, al verle, emprendieron la huída sin pensárselo dos veces. Con las prisas, Adolfo pisó mal y cayó desde lo alto de la pared. Quedóse maltrecho en el suelo quejándose amargamente, mientras que sus compañeros, olvidándose de él por temor al castigo, se dieron a la fuga. &lt;br /&gt;El que sí que acudió fue el guarda para reprenderle y tal vez para emplumarle, mas, al oír sus quejas, lo examinó un tanto, y viendo que su lesión podría ser grave, lo acomodó como mejor supo junto a la tapia, volvió a su caseta y, cogiendo su bicicleta, se plantó en un santiamén en casa del amo para informarle. Al oírle Aníbal, interrumpió su lectura, sacó el coche y se fue hasta el muchacho. Cuando vio al herido, compartió el temor de su empleado, así que entre los dos subieron a Adolfo al vehículo y salieron rápidos hacia el hospital. Allí vieron de inmediato que la lesión podía ser gravísima y le pasaron con urgencia al quirófano.&lt;br /&gt;Le dijeron que la exploración y la más que posible intervención quirúrgica duraría algunas horas, por lo que el hombre pidió a su acompañante que se quedara por si había alguna novedad, y, tomando el coche de nuevo, se fue hacia la propiedad donde sabía que trabajaba de bracero el padre del chaval. Lo encontró dedicado a sus faenas y, tras contarle lo sucedido, volvieron al hospital. En el camino, el padre, sin hacerse todavía la idea de la importancia que podría tener el percance, asustado, le rogó a Aníbal que no denunciase el hurto, que él, aunque estaba muy escaso de dinero, pagaría lo robado. Como contestación recibió de inmediato las palabras de aquél, diciéndole que nunca había pensado, ni por asomo, en malsinar a los muchachos; que también él había sido joven y los comprendía; que sabía de las necesidades que se estaban pasando en muchos hogares, y que su único deseo era que aquel intento de saciar el hambre, que en realidad no era otra cosa, no tuviese un final amargo.&lt;br /&gt;Llegados al centro médico aún tuvieron que esperar largo rato hasta que tuvieron noticias del accidentado. Y estas no fueron nada buenas cuando las supieron. Era demasiado pronto para dar un veredicto exhaustivo; se tendrían que hacer otras exploraciones, tratamientos,  etc., etc., pero había poquísimas posibilidades de evitar que sus piernas quedasen completamente inútiles.&lt;br /&gt;El padre de Adolfo, que no esperaba una desgracia de esa magnitud, se mostró completamente abatido tras oír al médico. Trataron de darle esperanzas, de lograr que viese el problema desde otra perspectiva menos negra. Pero todo era en vano. Decía, entre lágrimas: -A ver cómo nos arreglamos él y yo ahora. Ya sabe usted que no tengo más hijos y que mi mujer murió hace dos años. Estamos solos los dos, yo me tengo que ir al campo todos los días, y él, en esas condiciones, no podrá apañarse. Y cuando pasen unos años, ¿en qué va a trabajar? Conmigo no puede venir a las fincas y yo no tengo posibles para darle estudios. No sé qué va a ser de mi hijo entonces.&lt;br /&gt;En realidad el panorama era poco halagüeño, pero el tiempo, que todo lo cura y todo lo iguala, hizo que las cosas se fueran arreglando. En primer lugar nadie habló de las causas del siniestro, que se archivó como un accidente fortuito, por lo que le dieron una pequeña paga mensual a causa de su invalidez. Luego, los vecinos se volcaron en la ayuda a Adolfo, así que, mientras el padre se iba al campo a trabajar, ellos establecieron un  turno en el que uno llevaba al chico al colegio, comía en casa de otro y el de más allá le hacía las faenas domésticas.  &lt;br /&gt;Y así pasaron los años y llegó el día en que el chaval acabó su período de educación escolar. Entonces, cuando padre e hijo pensaban en la forma de encontrar un medio para que este último pudiera ganarse su sustento en el futuro, el Ayuntamiento les comunicó escuetamente que se había conseguido una beca para que cursara estudios universitarios, si lo deseaba. Nada se dijo nunca de la verdadera procedencia de tan magnífica ayuda, aunque hubo rumores y habladurías para todos los gustos. Lo cierto y verdad, es que el mozo marchó cada año a la capital a cursar la carrera de ciencias económicas, que supo acabar en poco tiempo y con gran provecho.&lt;br /&gt;-Y ahora Luca, vamos a tomar un bocado y a dormir, que mañana será otro día, y tiempo habrá para seguir con el relato, terminarlo, y llevar a cabo otros menesteres que pudiesen surgir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Julio de 2011  &lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 1 de julio de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8511529485213700878?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8511529485213700878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8511529485213700878' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8511529485213700878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8511529485213700878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/06/las-peras-1.html' title='Las Peras (1)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2279820808378211787</id><published>2011-06-16T04:02:00.000-07:00</published><updated>2011-06-16T04:04:44.721-07:00</updated><title type='text'>¿Obsoleto? No</title><content type='html'>¿Obsoleto? No.&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Quien se haya tomado la molestia de leer con cierta asiduidad mis escritos, habrá observado cómo en muchos de ellos suelo hacer un panegírico de hábitos, hechos y de tiempos pretéritos. De algunos días que pasaron hace mucho, aunque otros, no tanto. Pero debo reconocer que no realicé ninguno, o al menos no recuerdo que así sea, en defensa de algún tipo de modernidad. Rebinando, he visto que es así y me ha extrañado puesto que no hay en mí, y así lo declaro, una forma de pensar que me haga enemigo de lo actual. Para nada, ya que sé los muchos beneficios y ventajas que en la actualidad gozamos los humanos ahora y no antes. Otra cosa muy distinta es que tenga nostalgia del pasado. Que la tengo.&lt;br /&gt;Puede, por lo anterior, que haya quien piense que estoy obsoleto, pero opino sinceramente que puede que lo esté, pero que no soy retrógrado, o, al menos, por tal no me tengo. Ortega nos enseña en “La rebelión de las masas” que “ser de izquierdas es, como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de la hemiplejia moral…” y dice muy bien. Pues lo mismo ocurre con ser vanguardista o carca, ya que afincarse en una de esas posturas es renunciar a muchas cosas buenas, muy buenas, que tiene la otra.&lt;br /&gt;Lo que estimo que me ocurre, es que a mí, al igual que a tantos otros de mis años, nos agrada en extremo recordar con cariño lo que nos hubo acaecido en unas épocas en las que, siendo jóvenes, estábamos llenos de ilusiones y esperanzas. Entonces éramos, o nos sentíamos, protagonistas y ahora comprobamos que sólo somos espectadores, que incluso no vemos bien lo que hay a nuestro alrededor, puesto que suelen fallarnos nuestros ojos (y muchos más órganos de nuestros cuerpos) los cuales llevan ya algunos años incumpliendo debidamente sus cometidos.&lt;br /&gt;Pese a ello, muy burro sería si no reconociese y proclamase los muchos adelantos y beneficios que tiene la vida actual sobre la que yo empecé a vivir. Hemos pasado de tener que merendar algarrobas, a casi estar ahítos de langostinos. De las sanguijuelas y las cataplasmas, al escáner y la laparoscopia. De un analfabetismo superior al 30% de la población (la media, que en las mujeres era superior) a la extrañeza de que un chiquillo abandone el aprendizaje antes de terminar los estudios primarios. De tener un pantalón y una camisa, que jersey tenían muy pocos, a tener el armario a reventar. A gozar de una mayor y continuada higiene, mejores condiciones laborales, hogareñas, económicas, etc., etc. Son muchísimos los avances, afortunadamente.&lt;br /&gt;Otra cosa muy distinta es el uso que se está dando en demasiadas ocasiones a todas estas mejoras. Y es que el conjunto de todas ellas, a mi juicio, nos está quitando, de hecho nos la ha arrebatado ya, una muy agradable vida social, una distinta educación, unos más correctos modales, y muchas cosas más de la que antes se disfrutaban, de las que ahora carecemos. Los jóvenes no piensan en ellas, porque ni siquiera las han conocido, pero los viejos, ¡ah los viejos! Nosotros, al menos la mayoría, sí que las añoramos, aunque nos hemos mal acostumbrado a carecer de ellas.&lt;br /&gt;Así, quizás novecientos noventa y nueve adolescentes han leído este año Crepúsculo, tal vez uno La regenta y me extrañaría muy mucho que alguien haya tenido entre sus manos La montaña mágica. No hablemos ya de La Iliada o de La Divina Comedia. Y es bueno que se lea, aunque sean sólo novedades de ultimísima hora. Eso es bueno sí, pero únicamente a medias, porque con ese hábito se renuncia a poder formar en nuestra mente los firmes cimientos que se consiguen con la lectura de las grandes obras maestras, pensando que son, digamos, antiguas.&lt;br /&gt;Pensemos por  igual, que nosotros estábamos muy satisfechos de haber podido estudiar el río Hudson, mientras que la siguiente generación ya lo ha visto varias veces. Y eso también es bueno. Lo que no lo es, es que los jóvenes se sepan únicamente los nombres de aquellos sitios que han conocido in situ, y no se hayan aprendido los de aquellos otros lugares, de cierta o mucha  importancia geográfica o histórica, que hay diseminados por el globo. Dicho de otro modo: que haya tanto ignorante “a medias”.&lt;br /&gt;Diré finalmente, y con pesar, algunas cosas que han venido a menos, que ya casi no existen. Hay mayor preparación escolar, pero la  educación es otra cosa. No es sólo alfabetizar primero y adoctrinar después en algunas materias. Educar es, además, civilizar, preparar para la ciudadanía, para una convivencia respetuosa con el prójimo. En otros tiempos recuerdo ver a la hermana Juana barriendo su puerta y acercarme a ella para que me diera una bola de anís. Cómo saludaba la gente con un afable buenos días tanto a Tomás, el herrero, como a Don Jesús, el médico, y se paraban un rato a conversar. Saber que el tuteo estaba reservado para los muy íntimos. ¿Cuándo se oye hoy en día el “usted”? Es término casi en desuso, ya que lo hemos arredrado en el último rincón de nuestro vocabulario, como si fuese una mecedora vieja o un pantalón raído. Se cedía la acera y se les abría la puerta a las señoras y a los mayores. Hoy la mayoría de esas personas se asombran si alguien tenemos para con ellas esa cortesía. &lt;br /&gt;A qué seguir. Menéndez Pelayo dijo que “el pueblo que no conoce su historia está condenado a la muerte irrevocablemente”. Y tomando historia, no en el sentido de la descripción de sucesos que influyen o determinan el futuro de un país, sino en el otro más pobre, en el de recordar esas costumbres que un día tuvimos, al parecer nimias o inanes, no quiero compararlas con las actuales, pero sí presumir de haberlas podido vivir. Creo, muy sinceramente, que si arrumbamos  todo el pasado construiremos un futuro muy poco halagüeño.&lt;br /&gt;No, no tengo celos, ni envidia, ni creo estar demodé. Lo juro. Lo que pasa es que mis ojos, ya digo, ven cada vez peor. Y a mí me gustaban bastante más aquellas “postales” de entonces que estas “vistas” de ahora.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;Junio 2011&lt;br /&gt; Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 17 de junio de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2279820808378211787?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2279820808378211787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2279820808378211787' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2279820808378211787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2279820808378211787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/06/obsoleto-no.html' title='¿Obsoleto? No'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1787245212637454523</id><published>2011-05-31T22:35:00.000-07:00</published><updated>2011-05-31T22:36:45.148-07:00</updated><title type='text'>Animles</title><content type='html'>Animales&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Alguien dijo un día, y hay quien lo sigue creyendo, que el hombre es el rey de la creación. También se afirmó que es el animal más inteligente de cuantos pueblan el planeta. Y todo esto suele llevar a los humanos a engolarse y menospreciar a los seres irracionales, además de atacarlos de manera disparatada, llegando incluso hasta su exterminio. Pero este tema de las degollinas no lo tocaremos hoy y quizás hablemos de él otro día.&lt;br /&gt; Observaremos, entonces, cómo el “homo sapiens” en vez de haber estudiado con atención la actuación de los animales, y haber aprendido de ella el sinfín de comportamientos que aquellos han adoptado para resolver los muchos problemas de sus vidas, los ha despreciado, y su “preclaro” intelecto le ha llevado a cometer tropelías y desmanes en contra de ellos, de su propio entorno y, por tanto, de un desarrollo correcto de su existencia pasada, presente y, sobre todo, futura. Actuó, actúa y mucho me temo que seguirá haciéndolo con mayor torpeza y perjuicio para los de su especie que lo hubiese hecho el más inepto de los irracionales.&lt;br /&gt;  Cualquiera que estudie su proceder comprenderá que no ha sido ni es el indicado, el que adecuadamente hubiera tenido un ser inteligente para conseguir lo que sería correcto por naturaleza. Un animal que habitualmente degrada y destruye su hábitat, alterando su esencia, tala exageradamente, e, incluso quema los vegetales que le han de proporcionar una existencia más beneficiosa y confortante; y mata por codicia de dinero, de poder, o de ambas cosas, incluso a los de su especie, no sabe lo que se hace. Pero pese a ello, se autoproclama como animal racional aunque sus obras estén muchas veces, demasiadas veces, carentes del menor raciocinio. O sea que sigue siendo, en pleno siglo XXI, un australopithecus.&lt;br /&gt; Sin embargo, sí que ha sabido usar de ese exclusivo entendimiento suyo para sacar provecho de las “bestias”. Desde los primeros tiempos las ha empleado para sus beneficios laborales, alimenticios y recreativos. En tareas cinegéticas, para el reclamo o el levantamiento de las piezas. En el trabajo, faenando de mil formas. Como medio de locomoción, para arrastrar carrozas, carros y carretas, o trineos, allá en las tierras árticas. Y, también desde siempre, y con deliquio, como grata y voluptuosa compañía. Constantemente fue así, y así sigue siéndolo. Desde la más remota antigüedad ha gustado de acompañarse de gatos, perros, loros, canarios iguanas e incluso fieras. Les dan mejor trato que a sus congéneres y buscan en ellos lo que no saben, o no quieren, encontrar en los de su especie. Cuando los acogen son conscientes de que les darán obligaciones, pero que no recibirán jamás de ellos regaños u objeciones, y que los tendrán continuamente dispuestos y obligados, ¡pobres de ellos si no lo hacen!, a obedecer los caprichos y epitimias que sus semejantes no les aguantarían.&lt;br /&gt;Dado ese ninguneo citado, no es de extrañar que los humanos hayan usado, y sigan utilizando, el nombre de muchos animales para aplicárselos a sus congéneres, y a veces incluso a sí mismos, como adjetivos. Por otra parte, era el sistema más cómodo, gráfico y de fácil comprensión de expresar lo que quieren decir. Algo así como la utilización de parábolas. Lo extraño es que, aunque casi siempre se emplean en un sentido peyorativo, igualmente lo hacen comparando actitudes, y además, en algunas ocasiones, como una forma elocuente de admiración y loa. Permítanme algunos ejemplos recordatorios para una mejor comprensión de lo que digo. &lt;br /&gt;Se suele adjudicar el apelativo de águila a quien es muy perspicaz. Es un lince si se es sagaz, o listo. O una anguila por la capacidad para escapar y escurrirse. Si es laboriosa y ahorradora, esa persona es una hormiga. Aquél que tiene una armoniosa voz es un ruiseñor. Se dice que es una ardilla a quien es inteligente y astuto. Y se habla de la elegancia y nula vulgaridad del cisne. Estos, y otros muchos, como admirativos.&lt;br /&gt;Los hay ambivalentes. Un par de muestras sólo. Los hay que son fuertes como una mula, pero también serán como una mula si son tercos.  Y cuando queremos anunciar la lealtad de alguien decimos que es fiel como un perro, mientras que para otros es perro el que es vago u holgazán.&lt;br /&gt;Pero en lo que no hay discusión o diversidad de criterios es en el uso de los epítetos cuando se hace para espinar o como denostación. Entonces, de una manera que podríamos denominar de cualquier forma menos hipocorística, llamamos cerdo a alguien a quien consideramos que es sucio o despreciable. Papagayo a quien habla en demasía. A quien es tacaño o vil le apodamos rata, y a quien es ambicioso buitre. Aquel que mucho duerme es un lirón. Y urraca el que guarda cuanto está a su alcance. Es un burro quien es torpe o el que se comporta como un cafre. Para indicar el grado de mariconería de un individuo lo equiparamos a un palomo cojo. Y si la persona es bajita diremos de ella que es un renacuajo.&lt;br /&gt;Como se puede ver, diré como estrambote, que hay expresiones para todos los gustos. Pero a mí, lo que más gracia me hace es cuando Hermógenes, molesto por algo que acaba de hacer Romualdo, y que a él no le ha parecido bien, le increpa diciéndole: “ANIMAL, que eres un ANIMAL”. Y se queda tan pancho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Junio de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 3 de junio de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1787245212637454523?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1787245212637454523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1787245212637454523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1787245212637454523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1787245212637454523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/05/animles.html' title='Animles'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-212154943302687621</id><published>2011-05-18T21:38:00.000-07:00</published><updated>2011-05-18T21:39:00.923-07:00</updated><title type='text'>Cara y cruz</title><content type='html'>Cara y cruz&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto de haber caído en el arca de un mezquino, que es peor que Euclión, hará que, al estar siempre enclaustradas, nos quedemos ciegas.&lt;br /&gt;- Es cierto, le contestó la otra. Yo no sé el tiempo que llevamos ya aquí metidas sin ver la luz del sol. Desde luego este no tendrá problemas para abonar el costo del cruce del río Aqueronte.&lt;br /&gt;Así hablaban dos monedas, casi enmohecidas, que habían tenido la desgracia de ser atrapadas por un avaro y que, como es lógico, las tenía presas dentro de una vieja quilma, y esta, bien escondida en un lúgubre alpendre. Por ello las pobres, al no poder ser entregadas diariamente como pago de una compra o dadas en devolución de otra, o sea, el que sería el desarrollo de su vida normal, se dedicaban a hacer algo que era inusual para las numismas: conversar, siendo seguido este parloteo forzosa, pero atentamente, por sus compañeras de encierro. Y puesto que no sabían nada de lo que en la actualidad estaba ocurriendo allá afuera, al no tener otros temas, recurrían a comentar los existentes cuando se hallaban en activo. Quiso la casualidad que uno de nuestros gueltes protagonistas estuviese de cara y el otro de cruz, y comentaba resignado el primero: &lt;br /&gt; - La verdad es que casi somos afortunados por no estar por ahí de bolso en bolsillo, hoy aquí, mañana quién sabe dónde, pues el mundo lleva un tiempo que va de mal en peor. Porque supongo que estarás de acuerdo en que llevamos unos años en los que la civilización actual va hacia su acabamiento a un paso meteórico. Los hombres son cada día más ansiosos e insaciables, y esto les acarreara su final. O, al menos, eso cuentan.&lt;br /&gt;- Creo que todo, absolutamente todo, continuó el sin rostro, está fatal. En lo moral se han deteriorado costumbres, convivencias e, incluso, la educación, que ahora es más extensa pero más superficial. Y podría seguir citando otros muchos campos sociales igualmente degradados, bien lo sabes. No hablemos ya de lo material. Se han talado bosques, se han agotado minas, se han desecado lagos y ríos, y se ha construido sobre sus cauces. Y todo ello, no única, pero sí principalmente, ¿por qué? Pues porque se están alcanzando cotas de población que el mundo es incapaz de acoger y soportar. Hay que producir más para poder alimentar a tanta gente, y para ello se lleva mucho tiempo recurriendo a la solución más fácil: dedicar a producir alimentos unas zonas que antes estaban cumpliendo unas distintas misiones, muy efectivas, por otra parte, para el buen desarrollo de la vida. Y pese a tanto destrozo, se calcula que un 7% de la población mundial, muchos de ellos niños, mueren cada año de hambre. ¡Qué pena! No sé hasta dónde llegarán.  &lt;br /&gt;Calló en esas, tomó la palabra su compañera, la efigie, y díjole:                                                                          &lt;br /&gt;- Has de saber que pasé un tiempo en la hucha de un muchacho, que iba ahorrando para comprar una novela, pese a que había oído hablar tanto de ella, que casi ya se la sabía de memoria. De noche, metida yo en su alcancía, le escuchaba una y otra vez decir que en ese escrito aparecían cuatro jinetes montando cada uno un caballo de distinto color. Y había uno negro, uno blanco, uno rojo y otro amarillo. Le habían contado que sus caballeros llevarían al mundo hasta el apocalipsis, y él quería saber si aquello era verdad, pues tenía miedo de morir tan joven. Precisamente, quien dominaba al caballo negro era ese personaje al que acabas de aludir: el Hambre. Un mal que debería estar extinto desde siempre, y que no desaparece para erubescencia y desdoro del hombre. ¡Horrible!&lt;br /&gt;- Y por igual sabrás que los otros tres cabalgadores eran ¡asómbrate! la Enfermedad que iba sobre el blanco, la Guerra a lomos del rojo y la Muerte encima del amarillo. Pero veamos la evolución de estas últimas desde un lado real, pero positivo, porque a la primera no se la ha extinguido, pero a este trío sí que se le está dominando. Convendrás conmigo en que a la enfermedad no se le puede hacer desaparecer del todo, pero hoy se curan y se mejoran muchas que antes eran irremediables. Y además se logra hacerlo tanto con quienes poseen a nuestros familiares, los billetes, como con los que tan sólo nos tienen a nosotras, y ni siquiera eso.&lt;br /&gt;- Con la guerra ocurre algo similar. No han desaparecido, pero las que desgraciadamente se siguen librando no tienen la magnitud de las de antaño y hoy son  muchos los que llegan a su vejez sin haber estado en el frente. Afortunadamente, jamás en la historia hubo tan pocas contiendas entre los países del mundo. Siempre, hasta la mitad del pasado siglo, lo normal era el combate y lo insólito, la paz. Un ejemplo: Felipe II, en sus 55 años de reinado, sólo estuvo seis meses sin guerrear con alguien.&lt;br /&gt;-Y pasando al último, claro está que al no haber guerra no hay muerte. No, no estoy loco. Cosas bien distintas son morir y matar. El fallecer es sabido y esperado,  y su acaecer no causa desespero a la persona equilibrada. Es tan sólo uno de los motivos para que nuestros allegados nos recuerden, y el inicio de una andadura,  partir c’est mourir un peu, hacia un ignorado destino en el que estaremos a la espera de aquellos a los que de verdad quisimos, para estar junto a ellos por toda una eternidad. Es dar cumplimiento a nuestra vital tarea y descansar plácidamente si nuestro discurrir y nuestro obrar fueron carentes de nequicia.&lt;br /&gt;- La muerte es otra cosa. Es, que un obús, una mina o un tiro en la nuca, nos destroce a la mitad del camino, y ante su posible arribo no hay, no pude haberlas, memoria, andanza, paz o fe, ya que a quien han cercenado de un bombazo la cabeza, las piernas o las entrañas, no puede llevar a cabo esos menesteres. Mas, por fortuna, a excepción de las que intentan algunos desequilibrados fundamentalistas, las guerras y sus muertes, ya no existen. Gracias sean dadas. ¡Aleluya! &lt;br /&gt;- Sí, creo que llevas razón. Lo difícil, minimizar la Enfermedad, la Guerra y la Muerte, se ha logrado. Sin embargo, erradicar el Hambre, que parecía más asequible, sigue ahí. Y me temo que seguirá por muchos años. O quizás, no. ¿Quién sabe? Seamos optimistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mayo de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 20 de mayo de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-212154943302687621?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/212154943302687621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=212154943302687621' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/212154943302687621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/212154943302687621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/05/cara-y-cruz.html' title='Cara y cruz'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6473792916897191558</id><published>2011-05-05T00:19:00.001-07:00</published><updated>2011-05-05T00:19:39.733-07:00</updated><title type='text'>Saber estar</title><content type='html'>Saber estar&lt;br /&gt;           Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Gabriel Soriano, un hombre que sí sabe estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Porque así lo creo, que así me lo enseñaron, y así lo he podido corroborar, vengo en decir que el mayor tesoro que puede haber una persona es el saber, y me estoy refiriendo a la segunda acepción que de este término da María Moliner, o sea: Circunstancia de saber cosas. Sabiduría. Y aún podemos desgranar más esta definición, aunque sea solamente en dos mitades. La primera sería la de tener un gran conocimiento de una o de varias materias. La segunda, conocer el modo de actuar, adecuada y correctamente, en todo momento y a lo largo de toda una vida.&lt;br /&gt;Alguien, que no sé quien, tiene dicho que el saber y la virtud son los dos valores que pueden elevar a un hombre por encima de los demás. Completamente de acuerdo. Porque el conocimiento, en mayor o menor profundidad de alguna materia, es algo realmente extraordinario. Y con la virtud ocurre igual, entendiendo esta como la capacidad que tiene algo para producir efectos beneficiosos. Entonces, permítaseme enfocarla desde el prisma del comportamiento humano. Sobre eso que llamamos saber estar, que no es sino el seguimiento de aquella frase de Cicerón que dice: “No basta con adquirir sabiduría; es preciso, además, saber utilizarla”. Así, podríamos referirnos al saber callar y saber hablar; saber mandar y saber obedecer; saber laborar y saber ociar. Pero quisiera detenerme en otras perspectivas de estos saberes: las de saber ganar y saber perder, que son, no sé si más que las otras, pero muy relevantes de nuestro modo de ser.&lt;br /&gt; Debo resaltar que una de las más difíciles cualidades que puede tener una persona es la de saber perder. En el complicado juego de la vida (y hay que recordar que en la mesa y en el juego se conoce al caballero) una de las actitudes más arduas es la de, con elegancia y dignidad, felicitar al vencedor. Y pocas conductas son más desagradables que la de ver a un mal perdedor fuera de sí, sin saber ni poder contenerse, y achacando su derrota a cualquier motivo menos a su ignorancia o inexperiencia. Sin saber ni querer aceptar la superioridad del oponente y basar la victoria ajena en la suerte, en ayudas externas, e, incluso, en que el otro no ha jugado limpio.&lt;br /&gt;Ignorar por completo, o rechazar, el admitir los propios errores, y lanzarse a propalar excusas,  negándose a estudiar las causas del fracaso.&lt;br /&gt; Pero si es intrincado esto, quizás lo sea mucho más el saber ganar.&lt;br /&gt;Y si es insoportable contemplar los gestos de un mal perdedor, tanto, o más, es ver a un ganador presuntuoso. Está clarísimo que quien sabe ganar lo hará siempre con una expresión de alegría, pero ha de hacerlo sin engallarse y con el mayor respeto, estando convencido de que asumiendo la victoria con humildad, ayudará a su oponente a tolerar su frustración. Quiero recordar que, en una final del torneo de tenis de Australia, cuando el fantástico jugador Roger Féderer salió a recoger el segundo premio y pronunciar unas palabras, no pudo acabarlas porque el llanto se lo impidió. Y entonces, estando situado detrás de él nuestro Rafa Nadal, como grandísimo campeón que es dentro y fuera de la pista, y a pesar de que acababa de ganar ese gran slam por primera vez, testimonió al suizo su respeto y su admiración por él de una manera exquisita.&lt;br /&gt; Pero, aunque muchos lo llevan dentro y son más proclives a ello, a ganar y a perder se aprende desde niños. O sea, que son los padres y profesores los que han de inculcar esas buenas maneras en los chavales, pero haciéndoselo aprender por pensamiento, palabra y obra. Hay un caso que se suele dar con demasiada frecuencia. Un niño pierde un partido y al llegar a casa el padre le dice que aquello no tiene importancia, que lo verdaderamente importante no es ganar sino participar. Y ese mismo padre, dos horas más tarde, sentado ante el televisor, si a su equipo le van zurrando, no cesa de lanzar improperios e insultos a troche y moche, “disparando contra todo lo que se menea”. Y el chiquillo no puede entender la discrepancia entre lo oído antes y lo visto después. Dicho de otro modo, que hay que imbuirles la enorme dificultad del triunfo, que se consigue con la ambición y el espíritu de lucha, y desaconsejarles el abandono y la abulia en la persecución de un fin noble. Y todo ello dentro de los límites y normas establecidos. Y luego, y tan importante o más que la contienda, al término de la lid, tener humildad en la victoria y reconocimiento al otro si ha sido el vencedor, siempre que haya sabido ganar limpia y sabiamente.&lt;br /&gt; Repito que todo eso, el saber ganar y perder, hablar y callar, mandar y obedecer, y tantas y tantas otras acciones que todos sabemos, es lo que constituye la maravillosa cualidad de saber estar, de ese exquisito comportamiento, que pocos poseen pero que quien la tiene, hace gala de ella en su proceder, sencilla, espontánea, continua y calladamente, tanto en los actos rutinarios como en las ocasiones menos comunes o más trascendentes. Es su exclusiva y admirable manera de obrar.&lt;br /&gt; Vaya entonces, y con estas pobres palabras, mi mayor admiración para aquellos que nos dan a diario un hermoso ejemplo, porque eso saben y eso hacen. De ahí la dedicatoria de este escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Mayo de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 6 de mayo de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6473792916897191558?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6473792916897191558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6473792916897191558' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6473792916897191558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6473792916897191558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/05/saber-estar.html' title='Saber estar'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1887576812805681469</id><published>2011-04-13T21:47:00.001-07:00</published><updated>2011-04-13T21:47:43.248-07:00</updated><title type='text'>Tino</title><content type='html'>Tino&lt;br /&gt;      Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo primero que nos encontramos al llegar al pueblo fue un humilladero y tras él, una recoleta y antigua ermita rodeada de un arbolado. Allí había varios bancos y, sentados en ellos, algunos hombres ya mayores que entretenían sus horas en calmosa charla. Estaba también un joven de unos treinta años, que, al vernos, se vino hacia nosotros con paso ligero. Casi un trotecillo, aunque su forma de caminar era rara; como con una extraña y leve cojera. Vestía limpio, pero informal, y al llegar nos dijo con una voz desfigurada y con mucho agrado:&lt;br /&gt; - Hola, soy Tino. Vosotros sois forasteros, ¿verdad?&lt;br /&gt; - Pues sí, vamos de paso, pero vamos a sojornar aquí unos días porque no queremos irnos sin ver el pueblo, le contestó mi amigo. Yo me llamo Luis, y este es que ves aquí a mi lado es Luca.&lt;br /&gt; - Qué bonito es. Y parece listo. Si queréis os acompaño y os enseño todo lo que hay que ver aquí, se ofreció.&lt;br /&gt; - No gracias. Preferimos descansar un poco en uno de esos alhamíes. Pero vamos a estar por aquí un par de días. Ya nos veremos.&lt;br /&gt; - Bueno, pues luego os busco. Me voy que tengo que ayudar a la señora Engracia y se me está haciendo tarde. Adiós.&lt;br /&gt; Y se fue con prisa, y con su raro correteo, a hacer su menester. Nosotros nos sentamos junto a varios hombres a los que nos presentamos y que nos acogieron afablemente. Tras conversar un rato de los toretes de rigor, preguntamos si había en la población algún monumento a sitio digno de conocerse, y nos aconsejaron que no dejásemos de visitar la parroquia, pues había un baptisterio románico del siglo XIII de una sola pieza. Se supone, dijeron, que pensarían construir una iglesia, pero les faltarían los dineros y se tuvieron que conformar con eso. Que el lavadero de detrás de la plaza era “mu apañao”. Y “mu” antiguo, que creo que es del mil seiscientos, o por ahí. Luego estaba la casa de la Judía. No es que tuviese mucho que ver, pero se sabe que aquí vivieron algunas familias hebreas y que luego se fueron marchando todas menos una. En esa casa estuvo muchos años instalado un negocio de empeño y usura al cargo de una tal Débora, la cual, habiéndose quedado viuda muy joven, siguió desempeñando con mucho provecho el negocio de su marido. De esto hará casi dos siglos, pero la casa está lo mismo que entonces y la gente le tiene apego. Ahora es de un particular y no se puede visitar por dentro.&lt;br /&gt;En esas, quiso Luis saber algo más de Tino, puesto que pese a la brevedad de nuestro encuentro y a sus extraños modos, que supusimos se deberían a alguna incapacidad, nos había causado una muy grata impresión. Tomó la palabra Domiciano para decirle:&lt;br /&gt; - Puede que sea la mejor persona que hay en este lugar. La suya es una historia dolorosa y entrañable. ¿Si quieres, te la cuento?&lt;br /&gt;Luis, más que asentir, le apremió a que lo hiciese, y el otro prosiguió: - Su padre, ¡un buen hombre!, era bracero y con muchos esfuerzos hizo que el muchacho estudiara. Pero a él lo que le gustaba era ser policía, y a ser posible, aquí, en su pueblo. Por tanto, se preparó concienzudamente hasta que consiguió la plaza de jefe. Al poco murió el padre, y él vivía tranquilo junto a su madre, a la que mantenía. Pero una noche, una mala noche, al regresar a su casa después de hacer la ronda, sorprendió a varios individuos robando en un comercio. Quiso detenerlos, pero la desigualdad de fuerzas hizo que los otros se le enfrentasen y le dominaran. Lo sujetaron bien, le tundieron con ganas, con saña, dejándolo casi muerto. Ocho meses tuvo que pasar en el hospital, dos de ellos en estado crítico, y luego casi otros dos años con recuperaciones lentas y penosas. Físicamente está bien, aunque cojea algo y habla de un modo raro. Lo peor es lo de su cabeza. Al darle  el alta no nos conocía a nadie, y ahora, no es que haya recordado, es que ha aprendido a saber quién es cada uno pero sin relacionarnos con aquellos años. Por lo menos, se desenvuelve aceptablemente aunque su mente no coordine del todo, y le ha quedado una paga aceptable con la que viven decentemente la madre y el hijo.&lt;br /&gt; - Pero él no para en todo el día y es feliz, continuó. Se ve que lleva en la sangre eso de ayudar al prójimo. Por ejemplo: es los pies y las manos de la señora Engracia. Como la pobre es ya muy mayor y está sola, le hace la compra y los recados, le barre la puerta, va al banco. De todo. Se marcha  otras mañanas con Elpidio “Pintas” a su huerto y le ayuda en sus faenas. A coger zanahorias, plantar ajos, a lo que sea. Cuando puede, acompaña a Gorgonio “el Trucha” a pescar, o a dar una vuelta por la finca para ver si los gorrinos necesitan algo. Y siempre está dispuesto a prestar ayuda a quien se la solicite. Es un buen bastaje, y sin cobrar una perra a nadie, nunca, por sus servicios. La madre, la pobre, le dice: - Atiendes a todo el mundo, menos a mí. Pero ella, y todos, sabemos que no es verdad.&lt;br /&gt;Sabidas estas cosas, y antes de despedirnos, nos aconsejó que nos alojásemos en la Posada Antigua y nos indicó cómo llegar a ella. Y eso hicimos. Pero antes de que hubiésemos acabado de acomodarnos, se presentó Tino y, cerrando cuidadosamente la puerta, dijo con sigilo:&lt;br /&gt; - No se te ocurra cenar aquí. La posada es muy buena y muy limpia, pero en la comida no se pasan, y no digamos en las cenas. Vas a ir al Bar Becho, que está en esta misma calle, un poco más abajo, y allí sí te van a dar bien y barato. Jacinto, el dueño, es amigo mío. ¡Ah!, si necesitáis algo, no tenéis más que avisarme, que todo el mundo sabe donde vivo o en donde estoy. Y mañana os llevo a ver el pueblo. Veréis qué hermoso es.&lt;br /&gt;Al día siguiente, mucho antes de la hora tercia, ya estaba Tino esperándonos en la esquina enfrente de la posada, tomando el sol y hablando con sus paisanos. Anduvo con nosotros casi toda la mañana, y no pudimos comprobar si era la mejor persona del pueblo, pero sí que era bueno de verdad. Bueno, hasta dejárselo de sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Abril 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 15 de abril de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1887576812805681469?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1887576812805681469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1887576812805681469' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1887576812805681469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1887576812805681469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/04/tino.html' title='Tino'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1157943602725053041</id><published>2011-04-08T10:57:00.000-07:00</published><updated>2011-04-08T10:58:42.079-07:00</updated><title type='text'>Los duendes</title><content type='html'>Los duendes&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¿Qué te ocurre Golino? Tienes hoy un gesto de tristeza que me preocupa. Espero que sea catafórico y me digas la causa.&lt;br /&gt; -Pues sí, Mirso, llevas razón. He tenido noticia de algo que me ha afligido mucho y sé, que cuando te lo diga, te va a inquietar igualmente.&lt;br /&gt;Eran Mirso y Golino dos pequeños duendes, amarillo el primero y celeste el segundo, que cada noche, tras cumplir puntualmente con su extensa faena,  se reunían  para charlar un rato antes de que el sol reavivase a los humanos que habitaban la casa en donde ellos ejercían sus benefactoras labores.&lt;br /&gt;Sabido es que los duendes, seres pertenecientes a la raza feérica, son conocidos en todo el mundo, aunque en cada sitio reciban nombres diferentes: están los gremlins, los trasgos, o los lutins, por no citar a otros muchos. Los hemos encontrado en la literatura universal, y así podemos recordar a su principal figura, Lord Oberon, que aparece en Macbeth, o al famoso zapatero de los Hermanos Grimm. Por último, he de aclarar que los de color oscuro suelen ser de mal carácter y propensos a realizar fechorías, mientras que los de color claro, como nuestros protagonistas, son de corazón noble y puro.&lt;br /&gt;Volviendo a sus menesteres y trabajos antes aludidos, hay que decir que no eran pocos. Bien entrada la noche, y cuando todo quedaba a oscuras y en silencio, aparecían ellos, y empezaban su ronda recomponedora de cualquier desperfecto que pudiera darse. Cuidaban de que en la cocina no faltasen algunas migas para los ratones, aunque tenían a estos muy bien aleccionados para que no dejasen huellas, ni apareciesen nunca ante los demás. Se preocupaban de que las hojas que caían de los álamos, olmos, fresnos y abedules del jardín, formasen una bella y seductora alfombra, que, a más de su hermosura, fuese un gozo el pisarla. Aconsejaban a la lluvia que repiquetease con gracia sobre el tejado de la cochera, y al viento que, si iba a ulular con fuerza, lo hiciera armónicamente para que, de ese modo, no atemorizase a los inquilinos y les ayudara a conciliar el sueño. Y le hacían saber además, que si quisiere entrar en la casa, sólo debía acceder a ella por el pequeño intersticio de alguna ventana, para que de ese modo no entrase también el frío y bajase la temperatura interior.  &lt;br /&gt;Esas y otras muchas eran sus faenas, pero la más importante de todas consistía en la vigilancia y cuidado de los niños. Si estos dormían, los arropaban una, cien, las veces que fuera necesario. Les imbuían sueños la mar de divertidos, y si se despertaban, jugaban con ellos niños para que no llorasen. Y está comprobado que cuando los bebés, acostados en sus cunas, miran al techo y ríen, es que están viendo a los duendes y entretenidos con ellos.&lt;br /&gt;Pero el alboreo de aquel día se hallaba cargado de tristeza, y Golino empezó a hablar con toda la mesticia del mundo:&lt;br /&gt;-Hace unas noches, al pasar por la biblioteca, observé que unos cuantos libros estaban  contándose algo que debía ser poco halagüeño dado el aspecto engurrio que tenían. Callaron al verme,  yo no me preocupé en demasía, y hasta me olvidé de ello. Pero anoche vi reunidos a “La Celestina”, al “Quijote”, a “La perla”, a “Hamlet”, a “Platero” y a alguno más, y les oí hablar lo siguiente: -Tengo noticias muy fiables de que don Felipe, el dueño de la casa, está muy mal, y que le deben quedar muy pocos días de vida. Él lo sabe, y está muy apenado porque ignora qué va a ser de sus queridos libros cuando falte. Cree que sus hijos no son tan aficionados a la lectura como él, o no tienen sus mismos gustos, y que tan pronto como vean el testamento, nos venderán por cuatro cuartos y al saber qué será de nosotros.&lt;br /&gt; -Pues lo más seguro, dijo otro, es que alguno se quede con los títulos más conocidos, o con los volúmenes mejor encuadernados, y el resto sea vendido, como apuntas.&lt;br /&gt; -Lo que a mí me han contado, medió un tercero, es que ha pensado, incluso, en regalarnos a todos a alguna institución benéfica.&lt;br /&gt; -¿Dónde acabaremos?, exclamó otro ejemplar, y optimista, “El Lazarillo” sentenció: - Muy bien, ya lo veréis.&lt;br /&gt;- Pues no temáis nada ni tú, ni los libros, le cortó Mirso, porque también anoche, en mi ronda habitual, pasé por el dormitorio de don Felipe. Ya sabes, para ver la temperatura de la alcoba, si se había dormido sin tomarse sus pastillas, etc., y le noté un gesto de preocupación y le oí, soñando en voz alta, expresar sus temores sobre el destino de los componentes de su biblioteca. Entonces, sin hesitar, me acerqué a su oído y le fui susurrando con el mayor aticismo retórico lo que a continuación voy a contarte. Le recordé primero que los libros no están hechos para el adornamiento de una sala o el pavoneo de su dueño, sino que fueron editados para impartir cultura y recreo a sus lectores. También que la felicidad de ellos depende de si son leídos y no del lugar donde se encuentren. Finalmente, que hay una gran probabilidad de que a sus hijos les agrade conservarlos y empaparse de lo que cuentan, pero que si ellos no lo hacen, serán sus nietos los que, orgullosos, conservarán y leerán los textos que heredaron de su abuelo. Cambió su alcocarra y, al poco, se levantó sonriente y dijo: -Ya he visto solucionado mi problema. Ahora estoy feliz.&lt;br /&gt;- Oye, ¿y quién te ha enseñado a ti eso de imbuir ideas a los mayores?, le preguntó Golino. &lt;br /&gt;- Fueron Mab, la reina de las hadas, y su compañera, la viejecita Habetrot, las que me iniciaron en esos menesteres de aconsejar debidamente a quien lo precisare. Y  he de decirte que siempre que lo hice obtuve buenos resultados.&lt;br /&gt;- Amigo Mirso, espero que me darás a conocer esos rituales.&lt;br /&gt;- Para ello, y para cuanto tú quieras, estoy siempre a tu disposición, amigo Golino. Ya lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Abril de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 8 de abril de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1157943602725053041?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1157943602725053041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1157943602725053041' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1157943602725053041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1157943602725053041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/04/los-duendes.html' title='Los duendes'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-9211574339483783092</id><published>2011-03-24T00:08:00.001-07:00</published><updated>2011-03-24T00:08:49.771-07:00</updated><title type='text'>El viejo topo</title><content type='html'>El viejo topo &lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Érase una vez un viejo topo que llevaba ya mucho tiempo jubilado. Años atrás, y por su total ceguera, le habían concedido una invalidez, malamente gratificada, pero con la que tenía que vivir forzosamente. Como pudo, se acomodó a esas limitaciones físicas y económicas y, pese a ellas, o quizás gracias a ellas, halló un modo de vida tranquilo y plácido, que ha de saberse que muchas veces de las adversidades se obtienen grandes beneficios. Y aunque por desgracia, las cosas se habían ido empeorando últimamente cada vez más, por muy diversos motivos y en diferentes sentidos, él, estoicamente como digo, y pese a ello, se había hecho a una metódica existencia en la que era feliz, o casi. &lt;br /&gt;Dormía poco, comía menos, pensaba tal vez en demasía, y su mejor solaz era acudir cada mañana a un calverillo del bosque a tertuliar con los amigos que también asistían indefectiblemente a esos conciliábulos. Solían ser habituales asistentes una impávida tortuga, un lagarto que siempre estaba haciéndose el adormilado y fingiendo desinterés por lo que escuchaba, un par de parsimoniosos caracoles y una bulliciosa ardilla. Esos eran los fijos, pero también solían verse acompañados de las clásicas hormigas, una o dos orugas, un gazapillo de allá para cuando, y algún que otro colega de diversa índole. &lt;br /&gt;Cierta mañana, estando bien acomodados entre nasturcias, tomillos, rosmarinos, cohombrillos, bocas de dragón, gamonitas, ruiponces, etc., llegó hasta allí un mirlo, que mirlándose según su inveterada costumbre, con su aflautada voz les rogó silencio a ellos, a los verdecillos, chamarices y mitos, y a cuantos grillos, cigarras, moscardones y demás gusarapos y musarañas había en el entorno. Solícitos, obedecieron todos, y, de inmediato, solo se escuchó su voz, interferida un tanto, y someramente, por el liviano rumor del arroyo vecino y el de algún lejano y desacompasado croar. Y dijo la merla a los presentes:&lt;br /&gt;-Quiero que sepáis, amigos míos, que vengo de la cárcava vecina de presenciar una de esas reuniones periódicas en las que los pomposos pajarracos de nuestro hábitat se reúnen periódicamente para soltar sus grandilocuentes, aunque banales e inanes, catilinarias llenas de promesas jamás cumplidas.&lt;br /&gt;- Y ¿quiénes estaban?, preguntó el talpa.&lt;br /&gt;- Pues puede decirse que había quórum. Presidía, como es lógico, el  Gran Buitre, arropado por toda su extensa corte de rapiegos y rapiegas. Frente a ellos, sus combluezos: aguiluchos y águilas de todas clases. Desde la de cabeza blanca o la calzada, a las ratoneras, culebreras, y guarrillas. Intercalados entre ambas facciones, los sempiternos cuervos, olivardas, picazas, cernícalos, esmerejones, elanios, muchos gansos, no pocas grullas y demás tragaldabas por todos conocidos. En un balconcillo, y como invitados, apreciábase alguna altiva avutarda, unas torcaces, varios chorlitos, así como zorros, hurones y ciertos jabalíes, orondos, rechonchos, y rollizos.&lt;br /&gt; -¿Esos son los que se dedican a marcar y sugerir las sendas por las que hemos de conducirnos los currinches nemorosos?, preguntó la ardilla.&lt;br /&gt;-Los mismos. Y que se ve que les presta esa ocupación, porque sacan mucho rendimiento pese a su escaso hozar. Pero sigo. Un distinto mirador se hallaba ocupado por cárabos, corujas y milocas, que allí se están para fijarse minuciosamente en todo y luego contarlo, aunque cada cual a su manera. Mas, sigamos con lo nuestro. Luego que el Gerifalte, gárrulo como siempre, terminó de desbarrar sobre la feliz vida que nos estaba proporcionando, escuchamos la usual retahíla: carreteó este, clocó aquél,  crascitó más de uno y  gruyeron otros,  hasta que le tocó el turno de intervención a un viejo Búho que comenzó a ulular de esta forma: “Ha tiempo que me llegaron noticias de que en la más remota antigüedad vivió en este bosque la  hembra de un pato, que fue llamada “La Grande”, y que alcanzó enorme  fama por dos circunstancias. Una era su ingente tamaño, pues parece ser que tenía una altura de tres codos y un peso tan descomunal que nadie viera jamás algo parecido. Consistía otra, en que tenía una afición desmedida por copular con cualquier macho que se pusiese a su alcance, sin que le importase, en absoluto, su raza, tamaño, color o carácter. Debido a ello, sus crías, por una genética correcta o anómala, no se sabe, salían de cualquier especie, tanto de la suya como de la de quien se la hubiese beneficiado. El caso es que tuvo una prolífica, muy variada, e inusual descendencia, tanto de palmípedas, falcónidas, gallináceas y otros tipos de aves, como de cuadrúpedos, reptiles y otros más.&lt;br /&gt;-Yo pienso que el buharro no sabe bien lo que dice, medió el topo. Soy el menos indicado para hablar de ojos, pero ¿no será que él los tiene de alinde?&lt;br /&gt;-Pues ha afirmado, con rotundidad, que está plenamente convencido de ello, ya que tanto él, como algún otro intelectual, tienen el asunto muy estudiado, que de este caso se está hablando bastante, y que toda la fauna y flora del sotobosque se está haciendo eco del tema. Y lo complementó diciendo que al igual que parece ser que  los homínidos provienen de los simios, una parte, que no todos, de los allí reunidos son su heteróclita descendencia.&lt;br /&gt;- ¿Entonces, a ver si me he enterado bien?, preguntó el fardacho.¿ Quiso decir de ese modo, que, aunque no sean todos, que eso está claro, algunos de los que allí acuden para exponer una y mil veces que su exclusiva dedicación es conseguir una vida excelente para los que habitamos el bosque, la conservación y mejora de su fauna, su flora, y su clima, etc., etc., aunque esté más que demostrado que su exclusivo interés está en asegurarse su propio beneficio, y que esa grupo de seres que así obran son descendientes por línea directa de aquella Pata, llamada “La Grande”?&lt;br /&gt;-Efectivamente, sentenció el del pico amarillo.&lt;br /&gt;-Entonces, determinó la tortuga con un rítmico bamboleo de su cabeza, habremos de convenir  que a aquellos que actúan de tal modo, al ser además, como parece haberse demostrado, vástagos de la tan famosa, promiscua y prolífica criatura, podremos calificarlos como unos hijos de la gran pata.&lt;br /&gt;-Pues va a ser eso, sentenció el miruello.&lt;br /&gt;Y se quedó mirando a una preciosa mariquita, con sus alas rojas y sus siete puntos negros, que se había posado en un coletuy cercano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Marzo de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 25 de marzo de 2011.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-9211574339483783092?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/9211574339483783092/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=9211574339483783092' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/9211574339483783092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/9211574339483783092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/03/el-viejo-topo.html' title='El viejo topo'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8246829679108006463</id><published>2011-03-20T10:00:00.001-07:00</published><updated>2011-03-20T10:00:29.210-07:00</updated><title type='text'>Acordarse</title><content type='html'>Acordarse&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En este mundo, la inmensa mayoría de los seres no solemos hacer nunca nada si no obtenemos de nuestras obras alguna remuneración, sea esta del tipo que sea. Fundamentalmente suele ser económica, pero también puede que nos plazca si con ella vemos satisfecho el ego, tanto en lo pretencioso como en lo cognoscitivo. Sin embargo, no seré yo quien juzgue el proceder de cada cual a este respecto, primero, porque es muy justo que se quiera ganar un estipendio por el trabajo realizado, y luego porque, dada la condición humana, hay quien hace lo que sea menester con el fin de presumir y darse pisto ante los demás. Pero no es a eso a lo que vengo ahora a esta palestra de mis amores.&lt;br /&gt; Los aludidos son, o somos, la generalidad, pero no debemos olvidar que hay también unos pocos, muy pocos, escandalosamente pocos, que dedican una gran parte de su tiempo libre a la ejecución de actividades de las que no sacan provecho numerario alguno, ni más fama que la que puede tener el alguacil de Villachica del Cerro. Entonces, ¿qué es lo que hacen estos otros para después de trabajar no obtener una paga, aunque sea escasa? ¿Será, acaso, que su obra no tiene valor de ningún tipo?&lt;br /&gt; No. Nadie piense que es de este modo, antes bien al contrario, pues el actuar de estas gentes a las que me estoy refiriendo consiste, nada más y nada menos, que en dedicar sus pocas o muchas horas libres a trabajar denodadamente no en su propio beneficio, ya sea este grande o chico, sino en el de los demás. Y lo hacen en todos los sitios y de todas las formas que imaginarse pueda. Por aclarar un poco a quien va referido mi propósito citaré algunos ejemplos, pidiendo disculpas a los no mentados, no vayan a creer ellos, o quienes lean este escrito, que al omitirlos les concedo menor valor que a los que expreso.&lt;br /&gt; Entonces vengo en decir que hay quien colabora con entidades de caridad o sanitarias y quien pertenece a hermandades o asociaciones de tipo religioso, musical, teatrales, o culturales de cualquier otra condición. Y ya me dirá usted, amable lector, qué saca, o quién conoce, al costalero o al penitente que sacan a un paso en procesión. Qué beneficio obtiene, o ante quien presume, el componente de una coral, o el de un grupo teatral aficionado. O si alguien se entera del obrar, o de lo que gana la persona que se hace partícipe y colaborador de alguna organización caritativa. Y ¿a qué seguir poniendo ejemplos? Aunque usted y yo sepamos que hay muchos más, que los hay a miles.&lt;br /&gt; Para una mejor aclaración, quisiera precisar un poco que todos los que realizan estos menesteres obtienen en el desarrollo de los mismos lo que a continuación detallo:&lt;br /&gt; Emplear horas, muchas horas, infinidad de horas, la mayor parte de su tiempo libre y de su descanso, en asistir a ensayos, prácticas, actividades y realizaciones de su afición y de su filia.&lt;br /&gt; Gastar alguna parte de su dinero en desplazamientos, compras del material necesario, consumiciones y otros, propias de esas dedicaciones.&lt;br /&gt; Renunciar a muchas otras maneras de divertirse y relajarse, más privativas y menos sacrificadas.&lt;br /&gt; Saber que muy pocas veces, o nunca, se verá recompensada por nadie su admirable actitud. Algunos obtendrán, y durante unos pocos minutos, un aplauso, pero poco más. Y la mayoría ni eso.&lt;br /&gt; Entonces, y según lo expuesto, alguno de ustedes vendrá en pensar que estas personas, dado su sacrificio, son dignas de consideración y lástima. Pues no. De lo primero, sí y en grado sumo, pero de lo segundo, en absoluto. ¿Por qué? Pues porque ellos, al llevar a cabo su hobby, son completamente felices. Mucho más que si vieran gratificado su trabajo con algún estipendio. Y su dicha, su felicidad, estriba por encima de todo en:&lt;br /&gt; Proporcionar alguna ventura a los demás.&lt;br /&gt; Paliar las necesidades de los menesterosos de cualquier condición.&lt;br /&gt; Propagar la cultura.&lt;br /&gt; Mantener las costumbres y las tradiciones.&lt;br /&gt; Restar importancia a su quehacer.&lt;br /&gt;Pasar desapercibido ante los otros&lt;br /&gt;No les tengamos conmiseración entonces, sino envidia, porque haciendo lo que acabo de explicar, ellos son contentos, ya que lo que buscan es eso solamente: ayudar a la comunidad sin recibir nada a cambio. Saben muy bien que los trabajos volitivos preparan  a las gentes para soportar con mayor facilidad los obligatorios. Y saben que el fruto del trabajo es el mejor placer que existe.&lt;br /&gt;Ellos no lo buscan ni lo necesitan para nada, pero es a nosotros a quienes nos toca primero reconocer su comportamiento y proclamarlo después. Por tanto, y aunque habitualmente estamos más propensos en dar loas y encomios a aquellos que son famosos y están encumbrados, acudo hoy, desde mi modestia, a hacer mención a esas buenas gentes, altruistas y generosas, y rendirles tributo de gratitud y admiración. Es esta una tarea que solemos procrastinar e, incluso, abandonarla. Pero sería cometer una estulticia el no acordarse de ellos, ni darse por enterados de que existen y de lo que hacen. Ni agradecérselo. Por eso he escrito lo que antecede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Marzo de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 11 de marzo de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8246829679108006463?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8246829679108006463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8246829679108006463' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8246829679108006463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8246829679108006463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/03/acordarse.html' title='Acordarse'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4163701120357956558</id><published>2011-02-24T22:08:00.000-08:00</published><updated>2011-02-24T22:09:19.828-08:00</updated><title type='text'>Membranzas</title><content type='html'>Membranzas&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En una vieja historia que anda circulando por ahí, se cuenta que en la época en que las gentes apenas se movían de sus pueblos o a lo sumo de su región, salvo que se diesen circunstancias muy extraordinarias, hubo un muchacho que a sus diecisiete años marchó con su padre a trabajar a un lugar muy distante de aquél en el que había nacido y del que no había salido nunca. Allí se estuvieron unos meses, casi un año, para tornar luego a su rincón de siempre, donde vivió feliz el resto de sus días.&lt;br /&gt; Y fue así porque en su aldea encontró, primero trabajo, y luego, a la que sería su mujer y la madre de sus hijos. Y porque con su familia, con su labor y con el lugar que le viera nacer estuvo siempre satisfecho, ya que con aquellas estaba muy a gusto y porque disfrutaba extraordinariamente de los modos, tradiciones y costumbres de su lugar. Todo, formaba una amalgama que siempre le satisfizo y de ello dio cuenta siempre a todo el mundo. Digamos, como mejor aclaración, que pareciese que nuestro hombre hubiese leído a Lope y tomado a su “villano” como ejemplo.&lt;br /&gt; Pasaron muchos años y llegaron los días en los que el tiempo, lento y demoledor, le apartó oficialmente de sus faenas pero, sin embargo, no pudo hacer lo mismo con sus actividades. Y pese a que ya empezaba a estar hecho una chanca, y que convivía con alguna dolama, no dejaba que creciera la hierba en sus caminos, que no solía estar ocioso por las mañanas ni en verano ni en invierno. Acudía temprano a su terrón a hacer los trabajillos que hubiera menester, o simplemente a ver tranquilamente el campo. Era, más tarde morillero, o mochil, que efectuaba los recados domésticos, para luego retornar a su casa donde habitualmente le esperaba el apaño de alguna deficiencia o menester hogareño, que solía arreglar habilidosamente antes del condumio.&lt;br /&gt; Pero las tardes eran suyas. Se las había reservado para hacer lo que más le gustaba, y muy grande tenía que ser el imprevisto para que rompiese sus hábitos. No dormía siesta, un duermevela acaso, y alguna cabezada, para después ponerse a leer un libro, que para eso se había hecho socio de la biblioteca municipal. Y después, si el tiempo acompañaba, y antes de que la tarde se llevase el sol, su buen amigo el sol, ese que siempre se le iba a duras penas, acudía a la alameda a reunirse con quienes allí estuviesen, pero sobre todo con Protasio “Bemoles” y Ceferino “El Charro”, sus amigos del alma. Y a tertuliar se ha dicho casi hasta la hora de la cena. Y si hacía malo, se quedaba en su casa, y eran los citados los que venían a ella a sentarse ante la lumbre, o en el patio, según fuera el oraje, y a enfrascarse en la cháchara, animada esta por un vaso de buen vino que, sin falta, les ofrecía nuestro hombre. &lt;br /&gt; Esos eran los aconteceres normales. Pero parece ser que con cierta frecuencia, renunciando a las conversaciones, gustaba de buscar la soledad del campo, o del corral de su casa, y a ellos se iba a pensar. Tan sólo a pensar, dando una y mil vueltas a sus logros y a sus fracasos. A lo bueno y a lo malo. A lo ocurrido, o a lo que hubiera podido suceder, si se hubiesen hecho las cosas de otra manera. Conversaba consigo mismo y se contaba lo que a otros no les podía decir, silenciada su boca por la cortesía o la buena educación. Y recibía sus propias respuestas, deseosas de convencerle de que si la actuación de este, o de aquél, no fue la correcta, más se debió a los imponderables que a la maldad del autor.&lt;br /&gt;Y a veces se decía: -Hay cosas con gran importancia, que las vives, quizás toda una vida, y te satisfacen, y las quieres, y te amoldas a ellas, y no las cambiarías por nada. Por ellas te esfuerzas y por ellas mueres. Pero también las hay sin tanta enjundia, más sutiles, más livianas, pero que te dejan un buen sabor de boca. Algo parecido a quien, tras un buen yantar, y, para darse un gozo, prueba un bocado de un postre delicioso o toma una copita de blanca de Carracedo. Y así, muchas veces traía a su memoria, a más de otros quizás intrascendentes sucesos, personas y lugares de aquel lugar visitado una vez cuando era joven, y nunca más vivido ni olvidado.&lt;br /&gt;Y ocurría igualmente que ciertas noches, pocas, pero algunas, cuando un soplo de aire fresco venía a mitigar ligeramente el sofoco de las noches agosteñas, esas en las que la calorina inmisericorde le cierra el paso al sueño y la mente hace inventario de membranzas de toda clase, acudían a él la de esos episodios que tuvo por antaño, que siempre fueron de su agrado, y que aún a su edad lo atalantaban, aunque no le proporcionasen ya más beneficio, ni otra utilidad, que el de la evocación con añoranza que se suele hacer de las cosas que nos fueron gratas.   &lt;br /&gt;Entonces, envuelto en las tinieblas de su cuarto, le volvían recuerdos de escenas de cosas que no retornarían nunca, pero que habían constituido los pilares de los pocos ratos felices habidos de niño, o cuando joven. Y se filtraban entre las rendijas de su mente, lo mismo que se mezclan entre las ilusiones del mozo el olor hechizante de la novia, un perfume a pan de trigo, o a geranios, o a pasiones. Y evocaba, entre otras muchas cosas deleitosas, la dicha de recibir el aguinaldo de su abuela. El placer de probar por vez primera el chocolate. Los paseos en la vieja bicicleta. El atrio de la iglesia de aquel pueblo donde fuera a trabajar con su padre casi un año. O la nerviosidad que se produjo en sus adentros cuando cierta mozuela pelirrubia le arrojó desde el balcón y, sin miramientos, una sonrisa.&lt;br /&gt;Cuando le ocurría eso, solía salir a la ventana de su dormitorio y le contaba a su amiga la luna estas confidencias. Y su amiga la luna se las guardaba, y luego, después de ponerse menguante, pero antes de hacerse nueva, ella las escondía por el cielo para que nadie se las robase. Más tarde él volvía a la cama y, al poco, se dormía plácidamente, nadando entre las aguas tranquilas y serenas, tibias y melosas, de sus membranzas.&lt;br /&gt;       Febrero de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 25 de febrero de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4163701120357956558?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4163701120357956558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4163701120357956558' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4163701120357956558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4163701120357956558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/02/membranzas.html' title='Membranzas'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8641536854719739893</id><published>2011-02-10T21:58:00.000-08:00</published><updated>2011-02-10T21:59:02.979-08:00</updated><title type='text'>¡Qué pena!</title><content type='html'>¡Qué pena!&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un día de esos en los que febrerillo “el loco” gusta de neviscar, y como aun nos faltarían un par de leguas para llegar a Tomillares, dimos en buscar refugio en un bombo, esas maravillosas construcciones populares que hay en la zona, hechas de lajas calizas superpuestas y sin ningún tipo de argamasa, yeso, cancagua o pece, que las aglutine. Vimos salir humo y allí acudimos. Al entrar, hallamos a un labriego que se nos había anticipado por el mismo motivo, y que había tenido la feliz ocurrencia de echar fuego. Nos recibió de buen grado y con mejor, si cabe, nos acomodamos nosotros ante aquella lumbre que el paisano no dejaba de abanar con un periódico viejo, a esperar tranquilamente que escampase.&lt;br /&gt; -Aquí nos las den “toas”, dijo el “podaor”. Frío no vamos a pasar que ahí atrás hay una buena hacina de sarmientos, y hambre tampoco, pues  aunque el hato que tengo no es mucho, sí da para tomar un buen “bocao”.&lt;br /&gt;Empezó de inmediato una amena garla entre Luis y él, mientras que yo, como perro viejo, y nunca mejor utilizada la expresión, me tumbé entre ellos y las llamas a escucharlos. Y como no sabían de qué hablar, lo hicieron de la “vida”, que es como las gentes aluden a una conversación larga en la que se tratan muchos y variados temas, aunque ninguno con preponderancia. Luis, al no conocer al hombre, y quizás por bienquistarse, aludió a las limitaciones que su existencia tendría en aquel entorno, pero el viñero le desnegó de inmediato, y con gran mesura expuso lo que sigue:&lt;br /&gt;-No lo crea así amigo, que más podría decirse que el llevar la vida que yo me gasto es fortuna y no revés, aunque ya se sabe que todo es relativo, y que aquello que a unos les parece bien a otros les agraza. Ni del mejor libro, la mejor música, o del más bello cuadro, puede decirse que este es mejor que aquel otro, así que no valoremos el vivir de cada cual, con todas las circunstancias que le rodean y su gran influencia sobre él.&lt;br /&gt;-Y a sabiendas de esa diversidad de condiciones de todo tipo, físicas, psíquicas, sociales, económicas, etc., etc., con las que cada uno hemos de sacar adelante nuestra existencia, hemos de esforzarnos en obtener el mayor y mejor partido posible para conseguir así un alto grado de felicidad. A mí me hubiese agradado en extremo vivir junto al mar, pero como nací en estas tierras de majuelos y pan llevar, sé que no puedo ir a la playa, pero como también sé que no debo dejar de bañarme, pues me voy al río o lo hago en la tina de mi casa, y allí me enjabono y me quito las cascarrias. Tras ello, luego acudo a donde sea menester, aseado y oliendo a limpio.  &lt;br /&gt;-Pero sí que quiero, amigo, dejarle claras dos cosas. Una, recalcar lo que le acabo de exponer, y para ello voy a echar mano de unas palabras de mi buen amigo, y creo que suyo, Sancho Panza, el cual, mientras enalbardaba al asno, se dirigió con ellas al mayordomo, al secretario, al maestresala y a Pedro Recio, diciéndoles: “…bien se está San Pedro en Roma, y quiero decir con ello, que bien se está cada uno usando el oficio para el que fue nacido. Mejor me está a mí una hoz en la mano que un cetro de gobernador… y más quiero recostarme a la sombra de una encina en el verano y arroparme con un zamarro de dos pelos en el invierno, en mi libertad, que acostarme con la sujeción del gobierno entre sábanas de holanda y vestirme de martas cebollinas”.&lt;br /&gt;-La otra es, que si nunca debe nadie menospreciar la forma y manera en las que nos haya tocado vivir, como ya queda dicho, reiterando una vez más que hemos de tratar de estar a gusto con ellas, procurando, eso sí, de mejorarlas en lo posible. Y que si esto hemos de pretenderlo en todo, mucho más hemos de intentar, y debiera haber dicho conseguir, engrandecer hasta el infinito esa maravillosa aventura de la vida que es el amor, cuando se tenga la fortuna de experimentarla.  Quien la disfrute, ha de ser conocedor que está inmerso en la mejor labor de las que haya de ocuparse, y que en ella no debe buscar ninguna tara o deficiencia, sino que su exclusivo quehacer será hallar sus muchas excelencias, que las tendrá, a buen seguro. Nadie ose entonces comparar a la persona amada con cualquier otra, por mor de cuna, riqueza, hermosura o algún distinto atributo o peculiaridad, ya sean estos descomunales o nimios, naturales o fingidos. El sabio sabe que tan hermosa es la flor del tomillo como la hortensia, la orquídea o el clavel reventón. Tan dulce el cariño de la princesa altiva, como la de quien pesca en ruin barca. Tan ardorosa la pasión del infanzón, como la de quien baja a la mina diariamente.&lt;br /&gt;-Está bien probado que la inhesión no crece mejor, ni dura más, ni es más apacible, si se desarrolla entre grandes personajes, que si se alza entre un pobre pastor que jamás salió de la dehesa y una zagalilla que no hizo otra cosa que ayudar a su madre en las faenas de la casa. Todos pueden ofrecerse los mayores quereres y ternezas. Pero ¡qué pena!, ¡qué gran pena!, da el saber que muchos, en el Amor, solo buscan arremuecos y lujuria. ¡Pobres necios! Se extasían en la cáscara y no alcanzan el fruto.&lt;br /&gt;No extrañó a Luis la cultura y el buen razonar que había demostrado el labriego, sino que confirmó la opinión que tenía de ellos, pues sabía que la mayoría eran hombres que suplían con mucha lectura su obligada escasez de escuela. Diole su conformidad a cuanto había escuchado y, en esas, asomándome, vi que hacía mejor oraje, por lo que nos dispusimos a retomar nuestro camino. Pero hubimos de quedarnos otro rato, ya que el paisano se empeñó en que, antes de irnos, tomásemos el “bocao” anunciado y prometido. Y ratificamos que en eso, como en sus razonamientos, también tuvo mucho acierto el hombre.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;Febrero de 2011&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 11de febrero de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8641536854719739893?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8641536854719739893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8641536854719739893' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8641536854719739893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8641536854719739893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/02/que-pena.html' title='¡Qué pena!'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-855723860979994249</id><published>2011-01-27T10:24:00.000-08:00</published><updated>2011-01-27T10:25:20.481-08:00</updated><title type='text'>El precio</title><content type='html'>El precio&lt;br /&gt;      Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para I.G.S, digna heredera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nada es barato, ni caro/ todo es igual en la vida/Las cosas valen tan sólo/ lo que cuesta conseguirlas”&lt;br /&gt;Francisco Villaespesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se sabe, por estar así definido desde antaño, que precio es lo que cuesta algo,  o lo que hay que pagar por ello. Pero eso, así de escueto, es lo que intrínsecamente dice el diccionario de este término. Sin embargo, si lo analizamos desde un punto de vista circunstancial, sabemos muy bien que el coste, el monto que hemos de dar para conseguir algunas cosas dista mucho de ser simplemente la entrega de un algo a cambio de otro algo. Porque por igual es sabido que fácil es tasar las cosas y los menesteres más básicos, pero no lo es tanto hacerlo con aquellas otras intangibles y/o emocionales que atañen al espíritu.&lt;br /&gt;¿Cuál sería entonces el precio de una determinada cosa? Dependerá muy mucho de las circunstancias en las que ha de desarrollarse su consecución, del valor, no ya el real, sino el que pueda tener puntualmente para quien la pretende, y del interés subjetivo que se tenga en conseguirla. Por tratar de explicarlo llanamente pondré un ejemplo. Imaginemos que aparece en Tomillares el manuscrito de una novela de don Francisco García Pavón, y que quien lo tiene estaría dispuesto a venderlo.  En primer lugar, es obvio que tendría muchas más dificultades en conseguirlo, que le acarrearía un costo mayor (reconocimiento del ejemplar, negociaciones, avances y retroceso de las mismas, etc.) a un ciudadano de Tafalla que fuese gran admirador del genial manchego, que al Ayuntamiento de esa ciudad o, simplemente, a algún vecino de ella, por la proximidad, etc..&lt;br /&gt;Tampoco sería igual lo que supondría su obtención para ese paisano del autor que, al ser poco amante de la lectura no llegue a apreciar en demasía el “códice”, y que sí, que no le importaría tenerlo por aquello de la rareza, pero que no muestra interés alguna en adquirirlo. Lo que no le ocurriría a aquel otro que tuvo la suerte de ser alumno, e incluso amigo de don Francisco, fortuna inmensa que disfrutó quien esto escribe.&lt;br /&gt;Por último, y sabiendo que Pavón solía citar a paisanos suyos en sus novelas unos con sus propios nombres y otros con pseudónimos o apodos (recordemos a Manolo Perona, o al “Faraón”), planteémonos la cuestión de que haya dos individuos verdaderamente interesados en la adquisición del escrito y que uno de ellos sea descendiente de alguno de esos protagonistas. Como es lógico y natural, este último pretendiente pondrá mucho mayor empeño en hacerse con él y así tener reflejadas, de puño y letra del autor, ciertas andanzas de su progenitor. Creo haber explicado que no todo tiene siempre el mismo valor para todos.&lt;br /&gt; Pero no hay por qué fantasear con ejemplos ficticios. Traigamos a la palestra varias actitudes que se dan corrientemente, con las que podemos profundizar en lo verídico de lo expuesto hasta aquí. Hay quien hace lo imposible, se gasta lo que tiene y lo que no, se sacrifica, medra, sufre, ahorra y todo lo que queramos añadir, para obtener un cargo, ver un partido de fútbol o adquirir un cuadro. Y no quiero valorar, ni por supuesto comparar, la acción de cada uno de estos individuos, que allá cada quien con sus aspiraciones siempre que sean honestas. Pero es sabido que hay quien se sacrifica, las pasa moradas y se esfuerza hasta lo impensable por algo que otros no cogerían ni regalándoselo.&lt;br /&gt; Y no es que unos estén locos, o sean lelos, y los otros no. Es que los gustos y las valoraciones que le damos a las cosas varían enormemente de X a Y. ¡Cuántos se mueren, pobrecillos, sin haber leído un libro! O que les da igual comer acelgas que solomillo. O que les importa un bledo que la prenda que se compran lleve bien visible una determinada marca. O que se arrastran, compran voluntades o mienten prometiendo lo imposible para llegar a ser presidente de la Hermandad de los Amigos Sidéreos. Y, por último, una postura que suele darse con frecuencia, y que es la de aquellos que desprecian algo sin saber lo que es y lo que conlleva conseguirlo. Muchos ignoran lo que cuesta sacar unas oposiciones, subir un ocho mil o la delectación de escuchar a una buena sinfónica en directo. Y “disimulan” su desconocimiento diciendo que eso no les interesa o no les agrada.&lt;br /&gt; Pero es que viene a ocurrir también con las cosas que tienen un valor contrastado. Unos pagan lo que les pidan por conseguir un chalé en determinada playa y no les interesa un ápice conseguir un stradivarius. Pasan sin detenerse ante la representación de El avaro y se tiran las horas muertas delante del televisor. Se prestan a hacer idioteces supinas por flirtear con una famosa y que todo el mundo lo sepa, y no se fijan en la vecina del tercero que es una mujer valiosa. “Hay gente pa tó”, ya se sabe.&lt;br /&gt; Convengamos en que hay cosas que no tienen precio, otras que exigen pagar mucho por conseguirlas, y las hay que tienen un valor inferior al que se les atribuye. ¿Qué vale, entonces, una determinada cosa? ¿Cuánto deberíamos afanarnos, en justicia, por lograrla?  Para unos mucho, pero poco, o nada, para otros. Así, recuerdo al lector, y para ello recurro de nuevo a mi admiradísimo Antonio Machado, cuando dijo aquello de: “Todo necio confunde valor y precio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Enero de 2011&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 28 de enero de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-855723860979994249?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/855723860979994249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=855723860979994249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/855723860979994249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/855723860979994249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/01/el-precio.html' title='El precio'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5358348196029585267</id><published>2011-01-13T04:05:00.000-08:00</published><updated>2011-01-13T04:06:26.992-08:00</updated><title type='text'>Coplas</title><content type='html'>Coplas&lt;br /&gt;      Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¡Hola! Me imagino que te extrañarás al recibir esta carta, pero ahí la tienes. Creo que no la esperabas y puede que ni tuvieras deseo alguno de recibirla. En realidad, aún no sé por qué la he escrito. Quizás lo haya hecho para dejar plasmadas las miles de conversaciones que sobre nosotros y nuestra vieja y extinta relación, tengo mantenidas y mantenemos mi locura  y yo, y nadie más, desde que nos separamos, ¿hace ya…?, no sé qué tiempo. Desde entonces, todos los días, absolutamente todos los días, dedico un rato a ese mudo diálogo interno, dudando si al hacerlo me ocurrirá como al que cada tarde acude al bar a tomar unas copas que acabarán por destrozarle el hígado, o, por el contrario, me beneficiará como a quien cada mañana hace unos ejercicios físicos programados y metódicos.&lt;br /&gt;Pero no es por el mal o buen resultado que pueda ocasionarme el hacerlo, por lo que tengo esa constante “obligación” de hablar contigo a solas, imperativo que, por supuesto, cumplo a rajatabla. Así satisfago ese menester de que tu alma y mi pensamiento, tu mente y mi corazón, se digan y escuchen todas esas cosas que ellos necesitan o, mejor dicho, que un día necesitaban. Además quiero que sepas que, en esos delirios, jamás me ocupo en buscar culpables de lo sucedido, ni las causas que lo produjeron, y ni tan siquiera me planteo soluciones o componendas que, es obvio, ya no pueden darse bajo ningún concepto. Además, todo eso sólo serviría para atormentarme. No. Lo dejo así, tal como está, y aunque me pese.&lt;br /&gt;Como digo, lo que sí hago casi constantemente es lo que hacen, o deberían hacer, todas las parejas que en el mundo son. Converso contigo, dialogo sobre nosotros, sobre los amigos, el trabajo, los libros, la música, la historia, el porvenir, el hombre y sus circunstancias. ¡Sobre tantos temas! Y en esos deliquios y con esos coloquios en los que nos expresamos nuestros pareceres, en los cuales a veces disentimos y a veces concordamos, pero que siempre nos ayudan a entendernos, vivo de nuevo junto a ti, bajo tu protección y dándote mi ayuda, con tus enseñanzas y mis consejos, con tu sacrificio y mi esfuerzo. Y me hago la idea de que aún somos la pareja que fuimos, y, en el colmo de la guilladura, llego a creer que todavía nos queremos. Ignoro si a ti te ocurre alguna vez lo mismo. Pero da igual.&lt;br /&gt;Lo peor es que también todos los días se me vienen de nuevo a las mientes, cómo sin esperarlo, los roces y escollos que fueron apareciendo en nuestra relación por motivos que entonces parecieron baladíes y luego resultaron trascendentes, que ignorábamos su procedencia, pero que daba la impresión de que querían separarnos. Parecía como si alguien se empeñase en poner una valla a nuestras vidas para que no siguiesen comunicadas la una con la otra. –Eso es querer ponerle puertas al campo, me dije yo. Y hablando de puertas y de nuestros amores, déjame que te recuerde las letras de algunas soleares que, como aficionados al flamenco, escuchamos por entonces. Me dijiste en una ocasión, bien que me acuerdo: Como la puerta crujía, aceite le echaba yo, la noche que tú venías. &lt;br /&gt;Pero las cosas fueron de mal en peor, creo que porque alguien con malignos poderes se empeñó en destruir nuestra unión y nuestro cariño, con tanto empeño y eficacia, que acabó por conseguirlo. Un, o unos,  cuyos nombres ni tú ni yo olvidaremos nunca, y que, con felonías y dizques, consiguieron su propósito, que no era otro que el acabar con algo tan hermoso que aquello que había surgido entre nosotros. Alguien que logró que tuviésemos más fe en los extraños que en nosotros mismos, cosa que no debimos hacer nunca. Pero así sucedió, bien que me pese. Al final, cuando todo estaba a punto de romperse, o mejor dicho, cuando ya estaban los añicos tirados por los suelos, te informé en un postrer suspiro: Dejo la puerta entorná, por si te diera algún día, la tentación de empujar.&lt;br /&gt; Pero no fue así. Las cosas fueron ocurriendo como tenían que ocurrir. Como entonces quisimos que sucedieran, aunque quizás hoy deseásemos que se hubiesen desarrollado de otro modo. O tal vez no, pero eso, como tantas otras cosas, jamás lo sabremos. Lo cierto, es que llevamos ya muchos años peregrinando por distintos derroteros, y aunque te acabo de contar lo de mi onírica y gratificante charla cotidiana, también es gran verdad que hoy en día recito con verdad, y demasiadas veces, aquella otra copla que aclaraba: Tu calle ya no es tu calle; que es un camino cualquiera, camino de cualquier parte. Lo hago con dolor, pero lo hago.&lt;br /&gt; Y estos son todos los motivos que me han llevado a escribirte hoy. Bueno, todos no, que aún me falta uno. Aunque es posible que ya no te interese saberlo, he de decirte por último, que mi vida tiene muy mucho de monótona y nada, prácticamente nada, de dichosa. Que añoro, y no me avergüenza confesarlo, tantas y tantas cosas buenas que me diste y que me hicieron muy feliz. Y que la mayoría de las noches, antes de desvelarme, pues dormir apenas duermo, canto muy quedo, en un susurro, aquella copla que ruega: Todos le piden a Dios, la salud y la libertad; y yo le pido la muerte, y no me la quiere dar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Enero 2011 &lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 14 de enero de 2011&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5358348196029585267?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5358348196029585267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5358348196029585267' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5358348196029585267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5358348196029585267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2011/01/coplas.html' title='Coplas'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1595858206320713148</id><published>2010-12-24T10:44:00.000-08:00</published><updated>2010-12-24T10:47:43.639-08:00</updated><title type='text'>Todavia</title><content type='html'>Todavía&lt;br /&gt;             Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Llevo un tiempo, ¿mucho o poco?, no lo sé, ni me preocupa averiguarlo, pero sí es cierto que en él me está costando un mundo llevar a cabo cualquier tarea. ¿Qué ocurre en este lapso, que me he vuelto más haragán o más poltrón que lo que he sido en toda mi vida? Creo que no. Es más, estoy seguro que no es eso lo que me ocurre, que las ganas de estar ocupado en algo útil son de las pocas cosas buenas que no me han abandonado. Debe ser, entonces, que a mi cabeza no llegan las corrientes necesarias para un normal desarrollo pensante. O que no sabe discernir correctamente entre las que recibe, y elige cómodamente y con poltronería las menos sacrificadas.&lt;br /&gt; Lo que sé muy bien es que, como dije al inicio, llevo algunos días, bastantes días, que tengo gana de…nada. Apenas ha salido el sol y ya estoy deseando que vuelva a ocultarse para, en la oscuridad, seguir pensando en… nada. Y si mis cavilaciones acuden hacia algo, sé que será a un algo que no tendrá provecho. Si acaso a ciertas ideas que, en vez de sosegarme, me endilgarán una continua sensación de desvalimiento y abandono. De tal modo, que sea cual fuere la tarea que emprenda, considerable o menuda, relevante o baladí, tenga sus más y sus menos o sea pan comido, me faltan las fuerzas y quizás también los arrestos necesarios para su ejecución, Así pues, la abandono y me sumerjo en un abatimiento a veces, y en ocasiones en una disforia, que hacen que mi vivir sea de todo menos grato.&lt;br /&gt; Para una mejor comprensión diré que dicho estado de ánimo es como el de aquella madre que espera, jornada tras jornada, que le llegue la carta que prometió mandarle su hijo desde el frente. Cada mañana sale a su puerta y ve que el cartero, inmisericorde sin saberlo, cruza ante ella sin dejar misiva alguna que le calme la ansiedad de saber si sigue vivo. Y la que no vive es ella, con la comezón que le produce la incertidumbre de cuál será el final de una situación tan desdichada.&lt;br /&gt;Y todo eso duele. No sólo el encontrarme así, sino el saber que estoy dejando que se lleve el río de mis pesares los días que le quedan a mi vida y que podría aprovechar en tantas y tantas tareas beneficiosas para mi magín. Y me apena tener la mente como un calvero, vacía, sin árboles, ni montañas, ni vides, al menos algunas hierbas o, tan siquiera, un lagarto. Está rala, huera, lisa, pero no como una autopista, que los caminos llevan a muchos sitios, sino desertizada como un páramo, puesto que algo, o alguien, ha conseguido ermar mis pensamientos.&lt;br /&gt;Por eso, en esa estadía, nos pasamos mi silencio y yo, mano a mano, en callado diálogo, horas y horas en una lucha inclemente por ver quien vence a quien, tratando yo de salir del pozo en el que el adversario me tiene hundido, mientras que él se afana, y lo consigue a menudo, tenerme sumido en lo profundo. Él, pugnando por mantener agarrotado mi pensamiento, sin permitirle el movimiento más mínimo, y procurando que se mantenga en absoluta calígine. Yo, sabedor del menoscabo que ello me causa, esforzándome una y otra vez, hasta tener agujetas en el alma, por vencer esa quietud y ese negror. Triste lucha  es esta, a fe mía.&lt;br /&gt;Ganas me dan en ocasiones de ser acomodaticio, darme por vencido, y amoldarme a este estado dañador. Pero no soy, no puedo ni quiero ser ecléctico, porque lo que me estoy jugando es la calidad de mi vida, o de lo que queda de ella. Y tengo buena conciencia de que eso no es una fruslería, una futesa. No es algo que no se consiga gastando unas simples monedas en la compra de un boleto para la rifa de una tómbola de feria. O un simple resfriado que te mantiene incómodo unas fechas, pero que pasa pronto. No. Sé muy bien que es lo más sustancial que he de hacer antes de que llegue a visitarme mi amiga “la descarnada”.&lt;br /&gt;Podría, por otra parte, ser conformista y resignarme pensando en esos otros que han sufrido o tienen desventuras peores y más graves que la mía. Aquello de:…que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó. Pero me parece esta postura, a más de sonrojante, poco digna y lo que es peor aún, nada sanadora de mi padecimiento. Así pues intención, y mucha, tengo de sobreponerme a este desasosiego que me aturde, aunque no sepa en este instante la forma y la manera de llevarlo a cabo. Sí que sé, que los días transcurren en mi contra, ya que las jornadas se van apilando sobre mí, una, y otra, y otra, hasta constituir una losa densa y plúmbea, la cuál se va haciendo cada vez más difícil de eliminar. Tanto, que más pronto que tarde, puede que me falten las fuerzas para conseguirlo.&lt;br /&gt;Pero yo sé, a fuerza de tanto desearlo, que no voy a continuar de esta manera. Fuerzas he de sacar, aunque me cueste, para lograr recomponer mi alma, obnubilada y mustia. Y empezaré hoy mismo, lo prometo, a mover y a utilizar de nuevo la mollera; a ahuyentar las cenizas que la quieren adentrar en la calígine; a ir, gradualmente y sin rempujos, rompiendo el anquilosamiento en que se encuentra; a que las nubes que oscurecen su cielo se dispersen. Y cuando lo consiga, y ¡ojalá! sea mas pronto que tarde, me encontraré a mí mismo, el silencio volverá a ser mi amigo y contertulio, y junto a él, retomando mi esencia, tendré otra vez una vida, si no feliz, al menos provechosa.&lt;br /&gt;Y entonces, volviendo a ser quien fui, y si no igual, al menos con cierto parecido, podré reconocerme y decir: “C’est moi…encore”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Diciembre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1595858206320713148?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1595858206320713148/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1595858206320713148' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1595858206320713148'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1595858206320713148'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/12/todavia_24.html' title='Todavia'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-100637049318815547</id><published>2010-12-03T09:57:00.000-08:00</published><updated>2010-12-03T09:58:20.160-08:00</updated><title type='text'>Será feliz</title><content type='html'>Será feliz &lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Javier Camarasa, un magnífico profesional y una gran persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si alguien tuviese que leer todo lo que se lleva escrito acerca de la felicidad puede que gastase en ello toda su existencia y, aunque esta fuese prolongada, no lo lograría. Pese a ello quiero, ¡qué osadía!, añadir unas líneas más, aún a sabiendas de que esto no será sino una versión diferente, y peor, de algo que ya esté expuesto con anterioridad.&lt;br /&gt; Vayamos entonces a razonar sobre la felicidad, empezando para esto por analizar algunos de los muchos tópicos que sobre ella existen. Me viene a la memoria una canción, Salud, dinero y amor, ¿la recuerdan?, que nos indica las tres cosas que la mayoría de la gente piensa que otorgan la dicha o que son su base fundamental. ¿Pero es así? Tratemos de verlo.&lt;br /&gt; El dinero. Indudablemente con él no se consigue, porque está demostradísimo que hay infinidad de condicionamientos o necesidades que no pueden ser compradas a ningún precio. Tener dinero puede ayudar bastante a ser feliz, pero no siempre y no a todo el mundo. Hay quien ha vivido más que aceptablemente cuando poseía un poco por encima de lo suficiente y luego, cuando por cualquier circunstancia ha conseguido poseerlo en abundancia, se ha visto en serios trances para conservarlo o seguir incrementando su tenencia. Sin él no se puede vivir, eso está muy claro. Pero si se tiene en demasía, se corren diversos e importantes riesgos: volverse avaro, saberlo mantener, perderlo ante el difícil manejo de cantidades ingentes (rentabilidad, inflación, inversiones seguras, etc.) o sufrir un atraco o incluso ser asesinado. Todo ello hace que el poseedor, pese a tener un capital abundante, se vea obligado a llevar una vida poco placentera. No. El dinero no da la felicidad. Eso es seguro.&lt;br /&gt;La salud. Quizás sí, pero nunca si está sola y las más de las veces si no se goza de ella de una manera total. Pensemos en los hipocondríacos que, concomidos, condicionan toda su vida, o su bienestar,  investigándose a sí mismos y a sus propios males, imaginados o reales, magnificándolos en la mayoría de los casos, y dependiendo de ellos, de su medicación y de su tratamiento, de una manera inconcebible. Por supuesto, que se sufren carencias de salud importantísimas, pero incluso ante estas, hay quien muestra un espíritu integérrimo, minimizando su mal, o al menos, comportándose ante el mundo como si no lo padeciese. Supongamos, y es mucho suponer, que pudiera llegar a ser dichoso aquél que tuviere salud. ¿Pero quién tiene una salud buena y prolongada? Casi nadie, y mucho menos cuando se va llegando a cierta edad. Al acceder a esos años en los que nos vamos llenando de alifafes y dolamas, unas veces nimios y otras trascendentes, y ante los que cada quien reacciona de diferente manera. Porque los padecimientos físicos nos afectarán en el modo y forma que sepamos reaccionar al sufrirlos. Procuraré demostrarlo con un ejemplo. Es posible que una de las peores carencias que puede tener una persona es la de ser invidente. Hasta el punto que en la Alcazaba de la Alhambra, no sé bien si en la Puerta del Vino, está escrito el más bello eslogan turístico que yo conozco. Dice: Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser, ciego en Granada. ¡Tanto se ha valorado siempre el don de la vista! Pero también se cuenta que alguien, compadeciéndose un día de un ciego de nacimiento, le decía la pena que sentía por él ante su incapacidad para contemplar los astros y el firmamento. Entonces oyó cómo este le contestaba que no era así, que él gozaba lo indecible “viendo” las estrellas y los soles que se movían dentro de su cabeza.&lt;br /&gt; El amor. Puede que sí, que el amor llegue a conceder la alacridad, pero siempre con ciertos condicionamientos. Será bueno, si consiste en el sentimiento que una persona experimenta hacia otra, deseando su compañía, deleitándose con las mismas cosas o sufriendo a su compás. Lo será, igualmente, si ese afecto es hacia algo bueno o beneficioso, como la caridad, el prójimo, la cultura, etc. Cuando es de ese modo, cuando amar es olvidarse de uno mismo, es renunciar al sosiego por encontrar la dicha, entonces sí que produce verdadero placer, aun cuando se caiga en el pleonasmo de decir que alguien está loco de amor sabiendo que, como no puede ser de otra manera, el amor es una insania. Una maravillosa locura. Pero ojo, que hay una forma de amar que no nos proporcionará el verdadero, el buen placer. Tan sólo una alegría tosca, ruin, superficial y poco duradera. Me estoy refiriendo al que hace de la egolatría su bandera, procurando siempre barrer para adentro o acercar el ascua a su sardina.&lt;br /&gt; ¿Hay algo, entonces, que por sí solo pueda proporcionar la felicidad?&lt;br /&gt;Pues claro que lo hay, aunque como todo lo realmente bueno, como todo lo que es intrínsecamente valioso, es escaso y de muy difícil consecución. Pero ha quedado manifiestamente demostrado que aquél que consigue ese bien es feliz, y no por un día, unas semanas o incluso algún año. No, quien lo encuentre, será venturoso durante toda su vida. &lt;br /&gt;Y la panacea que nos concederá siempre el contento, el maná que calmará todas nuestras hambres de ser felices, no es otro que la AMISTAD. Nadie que tenga un verdadero AMIGO podrá estar nunca amargado, ni nunca conllevará a solas sus males ya que estará siempre en concomitancia con él. Porque con el AMIGO, en lo bueno y en lo malo, siempre tendrá compañía, consejo, apoyo, distracción, ayuda, defensa, comprensión, ánimo, enseñanza, escucha, entrega generosa sin pedir nada a cambio…&lt;br /&gt; Estoy completamente seguro de que no hay nada que tenga un dar tan extenso, un pedir tan exiguo y una tan nula exigencia. Por ello afirmo con rotundidad, que aquel que tenga un verdadero AMIGO – del latín amicus, y este posiblemente de amare – será feliz. &lt;br /&gt;        Diciembre 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 3 de diciembre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-100637049318815547?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/100637049318815547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=100637049318815547' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/100637049318815547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/100637049318815547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/12/sera-feliz.html' title='Será feliz'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5576496108575023267</id><published>2010-11-17T22:50:00.001-08:00</published><updated>2010-11-17T22:50:41.767-08:00</updated><title type='text'>Darse la vuelta</title><content type='html'>Darse la vuelta&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Quiero hoy, a sabiendas de que no es un tema demasiado agradable, hablarles de las cucarachas, esos, al menos para mí, bichos repelentes que muchas noches, demasiadas, suelen abandonar las grietas o rendijas que les sirven de habitáculo y salen a pasear a su antojo por nuestras viviendas, infestándolas en mayor medida de lo que suponemos y creándonos demasiados problemas higiénicos.&lt;br /&gt; Pero no es de tipo sanitario el motivo de traer a colación a las curianas, sino razonar sobre una determinada imposibilidad de estos insectos. Unos bichejos que han sabido adaptarse admirablemente a su siempre mezquina calidad de vida y que han llegado a conseguir logros importantes para que esa vida les sea propicia a su modo.&lt;br /&gt; Así, han conseguido aprender cómo absorber la humedad ambiental de tal forma que pueden resistir sin agua un mes, y en cuanto a su alimentación, al ser omnívoras, se abastecen de plantas, pegamento, cuero o madera. Suelen salir de noche aunque son prácticamente ciegas, pero se saben mover por los más diversos conductos gracias a sus antenas que, al contactar con cualquier superficie, les indican el camino a seguir. Igualmente, en sus excrementos, dejan rastros de los que se sirven para localizarse o poder encontrar fuentes de comida o de agua. Diré, por último, que prefieren las estancias cálidas, aunque se saben adaptar a una gran variedad de ambientes.&lt;br /&gt; Todo eso, y muchas cosas más que sería prolijo detallar, han aprendido los blatodeos en sus más de 300 millones de años de existencia para poder sobrevivir y evitar cualquier peligro de exterminio de su especie. Sin embargo, hay una cosa que todavía no saben hacer, y eso que esto les acarrea la muerte. Así, cuando ellas, a causa de un resbalón, o por el espasmo causado por los insecticidas, caen boca arriba no aciertan con el modo de darse la vuelta y empiezan a agitar desordenadamente sus patas para tratar de voltearse, pero ese es un movimiento totalmente infructuoso. Lo intentan de nuevo, se cansan, paran, y una y otra vez, baten al aire sus extremidades hasta que al poco mueren sin remedio.&lt;br /&gt; Dicho esto, quiero hablar ahora de que igualmente hay una especie de “cucarachas” de dos patas, coetánea con la aparición del hombre sobre la Tierra (y creo que esto fue en la época del Mioceno, o sea, hace unos 20 millones de años) y que esos especímenes tienen casi las mismas propiedades que sus homólogos los blatodeos.&lt;br /&gt; Como ellos son omnívoros y fagocitan todo cuanto les pueda interesar de su derredor. El agua pueden sustituirla fácilmente por cualquier otra bebida, sobre todo si tiene graduación alcohólica. Se arrastran, serpean, vuelan, e incluso nadan entre dos aguas, en aras de conseguir sus propósitos. No les importa actuar de día o de noche y también tienen antenas, aunque bien distintas de las de sus congéneres, para obtener cuanta información les sea necesaria. Y por supuesto, acuden a los “basureros” para estar bien nutridos. Como diferencia principal, diré que no suelen vivir precisamente en covachas ni agujeros, pues gustan de tener pomposas residencias, siempre ganadas con malas artes.&lt;br /&gt; Pero sí que les ocurre igual que a las curianas, ya que cuando patinan y caen, no saben dar la vuelta de manera alguna. No han aprendido, a lo largo y ancho de su ya vieja existencia, que se puede errar y, reconociendo el error, enmendarlo y seguir por la adecuada vía. Mas no, eso no. Si han obrado mal, que suele ser su habitual modo de hacerlo, tratan de justificarlo de cualquier forma. Inventan patrañas, buscan testaferros, u hombres de paja sobre quienes cargar sus faltas. Lo que sea menos darse la vuelta.&lt;br /&gt; Todos ustedes, queridos lectores, ya han adivinado que me estoy refiriendo no a todos, pero sí a tantos y tantos “prohombres” que a lo largo de la Historia han desarrollado sus actividades públicas en beneficio propio, única y exclusivamente de esa forma, aunque propagando que lo hacían por favorecer al pueblo. También a esa cantidad ingente de fundamentalistas de todo tipo que han obrado radicalmente, hasta matar si preciso fuera, para imponer sus creencias y opiniones. Por igual a los designados por los “dioses” para,  dictatorialmente, liberar y engrandecer a sus gentes y a sus tierras, aunque cada día que transcurre estas se vean extremecedoramente aherrojadas y sometidas, desvencijando sus mentes y sus cuerpos y aniquilando, sin concederles voz ni escuchar sus razones, a cuantos discrepaban, o discrepan, de sus órdenes, sus deseos y sus maneras de obrar. Y los hubo, los hay y los habrá, en todos los lugares y operando a todas las escalas y viviendo unas vidas en la oscuridad y entre basuras.&lt;br /&gt; Sí, siempre ha sido así, y así sigue, y así seguirá siéndolo. No saben dar la vuelta, no pueden, no quieren reconocer sus errores. Recordemos como ya Guillén de Castro, en sus “Mocedades del Cid”, nos dice en la primera quincena del siglo XVII: “…Procure siempre acertalla/ el honrado y principal/pero si la acierta mal/sostenella, y no enmendalla…”  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Noviembre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 19 de noviembre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5576496108575023267?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5576496108575023267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5576496108575023267' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5576496108575023267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5576496108575023267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/11/darse-la-vuelta.html' title='Darse la vuelta'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1197329684376548214</id><published>2010-11-04T11:50:00.001-07:00</published><updated>2010-11-04T11:50:47.753-07:00</updated><title type='text'>La llamada</title><content type='html'>La llamada&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta mañana te he vuelto a ver cuando ibas al trabajo. Llevabas, como siempre, ese aire cansino y distraído que te caracteriza y que a mí no me gusta nada. Es más, que te arrancaría de cuajo y te lo sustituiría por otro más vivaracho y animado. ¿Pero qué tonterías digo? Sabes muy bien que de ti no cambiará nada, absolutamente nada, pues me gusta tu forma de ser más que nada en este mundo. Bueno, me gusta tu forma de ser, y tu aspecto, y tu carácter, y tu manera de vestir, y de hablar, y…, y…, y…Pero ya he dicho una nueva melonada porque tú todo esto no lo sabes. Ni tú, ni nadie, ya que a nadie se lo he dicho, y procuro muy mucho que nadie me lo note.&lt;br /&gt; Aunque te conozco, sólo te veo pasar por delante de mi casa, un día, y otro día, pero sé de ti tantas cosas como si ya hubiese cumplido mi sueño de casarme contigo. Tienes que ser, mejor dicho eres, estoy segura, bondadoso, sencillo, elegante (puede que extremada y obsesivamente elegante), solícito y hogareño, aunque debes saber hacer muy pocas tareas domésticas pues tu madre y tu hermana, es natural, te llevan en palmillas. Sí, también sé que vives con ellas y que Flor, tu hermana, es muy guapa.&lt;br /&gt;Todo eso, y muchas cosas más, he averiguado de ti y, sin embargo, tú de mí no conoces nada. Vivimos cerca, sabemos quienes somos desde siempre, y sin embargo no te has preocupado jamás ni de si existo. Tanto no, porque en las raras ocasiones en que nos cruzamos me saludas atentamente, como es tu estilo. Sin embargo no percibes nunca mi interés por ti cuando me hago la encontradiza tomando un café, comprando el periódico,  dando algún paseo por las tardes, o cuando, sin esperarlo, tengo la fortuna de coincidir contigo en algún sitio. Pero no, no te enteras.&lt;br /&gt;Pese a ello, sabes que me has enamorado como a una idiota. ¡Qué boba soy. Ya he vuelto a decir sabes! Lo diré bien. No sabes, no puedes estar enterado, hasta qué punto me he prendado de ti. Tanto, que arrumbaría mi vida, mis proyectos y mis gustos, por vivir a tu lado el resto de mis días. ¡Mi vida y mis proyectos! Mi familia, sin ser pobre, es humilde. Por eso, y para que no sufriera la misma situación, mis padres me facilitaron estudios universitarios, lo que significaba para mí el súmmum de mis aspiraciones. Aproveché bien mi oportunidad y conseguí alcanzar una situación privilegiada, o al menos así la considero. Tenía, después de muchos esfuerzos, algo tan preciado que siempre pensé que no lo cambiaría por nada. Pero estaba equivocada. Sin saber cómo, te cruzaste en mi camino y, desde entonces sí que lo cambiaría por algo. Hoy sólo pienso en casarme contigo, vivir junto a ti, y daría al traste con todo por lograrlo.&lt;br /&gt;Pero quiero y debo aclararte varias cosas. Primero, que no me asusta la idea de quedarme para vestir santos. De hecho, hace pocos años, con mi edad, ya casi te tildaban de solterona. Hasta hoy he vivido muy bien así y podría seguir haciéndolo. Segundo, he de informarte que no es el matrimonio lo que me ilusiona, que también, sino el formar una familia contigo. Las mujeres, ya se sabe, somos más soñadoras, más ¿románticas? Me gustaría decirte las ensoñaciones que pasan por la cabeza cuando me subo al zamizaquí, a estar allí a solas, oír música, leer o, simplemente, pensar en mis cosas. Los hombres soléis ser distintos en esto del amor. A veces, muchas veces, buscáis más satisfacer vuestras pasiones que vivir una vida realmente afectiva. Otras, os creéis superiores y casi hacéis un acto de condescendencia al uniros a nosotras. Pero dejemos eso y volvamos a esto otro que quiero decirte. &lt;br /&gt;Lo que me ha hecho cambiar de opinión, lo que me entusiasma no es hacer lo mismo que muchos hacen. Se casan, trabajan ambos, tienen uno o, a lo sumo, dos hijos, a los que por cuestiones laborales o sociológicas apenas ven y casi ni los crían, que esa tarea la encomiendan a guarderías o sitios análogos. Podría exponerte cien casos más, pero ¿para qué?, si ya has comprendido a lo que me refiero. Ellos “conviven” en su hogar unas escasas horas nocturnas, que además dedican en su mayor parte al teléfono, la “tele”, o el ordenador, y muy poco a conversar, a VIVIR con los suyos.&lt;br /&gt;Pero no es eso lo que yo deseo. Por eso no movería ni un dedo. Si he de dejarlo todo, ha de ser para construir una alcavera entre los dos y más adelante con nuestros hijos si nos llegan, que aunque ya no somos demasiado jóvenes, aún estamos en buena edad para tenerlos. Para estar unidos, ayudarnos y compartir risas y penas según vayan llegando. Por eso sí que lo haría; de ese modo tendría que ser y no toleraría que fuera de otra manera. Es más, segura estoy que tú tampoco.&lt;br /&gt;Te hubiese escrito contándote todo esto, pero pensé que sería mejor decírtelo de viva voz. En varias ocasiones descolgué el teléfono para concertar una cita contigo, pero luego, sin acabar de decidirme y sin saber por qué, pospuse la llamada. Una llamada que sabía, deseaba  y esperaba  que cambiase mi vida. Y esta mañana, un rato después de verte, cuando he supuesto que ya estarías en tus tareas, he marcado tu número dos veces, pero comunicabas. Al tercer intento me ha contestado una voz femenina, muy meliflua, que te ha dicho después con un tono íntimo y comto que no me ha gustado nada, ya que me  ha llevado a comprender algunas cosas: &lt;br /&gt;-Es para ti G… &lt;br /&gt;No sé que se me ha pasado entonces por la cabeza, pero he colgado sin decirte nada y creo que ya no volveré a llamarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Noviembre  2010&lt;br /&gt;“Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 5 de noviembre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1197329684376548214?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1197329684376548214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1197329684376548214' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1197329684376548214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1197329684376548214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/11/la-llamada.html' title='La llamada'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3539354554357958648</id><published>2010-10-21T10:55:00.000-07:00</published><updated>2010-10-21T10:56:15.531-07:00</updated><title type='text'>La tablilla</title><content type='html'>La tablilla&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Como hacían tantos otros, y por costumbre, una mañana más nos acercamos a ver “la tablilla” donde se exponían las esquelas de quienes habían fallecido, y así enterarnos de las noticias necrológicas locales, más que nada, por si había que cumplir. Frente a ella siempre se oían los mismos comentarios: -Vamos a ver quien se ha quitado hoy de fumar, decía aquél. Y este: -¡Anda! Si se ha muerto la Eufrasia, la mujer de Estanislao. Pues la vi hace tres días en la carnicería. –Y no era vieja, 78 años, le contestaba alguno. Mirando la esquela de al lado, decía otro: -¡Coño! si se nos ha ido también Feliciano. Llevaba ya el pobre malo un poco tiempo. -¿Quién era? que no me acuerdo de su cara, preguntaba otro. – Sí hombre, claro que te acuerdas. Estaba casao con una hija de Quirocha y han vivío toa la vida en la calle Ancha. Que hacía escobas, y ella las iba vendiendo por las casas. &lt;br /&gt;Y así, un día, y otro, y otro, las mismas extrañezas y las mismas admiraciones ante la muerte, rutinarias y un tanto absurdas.&lt;br /&gt; Cuando echamos a andar, le dije: -Oye Luis. He oído decir que ese pobre hombre hacía escobas. ¿Es que se podía vivir de eso?&lt;br /&gt; -¿Sabes Luca? Hubo épocas en los que se tenía que vivir de lo que se pudiese. De eso y de muchas cosas menos. Cuando paso por estos pueblos recuerdo nítidamente oficios de mi niñez a los que echo en falta. Antes, había trabajos, sitios, costumbres, sin las cuales la vida sería impensable y que hoy las modernidades, muchas veces para bien y algunas para mal, o al menos para regular, han hecho desaparecer sustituyéndolos por trabajos y productos alternativos. Pero les sigo teniendo mucho cariño.&lt;br /&gt; -¿Y cuáles eran?, porque posiblemente algunos los haya conocido yo.&lt;br /&gt; -No creo, porque hace ya mucho que desaparecieron. Verás, te voy a ir nombrando varios con los que yo he convivido y sin embargo, al evocarlos, me parece que existieron hace siglos. Estaban las recoveras, que iban por las casas vendiendo huevos y gallinas, y al paso, esparcían por todos sitios la rumorología local. El paragüero y “lañaor”, como se anunciaban a sí mismos, y que mal arreglaban algún paraguas que otro, pero dejaban como nuevos los lebrillos y las orzas que se habían rajado poniéndoles unas enormes grapas. No sé si eran además hojalateros. Desde luego estos, con su estaño, su anafe, su soldador, etc. se dedicaban más bien a hacer o a reparar objetos de lata: candiles, embudos, pringueras, moldes, lo que fuese, ya que por aquellos entonces no había plástico y el cristal era caro. Había matarifes, que acudían a las casas a capar las cerdas y cerdos que se habían criado en ellas, y de San Andrés en adelante a sacrificarlos. ¡Menudo día era el día de la matanza! &lt;br /&gt;-El “afilaor”, con su flauta de música inconfundible, que portaba una extraña carretilla, la cuál, colocada de determinada forma, permitía que se moviera la rueda y con ella la piedra de amolar. Las peinadoras, que iban siempre a buen paso con sus cabás, en los que portaban los utensilios, botes y mejunjes de su oficio. Cabe decir que solían ser el “complemento informativo local ” de las que cité antes y que también algunas de ellas, sabían además de peinar, curar tanto el mal de asiento como el aojamiento con diversos remedios, por lo que no era raro que algunas llevasen, debidamente ocultos, alguna higa y otros remedios para ese mal.&lt;br /&gt; -Pues no, ni conocí nunca a nadie que ejerciera esas labores, ni tan siquiera había oído hablar de ellas. ¿Y había más?&lt;br /&gt; -Claro. Y muchas. Pero sólo te nombraré otras dos ya que si no la relación sería extensa en demasía. Estaban los herradores, que trabajaban siempre a las órdenes de un veterinario, pero que se dedicaban principalmente a esquilar a las caballerías y a herrarlas. Sabes que a estos animales,  los cascos de las patas les crecen igual que a nosotros las uñas, y se los tenían que recortar primero para poder herrarlas después.  Y por último me voy a referir a aquellos por los que me has preguntado, los escoberos. Los hombres salían al campo para coger cerrillo o cabezuela, y luego, con ello, hacían escobas que las mujeres salían a vender por las calles. En realidad, de eso sólo no podían vivir y lo hacían como complemento a otros trabajos que realizaban con la misma eventualidad que este, y con exiguas ganancias, pero con ellas vivían.&lt;br /&gt;-Esto debía ser por estas zonas, le dije, y me imagino que por el norte o el levante habría otros muchos oficios ya extinguidos.  &lt;br /&gt;-No lo dudes. Oficios, usos y prácticas que se han ido para siempre como nos iremos nosotros y de los que ya apenas si se acuerda alguien. Pero lo que a mí me llamaba mucho la atención era la costumbre que había en Tomillares de reunirse todos los días los hombres en el centro de la plaza, vistiendo siempre la blusa de origen levantino, azules los unos y negra los menos, haciendo corrillos y entorpeciendo el paso de carros, carretones y de los pocos coches que por entonces había. Todos se conocían y todos se relacionaban. Más que ahora. Charlaban con sus convecinos sobre lo divino y lo humano, hacían tratos, comerciaban con los “corredores” de la “cebá”, el vino o los melones, y allí pasaban horas y más horas dándole sin parar a la sin hueso, transmitiendo y recibiendo noticias, cambiando opiniones y haciendo negocios. Era, en su modestia, el ágora griega instalada en el corazón de La Mancha. El tiempo, que todo lo muda y con todo termina, acabó igualmente con esa tradición de nuestro Tomillares, de la que, ya te digo, sigo conservando muy buen recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Octubre 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 22 de octubre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3539354554357958648?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3539354554357958648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3539354554357958648' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3539354554357958648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3539354554357958648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/10/la-tablilla.html' title='La tablilla'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4549608866040294622</id><published>2010-10-07T06:08:00.000-07:00</published><updated>2010-10-07T06:09:55.542-07:00</updated><title type='text'>La dependencia</title><content type='html'>La dependencia&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Para Isabel Lozano, que desempeña muy bien su profesión de periodista.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que le quedaba poco tiempo de vida. Tal vez unos meses, unos cuantos días, o quizás tan sólo uno, pero aquella noche se sentía feliz. Completamente feliz. Su enfermedad, que le había apartado definitivamente y demasiado pronto de la vida laboral, y que en los últimos tiempos le tenía postrado en aquella cama que ya apenas abandonaba, le había, si no agriado, sí ensombrecido el carácter que en su juventud, no tan lejana, había sido alegre, extrovertido, bullicioso. Por eso, a veces, pocas veces, echaba de menos su antigua vida social. Sí, siempre había gustado de relacionarse con la gente. De compartir problemas y alegrías. De reírse de todo y por todo en el momento oportuno. Pero las cosas se torcieron y en esta vida, se dijo para los adentros, cuando rola el viento y la mar se cubre de enormes borbollones, cada palo debe saber cómo aguantar su vela. Ni le importaba ni le temía a la muerte. Nunca se lo tuvo, y al dolor se había ido acostumbrando ayudado por los calmantes y la paciencia. Pero en esos momentos no se acordaba de su mal ni de la posible inmediatez de la visita inevitable de la calaca. Estaba feliz de tenerla junto a él.&lt;br /&gt; Aquella noche, el tumor que desde hacía tiempo le iba robando horas a sus días le dio por hacerse notar con un dolor mayor que de costumbre, lo cual le impidió conciliarse con el sueño. En esa vigilia oyó unas voces que le eran muy conocidas, pero que sonaban más alzadas que otras veces, aunque a menudo trataban de apagarse. Como pudo, se tiró de la cama y a rastras, como pudo, se acercó a la baranda. Desde allí oiría mejor sin hacerse notar. Y entonces escuchó nítidamente cómo su mujer trataba de negar inútilmente a su hijo los dineros que este le estaba exigiendo otra vez, casi con amenazas, para seguir comprando aquellos polvos asesinos a los que se había habituado en exceso. Estas reuniones y  peleas entre ambos, siempre a escondidas y a deshoras, ya las había supuesto desde hacía tiempo. Pero ante la impotencia y la inoperancia a las que le tenía sometido su enfermedad, siempre había callado. También en esa ocasión mantuvo silencio, creyendo que ese obrar sería el mejor.&lt;br /&gt; Cuando acabó la chirinola no volvió al lecho. Quedóse  allí en el suelo, rumiando ideas y echándose sus cuentas, hasta que la mujer, llorando su desgracia, subió para  acostarse sin sospechar que podría encontrarlo allí tirado. Se extrañó al verlo y empezó a hacer preguntas sin sentido. Él, la calló con comedidas formas, y le rogó que se sentara a su lado para hablar de unos temas sabidos por los dos y nunca comentados, pero que ya no debían seguir quedándose más tiempo adentro de sus almas. Lo hizo y el esposo le dijo lo que sigue:&lt;br /&gt;-Calla, por favor, seré yo quien hable. Como ves, acabo de corroborar lo que sospechaba desde hace algún tiempo, pero sobre nuestro hijo y su enorme problema no voy a pronunciarme. Es mayor de edad, lo que le ocurre se lo ha buscado él solo, no podemos darle solución, y casi tan siquiera prestarle auxilio. Lamentablemente el difícil remedio de esa desgracia, si acaso lo hay, que lo dudo, se nos ha ido de las manos. Esa desventura no hemos podido, o no hemos sabido, atajarla. Permíteme que hable de ti entonces. De la belleza de tu vida. Aunque, quizás no debería hacerlo, pues sólo una palabra, tan sólo una palabra,  podría destruirla. Que para admirar la auténtica belleza se precisa silencio.&lt;br /&gt; -Pero diré algo de tu comportamiento. Y podría hacerlo para recriminarte, puesto que creo que llevas mucho tiempo obrando mal, en cierto modo. Desde que en un recodo del vivir tuviste, tuvimos, aquel mal encuentro, has estado trabajando siempre con buena voluntad, aunque no podría haber sido de otro modo, que la maldad eres incapaz de llevarla a cabo. Has creído, torpemente, que tú sola lograrías, poquito a poco, vencer al dragón de siete cabezas que ha devorado a nuestro hijo, lo mismo que a tantos otros como él. Tú querías, pero ni sabías, ni podías hacerlo. Lo logran, y no siempre, quienes se dedican a ello profesionalmente. Y tus buenas intenciones no han conseguido mejorar las  consecuencias, como era lógico. Debería haberlo intentado yo, o haberte ayudado al menos, pero mira en que estado me encuentro. De cualquier forma, ese continuo batallar se ha convertido para ti en otra dependencia más. &lt;br /&gt;-Dependencia. No imaginas en cuántas ocasiones pronuncio, sin hablar, esa palabra. Como la estudio una y otra vez, atribuyéndole alternativamente malas y buenas cualidades. Está tan universalizada que nadie puede vivir ya sin el apoyo de alguien, ya sea esta ayuda nimia o enorme. La que tenemos el muchacho y yo de ti, es evidente. Pero la que quiero resaltar, por su importancia, es la que tú tienes de nosotros. Porque has de saber que tú también te hallas en un estado de necesidad física y psíquica que te supedita, que te hace estar bajo nuestra férula. Que hace que tu vida nos la dediques por completo. &lt;br /&gt;-Y así, todas las mañanas, antes de que las claras del día metiéndose por los resquicios de las ventanas inflexiblemente echen del hogar las sombras de la noche, ya se ha despertado ese deseo tuyo de ayudarnos y, con esa propensión tan noble, se extiende por toda la casa un aroma de esperanza. Después, a lo largo de toda la jornada, con el alma colmada de congoja y la cara radiante de alegría en la espera de una felicidad que no llegará nunca, te deleitas cumpliendo a ultranza tus deberes de esposa y enfermera, de ama de casa limpia y ahorrativa, y, sobre todo los de madre, papel este en cuyo desarrollo brillas desde y hasta siempre, aunque en los otros tampoco desmerezcas.&lt;br /&gt;-Luego, por las noches, cuando las estrellas ya se han ido acurrucando cada una en el lugar que le tienen asignado allá en el cielo, tras comprobar que poco o nada te resta por hacer, que todo se halla en estado de revista, te sientas a esperar inútilmente el regreso del hijo que andará por ahí atiborrándose de mierda. Al mucho, resignada de ver que no regresa, te acuestas, y yo, haciéndome el dormido, al poco oigo con cierta satisfacción el chapoteo de tus lágrimas, pues sé que nada consuela tanto como el llorar cuando se quiere vencer a la tristeza.&lt;br /&gt;-Esta noche quiero decirte que soy harto dichoso al ver como es tu comportamiento ante estas adversidades que te tienen aherrojada, pero no triste. Sí, mujer, tú también tienes una muy grande dependencia, que no es otra sino el saber que del amor que nos tienes a tu marido y a tu hijo, tu vida se alimenta y logra pervivir. Bendita seas por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Octubre 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 8 de octubre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4549608866040294622?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4549608866040294622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4549608866040294622' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4549608866040294622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4549608866040294622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/10/la-dependencia.html' title='La dependencia'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-55885213705417212</id><published>2010-09-23T22:00:00.000-07:00</published><updated>2010-09-23T22:01:38.790-07:00</updated><title type='text'>La empatía</title><content type='html'>La empatía&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luis, ayer, cuando estuvimos hablando con ese amigo tuyo en la puerta de la Biblioteca Municipal, le oí decir que sentía hacia ti una gran empatía. ¿Qué quiso decir con eso?&lt;br /&gt;-Creo, Luca, que algo distinto a lo que tú hayas pensado. Pero déjame contarte algo primero. Afortunadamente, en estos tiempos, y gracias a los medios educativos y de comunicación que existen, la gente va aprendiendo a llamar a las cosas por su nombre. Mira, antes, para el hombre de la calle no había esquizofrénicos, o paranoicos, o neuróticos. Solamente existían los locos. Y lo mismo que te he puesto este ejemplo te podría hablar de otros muchos. La profundidad del conocimiento de un determinado tema, así como el uso de los sintagmas específicos y apropiados de cada tema quedaba reservada a los estudiosos del mismo. &lt;br /&gt;-Y te diré otra cosa. Solía aparecer una enfermedad por estos lugares cuando, muy de tarde en tarde y para alguna celebración, se daba una comilona en la familia. Entonces siempre había algún muchacho que más habituado al ayuno que al banquete se excedía en la ingesta y lo tragado se le quedaba asentado en el buche sin que pudiera darle una salida normal. A aquello, que se trataba de un empacho, de una indigestión, la gente lo llamaba “ mal de asiento”, y para curarlo no se acudía a un médico, que hubiera sido lo correcto, sino a alguien “habilidoso”, que tras untar con aceite la barriga del doliente, se la masajeaba durante un buen rato (lo “masnaban” decían ellos) con el fin de conseguir que lo atascado encontrase su salida natural. Desgraciadamente hubo veces que, dada su ignorancia, no percibían que las molestias no se debían a un hartazgo sino a una perforación en el estómago o en el intestino, la cual, con los masajes, se agrandaba y producía la muerte.&lt;br /&gt;-Entonces pensarás: ¿qué ocurría, que la gente desconocía un asunto en concreto o la existencia de un problema? No, lo que pasaba es que se referían a él sin darle el nombre apropiado, llamándolo erróneamente por otro que no le correspondía. Son muchas las cosas que no se han sabido durante años, aunque tampoco hemos sabido aplicarles su nombre exacto. Pero hablemos de la empatía, como me has pedido. ¿Tú qué crees que quiso decir mi amigo con eso de la empatía?&lt;br /&gt;-Pues que le caías muy bien, o que eras muy simpático, no sé.&lt;br /&gt;-Me lo imaginaba. Pero he de decirte que estás en un error. Mejor dicho, en dos. Todos nos hemos percatado desde siempre, y esto es muy normal, que, cuando empiezas a tratar a alguna persona esta te cae bien, o mal, sin que haya un motivo específico para ello o una causa aparente que lo justifique. No. Es algo que te surge de dentro y que te condiciona. Oyes decir: “Qué bien nos ha tratado fulano. Se nota que sabe y además te transmite confianza”. Y no consiste en que sea más o menos cortés o buen conocedor de su oficio. Es, simplemente, que corresponden su aspecto o su proceder, o ambas cosas, al modelo que nosotros mismos teníamos prefijado. ¿Es a eso a lo que tú llamarías empatía?&lt;br /&gt;-Pues sí. Posiblemente, le contesté.&lt;br /&gt;-Aunque también puede que pienses que lo que te indujo a pensar bien de él es que tenía simpatía. Sabes que casi siempre le parece buena mi actitud, desea que me vayan bien las cosas, le es grata mi compañía, y opina que soy llano y afable. ¿Puede que sea esto lo que pensaste?&lt;br /&gt;-Ya me pones en un aprieto y quizás sea esto último. Aunque yo creo que ambas cosas son lo mismo.&lt;br /&gt;-Pues ni lo son, ni tienen nada que ver con la empatía. Esos son los errores que tú y mucha gente mantienen sobre esa palabra. Yo mismo estuve equivocado con ella durante mucho tiempo. Pero mira: la empatía es la capacidad de una persona de participar afectivamente en la realidad de otra. Te lo aclaro. Es el poder comprender las ideas y los sentimientos de los otros y compartirlos con ellos, sin que sea obligatorio para esto pasar por los mismos trances y circunstancias, con lo que, si lo sabemos hacer bien, conseguiremos que se sientan realmente comprendidos.&lt;br /&gt;-Debes saber, Luca, que la empatía se desarrolla en las personas desde niños. Por eso es fundamental que haya una buena comunicación emocional dentro de la familia, cosa esta que desgraciadamente hoy en día no se da en exceso, ya que por sabidos motivos, que ahora voy a silenciar, esa conexión, ese diálogo interfamiliar, no está muy extendido. Y sabrás, que la mayor dificultad que existe para el desarrollo de la empatía es que solemos estar demasiado pendientes de nosotros mismos. Nos hallamos inmersos en nuestro propio mundo y no procuramos entrar en el del prójimo, con lo que infravaloramos sus problemas y magnificamos los nuestros. Pocas veces somos sinceramente respetuosos con sus ideas y no aceptamos abiertamente lo que ellos piensan.&lt;br /&gt;-Ten por seguro que si practicásemos la empatía en mayor grado, estaríamos realizando una erogación de cariño y generosidad hacia nuestros convecinos. Y te diré, por último, que has hecho muy bien en preguntar, porque hay un proverbio, creo que chino, que dice que quien hace una pregunta es ignorante durante cinco minutos, pero quien no la hace será ignorante para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Setiembre 2010 &lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 24 de setiembre de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-55885213705417212?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/55885213705417212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=55885213705417212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/55885213705417212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/55885213705417212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/09/la-empatia.html' title='La empatía'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-608669747232557893</id><published>2010-09-09T08:23:00.000-07:00</published><updated>2010-09-09T08:28:57.554-07:00</updated><title type='text'>"La tarde cayendo está..."</title><content type='html'>“La tarde cayendo está…”&lt;br /&gt;       Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;Para Janna y Evert, que tienen un nieto precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hola amigo sol, ¿ya estás aquí de nuevo? Pocas horas descansas en estos meses de bochorno, pues tarde te ocultas y asomar, asomas cuando muchos aún duermen. Yo, afortunadamente, no soy de esos, ya que gracias a la enseñanza paterna, son bastantes los días que ya estoy alzado cuando empiezas a anunciarte. Y es que estoy plenamente convencido de que levantarse al tiempo que tú, e incluso antes, tiene bastante de provechoso, y aunque haya habido no pocas ocasiones, casi siempre siendo joven, en las que he despreciado la vista de tu aparición y me he quedado arrebujado entre las sábanas incluso hasta esas horas en las que te hayas en lo alto, son más, han sido, y deseo que sigan siéndolo, las veces que espero en vigilia tu hermosa  y prometedora salida.&lt;br /&gt; Sabes bien que hoy, como siempre, te recibo con el mayor agrado, pues eres el heraldo anunciador de que la vida sigue existiendo pese a los ingentes esfuerzos que los hombres hacemos constantemente por destrozarla. Eres, sin duda, quien destierra a las tinieblas y con ellas a los ladrones y rufianes, que afanan más y mejor, y con mayor villanía, al cobijo de aquellas que con tu luz esclarecedora. Y eres el más fiel medidor del tiempo, pues por tu posición se sabe con certeza la hora del comer, del ociar o del trabajo. ¿Recuerdas cuando algunos jornaleros lo hacían desde tu alborear hasta tu ocaso?&lt;br /&gt; Los griegos te deificaron como Helios, sabedores de que eras, junto al agua, el gran bienhechor del mundo. Ellos, como aquellos que les precedieron y los que les sobrevivimos, somos reconocedores de todas tus virtudes, y, como los enamorados, que sólo ven dones en la persona amada, te admiramos cualquiera que sea tu apariencia. Si naciente, por lo esperanzador de tu venida. Si tibio, porque caldeas y pones algo de color a las frías mañanas del invierno. Si te asomas en las bardas, porque animas a no ociar, diciéndonos que aún tenemos tiempo de hacer nuestro trabajo. E incluso si eres de castigo, porque gracias a ti granan los trigos y comemos.&lt;br /&gt; Aunque, como te digo, me agrada tu compaña a cualquier hora. Por mis años, que ya van siendo muchos, te tengo ahora más apego casi al caer de la tarde, justo unos instantes antes de que te ocultes. En esa hora machadiana en la que “… todo el campo, un momento, se queda mudo y sombrío, meditando…”. En ese momento en que las farolas empiezan a chispear su luz feble y pajiza, intentando, sin conseguirlo nunca, que la noche no nos cubra a todos con su fosco manto.&lt;br /&gt; Y es justo en ese rato, un poco posterior a que los chiquillos salgan jubilosos del colegio, o los ingleses se junten para tomar el té que traen de sus colonias, cuando te observo y veo que mi cariño por ti, aunque distinto, es grande, muy grande, igual que lo fue siempre. Comienza entonces entre tú y yo una conversación, un bisbiseo, como esos que mantienen a menudo dos amigos que se cuentan en voz queda sus secretos, sus ideas, sus esperanzas o sus cuitas.&lt;br /&gt; Bien sabes que en esas chirinolas en las que tú me escuchas mientras cabalgas lentamente hacia otras tierras, me sincero contigo y te relato que no echo de menos los días aquellos en que esperaba ansioso tu llegada, esa que alegra tanto a los pájaros que te saludan jubilosos con sus trinos, ya que el recibirte me animaba a empezar alguna obra, o a seguir con la que tuviese entre las manos, o a concluir la que hubiera ya casi acabado, para empezar de nuevo otra faena. No, los hombres debemos saber siempre en qué hora vivimos, cuáles son nuestras posibilidades y el suelo que pisamos.&lt;br /&gt; En estos tiempos, y a esa hora nona que te indico, mi pensamiento da en rebinar cómo serán los días que me restan, cuántas jornadas es posible que le queden a mi vida, aunque es muy cierto, y tú lo sabes bien, que no me inquieta si son pocas o muchas. Impórtame más, y casi solamente, el cómo vivirlas y si sabré acertar con el modo de hacerlo. Que lo que me quede de realizar en este mundo sea el bien y, si no puedo, al menos que no cometa algún desmán o haga nada malo. Que siga mi vida el mismo buen discurrir que siempre tuvo y que fue superior a mis merecimientos.&lt;br /&gt; Supongo que así será, o al menos lo deseo, y para ello me baso en que si mi existencia no se ha visto alterada nunca por grandes oscilaciones, no veo por qué motivo ahora, que ya voy siendo viejo, he de sufrir alguna alteración que me trastoque. Te confieso, viejo amigo, que soy feliz. Tengo, como tantos otros, muchos achaques y alguna enfermedad de poca monta, pero creo que sé, y ¡cuánto lo agradezco!, ocupar bien mi tiempo dando a mi alma distracción y ocupaciones más que aplacientes. Con ello me compenso de algún sufrir, que también haylo, pero del que no quiero dar cuentas a nadie, que los gozos se han de compartir, pero la pena debe guardarla cada uno en sus adentros.&lt;br /&gt; Y ahora, amigo sol, te dejo que tú, tal vez cansado ya de tan larga jornada, has de acostarte y yo lo haré también en un escaso rato. Mañana te veré ¡ojalá! Me quedo aquí, rociado de penumbra, y diciendo aquello que me enseñó Machado: “…¿A dónde el camino irá? Yo voy cantando, viajero  a lo largo del sendero…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Setiembre 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-608669747232557893?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/608669747232557893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=608669747232557893' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/608669747232557893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/608669747232557893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/09/la-tarde-cayendo-esta.html' title='&quot;La tarde cayendo está...&quot;'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3634890498839753152</id><published>2010-08-12T21:07:00.001-07:00</published><updated>2010-08-12T21:07:40.302-07:00</updated><title type='text'>El pianista</title><content type='html'>El pianista&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         No sé cual es la causa, ni me importa conocerla. Lo que sí sé, todos lo sabemos, es que existe un tópico según el cual las personas de determinados sitios tienen, en su mayoría, unas características bien definidas que los distinguen claramente. Por su modo de hablar, de comportarse, de pensar, de un montón de cosas, pero siempre tienen algo que es peculiar y casi exclusivo en ellas. Ejemplos, los que quieran, y archisabidos. Así, los andaluces son graciosos, los catalanes ahorradores, los gallegos indecisos, los madrileños chulapos, etc., etc., etc.&lt;br /&gt;         ¿Es esto verdad? Pues no lo creo, aunque de serlo, ha ido perdiéndose con las modernidades. Esto último está claro porque hoy hay una gran interrelación entre unas tierras y otras, lo que lleva a una mezcolanza de estilos y costumbres entre los habitantes nativos y los metecos. En cuanto a lo primero, he de admitir que sí, que puede que una mayoría tenga unas cualidades determinadas, pero que estas no se dan en todos sus individuos, ni únicamente en esos lugares. Lo que sí está claro, es que los propios de esos sitios suelen estar orgullosos de poseer esas peculiaridades que le son atribuidas. Tanto, que hasta presumen de ellas. Vean si es así.&lt;br /&gt;Voy a citar dos lugares, por cierto hoy hermanados, que han sido siempre, al decir de las gentes, el lugar donde se desarrollaban infinidad de cuentos y sucedidos. Son estos Lepe y Tomillares. Así se ganaron fama el primero por sus chistes y el segundo por su noble “brutalidad”.    &lt;br /&gt;Deteniéndonos en este último sitio, recordaremos el célebre dicho de: “Los hay brutos, muy brutos y de Tomillares” Y muchos de sus habitantes se hallan muy felices de ser así, borricotes, garrulos, toscos en sus maneras, aunque eso sí, nobles, sencillos y transparentes como los que más. Allí no se dice; “Por favor, déjame un sitio” sino “Hazte p’allá” Y se pondera la belleza de una obra, o de una moza, exclamando: “Tié babas” Y otros mil modismo exclusivos. Y en cuanto al tamaño, todo debe ser de lo que ahora se denomina talla XXL. Presumían de que sus tinajas, sus mulas, sus reatas, sus bombos, todo fuera grande, “hermoso”, como les decían ellos. Vayan ahora tres anécdotas para demostrar la forma de ser de los tomillareños.&lt;br /&gt;En los tiempos en los que cuando un chaval hacía una trastada se le arreaba una tunda sin que nadie se traumatizara, ni el mundo se viniese abajo. En todas partes, descubierta la fechoría, el padre se quitaba el cinturón y le atizaba al chiquillo unos cuantos azotes con él. Pero en Tomillares no. Allí el padre se quitaba la correa y la dejaba estirada en el suelo. Después agarraba al mozalbete por los tobillos y lo golpeaba contra el cinto las veces que fuera menester, según su falta.&lt;br /&gt;         También por aquellas épocas se iban los hombres al campo de semana o de quincena. Se llevaban la mula, el hato y, si lo tenían, a algún hijo que ya estuviese espigado. Y sucedió que una noche, apagado ya el candil, acostado el padre en un poyo, el hijo en otro y la mula en la cuadra contigua, se oyó una ventosidad muy ruidosa. Preguntó el muchacho: “Padre, ¿ha sío usté o la mula?” El hombre, casi en un gruñido, contestó: “He sío yo” Y el hijo diose  media vuelta y exclamó: “Ya me parecía a mí mucho pedo pa la mula”&lt;br /&gt;         Diré para finalizar que una cierta ciudad europea se dio un concierto de piano en el que tanto por la fama del pianista, como por el programa (el concierto nº 1 de Chopín y el nº 5, el Emperador, de Beethoven) el teatro se vio completamente abarrotado. La interpretación, como era de esperar, fue excepcional, maravillosa, y a su término el público, en pie, estuvo durante muchos minutos aplaudiendo y dando muestras de admiración. Ocurrió que entre los vítores y los “bravos” se oyó una potente voz que dijo: “Viva Tomillares”. Cuando por fin se hizo el silencio en la sala, el músico, tras agradecer profunda y humildemente la generosidad del respetable, preguntó que quién había dicho lo de “Viva Tomillares” puesto que muy poca gente en el mundo sabía que él había nacido allí, que allí vivió parte de su infancia y que de allí había salido siendo aun muy niño.&lt;br /&gt;         Entonces, desde una platea, un caballero de buen porte y entrado en años le contestó: “Mire maestro. Yo he sido el autor de esa expresión y no porque supiese que aquél era su lugar de nacimiento. No. Lo he deducido porque he tenido la suerte de asistir a muchos conciertos y siempre he visto que, al empezar, el pianista se sienta y acerca la banqueta al piano, mientras que usted se ha sentado y ha tirado del piano de cola para atraerlo hasta la banqueta. Y me he dicho: Este hombre tiene que ser de Tomillares”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                     Agosto 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 13 de agosto de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3634890498839753152?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3634890498839753152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3634890498839753152' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3634890498839753152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3634890498839753152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/08/el-pianista.html' title='El pianista'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3666790067920154222</id><published>2010-07-30T22:39:00.000-07:00</published><updated>2010-07-30T22:40:24.937-07:00</updated><title type='text'>Quejarse</title><content type='html'>Quejarse&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Solemos decir: “Las cosas son como son”, así, sin más. Y yo, sin embargo, creo que eso es un craso error o, al menos, una afirmación seccionada en su mitad. Tanto, o de tal modo, que puede llegar a desvirtuar su esencia. Porque las cosas no son solamente como son por su naturaleza, por su eseidad o por su trascendencia, sino que son además como nosotros las vemos y como reaccionamos ante ellas.&lt;br /&gt;         Los problemas, las enfermedades, las desgracias, o los infortunios son malos en sí, y eso es incuestionable. Pero su malignidad y el detrimento que pudieran depararnos depende, y  mucho, de nuestra postura ante ellos. Porque en la vida todo es mensurable, relativo, de forma que a todo evento, a toda vicisitud, el individuo puede reaccionar de modo muy distinto, según sean sus modales, su formación o su idiosincrasia. Pensemos en cualquier mal económico, corporal, familiar, social, o del tipo que queramos, y a poco que repasemos, veremos que todos hemos visto como cada quien lo admite y lo soporta de una forma ecuánime y paciente, mientras que otros, intolerantes, se exaltan y rebelan contra lo acaecido, diríamos que casi con intransigencia y modos malos o, al menos, incorrectos.&lt;br /&gt;         Hay que señalar también, que muchos somos propensos a magnificar nuestros quebrantos, lo que nos conlleva a considerarlos como únicos y requintadores de los que otros hayan padecido. Y no pensamos en cuántos y cuántos han sabido llevar con entereza sus tragedias y tribulaciones, siendo aquellas quizás de mayor enjundia que estas que a nosotros nos afligen. Son los que no se han atrincherado en la resignación  y en las quejas y han sabido superar sus desventuras, guardándose su dolor, que lo tenían, y grande, tan grande como el de los demás, lanzándose a la brega diaria, dispuestos a demostrarle al mundo y a sí mismos que si el daño recibido era mayúsculo, su fuerza interna era mayor, y con ella superarían perfectamente dolores, carencias y pesares.&lt;br /&gt;Porque seamos sensatos, nada se saca con una constante actitud plañidera. Al oírla o al contemplarla, unos se compadecerán un instante, pero pronto se desentenderán de nuestro penar para volver a sus propios problemas. Puede que alguien lo minimizará comparándolo con el que él mismo, o algún allegado, soportaron en un tiempo pasado. –Sí que lo siento, dirán, y enseguida: -Adiós, ahí te quedas. Y hasta puede que algunos se muestren sensibles en nuestra presencia, pero luego, en la calle se reirán de nuestra quejumbre y nos tildarán de gemebundos. No, créanme. Tiene un proceder absurdo quien se conforma con gimotear. Ya Esopo decía que “una vez llegada la desgracia, de nada vale quejarse”. Y existe un proverbio oriental que afirma: Si tu mal no tiene remedio ¿de qué te quejas? Y si tu mal tiene remedio ¿de qué te quejas?&lt;br /&gt;         Quede claro, sin embargo, que lo que quiero decir en lo expuesto hasta aquí no indica que las adversidades y los reveses no hayan de entristecernos y apenarnos. ¡Claro que sí! Y mucho a veces, según sea su tamaño y nuestra forma de ser. Lo que nunca deben conseguir es sumirnos en un estado taciturno o depresivo, y dejarnos sin ánimo para seguir luchando por todo lo bello que tiene la vida. Es como si alguien cae a una piscina. No es agradable, pero no tiene por qué ahogarse. Debe nadar con toda su energía para salvar su vida.&lt;br /&gt;Por ello no debemos olvidar nunca que cuando nuestro corazón sufra por cualquier revés o percance, no hemos de caer en la inacción y en un gemiqueo constante. Lo importante es que nuestra cabeza actúe, serena y ordenadamente, como motor propulsor de nuestro comportamiento, para que este se realice a favor nuestro en el deseo de conseguir una vida, si no tan feliz como antes, sí, al menos, llevadera. Que nuestro entendimiento nos diga que no todo se ha perdido, aunque lo que ya no tenemos sea irrecuperable. Que nuestro magín nos enseñe a saber continuar con esa carencia. Que nuestra voluntad nos obligue a esforzarnos hasta conseguirlo.&lt;br /&gt;Es sabido que el alma humana se fortifica con la lucha y que se saca más fuerza ante los grandes problemas. Que tenemos el deber de demostrar todo la valía que poseemos. Por lo cual, los males han de servir para estimularnos y no sólo para afligirnos. De ese modo nuestro duelo, que lo seguiremos teniendo por más o menos tiempo, deberemos guardarlo para nuestra intimidad sin dar de él cuatro cuartos al pregonero. Entonces, ya digo, conseguiremos que este no sea una rémora, un lastre que, además de no aliviar nuestro daño, nos tendrá abatidos y murrios.&lt;br /&gt; En un hermoso libro, La inutilidad del sufrimiento, se afirma que lo sustancial de la vida de una persona no es tanto lo que le sucede, sino su proceder ante lo que le sucede. Y Churchill dijo que a los hombres y a los reyes se les juzga por los momentos críticos de su vida. Recordémoslo y actuemos en consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Julio 2010&lt;br /&gt;Publicadoem “El Periódico” de Tomelloso el 30 de julio de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3666790067920154222?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3666790067920154222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3666790067920154222' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3666790067920154222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3666790067920154222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/07/quejarse.html' title='Quejarse'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2011056932543253108</id><published>2010-07-15T23:19:00.001-07:00</published><updated>2010-07-15T23:19:56.634-07:00</updated><title type='text'>Por atún...</title><content type='html'>Por atún…&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Un día alguien se extrañaba de por qué los gallegos conseguían siempre sus pretensiones mientras que los de otras regiones difícilmente lo lograban. Su interlocutor le dio una razón más que convincente, que yo quiero exponer hoy, pero haciendo una salvedad que, aunque de tipo subjetivo, me parece completamente cierta. Esta es que no creo que el lugar de nacimiento influya de manera determinante en el comportamiento y la forma de ser de los individuos. Los hay graciosos y esaboríos en Andalucía y en Aragón, vagos y trabajadores en Cataluña y en Extremadura, tenaces o con poco aguante en Cantabria y en Murcia. De todo, en todas partes. Pero, dicho esto, vayamos a nuestro caso.&lt;br /&gt;         Un vecino de Barbuleira y otro de Villavieja del Cerro tenían un mismo problema administrativo y ambos se tuvieron que desplazar a Madrid para resolverlo. Una vez en la capital se dirigieron a la Dirección General de Asuntos Varios.&lt;br /&gt;         -Bos días. Yo viniera para hablar con el señor director. ¿Podría?&lt;br /&gt;         -Mire, le contestó el funcionario. Aún no son las nueve y este señor no ha llegado. Si quiere, puede sentarse en una de esas sillas y esperarle.&lt;br /&gt;         Así lo hizo el galleguiño. Pasadas las diez, llegó el otro paisano.&lt;br /&gt;         -Hola. Vengo a hablar con el director.&lt;br /&gt;         -Pues mire, dada la hora, es raro que no esté ya aquí. Pero no ha venido. ¿Si quiere, puede sentarse y esperarle?&lt;br /&gt;         -¿Y tardará mucho?&lt;br /&gt;         - Debe estar en alguna reunión o consejo, pero no ha dejado aviso.&lt;br /&gt;         - Entonces, me voy a tomar un café y luego vuelvo.&lt;br /&gt;         Sobre las 11,30 el administrativo se dirigió al que esperaba para decirle que el señor director estaba reunido y que no sabía cuándo terminaría, aunque suponía que fuese tarde.&lt;br /&gt;         -Si no le importa, me siento y le sigo esperando. Y así lo hizo.&lt;br /&gt;         Al rato volvió el del café al que dieron la misma información. No le agradó la noticia, y tras alguna indecisión, resolvió irse a dar una vuelta por la ciudad, para hacer tiempo.&lt;br /&gt;         Cerca de las tres de la tarde informaron al de Barbuleira que tenía que marcharse ya que iban a cerrar, pero que si quería podía volver por la tarde ya que el señor director había dejado dicho que regresaría sobre las cuatro. El hombre se fue hasta un bar cercano donde tomó un bocadillo y una botella de agua. A las tres y media ya estaba de nuevo en la puerta del edificio oficial esperando a que abrieran. Cuando lo hicieron, subió al antedespacho, y allí volvió a sentarse para seguir esperando su objetivo. Sobre la cinco y media apareció el otro ciudadano diciendo:&lt;br /&gt;-Pasaba por aquí y me ha extrañado ver abierto, pero he subido por saber si estaba el señor director y podría recibirme.&lt;br /&gt;         -Pues ya debería estar aquí, porque dijo que llegaría a las cuatro. Pero lo cierto es que aún no ha llegado y no sabemos cuándo lo hará.&lt;br /&gt;         - Bueno, pues entonces me marcho y mañana volveré.&lt;br /&gt;         Bien pasadas las siete informaron a nuestro buen gallego que su anhelado interlocutor acababa de anunciar que ya no vendría hoy, por lo que nuestro hombre marchó a su alojamiento. A la mañana siguiente llegó al edificio de nuevo cuando estaban quitando el cierre. Sabiéndose el camino, llegó a la antesala, pidió de nuevo audiencia, y volvió a su consabida y tranquila espera. Cerca de las doce llegó su colega con prisas y encontró al galaico bajando la escalera.&lt;br /&gt;-Me he entretenido haciendo unas compras y mire qué horas traigo ¿Ha venido ya a ese señor?&lt;br /&gt;         -Pues no, contestó el otro. Me acaban de informar que le han llamado del Ministerio y ya no volverá hasta la tarde.&lt;br /&gt;         - ¿Esta tarde? Ese ya no viene hoy. Mañana vendré para verle.&lt;br /&gt;         Y cuando llegó ese mañana, casi sin que amaneciera, ya estaba el de siempre en la puerta, mientras que el otro, apareció sobre las diez en las oficinas. Pero tampoco ese día, y por ignorados motivos, lograron entrevistarse con el anhelado director. Al siguiente, cuando habían dado las doce y aún no les habían recibido, dijo el de Villavieja:&lt;br /&gt;         -Mira, yo no espero más a este tío. Me voy a mi pueblo y si no arreglo mi problema, pues se queda como estaba, y en paz.&lt;br /&gt;         No pensó lo mismo el otro, que sabía que cuando algo tiene verdadera importancia para uno y le interesa de verdad, hay que dar cuantos pasos sean necesarios, insistir lo indecible, aguantar lo inaguantable y no renunciar nunca hasta haber conseguido el propósito perseguido. Así pues, esperó tres días más, hasta que por fin le recibieron, le dieron una correcta y satisfactoria solución a su petición, con lo que volvió a su Galicia satisfecho.&lt;br /&gt;         Cabe decir que al volver a sus respectivos lugares de residencia, uno no cesaba de poner verde al director y despotricar contra la burocracia. El otro dijo solamente: -Yo fui a Madrid a resolver mi problema y me vine con él solucionado.&lt;br /&gt;         Y esas actitudes y no otras, como el origen o la forma de ser, son las que permiten a unos conseguir sus propósitos y a otros abandonar sus empresas tan pronto como sopla un poco de aire en contra. Dicho de otro modo: que unos la siguen y la consiguen, mientras que los hay que cuando van a hacer algo les gusta ir “por atún y a ver al Duque”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                     Julio 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 16 de julio de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2011056932543253108?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2011056932543253108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2011056932543253108' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2011056932543253108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2011056932543253108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/07/por-atun.html' title='Por atún...'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1168413989641643876</id><published>2010-07-01T10:45:00.000-07:00</published><updated>2010-07-01T10:46:06.235-07:00</updated><title type='text'>Yo, defendila</title><content type='html'>Yo, defendila&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando aquella tarde iniciamos nuestra marcha el cielo estaba casi limpio, pero al poco, la tarde mayera se ennegreció en un verbo y empezó a caer agua con tantas ganas que tuvimos que salir corriendo a refugiarnos en el limen de un bombo cercano. Llevábamos allí ya un buen rato y, ante ese diluvio, comentó Luís que pareciera que estuviésemos en Santiago de Compostela. Al oírle, me vino a la cabeza un libro, La casa de la Troya, que me había leído mi anterior amo y, por charlar de algo, dije:&lt;br /&gt;-Luis, nunca me has hablado de tu vida estudiantil. Cuéntame algo.&lt;br /&gt;-Qué cosas se te ocurren Luca. Bueno, te contaré cosas de mi paso por la Universidad. Pero quiero aclararte que no te hablaré de ella, de la institución, que ese es un tema demasiado trascendente y no tengo hoy la cabeza para cosas tan potísimas. Pero prometo hacerlo otro día, así que has de conformarte con saber algo de otras de sus facetas, contándote algunas anécdotas que creo te harán pasar un buen rato.&lt;br /&gt;         -Empezaré diciéndote, que aquellas eran otras épocas, por lo que todo era muy distinto a como es hoy. Sabrás que la mayoría de los jóvenes que accedían a los centros universitarios, provenían del medio rural, por lo que quedaban de inmediato asombrados por la enormidad de las ciudades, su ambiente y sus formas de vida. De todo ello apenas si sabían algo, y mucho menos sus elogiables padres que, fiados en la buena voluntad de sus hijos, les daban los medios que creían necesarios para que se desenvolvieran lo mejor que pudieran y alcanzaran unos anhelados títulos.&lt;br /&gt;         -Lo más lógico es que todo ese mundo nuevo, lleno de todo tipo de ofertas para una vida desenfadada y grata, anublara la sesera de muchos de aquellos jóvenes que venían a caer de inmediato en las redes de una forma de vivir muelle y deleitosa. A esta, dedicaban ocho meses de los nueve que constaba el curso, inmersos en mil y una situaciones de enredos, juergas y conflictos de todo tipo. Pero ello, además de poco educativo, era caro. Para gastar poco, todo el material lo adquirían en rastrillos y en puestos ambulantes y tiendas de segunda mano. Era famosa “La Felipa” en la calle Libreros de Madrid. Y ya que todo su peculio lo destinaban a líos, francachelas y parrandas, andaban siempre a la cuarta pregunta, se tenían que ingeniar los métodos más peregrinos e insospechados para tener posibles. Para que te hagas una ligera idea, te voy a contar tres casos dignos de mención y que espero te gusten.&lt;br /&gt;         -Hubo uno que no sabiendo ya qué hacer, después de empeñar sus libros, de pedir prestado a todos a quienes conocía y a los que no, escribió a su padre solicitándole una importante cantidad, puesto que cada año, los estudiantes de un curso elegido por riguroso sorteo, tenían la obligación de pintar el edificio de la Facultad, y este año le había tocado al suyo. Y le añadía que aún era poco lo solicitado, porque era sólo lo que costaban brochas y pintura, ya que el trabajo personal lo haría él en ratos libres. Su ingenuo padre le mandó el dinero solicitado que, como puedes suponer, no se gastó precisamente en sederas, barnices y aceites de linaza.&lt;br /&gt;         -Otro, convenció a su pobre madre viuda de que debía comprarse una gabardina para guarecerse del agua y del frío en sus idas y venidas a la facultad. La mujer, sacó de sus ahorros el dinero y se lo dio. Cuando regresó por las vacaciones navideñas, venía el joven a cuerpo gentil. Y al preguntarle su madre por la gabardina, le dijo que se la había manchado de tinta unos días antes y la había tenido que dejar en la lavandería. Pasados tres meses, por Semana Santa, tampoco llevaba la prenda, debido a que había tenido un examen a última hora y, con las prisas, se la había dejado olvidada en la pensión. Tampoco la trajo al finalizar el curso y, nada más llegar contó: -¡Qué disgusto traigo! En la estación, he dejado la gabardina encima de la maleta y, mientras sacaba el billete, me la han robado. ¡Con lo bien que me sentaba y lo bonita que era! La infeliz mujer nunca supo que la consabida sardina no había salido nunca de la tienda.&lt;br /&gt;         -Te hablaré, por último, de una pensión en la que estuve alojado durante un curso y en la que fui testigo y compañero de casos y personajes dignos de escribir un libro como el de Pérez Lugin. La patrona, aunque decíase llamar Doña Adelaida, era conocida por todos, tanto huéspedes como vecinos, por Doña Julepina, ya que de entre sus muchos vicios y escasas virtudes, destacaba su infinita afición por el juego del julepe que compartía durante horas y horas con quien quisiera acompañarla. La mayoría de esos adláteres éramos nosotros mismos, los estudiantes allí alojados, quienes, no siempre de forma legal, le ganábamos el dinero a la patrona, a la cual se la llevaban los demonios, despotricando de su mala suerte. Claro que se resarcía de sus pérdidas a nuestra costa. Tenía, para toda la fonda, sólo una criada y esta, aunque echaba casi veinte horas al día, no daba abasto. Cambiaba las sábanas cada quince días, no encendía apenas la estufa y en cada habitación, así como en el pasillo no funcionaba más que una bombilla. Y recuerdo muy bien el menú de la cena que siempre era el mismo: una sopa de dudoso origen en la que flotaban entre ocho o nueve fideos y una sardina en escabeche. Postre no ponía porque daba flato.&lt;br /&gt;         -Pero lo que llamaba poderosamente la atención eran las grescas continuas que Doña Julepina mantenía con los del bar que estaba instalado debajo de la pensión, ubicada en el primer piso del edificio. Ella se quejaba, entre otras muchas cosas, de que no se podían soportar los constantes humos y olores a fritos que salían de la cocina del bar, mientras que ellos lanzaban improperios por todo lo que les caía de continuo desde la fonda: agua de fregar, despedicios y sobras de comidas, el goteo de la ropa tendida. Un sinfín de cosas. Y había entre nosotros un asturiano, de Luarca, con un humor finísimo, que siempre le tomaba el pelo a la patrona:&lt;br /&gt;-Doña Adelaida, pasara yo ayer al bar de abajo a tomar un vino y dijéronme los camareros que usted, de joven, fuese puta. Pero yo, señora, defendila, y les dije: cómo iba a ser puta con lo fea que es.&lt;br /&gt;         -Y ahora vámonos, que ha dejado de llover. Ya te seguiré contando cosas por el camino.&lt;br /&gt;                                                                           Julio 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 2 de julio de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1168413989641643876?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1168413989641643876/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1168413989641643876' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1168413989641643876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1168413989641643876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/07/yo-defendila.html' title='Yo, defendila'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-7253657952649735364</id><published>2010-06-17T22:36:00.001-07:00</published><updated>2010-06-17T22:36:50.272-07:00</updated><title type='text'>La peor mentira</title><content type='html'>La peor mentira&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         No necesito recordarles, que si la envidia fuese tiña habría infinitud de tiñosos. Y por igual, que si el cuento de Pinocho se realizase en nosotros, la mayoría de los humanos poseeríamos (sálvese quien pueda) inmensos almacenes para la mucosidad nasal; enormes bases para sostener las gafas. Porque mentimos, y bastante. Todos. Y a quien no lo haga, le pido perdón, y le ruego que no se dé por aludido.&lt;br /&gt;Sobre la mentira, como casi de todo, se ha escrito y opinado mucho. Como anécdota diré que, de entre esas opiniones, siempre me parecieron muy acertadas la que hizo Bismarck, cuando dijo que nunca se miente más que después de una cacería, durante una guerra y antes de unas elecciones. O la de Antonio Machado, ¿quién podría haberlo dicho, sino él?: “¿Tu verdad? No. La Verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.&lt;br /&gt;Lo cierto es que los humanos mentimos en exceso. Lo hacemos mucho ahora y lo hemos hecho siempre. Pero de todos los embustes, creo que el más cruel es aquel que, en silencio, nos hacemos a nosotros mismos demasiado a menudo. Porque sin tratar de justificar a los otros, a las andróminas que largamos y que intentamos colar a los demás, sabemos que se realizan con algún fin, las más de las veces aviesos, aunque también los haya de carácter piadoso. Sería ocioso desarrollar las muchas desventajas que tiene el embustir y entrapazar, pero quizás lo peor de haber mentido es que, cuando hayan descubierto nuestro engaño, que al final lo harán (todos sabemos que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo), ya nunca volveremos a  ser creídos. Recuerden aquello de : “Favor que viene el lobo, labradores..,”.&lt;br /&gt;Y dije antes, que siendo la mendacidad dañina en grado sumo, de toda la ralea de falacias, la más inicua, por muchas razones, es aquella con la que nos queremos auto-engañar, La que nos decimos a nosotros mismos para convencernos de algo que sabemos muy bien que no es cierto, pero que nos deja satisfechos, o eso creemos. Citaré algunos ejemplos de actos de este tipo, bien sea sucedidos a nosotros o a cualquier otro.&lt;br /&gt;Así es, cuando un patrono paga a su empleado un sueldo de miseria y quiere tranquilizar a su propia y escasa conciencia, diciéndose: “Harto le doy ¡para lo que trabaja! y además, así “no se gastará el dinero en vicios”. O el obrero que deja la tarea a sin acabar correctamente: aquello de tente mientras cobro o de la viña malamente podada, y bueno está. Quien altera, a sabiendas y en su provecho, el peso o la calidad de su mercancía cuando la vende, y: ¡como todo el mundo lo hace! El otro que cohecha de una o de los mil modos y maneras en las que esos latrocinios pueden hacerse desde su poltrona, y: ¡puesto que nadie se va a enterar!&lt;br /&gt;Están luego los de: total por… Total, por una vez que me lleve algo de la tienda sin que me vean. Total por una vez que sise un poco. Total por una vez que falte algo de materia prima. Total por una vez que no sean los ingredientes de la calidad indicada. Total por una vez…&lt;br /&gt;Citaré, por último, las ocasiones en que también nos engañamos a nosotros mismos, o al menos lo pretendemos, y por cobardía, por comodidad, y hasta por vagancia, elegimos lo que de sobra sabemos que no es ya lo mejor, sino tan siquiera lo tasadamente aceptable, aunque, eso sí, lo más cómodo, lo que menos trabajo nos da, lo que a menos nos obliga. Sabemos sobradamente que tenemos valía suficiente para que nuestras aspiraciones, del tipo que sean, fuesen mayores. Pero no tenemos los redaños necesarios para esforzarnos en conseguirlas. Y, en un conformismo espurio, nos mentimos taimadamente diciéndonos que eso es más que suficiente. O que no nos gusta, sabiendo que el gusto significa esfuerzo y en realidad al final no es que no nos agrade, es que hemos aplicado la ley del mínimo esfuerzo. E incluso nos decimos, ¡qué cinismo el nuestro! que hemos hecho cuanto hemos podido por lograrlo.&lt;br /&gt;Y a qué seguir. Como puede verse, en estas como en las otras, hay  intención dañina y perniciosa para el ajeno. Pero en estas llevan aparejado intrínsecamente el peligro de una catástrofe inmensa. Pensamos que estas patrañas serán la jácena que soporte la techumbre del chamizo en el que queremos ocultar nuestras incorrecciones y nuestras falsedades. Que esos auto-engaños serán la medicina que calme la inquietud que nos haya producido nuestro escaso o mal obrar. Pero deberíamos saber, y de facto lo sabemos, que no son más que un placebo que calma livianamente nuestra conciencia de inmediato, pero que, como los explosivos de efecto retardado, son muy peligrosos de utilizar.&lt;br /&gt;Balmes decía que el hombre se engaña a sí mismo para después engañar a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Junio 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 18 de junio de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-7253657952649735364?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/7253657952649735364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=7253657952649735364' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7253657952649735364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7253657952649735364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/06/la-peor-mentira.html' title='La peor mentira'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1943710586716331352</id><published>2010-06-03T20:50:00.001-07:00</published><updated>2010-06-03T20:50:34.102-07:00</updated><title type='text'>¿Estoy viejo?</title><content type='html'>¿Estoy viejo?&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Hoy, sentado en mi rincón como el villano lopesco, cuando los años han volado para mí en tanto que los días se arrastran vilordos cumpliendo así fielmente el proverbio oriental, no quiero que me lleguen noticias, que todas suelen ser portadoras de descalabros y malandanzas. Tal vez sea por eso que  mis oídos sólo quieren escuchar no lo que haya sucedido, sino lo que les pueda apetecer a ellos, o sea a mí. Aunque en realidad debiera decir lo que letifica a los hombres, a la mayoría de los hombres, ya sean estos arios, kamchatkos, tehuelches o saamis. Es mi deseo, entonces, que alguien venga a decirnos aquello que tanto nos agrada oír. Sí, eso de: “Háblame del mar, marinero…”. O que: “...No xardín unha noite sentada…”. O si recientemente algún gitano ha vuelto...a coger limones redondos, y los fue tirando al río, hasta que lo puso de oro…” . Esto para mí, y creo que parecidas expresiones que habrá en las islas Buriles o en la Patagonia. Me parece curioso, pero es muy cierto que estas son las únicas informaciones de las que quiero y necesito enterarme, puesto que con ellas, y sin más, mi alma encuentra el sosiego necesario.&lt;br /&gt;         Creo que estas actuales apetencias e inapetencias mías sobre lo que acaece (no sobre el saber, que para eso están los libros, quede esto claro),  se deben, digo, a que sobre mis espaldas pesan más la cantidad de otoños que el de primaveras soportadas, aunque ambas sean las mismas. Puede que mis sufrimientos hayan sido muchos, aun cuando estimo que no lo fueron ni mayores, ni menores, ni tan siquiera distintos a los que han padecido la mayoridad de los humanos. No me interesa, en cualquier caso, adivinar cuál puede ser la causa de mi conductual melancolía porque no tengo deseo alguno de ponerle remedio. Es más, declaro que me encuentro de muy buen grado en esta situación.&lt;br /&gt; Porque no cuando se llega a cierta edad, pero sí cuando se encuentra uno en determinado estado de ánimo, que lógicamente suele darse más en los longevos que en quienes no lo son, única, o principalmente, agrada prestar atención a lo que te cuentan los nietos, los hijos, o los amigos y allegados. Sus problemas, sus cuitas, sus alegrías, son en realidad los mismos problemas, cuitas y alegrías que los del resto del mundo, aunque tú por la proximidad los magnifiques. Pero son el principal, y casi exclusivo, objeto de tu interés por el mundo. Por ese mundo que uno a estas alturas desatiende, ya que apenas si te importa, a sabiendas de que es el que hay y el que habrá, si es que el efecto invernadero, la locura colectiva, o algún otro descubrimiento estigio no lo destruye más pronto que tarde.&lt;br /&gt;Y cuan cierto es que cada uno de esos insólitos eventos que deseas que vengan a referirte los “tuyos” sean cada vez novedosos y nunca escuchados, por lo que vienes a prestarles una atención sincera y expectante. Aquellos te cuentan que han sacado dos puntos más en sociales que su “compa” de pupitre. Estos, que como otoñó bastante bien, las siembras ya “puguean” y las viñas han empezado a llorar. Los otros te describen, con igual minuciosidad y sapiencia que lo hiciese un facultativo en su aula, una fulminante enfermedad que llevan padeciendo casi veinte años, pero que los mantienen en una “eterna juventud”. Juro que esas cosas, y otras muchas como ellas: por ejemplo, si fue buena este año la cosecha de cardamomo; si las anémonas de mar son más bellas que las de jardín, o si el “demonio de Tasmania” continúa en peligro de extinción. Estas cosas, digo, son las que me alivian y entretienen, y no, si este o aquel bellaco ha matado a su mujer porque tenía los ojos grandes; si este o aquel politicastro es más conocido por su condición de faltrero que por solucionar los públicos problemas; o si estos o esotros comediantes de tres al cuarto, han adquirido mayor fama  por sus líos amorosos, chismes y lisonjas, que por unas correctas actuaciones teátricas. ¡Qué más se me da eso! ¡Aquello, aquello es lo importante!&lt;br /&gt;         Pero vengo en decir más. Y lo hago para expresar que agradezco muy mucho lo que me cuentan, pero también, y de un modo importante, el cómo me lo cuentan. Las formas son, lo han sido siempre, algo trascendente. No. No debe ser que yo esté chocho o demodé. Lo que ocurre es que los recuerdos son algo que hacen mucho bien. Por mi mollera van discurriendo objetos y situaciones ya desaparecidas pero nunca olvidadas. Una carta escrita con una bella letra inglesa. O con un olor especial, un olor inconfundible y deseado. O un sencillo: “Hola, ¿cómo estás?” dicho con sinceridad y afecto. Esas y otras muchas, ya perdidas.&lt;br /&gt;         Porque uno ya va echando en falta que las cosas le sean dichas de corazón y no por una obligación familiar o social. Tanto a él, como a los demás. Que hoy las prisas, la codicia, la pluri-ocupación, lleva a muchas gentes a no comunicarse, o a hacerlo únicamente lo imprescindible y de una forma maquinal o, a lo sumo, socialmente correcta. Porque uno está alicaído al verse incapaz de, no ya solucionar, sino de comprender siquiera el porqué de tantos problemas, solucionables de facto, pero insolubles por la mezquindad de los hombres. Porque uno siente, hasta dolerle el alma, que los que nos sucedan no tendrán una vida cómoda  o deleitosa.&lt;br /&gt;         Ya me callo, aunque de eso de las formas y los modales puede que hable otro día, que es un buen tema. Pero hoy ya llevo dichas muchas cosas y estoy algo cansado. No tengo seguridad de ello, pero creo que esto debe ser porque me estoy haciendo viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Junio 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 4 de junio de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1943710586716331352?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1943710586716331352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1943710586716331352' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1943710586716331352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1943710586716331352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/06/estoy-viejo.html' title='¿Estoy viejo?'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2326491360633294344</id><published>2010-05-20T22:46:00.001-07:00</published><updated>2010-05-20T22:46:36.398-07:00</updated><title type='text'>Todos los días</title><content type='html'>Todos los días&lt;br /&gt;                                                               Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco que observemos, nos daremos cuenta de que hay cosas que, pareciendo iguales, son siempre distintas unas de otras. Fijémonos, por ejemplo, en los niños, en las olas, en las llamas, en las nubes, o en los días, y veremos que cada uno de ellos es, entre sí, completamente diferente a los demás de su especie. Aunque la mayoría de las veces seamos tan bausanos que no sepamos notarlo.&lt;br /&gt;De los últimos quiero hablar hoy. Sin querer ahondar mucho en el tema, diré que, a veces, según está el día así nos solemos hallar nosotros. Hay unos en los que la energía te lleva a todas partes, mientras que en otros la indolencia es una déspota que dirige tus actos. Y nos dificulta llevar a cabo estos últimos, porque en esas “¿desagradables?” jornadas existe como una neblina en el alma que nos impide la realización de nuestro ser, que nos complica el obrar, que entorpece nuestra facultad de sentir y de pensar. En esos días, el humo de las chimeneas de las casas, delator de que en ellas se está preparando el cotidiano condumio, no quiere elevarse y se apega, y casi se aferra a los tejados. La luz es distinta de la de otras veces porque el sol alumbra escasamente, ya que las nubes se allegan a velarlo con una parsimonia exasperante. Y el río, allí abajo, está como adormilado, y no canta, ni  apenas hace espuma en su constante estrellarse contra las piedras con las que convive en lucha y amistad perenne.&lt;br /&gt;En esos días a los que aludo, todos los proyectos se ven amenazados por la apatía, la cual parece que quiera acabar en un inexorable crimen con esas mismas acciones y esas mismas ideas. No es que todo lo veamos torcido o triste, no. Es que, sencillamente, no se ve. Y si algo, pese a todo, quiere percibirse en un futuro inmediato -el lejano no existe, así, sin más- no sabemos si es negro, o gris, u oscuro, porque, ya digo, que prácticamente no se divisa. Y en otra dimensión, no es que estés descontento por completo de lo realizado, pero sí notas la insatisfacción de lo que no has podido llevar a cabo, tanto si la causa de la inacción fue culpa de las circunstancias o de tu propia inoperancia o lasitud.&lt;br /&gt; Lo que ocurre en suma no es que no se nos permita la realización de algo, sino que abandonamos la lucha y hacemos una abdicación de nuestro poder en otras manos, sin tener conciencia exacta de a quién pueden pertenecer estas. La consecuencia es algo así como el barco que va a la deriva y cuyo navegar no está decidido por la voluntad del patrón, sino por una serie de elementos ignorados, tanto en su existencia como en su poderío. Entonces, nuestro cerebro es incapaz de proyectar alguna innovación sobre lo venidero y se limita a dejar que acontezca lo usual.  En realidad ese estado de ánimo no es malo en sí, e incluso puede llegar a ser agradable, siempre y cuando nuestra voluntad sepa vencer a nuestro esplín, y convencernos de que todos y cada uno de los días, de todos los días, merecen un esfuerzo por nuestra parte, mayor o menor, eso da igual, pero intentar conseguir un logro nuevo, un triunfo inédito, que nos servirá de adehala y estímulo. &lt;br /&gt;Pero repito que hemos de esforzarnos un algo, o un mucho si necesario fuese, para saber vencer a la abulia, poniendo gran empeño en ello, ya que las más de las veces esa molicie conlleva un gran peligro: la rutina. Y debemos estar muy dispuestos a no caer en ella. Quiero constatar que este escrito no es un quejido o una expresión de abatimiento. Antes bien, digo que es mi intento el animar a quien, si al leerlo, se encuentra en la disposición antedicha, y pueda ayudarle a no caer en el pozo del adocenamiento. Que hay males a los que se les ve venir, que dan la cara; pero hay otros que son taimados y se presentan con una apariencia de poquedad a veces, de simplicidad otras, incluso con una falsa etiqueta de obligatoriedad. Innecesario decir que estos suelen ser los peores, ya que del enemigo que ataca dando la cara te puedes defender, pero el que llega camuflado llegará a destruirnos sin que nos enteremos siquiera de su presencia.&lt;br /&gt;Y la rutina es así. Como un río manso en apariencia pero de corrientes turbulentas, y que si caes a él, llega un momento en el que te cansas de nadar contra corriente y te tienes que dejar llevar para, al final, morir ahogado de aburrimiento y hastío. Imaginémonos una situación de agobio “¿insoportable?” que bien pudiera ser la nuestra. Pensemos que estamos atosigados bien por el trabajo, o por su carencia. Por una enfermedad, propia o cercana. Por cualquier otro motivo, sin que importe su tamaño, ya que nuestro deseo, que esa situación está hecho un vainazas, se encargará de magnificarlo. En esos casos la mayoría nos dejamos llevar por la indolencia y acabamos sucumbiendo irremisiblemente.&lt;br /&gt;Dice Pessoa que la vida es como una posada en la que hemos de albergarnos hasta que llegue la diligencia del abismo. Gran verdad. Y puesto que así es, al igual que nos preocupamos de limpiar y adecentar nuestro habitáculo, hemos de hacerlo por igual con nuestro estado de ánimo. Un día lo maquillaremos con la resolución de un trabajo bien hecho. Otro le invitaremos a un aperitivo, como la visita a algún familiar. Le regalaremos una rosa, que pudiera ser la sosegada charla con un buen amigo. O le leeremos un hermoso libro si hacemos un viaje inesperado, a un remoto lugar, con la persona con la que convivimos.&lt;br /&gt;Pero no hay que pararse nunca a escudriñar como es nuestro estado de ánimo.  Hay que hacer caso omiso a la mente y poner en funcionamiento aquello que nos dicte el corazón. Mas tengamos buen cuidado de que este no piense lo que ha de hacer. En esos momentos, si el corazón pudiera pensar, se pararía.&lt;br /&gt;No te rindas, que diría Benedetti con su fascinante verso. Sé valiente y comprenderás por qué cada día es distinto. Márcate metas, aunque sean pequeñas, alcánzalas, y notarás perfectamente y para tu regocijo, que todos los días son diferentes, aunque la mayoría de ellos se parezcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                         Mayo 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 21 de mayo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2326491360633294344?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2326491360633294344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2326491360633294344' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2326491360633294344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2326491360633294344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/05/todos-los-dias.html' title='Todos los días'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-7502067346169074796</id><published>2010-05-06T07:23:00.001-07:00</published><updated>2010-05-06T07:23:26.508-07:00</updated><title type='text'>¿Soñar? ¿Vivir?</title><content type='html'>¿Soñar? ¿Vivir?&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Una de las cosas que me gustaría saber es el porqué de los sueños. ¡Claro que me gustaría saber tantas otras cosas! Pero vayamos a lo nuestro. Cada noche, en nuestras ensoñaciones, aparecen los personajes y emplazamientos más insólitos e inesperados sin que nadie sepa cuál es la causa. Por ejemplo, ignoro el motivo por el que la semana pasada, sin ir más lejos, el protagonista de mis sueños fue mi amigo Anselmo, al que conocí en el ejército (desde entonces no lo he vuelto a ver) y me proponía que representásemos Así es, si así os parece, de Pirandello. Ni más, ni menos. Y desconozco por qué hace unas noches estuve cabalgando varias horas con Antón Pérez, aclarando que Antón Pérez murió hace treinta y dos años y yo no sé montar a caballo.&lt;br /&gt;O sea que en esas elucubraciones nocturnas solemos tener todo tipo de relación con personas y hechos de nuestros días y nuestro entorno (lo cual parece que sería lo lógico), pero por igual nos remontamos a revivir aventuras con alguien o sobre algo con lo que no hemos tenido relación hace mucho tiempo y en unas mezcolanzas inverosímiles de personajes y circunstancias. Y al no haber, aparentemente, un motivo coherente para que así sea pudiéramos pensar que nuestro magín no está normal si no se halla en estado de vigilia y que cuando está aletargado padece una insania que le lleva a esas raras incongruencias.&lt;br /&gt;         Para los sueños hay explicaciones de mil tipos, y algunas de lo más curioso. Los hay que dicen que cuando sueñan sólo tienen pesadillas o que en los sueños nunca termina nada felizmente. Puede que así sea, o al menos mayormente, pero creo que acaece de todo. También están los que afirman no recordar nunca lo que han soñado. Y puede que sea cierto, pero también estamos los que retenemos mucho de lo ensoñado, e incluso durante bastante tiempo. Existen quienes creen que esas actividades oníricas no son sino premoniciones, para bien o para mal. Puedo asegurar, al respecto, que conozco a alguien que afirma que cada vez que sueña con ratones le ocurre algo malo de inmediato. Lo que nunca me dijo es lo que le sucede si sueña con gatos. Por ello, es muy lógico que ciertas personas sufran con los sueños y los teman.  Citaremos por último, y como anécdota, a los héroes griegos, quienes decían que durante su sueño eran visitados por sus dioses, que les aconsejaban cómo proceder en la batalla.&lt;br /&gt;Muchas personas, por otra parte, tienen la creencia de que pensando en algo fijamente antes de dormir, luego soñarán con ello durante la noche. Podría ser esta una faceta simple de aplicar la teoría freudiana según la cual los sueños son una forma que el hombre tiene de realizar sus deseos. Pero no quiero, ni debo, ni puedo, meterme en el campo del célebre psicoanalista austro-checo, terreno este en el que, al igual que en otros muchos, soy un total analfabeto. Me voy a referir sencillamente a ese empeño constante e inútil de intentar soñar aquello que se desea. Algo que nos complazca y deleite, y así nos aseguramos una noche feliz.&lt;br /&gt;De hecho lo intentamos una y otra vez. Nos decimos: es fácil, pensamos en una cosa y a esperar que todo lo relacionado con ella suceda a nuestro antojo, ya que su desarrollo depende exclusivamente de nosotros, sin cortapisas que otros pudieran ponernos para su ejecución. Montamos nuestra casita de muñecas, nuestro propio belén, y a esperar a que Morfeo le haga funcionar. Pero la experiencia nos dice sobradamente que después las actividades nocturnas de nuestro cerebro se suelen desgaritar por los más inexplicables derroteros.&lt;br /&gt;Este es el hecho en sí. Pero podríamos poner nuestra atención en distintos enfoques del mismo, y sobre todo en uno: la causa de ello. La circunstancia que nos incita a intentarlo una y mil veces. Y, claro está, contestaciones para esta pregunta hay un montón. Tantas como sujetos se entretengan en preguntárselo a sí mismos. Aquél, nos dirá que la persona trata de conseguir, mientras está traspuesto, aquello que no puede alcanzar despierto. Éste, intentará hacer los viajes y tener las aventuras tantas veces deseados, pero que nunca ha podido realizar. El otro, que cuando esté grogui podrá seguir soñando despierto. El de más allá, procura instalar una cerca que impida el paso a su cerebro, durante la soñarrera, a situaciones o vivencias no deseadas, desagradables, tan intranquilas, que no le dejen conseguir el descanso deseado.&lt;br /&gt;Vistos estos ejemplos, y alguno más que renuncio a referir, mi opinión sobre ello es fácil, muy fácil. Así, diré que la persona, cansada de tanto cabreo propiciado por el trabajo, el modo de vida, el generalizado latrocinio, las múltiples, y demasiadas veces desagradables, obligaciones diarias, etc., etc., quiere ser feliz, o por lo menos no ser desdichado. Al menos durante la noche. Tan sólo eso. O si prefieren lo puedo decir con otras palabras, pero con la misma intención. Lo único que pretendemos al tratar de forzar la acción, y/o a predeterminar nuestros sueños es, simple y llanamente, porque queremos vivir. Sí, han leído bien. Vivir, porque únicamente en sueños podemos hacerlo como está mandado.&lt;br /&gt;Y si no me creen, recuerden que Bécquer dijo:“Despertar es morir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Mayo 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 7 de mayo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-7502067346169074796?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/7502067346169074796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=7502067346169074796' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7502067346169074796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7502067346169074796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/05/sonar-vivir.html' title='¿Soñar? ¿Vivir?'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-7774736809710202514</id><published>2010-04-22T21:28:00.000-07:00</published><updated>2010-04-22T21:29:03.685-07:00</updated><title type='text'>Algo</title><content type='html'>Algo&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Cuando, en algún momento, alguien libera la imaginación de sus ocupaciones puntuales, este ocasional asueto suele llevarle a pensar en ilusiones presentes o futuras, pero las más de las veces, y casi indefectiblemente, a sus recuerdos. Está claro que poseemos, y utilizamos normalmente, una memoria selectiva. Y suele ocurrir que aquellos deseos y esperanzas  pueden ser realistas o quiméricos, y con ello, fastidiosos o ilusionantes, mientras que las evocaciones son normalmente morriñosas y complacientes, pues sabido es que el hombre acostumbra a desbrozar sus remembranzas de abrojos y tríbulos, manteniendo en su magín tan sólo aquello que le es deleitoso.&lt;br /&gt;         Y de esos, y de otros sucesos y avatares, se ve lleno nuestro intrincado viaje, que sólo esto, un enrevesado periplo y no otra cosa, es nuestro paso por este mundo. Somos peregrinos que caminamos junto a otros, cada uno con el fin de ganar su propio jubileo, y que, pese a transitar por los mismos senderos, cada cual va observando paisajes y realizando etapas de muy distintas enjundias, y cada quien las aguanta y las supera con mayor o menor resignación y con más o menos éxito. Por otra parte, eso de viajar en compaña tiene la ventaja de verte ayudado y protegido por tus compañeros, pero conlleva obligaciones en la ruta que deben cumplirse puntualmente.&lt;br /&gt;         Hay pues tantas vidas y viajeros como seres vivos, y los hubo y habrá desde siempre y hasta siempre, así que fijémonos solamente en el recorrido de algunos. De este modo, vemos que hay quien hace el camino sin mirar a derecha ni a izquierda, obsesionado en primer lugar por llegar y porque lo vean llegar, y cuando llega, si es que llega, nada ha visto, nada sabe, y de nada se ha enterado. Su deambular no ha sido positivo, ni negativo. Su exclusiva fijación ha sido su equipaje, su vestimenta, en suma, su apariencia ante los otros. No ha leído a Machado. Ha caminado sin tener conciencia real de lo que hacía. De forma mecánica. Dirigido y manejado por manos extrañas, como un vagón de ferrocarril, por una vía marcada de antemano y de la que no ha sabido salirse.&lt;br /&gt;         Los hay que desde jóvenes adquieren constancia de la importancia de la ruta a cubrir, pero también desde muy pronto la menosprecian y pasan por ella como Juan por su casa, pendientes de futesas y fruslerías y sin pensar que este que están haciendo es un viaje tan sólo de ida y que, jornada o paraje que han sido desaprovechados, están perdidos para siempre. A lo sumo, se contentan con traer sus maletas llenas de marbetes con nombres de hoteles y lugares, y sacar fotos, muchas fotos, que sirvan de testimonio de su travesía. Tampoco ven nada, porque nada les interesa. Pasan, como dicen ellos, Si acaso, mantienen algún recuerdo y quizás esos souvenirs les sirvan para posibles ostentaciones ante amigos o familiares.&lt;br /&gt;Pero afortunadamente, y aunque a mi parecer sean los menos, están también los que sí saben lustrar. Aquellos que en cada jornada van cumpliendo con exquisita ortodoxia las reglas que impone el buen hacer. Esos que sí leyeron a Machado por lo que van ligeros de equipaje. Tan sólo el necesario. Además programan las etapas y en cada una de ellas, aceleran si es lo debido, descansan cuando corresponde, se alimentan lo justo, se informan de modo conveniente y, lo que es más importante, van guardando en su cabeza tanto aciertos como errores y aprendiendo de ellos para el futuro comportamiento ante algún problema similar.&lt;br /&gt;Son conscientes de que a nuestro vivir, porque es único, le hemos de dar cuanto podamos, y no en el sentido de lo material (aunque también pero sin excesos), sino en el anímico, almacenando en nuestra psique lo que de bueno hayamos seleccionado entre lo obtenido por nuestro soma. Así, acudir al trabajo no por la codicia, sino por la debida satisfacción de las necesidades. Que se ha de estudiar y conocer cuanto esté al alcance, y aun más, no por jactarse de erudición, sino para poder enseñar a quien no tuvo oportunidad de adquirir esas cogniciones. Aunque sólo sea por eso. Que fundamentalmente hay que tener un trato deferente para con los demás, tal y como quisiéramos que se nos diese, y hasta con aquellos que no son afables para con nosotros.&lt;br /&gt;Y como así lo hacen, cuando el camino comienza a descender y las obligaciones van decreciendo pueden evocar con agrado la ruta recorrida. Porque a todos nos gusta recordar, y es bueno hacerlo, pero siempre que lo que se traiga  a la memoria sea complaciente. Lo malo, lo que nunca debe hacerse, es apoltronarse en un pasado, sino que este no nos sirva de proyección y perpalo hacia el futuro y hasta el final, que podemos intuir próximo, pero que no sabemos cuándo llegará.&lt;br /&gt;Me queda por decir, que también, como los otros, aunque sólo si pasan por un sitio que por algún motivo les produzca especial satisfacción, adquieren algo, un recuerdo, sólo uno, que les evoque después ese momento. Que cuando lo vean les rememore el instante feliz que se dio en el lugar donde se hicieron con el objeto. Dos anécdotas al respecto. Una señora, amiga mía, recibió en un determinado viaje el obsequio de una sortija de plata con su signo del zodíaco, Un mal día la perdió y su disgusto fue mayúsculo, no ya por su valor económico, sino por las remembranzas que le traía. Aún se acuerda de ella con cariño. Y sé quien tiene la costumbre de comprar una postal cada vez que visita un museo o una exposición. Luego las utiliza como marca páginas y su mente vuelve a vivir, una y otra vez, lo ya vivido en aquel momento.&lt;br /&gt;Sí. Yo creo que es bueno conservar algo, ya sea palpable o intangible, de nuestro paso por sitios agradables o relevantes. Algo que nos facilite la membranza de ese instante. Como creo que debemos intentar que, al final de nuestro recorrido por el camino de la vida, los que nos sucedan, retengan en su memoria un buen juicio sobre nosotros. Aunque sea un atisbo, una escasa recordación, pero algo.&lt;br /&gt;                                                                  Abril  2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 23 de abril de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-7774736809710202514?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/7774736809710202514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=7774736809710202514' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7774736809710202514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7774736809710202514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/04/algo.html' title='Algo'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4848939884482524662</id><published>2010-04-09T02:15:00.000-07:00</published><updated>2010-04-09T02:16:12.131-07:00</updated><title type='text'>La restauración</title><content type='html'>La restauración&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida no es esperar a que la tormenta pase, es aprender a bailar bajo la lluvia..-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando oigo alguna noticia de que tal estatua, este cuadro o aquel edificio se están restaurando, o se ha acabado de hacerlo, siento una extraña sensación, mezcla de satisfacción y desasosiego. Comprendo que está bien que las obras se conserven adecuadamente, y sobre todo si corren el grave riesgo de desaparecer. Pero discrepo de que a lo antiguo, al tratar de rehabilitarlo, se le quite esa pátina tan hermosa que da el paso del tiempo. Y es que ha ocurrido, acaece y seguirá sucediendo que por ignorancia, o por un exceso de “sabiduría”, el rehabilitador destroza la obra primitiva. A mí, y a algunas personas más que aún viven y pueden dar fe de ello, se nos ofreció para su compra un cuadro de nuestro querido Antonio López Torres al que su propietario/a, para que luciese más, le había dado una completa y amplia mano de barniz. Sin comentarios.&lt;br /&gt;Lo mismo ocurre en las personas. Lo lógico y aconsejable es que todos nos cuidemos adecuadamente y utilicemos los remedios apropiados, pero para que nuestra vida sea a ser posible placentera y desde luego sana, pero recurriendo siempre a lo estrictamente natural. Esto es norma de obligado cumplimiento y por mucha edad que se tenga se debe luchar con constancia por el bienestar físico y psíquico. “Ut dessint vires, tamen est laudanda voluntas”, que decían los latinos. Aunque falten las fuerzas, sin embargo se ha de engrandecer la voluntad. Hay que cuidarse, aunque cueste, no sea que lleguemos a arguellarnos.&lt;br /&gt;Por otra parte, quiero aclarar que no estoy en contra,  para nada, de la cirugía estética, mas siempre y cuando esta se practique para remediar defectos notoriamente antiestéticos, incómodos, o nocivos para el buen desarrollo de nuestra salud. Sin embargo, me parece una inmensa vaciedad que alguien gaste su tiempo y su dinero en alisar su piel, en reducir su talle,  en cambiar la tonalidad de su cabello o aumentar su cantidad, queriendo con ello tan sólo aparentar una belleza o lozanía, falsa a todas luces, y que se perdió hace más o menos tiempo.&lt;br /&gt;Las cosas, y por supuesto las personas, hay que conservarlas, mantenerlas, pero verlas y dejarlas como son y como están, siempre que estén en buenas o aceptables condiciones de vida, repito. Fijémonos en esos castillos o edificios antañones que han sido remozados y que nos muestran dos caras completamente distintas. Una, la nueva, de apariencia lisa y pulida, pero de aspecto blanquecino y enfermizo. Otra, la antigua en la que sus piedras están coloreadas por el musgo, roídas por el viento, embellecidas por el tiempo. Porque a mí no me parece más bonita la figura marmórea que se conserva perfecta y muy cuidada en una sala del museo, que aquellas deformes y redondeadas, con narices y manos un tanto o un mucho amorfas, que contemplamos en los pórticos de muchas iglesias.&lt;br /&gt;Todo hay que tomarlo como es, sin variar su estado natural. Las personas y las cosas, ganarán o perderán, pero se transforman con el paso de los años, y esa mutación no es, en absoluto, ni mutilación ni deformidad. Sé bien que hay posturas apologéticas unas, y denostadoras otras, tanto de lo nuevo como de lo adiano, y si se me permite, aún diría que de lo viejo. La mía la manifestaré al decir que me parecen encantadores los chiquillos (es cierto, yo soy muy niñero), pero admiro, como no se pueden imaginar, a aquellos que tienen una vejez bien llevada. Será porque ya tengo encima bastantes años, pero puntualizando un poco, manifiesto que todas las mujeres son preciosas a los veinte años, pero muchas de ellas con la madurez de los cuarenta, adquieren cualidades excelsas. ¡Y no digamos nada de las que saben llegar a los sesenta, y aun a más, con una belleza y una feminidad serena y dulce!&lt;br /&gt;Pero es que además estas afirmaciones, se pueden extender en infinitud de aspectos. Sabido es que  se acostumbra a ponderar la edad de tal o cual cosa para darle así mayor importancia o valor. Y así nos dicen: Mire, es un violín del siglo XVI. ¡Posiblemente un Amatius! O nos ponderan si el libro en oferta es una primera edición, No digamos si es un incunable. Y por una porcelana de Sargadelos de la época de su fundación, hace doscientos años, nos piden mil veces más que por una actual.&lt;br /&gt;Es decir que cuando se trata de algo importante, se aprecia mucho la edad y el estado de conservación. Y ahí es a donde quiero ir a parar. Que la tormenta puede que esté sobre nosotros, así que deberemos aprender a bailar bajo la lluvia, pensando en que pocas cosas hay más esenciales para nosotros que nosotros mismos. Por ello, está muy bien que nos preocupemos de nuestra restauración, de la debida conservación de nuestro cuerpo, aunque no se debe olvidar nunca que es mucho más trascendental no desatender el buen funcionamiento de nuestra mente. El gran economista británico John M. Keynes nos da una gran lección, cuando al hablarnos del valor marginal nos dice que se puede obtener mucho más beneficio si vendemos una botella de agua en el desierto que si lo hacemos junto a un manantial.&lt;br /&gt;Por ello, para poder conseguir ese pingüe beneficio, y aunque cuando llegamos a cierta edad todos tenemos achaques, ajes y dolamas, si no es que sufrimos padecimientos peores, deberíamos esforzarnos en ejercitar nuestra sesera y tratar de mantenerla en buen estado. Porque se puede vivir sin piernas, o sin brazos, o ciego. Mal, pero se puede subsistir. Pero si no funciona la cabeza, se puede vivir, sí. Pero a eso no se le puede llamar vida.&lt;br /&gt;                                                                 &lt;br /&gt;                                                                  Abril 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 9 de abril de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4848939884482524662?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4848939884482524662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4848939884482524662' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4848939884482524662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4848939884482524662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/04/la-restauracion.html' title='La restauración'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5038517765051995073</id><published>2010-03-24T23:53:00.000-07:00</published><updated>2010-03-24T23:55:03.667-07:00</updated><title type='text'>Todo, no</title><content type='html'>Todo, no&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Paseábamos  por  el  pueblo, cuando  oímos  a  alguien  saludarnos: - Se ve que lleváis mucha prisa esta mañana, porque no os habláis con nadie-. Reconocimos ambos la voz de inmediato y Luis se volvió contento:&lt;br /&gt;-¡Argimiro, qué alegría! ¡Con el tiempo que hace que no nos vemos! No   te daba yo por aquí a estas horas y con ese atuendo. ¿Qué haces?&lt;br /&gt;          La extrañeza se debía a que ese hombre que nos hablaba, estaba limpiando las calles y llevaba una ropa que le distinguía como empleado municipal. Algún tiempo atrás le había visto muchas veces conversar con Luis, para después contarme este, que Argimiro, vecino del lugar, había sido siempre un buen hombre, campechano y muy adinerado. Casado y con un hijo, su vida discurría tranquila entre la administración de sus cuantiosos bienes, su desarrollada afición a la lectura y una entrañable convivencia con sus vecinos. Y su gran afición a la caza, que ya se me olvidaba. Era raro, pues, verle ahora con esa ocupación y ese atuendo. -¿Qué había pasado? le preguntó mi amigo-.&lt;br /&gt;-Pues que la vida da muchas vueltas, contestó. Abreviando, te diré que todo parecía ir bien en mi casa hasta que el 25 de noviembre de hace tres años la justicia llamó a mi puerta reclamando a mi hijo. Fíjate Luis, el mismo día en que Proserpina se encargaba de que se cumplieran las maldiciones de los muertos sobre los hombres. Lo reclamaban por muchos delitos que había cometido en el mundo de las drogas y por esa misma causa, pronto me enteré que tenía ingentes deudas contraídas con acreedores poco recomendables. ¡Y yo inmerso en esa “ceguera” que a veces padecemos los padres cuando no queremos ver que la vida de nuestros hijos no es la más adecuada! Pero el problema estaba allí, y era de gran envergadura. Viendo el cariz que tomó el asunto, y en evitación de males mayores, saldé con rapidez sus peligrosos débitos e, intentando salvarle, de inmediato me hice con los servicios de los más prestigiosos abogados. Hallé magníficos y honrados profesionales que se esforzaron cuanto pudieron, pero enseguida supe que no podíamos aspirar a una absolución sino, a lo sumo, a conseguir que la condena no fuese excesiva. &lt;br /&gt;-En esas nos estuvimos mucho tiempo, prosiguió. Hoy un disgusto, mañana una mala noticia, al siguiente día otra mucho peor. Con ello yo estaba por los suelos y mi mujer, ni te cuento. Por otra parte, había gastado absolutamente todo cuanto tenía. Mucho, en conseguir buenos defensores, en costas, recursos, apelaciones y todo ese océano de legalidades. Y mucho más, en pagar unas deudas que yo sabía que no eran ni exactas ni correctas pero que los acreedores se encargarían de cobrar por medios poco ortodoxos. Estaba hundido física y anímicamente por lo de mi hijo. Por él lo había dado todo y todo lo había perdido. Entonces se me presentó el gran problema: ¿cuál habría de ser mi actitud en adelante? ¿Qué debería hacer? Ese era mi nudo gordiano.&lt;br /&gt;-Durante mucho tiempo, continuó, debí beber néctar con nepente para calmar mi dolor y tratar de que se instalase en mí la amnesia; para obrar con ataraxia; para que el raciocinio que creo que siempre había tenido siguiera marcándome el itinerario a seguir.&lt;br /&gt;-Vino a mi mente entonces un dicho inglés: throw out the bay with the bath water. Es decir, que no se debe tirar lo bueno con lo malo, o expresado de otro modo, no tirar al bebé con el agua sucia después de bañarlo. Como Lorca, “sentí borbotar los manantiales, como de niño yo los escuchara” y me pregunté: ¿lo había perdido todo? No, todo no, me dije. Me quedaban mi mujer y mi orgullo. Por ella haría todo lo que estuviese en mis manos con el fin de aliviarle la pena que la estaba destrozando. Por pundonor, me lanzaría de nuevo a la lucha como si tuviese veinte años, como si estuviera empezando de nuevo mi vida. Y eso, en realidad, es lo que estaba ocurriendo, que una vida nueva se presentaba ante mí. Con mayores dificultades, con muchos más aprietos, con innumerables impedimentos. Pero también con los arrestos necesarios para superar el difícil trance ante el que me encontraba. Y para demostrarle, no a la gente, que eso era lo que menos me importaba, sino a tu buen amigo Argimiro, o sea a mí mismo, que sería capaz de lograrlo.&lt;br /&gt;-Me acordé de mi época de estudiante y me planteé el problema con detenimiento y concienzudamente. Pensé en marcharme a vivir a otro lugar, pero enseguida deseché  la idea porque me gusta mi pueblo y porque no tenía de qué avergonzarme. Así que me puse a buscar un trabajo, el que fuese, con tal de que fuese honrado y digno. Y tú sabes bien que el trabajo es digno si con dignidad se hace. Pronto me llegó la solución. En el Ayuntamiento necesitaban barrenderos, y allí que me fui. Me contrataron, me pagan un sueldo justo y decente, y a esto me dedico hoy, con el mismo orgullo y satisfacción que antes administraba mi hacienda.&lt;br /&gt;-Verás que sigo siendo el de antes, que de nada tengo que  arrepentirme, y te digo que con el mismo agrado saludo a las gentes, aunque ahora algunos miren para otro lado para no verme. Ellos sabrán por qué lo hacen. Yo soy feliz porque poco a poco mi mujer va reponiéndose y porque mis amigos, tú entre ellos, siguen siéndolo. Sé que mucho peor podrían estar las cosas y tengo fe en que todo se irá solucionando.&lt;br /&gt;-A la satisfacción de volver a verte, le dijo Luis, se suma la de observar que sigues siendo el de siempre. Cierto es que muchos, en un caso como el tuyo, lo hubiesen mandado todo al garete, mientras que tú supiste ver que era mucho lo que se había ido a pique, pero que no estaba todo perdido. Todo, no.&lt;br /&gt;Y tan contentos, volvimos mi amigo y yo a nuestro paseo, mientras que Argimiro seguía con sus barreduras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Marzo 2010&lt;br /&gt;Publicado en "El Periódico" de Tomelloso el 26 de marzo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5038517765051995073?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5038517765051995073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5038517765051995073' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5038517765051995073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5038517765051995073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/03/todo-no.html' title='Todo, no'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6953730440748598121</id><published>2010-03-06T03:43:00.001-08:00</published><updated>2010-03-06T03:43:33.772-08:00</updated><title type='text'>La opulencia</title><content type='html'>La opulencia&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ti, que acabas de llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                El deseo inacabable de tener es, sin duda alguna, una de las características que le son más propias al ser humano. Y es un mal de consecuencias nefastas, si ese afán de tenencia deriva hacia la avaricia. Es decir, al ansia de conseguir cosas, bienes, lo que sea, tan sólo por el placer de poseerlas. Pero no es esta la faceta de la detentación a la que me quiero referir hoy. Pasemos, pues, a enfocarla desde su lado más positivo, que lo tiene, y mucho.&lt;br /&gt;         Sabemos todos que hay personas, desgraciadamente no muchas, que tienen un anhelo insaciable de conseguir, de agenciarse siempre un logro más de los ya habidos. Pero no son los mismos a los que aludía en el párrafo anterior. Unos ejemplos bastarán para saber a quiénes me estoy refiriendo. Así, está el investigador que pese a haber descubierto una fórmula eficiente para el alivio de un mal, o un funcionamiento distinto de alguna maquinaria con el que se ahorra energía, sigue indagando con el único fin de hallar nuevas soluciones o mejorar las ya habidas.&lt;br /&gt;         El misionero que sigue lanzando sus doctrinas con el fin de atraer más gentes a su fe y ejerciendo sus buenas obras para hacer el bien indiscriminadamente. El estudioso que, conocedor de mil y una teorías filosóficas, novelas, comedias y tragedias, ensayos y demás sapiencias, no cesa en afanarse textos, códices, palimpsestos, tomos góticos o elzevirianos, todo lo que pueda conseguir para seguir incrementando su cultura, sin que con ello obtenga otro lucro que su propia satisfacción.&lt;br /&gt;         El abuelo al que, aun siendo ya posesor de varios nietos, le dan la buena nueva de que un nuevo nepos acaba de llegar, incrementándose con ello su linaje. Que existe otro “personajillo” al que ha de querer por igual, ni más ni menos, que a los que le precedieron, y que, como los otros, serán el mayor y más sólido fundamento de sus esperanzas. Aún está tomando los calostros el neonato, y el viejo ya lo está viendo en su niñez, en su pubertad, en su juventud o en su hombría, y lamentando que quizás no esté vivo ya para cuando pudiese darle sus mejores consejos o prestarle sus pobres ayudas. Sí, ya sabe que no le faltarán unos y otras, porque sus padres sabrán hacerlo, y lo harán, incluso mejor que él. Pero a él ¡le gustaría tanto ser un elemento activo en la futura educación del recién llegado!&lt;br /&gt;         Y desde que fue conocedor de la grata noticia empieza a pensar en su futuro. En realidad ya lo ha venido haciendo desde que supo que había sido engendrado. Pero en este momento ya ve, casi lo palpa, cómo será su primer juguete; adivina si gustará de las ciencias o las letras, de las artes o del comercio, de la industria o de la agricultura. Y está observando cómo, hecho ya un buen mozo, está empezando a novietear con esa morenilla que vive en la calle de al lado.&lt;br /&gt;         Pero, por igual, se está inundando de temores a cual más probable o infundado. Quizás un día se rompa una pierna jugando al futbol. Mira que si  sale vago y no quiere estudios ni trabajo. ¿Y si un día se marcha a otras tierras para siempre? ¡Hay tantos peligros acechándolo!&lt;br /&gt;         Sin embargo, su alegría es tanta, que no deja lugar a los desasosiegos. Porque sabe muy bien que cuando una persona nace, el mundo entero se llena de energía y el futuro se inunda de las mayores posibilidades, pues ha llegado alguien que, en su día, ya sea arando la tierra, curando enfermos o vendiendo mercancías o ideas, ayudará a sus semejantes a que la vida siga, y que siga para bien. Que no podrá impedir que haya pobreza, o que el odio se instale en muchos corazones, o que el terror y la muerte sean para algunos descerebrados su única y lúgubre ilusión. O que la difamación y la mentira se sigan propalando.&lt;br /&gt;         Sabe bien, está seguro, que afortunadamente su nieto no será uno de esos. Que poco o mucho, él hará cuanto esté a su alcance por ayudar a su entorno y favorecer a quien pueda. Que aportará gustoso, en la medida de sus posibilidades, su ayuda a la paz, y al saber, y a la tolerancia, y al desarrollo, y al amor. Muchos creen que los recién nacidos no oyen ni comprenden. Pobres necios. Los pequeños no pueden oír ni entender lo que dicen  los demás, pero a los abuelos, ¡claro que sí! Por eso él ya le está hablando, le está dando consejos, encaminándolo para que sea, por encima de todo y en el mejor sentido de la palabra, un hombre bueno&lt;br /&gt;         Pero tanto tiempo de charla con la criatura y pensando en cuantos episodios y pueda circunstancias verse inmersa, hace que su cabeza empiece a obnubilarse un poco y un mucho a sentirse tremendamente feliz. ¿Por qué? Pues porque, como queda dicho, todos deseamos tener más y, desde hace un rato, él, o mejor dicho su vieja alma, con la llegada de su nuevo nieto, no es que sea más rica, no. Es que nada en la abundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                     Marzo 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 12 de marzo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6953730440748598121?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6953730440748598121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6953730440748598121' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6953730440748598121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6953730440748598121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/03/la-opulencia.html' title='La opulencia'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1653614745364021520</id><published>2010-02-25T22:33:00.001-08:00</published><updated>2010-02-25T22:33:52.011-08:00</updated><title type='text'>El tranvía</title><content type='html'>El tranvía&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, la vida no es otra cosa que un corto itinerario que hacemos y en el que siempre nos vemos acechados por peligros. Pueden ser estos  para el cuerpo o para el alma, como también es posible que sean reales o creados por nuestra imaginación. De cualquier forma, la causa peligro produce siempre el efecto miedo, aunque las más de las veces este temor se deba a la ignorancia, ya sea de la magnitud del riesgo, como de la forma adecuada de atajarlo. Puede amedrentar a alguien la profundidad de un lago,  tener que atravesar un oscuro pasaje, o resolver un problema. Pero no tendría ese reparo si nada bien, el lugar no le es desconocido o sabe como hacerlo. La ignorancia en esto, como en casi todo, hace que aumenten de tamaño, o se vean insolubles, dificultades que en realidad no lo son.&lt;br /&gt; Reafirmándonos en esa teoría de que la incultura creaba y agrandaba los peligros, y aun lo sigue haciendo, echemos la vista atrás unos años y recordemos, por ejemplo, la temeridad de adentrarse en lo que se dio en llamar la mar tenebrosa (el océano Atlántico) ante el riesgo de perecer en ella. La visión de un gato negro - por cierto, no dejen de leerse el cuento con ese título de Allan Poe -, o la de los pájaros que se cruzaban en nuestro camino y según lo hicieran de derecha a izquierda o de izquierda a derecha nos traería buena o mala suerte. Ya sabe el lector, que a la salida de Vivar, el Cid tuvo la corneja diestra, mientras que llegando a Burgos, tuviéronla siniestra. Y no digamos nada sobre si se oía ulular al búho o graznar al cuervo: ese sonido significaba que la muerte estaba cerca.&lt;br /&gt;Estaba claro entonces, que debido principalmente a una población, comunicaciones y casuística distintas, donde más amenazas se cernían hace años sobre sus moradores era en las capitales, con todo su bullicio y ajetreo frente a la tranquilidad y calma pueblerinas. En su contra, he de repetir, que estos, debido a su menor cultura, estaban más expuestos a padecer el mal. Y si se me permite la expresión lo aclararé diciendo que en unas había más vivales y en los otros más pardillos.&lt;br /&gt;Pero centrémonos en un lugar, el convento, en el que pese a estar alejado del mundanal ruido era donde con mayor fuerza se atacaba a los enemigos del alma, que eran tenidos por los más perversos enemigos de sus moradores. Estos combluezos eran tres, demonio, mundo y carne, como por todos es sabido. Los priores, y algún que otro mandatario, se afanaban, casi exclusivamente, en conseguir que los “hermanos” aprendieran a vencerlos. Tenían una mejor formación cultural, ya que solían ser provenientes de casas ricas (normalmente eran los hijos segundones) mientras que la mayoría de los cenobitas se habían acogido a la vida monástica más por evitar el hambre que por llamamiento o inclinación a lo religioso. Así que, aquellos a enseñar y estos a escuchar y a tratar de asimilar.&lt;br /&gt;Entonces, con el fin conseguir crear un clima propicio para el acogimiento celestial, los abades apercibían a los monjes de donde estaban los medios con  los que lograrían vencer  a los citados adversarios para que estos no les dificultaran en dar con el camino para encontrar a Dios. El más cruel y nocivo de los tres contrarios era el primero, Lucifer. Pero, curiosamente, a este se le vencía siempre con armas sencillas: oración, constancia y humildad. ¡Ah!, pero, ¿y los otros dos? Para el mundo, tan sólo la más somera explicación de su enjundia resultaba harto complicada para que se hicieran una idea de lo que era, aquellas pobres almas que desde muy jóvenes habían vivido siempre tras las tapias monásticas.&lt;br /&gt;En cuanto al cuerpo, su continencia tampoco era trabajo arduo, salvo en un punto que resultaba casi inaccesible. Todos los pecados se podían explicar. Todos menos la lujuria. Harto dificultoso resultaba tratar sobre la mujer, y mucho menos con las modernidades de las que estas empezaban a hacer gala en cuanto a comportamiento y vestimenta. En ese tema los prepósitos estaban un tanto desfasados Y además ¿cómo se podía describir a una hembra si el oidor no había visto nunca ninguna o lo había hecho en su más tierna infancia? En su favor jugaba que sus condiciones de vida eran poco propicias para la libídine: frailes entrados en años, comidas muy ligeras y parcas en calorías, y celdas, capillas y claustros en los que solía imperar un frío siberiano. Así pues, de lujuria nada.&lt;br /&gt;Mas, pese a que hacían cuanto podían, no siempre conseguían sus docentes propósitos. Y viene al pelo, un suceso que hace un tiempo ocurrió en un añoso abadiado. Fray Avertano, ya muy entrado en años, yacía en su márfega desde hacía bastantes meses victima de un mal incurable. Un día en el que fue a visitarle el prior, aquél se atrevió a decirle:&lt;br /&gt;-Padre, ahora que veo cercana mi muerte quisiera pedirle un favor. Nos han hablado muchas veces de los peligros que el hombre debe afrontar para su salvación. Algunos los he vivido, y muchos los he supuesto. Pero hay dos sobre los que mucho nos advirtieron, pero que no he podido siquiera imaginar y no quisiera irme al otro mundo sin haberlos visto al menos una vez. Son un tranvía y una mujer. Por caridad, ¡concédamelo!&lt;br /&gt;-Haré lo que pueda, hermano, le contestó el superior.&lt;br /&gt;Salió de la celda, llamó a los monjes más allegados y les planteó el problema, encareciéndoles una solución ya que el anciano fraile se lo merecía todo. Su padre, quedó viudo muy joven y por ello llevó al niño de cuatro años al convento para que los religiosos se hicieran cargo  de él. Siempre trabajó en las faenas más duras y nunca había solicitado nada. Lo hacía ahora por primera vez. Tras un rato de consideraciones uno dijo:&lt;br /&gt;-Está claro que conseguir una de las dos peticiones es inviable. Pero la otra creo que no me costará trabajo. Vive en el pueblo de al lado una mujeruca, ya muy viejita, pero que viene con frecuencia a nuestra capilla, sobre todo en mayo a traer flores a la virgen. Hablaré con ella.&lt;br /&gt;Se fue al pueblo, buscó a la Tía Candelaria, y le explicó su ruego. La mujer accedió gustosa y marchó con ellos. Al llegar, la hicieron pasar al cuarto del fraile que medio dormitaba y medio se moría. Habló el prior:&lt;br /&gt;-                                      - Hermano, una de sus peticiones no la hemos podido conseguir. Pero al menos, aquí está la otra como puede ver.&lt;br /&gt;Abrió mucho los ojos Fray Avertano, y vio ante sí un ser bastante  encorvado de más de sesenta años, que cubría su cabeza con un pañuelo negro y sus hombros con una toca parduzca y deslucida. Sus ojos estaban ocultos por unas gafas con cristales de culo de vaso, su cara tenía más arrugas que un cordel en el bolsillo de un muchacho y sus cuatro únicos dientes no coincidían en verticalidad. El resto de su figura era impredecible, tapado por una larga saya y un generoso mandil. Al ver “aquello”, el pobre frailre miró a lo alto y, con voz emocionada, dijo:&lt;br /&gt;- Gracias Dios mío. Ya no me muero sin haber visto un tranvía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-                                                                                                                                                                           Febrero de 2010&lt;br /&gt;-                                                                                                                Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 26 de febrero de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1653614745364021520?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1653614745364021520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1653614745364021520' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1653614745364021520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1653614745364021520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/02/el-tranvia.html' title='El tranvía'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5017551100824588388</id><published>2010-02-11T23:09:00.001-08:00</published><updated>2010-02-11T23:09:35.021-08:00</updated><title type='text'>Bonito, bello o hermoso</title><content type='html'>Bonito, bello o hermoso&lt;br /&gt;                                                                           Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe resaltar que, aun pareciendo lo mismo, existe una gran diferencia entre lo bonito, lo bello, y lo hermoso. Esto no es una simple opinión que yo tenga, sino que, como siempre, acudo al diccionario para hacer una gran desemejanza de estos términos. Casi transcribo al decir que bonito es el adjetivo que se utiliza para los objetos simples y llanos, mientras que para los de una mayor importancia, y utilizando un lenguaje más solemne o literario, se suele usar el vocablo bello. Con hermoso nos referimos lo que tiene una guapura impresionante, ya sea por su magnitud o su perfección.&lt;br /&gt;Pero no es a la esencia de estos adjetivos a lo que quiero referirme, sino más bien al uso diario que a estos y a otros muchos términos les solemos dar en España, y que es a todas luces, muy diferente a la manera que tienen de aplicarlos en Hispanoamérica, en donde además utilizan con frecuencia otros calificativos que nosotros, incomprensiblemente, casi nunca empleamos. Lindo, por ejemplo Y no hablemos ya de chévere, ruca, chiviado o yacaré. Es verdad, dicho sea de paso, que en aquel continente se conservan, y gracias sean dadas por ello, palabras desusadas por aquí y otras muchas a las que se atribuyen un distinto significado. Vea, si no, el curioso lector la diferencia de lo que se quiere decir con vocablos como coger, boliche, guapo o cuadra, cuando esto se hace a este o a aquél lado del Atlántico.&lt;br /&gt;Ahondando un poco más en nuestro tema, y reduciendo el territorio donde se ha de desarrollar el lenguaje, quisiera hacer ver cómo también utilizamos el idioma de forma tan distinta en unas regiones que en otras. Por ejemplo en Galicia emplean siempre el pretérito imperfecto mientras que nosotros escogemos el perfecto. -¿Cenaste? dicen por allá, mientras que por aquí: -¿Has cenado? Hablan por aquellas terras meigas de que se quita lo que se mete y se saca lo que se pone, y por ello dicen: saca la mesa o quita las entradas. Si nos bajamos hacia la Andalucía, escucharemos aquello de: -Ya mismo, en lugar de ahora mismo. Y si fuésemos por la vinatera Rioja escucharíamos que las mascaderas son las mandíbulas y que chinico es algo muy pequeño o menudito. Y en esta Mancha de nuestros pecados, donde he tenido la suerte de nacer y vivir viene a ocurrir lo mismo. Para intentar demostrarlo, he acudido a los tres adjetivos que encabezan este escrito.&lt;br /&gt;Reconociendo que tiene bastante importancia eso de la elección y el uso de los voquibles, y como está claro que cada cual tenemos nuestros gustos y preferencias, vengo en decir que a mí, como a la inmensa mayoría de mis paisanos, siempre nos ha parecido mejor lo hermoso que lo bonito, y aun que lo bello, sobre todo si es para catalogar o adjetivar simplemente algún tipo de cosas o personas. No quiero con esto declarar culpable a nadie, ni hacer gala de virtud alguna, o de que exista cualidad o razón exacta que lo motive. Es simplemente cuestión subjetiva, gusto personal, preferencias locales que influyen muy mucho en  el uso de estos términos. Aunque, dicho sea de paso, quizás ese uso no sea tan estrictamente local, sino que le vendría mejor si lo adjetiváramos como regional. Porque, al fin y a la postre, la manera de expresarse es similar en cada comarca o región, y distinta, en mucho o en poco, de las de otras regiones y comarcas, aun cuando estas fueran limítrofes, admitiendo que también existen determinados, aunque escasos, localismos.&lt;br /&gt;Pero volviendo a los adjetivos que nos ocupan, creo que los que por aquí vivan, o aquellos que nos visiten con frecuencia, admitirán que pocas veces los manchegos utilizamos en nuestras cotidianas expresiones el término bonito, y nunca, o casi, el de bello, mientras que diariamente empleamos el de hermoso. Bonito, si cabe, alguna vez y para referirnos a alguna niña. Bello, solemos emplearlo cargándolo con un cierto tilde de homosexualidad. Pero decimos hermoso alargándolo, pronunciándolo con énfasis, con acento en la “mo”.&lt;br /&gt;Quisiera explicar entonces cuáles son, a mi forma de ver, los motivos que llevan a ello, y exponer dos razones que logran que el lenguaje se vea modificado en algunas regiones y que se lleguen a implantar unas elocuciones, eligiéndolas en detrimento de otras. Hablemos primeramente de la popular cultura escolar, más arraigada en el norte que en nuestra tierra, hay que reconocerlo, y de una mayor asistencia escolar, lo que conlleva una mejor riqueza de vocabulario, que además se mantiene, o se incrementa, al estar los pueblos más cercanos y haber más contacto entre ellos.&lt;br /&gt;Igualmente influye de manera determinante la configuración del paisaje. Así un valle es casi siempre de una gran belleza. El rey Abenabet hizo plantar en Córdoba infinidad de almendros para que su esposa Rubaiquia al verlos florecer por febrero pudiera contemplar un bello paisaje nevado. O cuando a finales de marzo alguien se acerca a admirar el valle del Jerte por la inmensa beldad de sus cerezos en flor. Y extasiarse ante un amanecer o una puesta de sol en el mar, algo realmente bonito. O es igualmente bonito si de noche “la luna en el mar, riela..”. Sin embargo, al otear el océano de nuestras viñas allá por junio, podremos decir que es algo realmente hermoso. La enormidad de nuestra llanura nos hace utilizar un leguaje quizás más prosaico, pero no menos excelente. Pensemos que en una orquesta sinfónica es tan necesario el sonido grave del trombón, como el virtuoso del violín. Y que, para comprender ampliamente un idioma, hay que escuchar a todos los hablistanes y no sólo a los de exquisito verbo. Dijo Tagore que el bosque sería muy triste si sólo cantasen los pájaros que mejor lo hacen. Y llevaba razón. Como siempre.&lt;br /&gt;Así pues reconozcamos orgullosos que, influenciadas por legados y costumbre, por clima y por paisaje, nuestra forma de vivir, como nuestro hablar, no es ni bonita, ni bella, sino que es ancha y llana; como ancha y llana es la luz de nuestro cielo; al igual que llana y ancha es la manera de trabajar de nuestras gentes, y del mismo modo que ancha y llana es el alma de los que aquí vivimos. Y que por ello, y por encima de todo, nuestra querida Mancha es ancha, llana y muy, pero que muy hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Febrero 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 12 de febrero de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5017551100824588388?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5017551100824588388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5017551100824588388' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5017551100824588388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5017551100824588388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/02/bonito-bello-o-hermoso.html' title='Bonito, bello o hermoso'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3760936688349344490</id><published>2010-01-29T01:10:00.001-08:00</published><updated>2010-01-29T01:10:48.197-08:00</updated><title type='text'>La rotura</title><content type='html'>La rotura&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Un hombre iba un día por la calle (quizás muchos de ustedes lo sabrán) cuando se cruzó con una de esas mujeres que llaman la atención por su belleza. Alta, guapa, buen tipo. Tal vez, diez kilos de más. Eso que antes se decía una tía buena. Haciéndole los ojos chiribitas, le dijo:- Te doy cien por acostarme contigo. Ella se puso furiosa y, a voz en grito, lo puso verde: Que era un sinvergüenza, que qué se había creído, que por quién la había tomado,…Él insistió: -Te doy trescientos. Ella lo mismo: -Grosero, ineducado…Y él terco:-Bueno quinientos. Y así, impertérrito, fue subiendo la oferta al mismo tiempo que ella dulcificaba sus execraciones. Resumiendo. Cuando llegó en su proposición a los dos mil, ella le contestó:&lt;br /&gt; -Está bien. Pero si es sólo una vez y no se entera nadie. Entonces el hombre, se dio la media vuelta y se alejó diciéndose a sí mismo: -Lo que se pierde uno por no tener dinero.&lt;br /&gt;         Hasta aquí lo que cuenta el cuento, o sea la actitud de él. Pero lo que nunca se dice es lo que ella quedó pensando sobre su propia integridad moral, y no me estoy refiriendo en si estuvo bien el regateo, o la elevación de la tarifa, sino a su autoestima. ¿Se tendría por lumia, o al no haber llegado a yacer con el extraño estimaría que seguiría intacta su honra? Está claro que la magnitud de una falta la agrava, pero quizás sea demasiado frecuente el que nos liberemos de culpa, si nuestro pecado ha sido sólo de deseo o nimio. Ya saben que el tío Evelio le dijo a su chica:- Me he “enterao” de que estás “preñá”. ¿Es cierto eso?- Y la pobre Robustianeja le contestó con cara de lástima: - Sí papa. Pero “mu” poco.&lt;br /&gt;         Lo cierto es que, bromas aparte, lo referido en estas dos anécdotas relacionadas con la sexualidad podría hacerse extensible a mil casos más. Pensemos en el jornalero que trabajando a destajo poda cien cepas en su jornada teniendo capacidad para hacerlo con ciento treinta. O en el patrono que paga diez siendo consciente de que debería remunerar, con justicia, al menos con quince. O en el estudiante que se conforma con sacar un 6 de nota final, sabiendo que con su saber y un pequeño esfuerzo añadido hubiera obtenido un 9. Y también, ¿por qué no decirlo? en el comportamiento de todos esos en los que ustedes y yo estamos pensando, y de los que ya vamos teniendo llena la cachimba.&lt;br /&gt;Al principio se suele decir: “Total, por una vez”, para, al poco tiempo, acabar en: “Tampoco tiene tanta importancia”. Y es ahí donde radica el mal. En que tenemos establecida una difusa línea que marca los límites de la moralidad Y lo hace tanto, y de manera tan subjetiva, que podríamos preguntarnos: ¿se halla esa línea a la misma altura si quienes la tienen que sobrepasar somos nosotros mismos o son los otros ? Y lo malo es que no medimos siempre con el mismo rasero.&lt;br /&gt;Como también podríamos pensar algo de ellos cuando actúan de ese modo tan correcto en apariencia, pero tan intrínsecamente incorrecto. Y ese algo es: ¿duermen tranquilos? ¿Piensan que sus manos están limpias? Porque este mundo que nos ha tocado padecer está saturado de actos y cosas difíciles, pero también las hay fáciles, muy fáciles. Y la que nos parece más sencilla de todas es ser severos para con los demás y a la vez implorar, o no, implorar no, estaría mejor dicho exigir, la mayor tolerancia hacia nuestras culpas. Para ello, lo mejor es autoconvencernos, como queda dicho, de que estas no tienen la categoría de tales, sino que son, como mucho, simples y pequeños desvaríos carentes de la menor importancia. Y lo que es peor: que no pasa nada porque todo siga así.&lt;br /&gt;Craso error. Es sabido que la perfección prácticamente no existe, por muy meticulosos que seamos. Y que hay muchos casos en que las cosas funcionan, y funcionan bien, aunque no lo hagan perfectamente o con la mejor utilidad. Pero hay otros casos en los que no cabe la ambigüedad. El coche pierde fuerza, no alcanza su adecuado rendimiento, pero aún así podemos hacer muchos kilómetros. Puede que un altavoz distorsione, pero que la distorsión esté concentrada en el segundo y tercer armónico, y que no se acerque a un 10%, con lo que es muy probable que pase desapercibida para la mayoría. Pero en un cristal no ocurre esto. Está roto o no lo está, y se ve bien claro aunque se mantenga unido. Hay cosas, muchas cosas, infinidad de cosas, que no funcionan si tienen el más mínimo roce en sus engranajes o la rotura más pequeña en su estructura. Y hay cosas, muchas cosas, infinidad de cosas, que no deben llevarse a cabo, si al hacerlo, y aunque nadie lo perciba, nosotros sabemos con certeza que su funcionamiento o ejecución no son los idóneos. Que no se debe nunca tocar la guitarra si la prima y/o el bordón no están correctamente afinados.&lt;br /&gt;Debemos estar siempre muy dispuestos a no llevar determinadas empresas a cabo, si para hacerlo no nos ajustamos a lo que sabemos que es lo ortodoxo. Debemos saber siempre muy bien cuándo y cuánto se necesita para que se produzca la rotura de la norma, y no sólo de la escrita o de la por todos sabida, sino de la que cada uno de nosotros, en nuestro fuero interno, sabemos que es la correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Enero 2010&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 29 de enero de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3760936688349344490?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3760936688349344490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3760936688349344490' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3760936688349344490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3760936688349344490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/01/la-rotura.html' title='La rotura'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2893103253801854174</id><published>2010-01-14T22:09:00.000-08:00</published><updated>2010-01-14T22:10:17.757-08:00</updated><title type='text'>La luz</title><content type='html'>La luz&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay frases que son verdaderamente desafortunadas, o al menos, así me lo parecen. Unas, por inoportunas; otras, por incorrectas; y algunas como esas que no vienen a decir lo que parece que quieren decir, y conste que no deseo hacer de esto un trabalenguas. Hay alguna, hay muchas, pero está sobre todo esta a la que me voy a referir, y que pienso que está totalmente equivocada. Ahí va: “Fulanito de Tal vio la luz el día…” Y con  eso de: vio la luz, se quiere decir que nació, que fue alumbrado. Pero para un servidor, ¡qué mal expresado está, mi alma!.&lt;br /&gt;¿Que por qué está mal? Pues puede que sea por una absurda interpretación mía, pero yo lo veo de otra manera y voy a tratar de explicarlo. Así, podría comenzar diciendo que la mayoría de las palabras tienen varias acepciones, y parecería lógico que se tome siempre la que resalta a primera vista. En el caso que nos ocupa, cuando nace un ser humano, lo que ocurre es que abandona la ¿oscuridad? del vientre materno en la que se ha mantenido durante nueve meses y sale al “resplandor” de este mundo en que habitamos. Zutanita ha dado a luz, decimos. Luego, transcurrido un tiempo más o menos largo, ese ser cierra los ojos, con lo que deja de percibir esa luz que le ha iluminado a lo largo de su existencia.&lt;br /&gt;Hasta aquí parece todo normal, pero tratemos de enfocarlo desde otro prisma. Con un punto de vista diferente, y que seguramente será una barbaridad al ser mío, pero como tal, lo defiendo. Veamos. Estaremos de acuerdo en que la luz es una fuente de energía que, producida por el Sol, o por cualquier otro sistema, se propaga en forma de radiación, y, reflejada por los objetos, actúa sobre el ojo, siendo la causa de que este pueda verlos. Pero esto se producirá siempre que tenga una determinada intensidad, ya que si esa magnitud no se halla dentro de unos límites, nuestra visión se hallará muy afectada, e incluso puede llegar a ser nula.&lt;br /&gt;Pero vayamos por partes. Al producirse el alumbramiento, al amanecer de sus días, el neonato, con sus ojitos cerrados, quizás perciba la suave luz del alboreo. No lo sé, ya que mi ignorancia de medicina, como de tantas otras cosas, es supina. Pero lo que sí sé es que la luz es calor, y por ello sentirá en lo más íntimo, estoy seguro, unos desagradables cambios de temperatura, habituado como estaba al útero isotermo que hasta ese momento fuese su morada. En ese lugar en donde se le ha estado preparando convenientemente para poder enfrentarse a las duras pruebas que tendrá que superar.&lt;br /&gt;Porque ese primer malestar no será nada en comparación con todos los que tendrá que sufrir a partir de ese instante. Al principio apenas lo notará, pero la luz, la terrible luz, irá in crescendo de forma horrible hasta llegar a hacerle daño. Un daño casi irreparable que le afectará perniciosamente mientras esté vivo. Sobre él, que todavía no lo sabe, se proyectarán a lo largo de su existencia muchas luces lacerantes. Flashes emitidos por seres avarientos; luminarias abrasadoras provenientes del odio; rayos devastadores emitidos por las  injusticias, y otros muchos truenos y relámpagos que afectarán a su comportamiento y  forma de ser.&lt;br /&gt;Eso por el día, o sea, en la mitad de su vivir. Por la noche, en la otra mitad, las tinieblas le impedirán, o le harán muy dificultoso su avance y su desarrollo. Habrá de sufrir las penumbras del cáncer; lo tenebroso del  paro; la oscuridad de la emigración; la calígine de las drogas; la ceguedad que conduce a la guerra. Todas ellas y muchas más, son situaciones que le habrán de sumergir  en apocalíptica ceguera.&lt;br /&gt;Después, en la última etapa de su vida, cuando la noche esté cercana, cuando sus ojos ya casi no distingan la luz y por tanto apenas vean, seguirán esos destellos, pero puede que su próxima y presentida muerte le lleve a la impasibilidad, muy sabedor de que la luz también es la solución de los problemas. Y él, ¡qué paradoja!, estará viendo ya la luz al final del túnel. De ese túnel deslumbrador a veces y a veces tenebroso que ha sido su existencia y que ha tenido que soportar de modo inmisericorde.&lt;br /&gt; Entonces pensará en cómo ha sido esa vida y cuándo vio de verdad la luz. Recordará que esa visión no ocurrió a su llegada a este mundo. Que la luz estaba ya en el cariño de su madre, desde el mismo momento en que esta supo que iba a serlo. Y que luego, al final, cuando sus ojos se hayan cerrado para siempre, por una extraña taumaturgia, la luz, la auténtica luz, se mantendrá en él. Y él se servirá de ella de dos formas: la primera, entregándosela a los que le sucedan, que se verán iluminados con y por su recuerdo. La segunda, y según lo que muchos manifiestan, porque en algún lugar y en alguna hora, brillará para él la luz eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Enero 2010&lt;br /&gt;Publicado en ·El Periódico” de Tomelloso el 15 de nero de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2893103253801854174?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2893103253801854174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2893103253801854174' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2893103253801854174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2893103253801854174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2010/01/la-luz.html' title='La luz'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2458155804613770936</id><published>2009-12-17T10:45:00.000-08:00</published><updated>2009-12-17T10:46:05.682-08:00</updated><title type='text'>La cartera y la carta</title><content type='html'>La cartera y la carta&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;         Siempre que podíamos Luca y yo, escogíamos para nuestro deambular caminos y veredas, ya que estos, amén de ser más tranquilos y seguros, nos permitían ver mejor el campo y la naturaleza. Y un buen día, cuando caminábamos por una de estas cañadas, notamos las huellas que recientemente había dejado en ella el paso de algún ganado. El polvo estaba lleno de marcas de pezuñas, sobre él se veía gran cantidad de cagarrutas, y hasta el aire mantenía aun un ligero olor ovejuno y caprario. Fue entonces cuando mi amigó descubrió algo semienterrado, se fue hasta donde estaba, y me lo trajo en la boca.&lt;br /&gt;         Vimos que se trataba de una vieja cartera bastante percudida y rodeada de una goma que sujetaba lo que había en su interior. La curiosidad me hizo abrirla y descubrí en ella muchas cosas. Entre otras, algo de dinero, poco, una foto a la que los años le habían proporcionado un color sepia intenso y en la que se veía a una mujer que sería joven cuando la retrataron, pero que ya no debía serlo. Un billete de no mucho valor. Un almanaque de hacía cuatro años, que en su revés mostraba a la Giralda y unas hojas con varias cuentas manuscritas sobre la venta de algunas ovejas y cabras. Por lógica se le debía haber caído al pastor, pero por más que lo intentamos, ya no alcanzamos a verle, así que no pudimos devolvérsela.&lt;br /&gt;         Sin saber bien qué hacer con el hallazgo nos sentamos en un ribazo y seguimos esculcando el contenido de la cartera. En lo más oculto, casi escondida, tenía una carta que enseguida nos llamó la atención. Estaba cuidadosamente doblada y al desplegarla observamos que había sido escrita hacía bastantes años, a pluma, y  con una caligrafía correcta y ya desusada. A sabiendas de que no era lo debido, la curiosidad pudo con nosotros y decidimos leerla. Decía así:&lt;br /&gt;         &lt;&lt;Quisiera que esta carta, a la que preceden muchos llantos, os sirva de consuelo cuando la leáis, pues está redactada con la misma intención que la segunda que Pablo envió a los corintios. Como él hizo, quiero animaros a que vuestro corazón encuentre un alivio ante la adversidad que os pueda suponer mi marcha y con ella mi ausencia. Al fin y a la postre una es natural y previsible y a la otra, la vida ya nos tiene separados, aunque afortunadamente, sólo en lo físico.&lt;br /&gt;         Me veo cercano a la vejez, y esta es mesón de achaques, posada de enfermedades y vecina de la muerte, o sea, esa marcha a la que antes me refería. Aquellos no me arredran puesto que, como van llegando poco a poco, te acostumbras a ellos; las otras creo que con un poco de aguante y alguna ayuda sabré soportarlas, y a la última no le temo. Un día, cuando joven, sirviendo en la legión, tenía un compañero británico que decía siempre en su idioma: -Oh death where is thy sting? Y desde entonces aprendí a no temer a la muerte,  a despreciarla, a no saber, o mejor dicho a ignorar, dónde está su aguijón.&lt;br /&gt;         Lo que sí nos hirió, y bastante, no fue el hecho de vuestra marcha, de la que no fuisteis culpables, por supuesto, ya que lo que os llevó a ella fue la obligada emigración para obtener, no sólo un corrusco de pan, que hasta eso me era difícil procuraros, sino, además, una vida un tanto digna. Pero estar separados de vosotros nos hacía insoportables a madre y a mí las muchas horas de trabajo y de vigilia, que el sueño se hizo raro acompañante desde que faltabais. Más que alimentos tragábamos lágrimas, tantas, que estas nos hubiesen ahogado si no las hubiéramos derramado constantemente. Nos acriminábamos de no haber sabido desarrollar bien nuestra misión educativa, desdeñando que nuestros medios y circunstancias no eran los idóneos para tal menester. Nos atribulaba el no haberos enseñado un oficio, un trabajo distinto a este mío, tan esclavo. Nos afligía que no supiéramos encontrar el medio para daros algún estudio, y que eso os pudo lancinar, más incluso que la enfermedad o la muerte. Que, acaso por comodidad, nos limitamos a tratar de eliminar cualquier posible mezquindad innata afanándonos en dirigiros por adecuados cauces, procurando, eso sí, con todas nuestras fuerzas que no fueseis malas personas y aun más, que fueseis buenos, diciéndoos como Quijano a Panza, que la sangre se hereda pero la virtud se aquista y que la virtud vale por si sola lo que la sangre no vale.&lt;br /&gt;         Con harto dolor hubimos de comprender que aquello no era vida, o que era, desde luego, inaguantable. Que aquello de correcto tenía poco y por ello, como  lo que impele a la búsqueda de la razón es la imperfección,  Menos mal que la compañía suele ser un albergue de consuelos y auxilios, con lo que empezamos a ayudarnos, diciéndonos algo que también quiero transmitiros, y que es que debes tratar de controlar tu destino, o este te controlará a ti. Essaié toi, la vie t’attend. Inténtalo, la vida te espera, que oíamos decir en Francia cuando íbamos allí a la vendimia.&lt;br /&gt;         Todo esto, así como lo que sigue, es el motivo de esta carta. Tened ánimo para vencer las dificultades, pero sobre todo consolaos, al igual que nosotros lo hacemos en casa. Pero ojo que esto no quiere decir que os resignéis tranquilamente con lo que os llegue. Son muchas las desgracias, reveses y avatares que pueden sobreveniros, mas todo tiene sus inconvenientes, pero también su final. Así que no desfallezcáis  y luchar, que sólo con el esfuerzo podréis lograr……&gt;&gt;&lt;br /&gt;         Allí terminaba lo escrito, sin que pudiéramos adivinar por qué. Y en esas nos hallábamos, cuando vimos venir a un labrador en bicicleta. Le alcé el brazo para que se detuviese, paró para saludarnos y al vernos con la carta y la cartera en la mano mostró extrañeza. Lo noté y le dije: - Mire amigo, nos hemos encontrado esta cartera y por lo que hemos visto en ella debe pertenecer a algún pastor que andará por aquí cerca, pero al que no hemos podido encontrar. ¿Le conoce usted?&lt;br /&gt;-Le conozco a él, reconozco su cartera, y me sé de memoria esa carta que tiene en sus manos, me contestó. Es de un buen amigo y un buen hombre. Un mal día sus hijos hubieron de dejarles a él y a su mujer, en busca de un trabajo difícil de encontrar. Se resignaron a ello malamente, pero lo peor fue que otro mal día les llegó la triste noticia de que los dos hijos habían muerto en un accidente laboral. Estaba redactando esa carta que me imagino que habrá leído usted y que él conserva con tanto cariño, tal y como la tuvo que interrumpir al desaparecer los destinatarios. Si no le importa, démela, que yo se la entregaré dentro de un rato, cuando pase por su casa. Esa cartera, con esa carta, es lo que más quiere en este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                    Diciembre  2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 18 de diciembre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2458155804613770936?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2458155804613770936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2458155804613770936' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2458155804613770936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2458155804613770936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/12/la-cartera-y-la-carta.html' title='La cartera y la carta'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-1665860848672006549</id><published>2009-11-26T21:53:00.000-08:00</published><updated>2009-11-26T21:54:38.805-08:00</updated><title type='text'>..y lo correcto? (2)</title><content type='html'>…lo ¿correcto?  (y 2)&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G&lt;br /&gt;“In aequo est dolor amissae rei et timor ammittendae”.- Séneca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         -Indudablemente Luca, lo que me has contado tiene un buen meollo y es difícil decantarse por una u otra postura. Y en eso se parece tu historia a la mía, puesto que ninguna muestra un camino claro para llegar al final, digamos más correcto. O, al menos, es cierto que me ha ocurrido lo que a ti, que no lo he sabido hallar. Pero vamos con el relato, y a ver qué opinas.&lt;br /&gt;         -Fue hace unos años, que salí a cenar con unos compañeros los cuales, por el debido cumplimiento de su jornada laboral del día siguiente, se retiraron pronto. Y ocurrió que al poco, sin ser muy tarde y pese a no ser bebedor, me encontré sentado en la barra de un bar, con un vaso de algo desconocido entre las manos. A mi lado se hallaba un hombre bastante mayor que yo, a quien le habían servido una copa que no había probado. Miraba, sin verlas, las botellas que había en el anaquel que tenía enfrente, pero se le notaba abstraído, como ausente. Era obvio que su cabeza estaba muy lejos de allí. Durante un largo rato estuvo en silencio, pero de pronto volvió la cabeza hacia mí y con voz deprecante me dijo:&lt;br /&gt;         -Amigo (¿por qué a esas horas encontrará uno tantos amigos, pensé yo para mis adentros?), ¿querría usted hacerme un favor?&lt;br /&gt;         - Y ¿por qué yo?, le contesté con recelo.&lt;br /&gt;         - Porque no nos conocemos de nada y porque tiene usted cara de buena persona. Consiste tan sólo en que escuche una rara historia, la mía, y luego, si puede, me aconseje el camino a seguir como mejor sepa y quiera.&lt;br /&gt;         -Si se trata de eso lo haré con todo el gusto del mundo, respondí. En cuanto a lo del consejo, no me fiaría yo mucho del valor que pueda tener mi recomendación. Pero dígame, dígame cuanto quiera, por favor.&lt;br /&gt;         Y, con cara de agradecimiento, empezó a contarme, más o menos, lo que sigue. Había pasado ya de los sesenta, de los que casi cuarenta llevaba casado. Pese a no haber tenido hijos, su vida había sido muy feliz en todos los órdenes: familiar, laboral, social o económico. Y que sin  haber conseguido logros extraordinarios, su status general se había hallado siempre y se hallaba ahora muy por encima de la media.&lt;br /&gt;         Pero hete aquí que hacía unos días se había enterado por una rara casualidad, y en absoluto secreto, de que su mujer, con la que había convivido y seguía conviviendo en la mayor felicidad, había tenido un affaire con otra persona durante algunos meses, aunque de esto ya hacía más de veintitantos años. Su problema, su enorme problema ahora era saber qué actitud tomar. Por supuesto, este desagradabilísimo suceso no lo conocía hoy nadie de sus familias o amigos, ni tendrían conocimiento de ello si él se lo callaba. Ni siquiera ella sabía que él se había enterado de su desliz. Nadie podría juzgarle si dejaba todo como estaba. Tan sólo los dos cónyuges y quien se lo había dicho, cuyo posterior silencio era seguro. Pero aunque lo ignorasen los demás, lo sabía él, y eso ya era mucho. Tal vez, demasiado.&lt;br /&gt;         - Ahora que estoy enterado, comprenderá que es una situación sobre la que no puedo pedir consejo a los amigos porque quizás me tildarían de gurrumino Pero ¿qué hago? La sigo tratando con mimo y ternura como…iba a decir como se merece. O por el contrario  rompo con todo y mando al garete nuestro pasado y nuestro futuro por lo conocido recientemente. Por favor, aconséjeme. Dígame qué debo hacer, que llevo dos días como loco.&lt;br /&gt;         De entrada, y para ganar algo de tiempo, le hice varias preguntas, cuya respuesta corroboró lo ya dicho. Súbitamente tomé la firme posición, aun no sé si acertada o errónea, de tratar a toda costa de evitar un trauma. Me vino a la memoria un clásico y comencé diciéndole:&lt;br /&gt;         -Mire, el filósofo cordobés Séneca afirmaba que van a la par el dolor por la cosa perdida y el temor por lo que se puede perder. Y pienso yo, amigo, que esta sentencia podría serle de aplicación. Estamos ante una infidelidad, o dicho de otro modo, ante algo que no llegó a romperse, y aunque ignorado por todos, estuvo durante algún tiempo discurriendo por álveos erróneos. Eso le tiene que herir, y es lógico. Pero tratemos de simplificar el problema obviando su contemplación desde muchos prismas.&lt;br /&gt;         -Cuando uno adquiere un compromiso amoroso, lo hace en base a ser el único en la vida del otro, condición esta que no siempre se cumple.  Quizás usted no haya sido siempre escrupulosamente fiel y haya hecho algo similar, con menor duración en el tiempo tal vez, acaso con diferentes personas, lo que es aun peor incluso, pero igual de trascendente en el fondo. Ante esto tenemos tres posturas. Una podría ser buscar las causas. Pudo ser el deseo de tener algo que le faltaba en su hogar, aunque también una aventura, un capricho. Si fuese esto, hallando el motivo, se evitaría la reproducción, aunque dado el tiempo transcurrido, no es previsible. La segunda, y muy importante, es reaccionar comprensiblemente. Como quisiéramos que lo hiciese nuestra pareja. La tercera, calibrar la trascendencia personal y social del hecho. Y si estas no se dan, o son imperceptibles, ¿por qué no ha de procurar ser feliz?  Ese algo ¿debe oscurecer de una forma atropellada el recuerdo de toda una vida y su porvenir? Los males nos deben afectar, a veces, según sus consecuencias. Y quizá “aquello”, cuya  importancia puede ser ingente o tan sólo una poquedumbre, no ha de ser motivo para tirar por la borda un futuro prometedoramente  agradable.&lt;br /&gt;-Lo que le voy a decir ahora es lo menos importante, pero también ha de tenerse en cuenta. Pensemos que las costumbres han cambiado, y mucho. Antiguamente, cuando uno iniciaba relaciones solía presumir hasta de que su novia no había bailado. Normalmente hoy nadie se preocupa de las relaciones anteriores de la pareja, siempre que ellas no oscurezcan o enturbien las actuales. Dicho con otras palabras: si alguien encontrase un montón de Krugerrand, ¿le importaría lo más mínimo que esas monedas hubiesen tenido en su día otro dueño? No, verdad. Pues hágame caso, calle, siga viviendo como hasta ahora y sea feliz con su mujer.&lt;br /&gt;         -Sus palabras me sirven de mucho, pero no tanto como para tomar ya una decisión, me dijo. ¿Volverá por aquí mañana? Si lo hace a esta misma hora, vendré para contarle cuál será mi proceder.&lt;br /&gt;         Dicho esto, se marchó. Yo, Luca, volví al sitio no una, sino varias noches, pero él no lo hizo y nunca supe que camino había elegido.&lt;br /&gt;         -Te digo Luis, que tampoco es sencillo hallar un efugio para esa situación. Así que, si te parece, dejémoslo por hoy, pero prométeme que hemos de volver pausadamente sobre estos temas.&lt;br /&gt;                                                                                Noviembre 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 27 de noviembre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-1665860848672006549?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/1665860848672006549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=1665860848672006549' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1665860848672006549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/1665860848672006549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/11/y-lo-correcto-2.html' title='..y lo correcto? (2)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4766516273799242534</id><published>2009-11-12T21:30:00.001-08:00</published><updated>2009-11-12T21:31:57.665-08:00</updated><title type='text'>¿Lo justo y .. (I)</title><content type='html'>Lo justo y..  ( I )&lt;br /&gt;Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;-Luca, te propongo un juego. Tú me cuentas algún caso raro que hayas vivido o del que tengas noticia, y luego te cuento yo a ti otro, a ver cuál es más sustancioso, extraño o sapìente. Venga, te dejo “salir”.&lt;br /&gt;         Tras aceptar el reto, traté de recordar alguna cosa que no le hubiese contado anteriormente, y cuando la tuve en la cabeza, le dije a Luis:&lt;br /&gt;-Un día escuché leer del Evangelio un párrafo de Mateo, y desde entonces, cada vez que pienso en él no sé, pero no acabo de juzgar debida y definitivamente la actuación del protagonista. Puede que lo hayas oído. Decía que un hombre salió a la plaza a primera hora de la mañana a fin de contratar obreros para su viña. Habiéndolos ajustado en un denario al día, los manda allí. Vuelve a salir hacia la hora tercia y al ver a otros en la plaza que estaban parados les dice: “Id a mi viña y os daré lo que sea justo”.&lt;br /&gt; -Permíteme Luis, que interrumpa en este momento mi relato, pero quiero pedirte que recuerdes con exactitud las últimas palabras que acabo de decirte. Y ahora,  continúo. Volvió a ocurrir lo mismo a las horas sexta y undécima, en las que el propietario tornó a la plaza, vio de nuevo obreros parados, también los contrató y los envió a la viña. Al atardecer mandó retribuir a los trabajadores y todos, tanto los de la hora undécima como los que habían ido llegando antes, cobraron cada uno un denario. Murmuraban los del amanecer, ya que los de la hora undécima sólo habían trabajado una hora mientras que ellos estuvieron aguantando todo el día el esfuerzo y el calor. Les oyó el propietario y le dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. Te contraté por un denario, así que tómalo y vete. Yo con mi dinero puedo hacer lo que quiera”. Y hasta aquí la historia. Ahora me agradaría conocer tu opinión sobre cómo obró el amo de la viña.&lt;br /&gt;-Pues mira Luca, lo primero que se me ocurre, así, a bote pronto, es que, basándome en lo expuesto, el hombre hace dos cosas completamente correctas. Una, es pagar religiosamente lo acordado y, otra, disponer con liberalidad de su peculio. Por ello creo que actuó bien.&lt;br /&gt;-Tu contestación es normal, Luis, pues tú sabes que cuando se lee o se oye algo instintivamente tendemos a darlo por cierto. Pero luego, después de analizado, puede que ya pensemos otra cosa. He de decirte que cualquiera que hubiese sido tu posición yo hubiese tomado la contraria, pues este problema lo he enfocado muchas veces desde los dos prismas y nunca quedé satisfecho. Además, no se trata de que obrara bien, que sí lo hizo. La cuestión es si fue justo su proceder.&lt;br /&gt;- Creo que sí lo fue. ¿Por qué no iba a serlo? Obró con arreglo a un contrato verbal y eso es actuar en justicia. Para mí, repito, fue correcto.&lt;br /&gt;- Ahí está la cuestión. Efectivamente aquel hombre actuó de manera legal y correcta. De eso no hay duda. Pero piénsalo con detenimiento y dime: ¿fue justo? Recuerda que sus palabras para con los primeros trabajadores fueron que cobrarían un denario, pero a los demás les dijo exactamente: “os daré lo que sea justo”. Te hice hincapié en que recordases precisamente estas palabras: “lo que sea justo”. Y la primera definición que nos da el diccionario de este término es que es aquello que cada uno obtiene de acuerdo con sus merecimientos, Es la justicia distributiva, y así aparece ya en el Libro de los castigos, de Sancho IV de Castilla.&lt;br /&gt;-Similar es la justicia equitativa, que consiste igualmente en dar a cada cual como corresponde a sus méritos. Y méritos son las circunstancias y acciones por las que alguien merece algo deseable. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, dice que lo equitativo y lo justo son una misma cosa, siendo buenos ambos. De ahí que lo equitativo no sea incompatible con la justicia. En cualquier caso, la dificultad puede estribar en que lo equitativo, siendo lo justo, no sea lo justo según la ley. Que casos se han dado.&lt;br /&gt;-Entonces, según tú, ¿qué debería haber hecho?, dijo Luis.&lt;br /&gt;-Pues ya te digo que siempre he tenido, y tengo, muchas dudas al enfocar esta actitud. Puede que el fallo esté en que no abonó los trabajos proporcionalmente al dar de más a unos y lo justo a los otros, lo que lleva la cuestión a una especie de agravio comparativo. Este ya sabes que es el que se produce cuando se da el mismo trato a personas en distinta situación. En nuestro caso el trato es de tipo numerario, pero, a mi entender, es posible que haya agravio y, por supuesto, injusticia. He pensado incluso en que podría haber llevado a cabo su generosidad sin que ninguno hubiese sabido lo cobrado por los demás. Creo que se puede obrar siempre que se quiera favoreciendo a unos, pero procurando que los otros no se sientan lesionados u ofendidos. Pero ya te digo mi querido amigo que no tengo una certeza plena de saber enjuiciar correctamente este enredo. Aunque de tomar bandería, me inclino por un cierto agravio a la justicia.&lt;br /&gt;-El tema es muy interesante, Luca, y digno de ser debatido muy detenidamente, así que luego lo vemos despacio. Ven, vayamos ahora a saludar a Don Delfín, el Maestro, que viene por allí. Después te expondré mi caso, me das tu opinión al respecto, y hablamos de ambos a ver si sabemos resolverlos adecuadamente.&lt;br /&gt;                                                                  Noviembre 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4766516273799242534?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4766516273799242534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4766516273799242534' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4766516273799242534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4766516273799242534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/11/lo-justo-y-i.html' title='¿Lo justo y .. (I)'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2180000804593609564</id><published>2009-10-29T00:17:00.001-07:00</published><updated>2009-10-29T00:17:48.956-07:00</updated><title type='text'>El hórreo</title><content type='html'>El hórreo&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;Para Alfonso. R. M., un asturiano de Llanes afincado en Tomillares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las mayores satisfacciones que nos podemos proporcionar es visitar cualquier lugar de nuestra bellísima España, pues pocos países hay en el mundo que tengan tanta diversidad y tanta maravilla como el nuestro posee. En todos los aspectos: paisajes, cultura, monumentos, gastronomía, lo que ustedes quieran, lo tenemos a montón en todas las regiones y provincias. Así que hoy, si gustan, les invito a que me acompañen a un muy somero, pero deleitoso, viaje por Asturias.¡Qué guapiña yes!&lt;br /&gt;Y del Principado, aun a sabiendas de que es precioso en su totalidad, desde Castropol a Colombres, sólo me voy a ocupar de algo que me llamó poderosamente la atención la primera vez que lo vi. Es un mueble, aunque nadie lo diría pues parece una edificación: lo conocemos como hórreo. Sí, me estoy refiriendo a esa construcción del norte hispano, consistente en un granero de madera o piedra que se eleva del suelo mediante pilares o “pegollos”, los cuales terminan sosteniendo unas placas o ménsulas, los “tornarratos”, colocados para impedir el acceso de los roedores. Con una escalera o “patín” separada un tanto del piso; la puerta principal orientada siempre al sur o al este, y otra opuesta a ella para favorecer la ventilación interior, que se consigue de ese modo y con las ranuras de las paredes.&lt;br /&gt;Su uso principal es el almacenamiento de aperos de labranza, pero sobre todo, de maíz, fabes, patatas, grano, etc., aunque también se hayan llegado a utilizar hasta como dormitorio. Pero principalmente en ellos, y defendiéndose del orbayu, se hacían labores agrícolas como esfoyar (desprender las hojas al maiz) o esbillar (descascarar los frutos secos). Recordemos que los hórreos tienen cuatro patas o pilares, y que a los de seis, u ocho, se les llama paneras. Todos son tan hermosos que me pasaría un día entero describiéndolos, desde los “pilpayos” al “canta paxarinos”. Qué bonito aquello de: “Paxarinos que vais cantando,  decidle a ella,…”.&lt;br /&gt;Quiero aclarar, por último, que califiqué antes al hórreo como mueble sencillamente porque lo es. Desde luego no es un inmueble, y el poseerlo, no conlleva a su propietario al pago del I.B.I. Por otra parte, en su primitiva construcción no se utilizan clavos metálicos de ningún tipo, lo que permite armarlo y desarmarlo con relativa facilidad. Y, de hecho, muchos han sido transportados de un sitio a otro.&lt;br /&gt;Un buen día, contemplando uno de ellos, alguien me sorprendió diciéndome cómo lo había definido el gran maestro Ortega y Gasset. Y yo, pese a mi escaso caletre, pero pensando que de sabios y de viejos es bueno aconsejarse, comencé a filosofar sobre lo que venía a representar la figura del hórreo. Entonces imaginé a los antiguos astures ideando el modo de poder conservar lo mejor posible aquello que tanto les había costado conseguir y que más tarde habría de servirles de sustento. Lo tenían todo en su contra. El clima, húmedo y frío. Las tierras, montañosas y poco productivas, aunque muy valedoras para llindiar vaques y elaborar sidrina. El entorno, muy arbolado, capaz de cobijar cantidad de roedores y alimañas, ávidos de alimentarse con lo ajeno. En verdad que había muy poco en su favor. Pero supieron lograrlo.&lt;br /&gt;La trabajosa forma de vivir de los humanos había sido desde siempre de ese modo y posiblemente lo sea también ahora: luchar lo tantas veces dicho, y lo indecible, contra las inclemencias del tiempo y frente a los depredadores y bicharracos de todo tipo para poder conseguir la subsistencia, la manduca, la vida decorosa. Y luego, y puede que esto fuera lo más importante pese a lo mucho que costó ganarla, poderla conservar para cuando fuese menester. Los viejos aprendieron a costa de tiempo, de sudor y de sufrimiento. Y diéronse cuenta pronto de que hay que saber ganar, pero que por igual hay que saber guardar. Vinieron en recordar el sueño de José, hijo de Jacob, tal y como se relata en el Génesis, 41, donde dice que a la abundancia sucede la escasez y hay que estar preparados para ella. Es aquello de las vacas y las espigas flacas, y la entrega de un quinto de lo cosechado para poder soportar después los períodos de poqueza.&lt;br /&gt;Pero no siempre el hombre ha actuado con esa cordura, sino que ha sido proclive en dilapidar lo conseguido. Muchas de las veces pensó que quien gana cien puede ganar doscientos, sin recapacitar en que las fuerzas, las posibilidades y las circunstancias que han de darse para obtener un beneficio no son siempre fijas. Porque es más que sabido que el camino hacia la riqueza y el bienestar depende de dos condiciones: el trabajo y el ahorro. Pero si fallare alguno de estos, ese camino se torcerá, se llenará de abrojos y tríbulos y se dirigirá a la pobreza.&lt;br /&gt;Miré de nuevo al hórreo, y aunque arcaico en apariencia, volvió a mostrárseme, firme, hermoso, tal vez algo tosco, pero seguro  y eficaz. Y también de nuevo recordé lo dicho sobre él por el filósofo Ortega: “Un hórreo no es sino el templo de una religión muy vieja, donde lo fuera todo el dios que asegura las cosechas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Octubre 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 30 de octubre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2180000804593609564?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2180000804593609564/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2180000804593609564' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2180000804593609564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2180000804593609564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/10/el-horreo.html' title='El hórreo'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-3777268931980558172</id><published>2009-10-15T22:19:00.000-07:00</published><updated>2009-10-15T22:20:30.185-07:00</updated><title type='text'>el miedo</title><content type='html'>El miedo&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;“Sancho, el miedo te hace que no veas ni oigas a derechas, porque uno de les efectos del miedo es perturbar los sentidos”. Don Quijote.- Parte I.- Capítulo XVIII.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Aquella tarde, en nuestra andadura, Luis y yo, nos habíamos quedado demasiado tiempo extasiados ante los distintos y hermosos colores que mostraban los árboles en la otoñada y algún que otro rato oyendo el canto aflautado de una oropéndola, cosa un tanto inusual en estas fechas, por lo que la noche vino a echársenos encima sin que nos diéramos cuenta. De cualquier forma vimos las luces del pueblo no muy lejanas y apretamos un poco el paso para, aunque nadie nos estuviese esperando, no llegar demasiado tarde. Y cuando ya casi adivinábamos, más que veíamos, el camino, se me ocurrió decirle:&lt;br /&gt;         - Oye Luis, pese a que poco o nada nos puedan hacer o quitar, a ti no te da miedo andar a estas horas por estos parajes tan solitarios.&lt;br /&gt;         - Pero tú Luca, ¿sabes lo que es el miedo? -me contestó-. Creo que no. Pero para que lo comprendas un poco te voy a contar una historia que me ocurrió cuando niño. Por aquellos entonces mi padre cambió nuestro domicilio a otra ciudad, y en aquella a la que llegamos me hice pronto amigo de los chicos del barrio, los cuales, entre otras muchas cosas, me hablaron enseguida del maestro que me encontraría en cuanto fuese a la escuela. “Tiene un genio irascible, es exigente en extremo y severo e inclemente en sus castigos” -me decían- y yo adivinaba en sus palabras y sus gestos un verdadero temor al profesor. Y mientras los demás le temían, yo estudié cuanto pude, aprendí luego, y llegué a descubrir después su verdadera forma de ser. Mis compañeros estaban completamente equivocados. El maestro era estricto en el cumplimiento de sus obligaciones docentes y le irritaba que los muchachos perdiésemos el tiempo tontamente. Pero no había que tenerle miedo porque no era malo. De hecho no podía ser malo, pues está demostrado que los maestros, como las madres, sólo hay uno malo entre cien millones.&lt;br /&gt;- Sin embargo, continuó, está claro que el miedo existe y que hay muchas clases de miedo. Hay un miedo lógico, como el que padece el hombre que está solo en una barquichuela en el mar en medio de una gran tormenta.  Ahí sí aparece el miedo justificado, ya que lo contrario sería algo tan temerario como irreflexivo. Está luego el inane, que es este que tú has apuntado, porque ¿quién nos va a atacar y para qué? Es el mismo que sufre aquél que teme fracasar en su actuación ante un determinado evento, teniendo dotes y sabiduría para salir airoso.&lt;br /&gt;- Pues quizás sea por esa variedad, le dije, o por aquello que tiene de cierto atractivo aunque este sea morboso, a mí, en verdad, me parece muy atrayente este tema que ha salido hoy a relucir. Tú bien sabes que del miedo han hablado muchas y muy sesudas gentes, y a lo largo de todos los tiempos. Por ejemplo de él, decía Sancho: el miedo tiene muchos ojos y ve las cosas debajo de la tierra, cuanto más encima del cielo. Sabes también que se tiene dicho que hay gentes que ganan un dinero y luego les atosiga el miedo a perderlo. Y habrás oído que el instinto social de los hombres no se basa en el amor a los demás sino en el miedo a la soledad.&lt;br /&gt;- He oído y he leído muchas cosas y sucesos acerca del miedo, amigo Luca. Pero te digo que según mi pobre criterio este sentimiento no debería existir. En suma no es sino una situación afectiva en la que una persona ve ante sí un peligro o un padecimiento y teme a los daños físicos o anímicos, que puedan sobrevenirle por su causa. Y la mayoría de las veces, en esos momentos, la persona no obra convenientemente.&lt;br /&gt;- ¿Por qué?, le pregunté.&lt;br /&gt;- Porque en las más de las ocasiones, se acobarda, y se esconde o huye, cuando lo que debería hacer es estudiar a fondo ese peligro, conocer su causa y su esencia, y tratarlo debidamente. Así, si es eluctable, debe anularlo, y si fuese infranqueable debe tener la arrogancia y la altivez de saber soportarlo con tósigo, pero sin miedo. Llevas razón al decir que muchos viven medrosos de perder lo ya conseguido, sobre todo si ello tiene cierta importancia. Pero si lo pensaran bien no estarían así, sabedores de que quien ha sido capaz de conseguir algo una vez, puede hacerlo de nuevo cuando de nuevo lo intente.&lt;br /&gt;- Entonces, le dije, ¿sólo tienen miedo los cobardes?&lt;br /&gt;- No, repuso de inmediato. Los valientes lo sufren igualmente, pero su mérito está en que saben sobreponerse a él. Esto ya lo afirmaba Shantideva, un sabio hindú del siglo VIII de nuestra era, al decir que no es posible controlar todas las circunstancias que te rodean y que pueden tener influencia sobre ti. Porque, si controlas tu mente, ¿qué necesidad tienes de controlar todo lo demás?&lt;br /&gt;-Pues habré de creer que a lo único que hay que temer es a la muerte.&lt;br /&gt;- Ni mucho menos, me cortó mi amigo. A esa menos que a nadie. Si acaso hemos de temer a algo, será a lo desconocido. Pero nada es más seguro que la llegada de la guadañadora. Así pues, espérala tranquilo. Y para ello, lo mejor es un buen comportamiento en todos los aspectos: trabajar sin desmayo, pero sin codicia, que avidez sólo se debe tener por la cultura. Holgar, cuando se tercie. Fomentar la amistad, siempre. Con eso y con algún que otro consejillo más que podría darte, no te importará en absoluto su venida, tanto si eres creyente, como si no. Porque si lo eres, con ella te irás al empíreo, y si no lo eres, con su abrazo dejarás para siempre los padecimientos de este valle de lágrimas. No. No tengas miedo a la muerte ni a nada si obras siempre con honradez y derechura.&lt;br /&gt;                                                                  Octubre 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 16 de octubre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-3777268931980558172?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/3777268931980558172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=3777268931980558172' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3777268931980558172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/3777268931980558172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/10/el-miedo.html' title='el miedo'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-4526430533359386346</id><published>2009-10-01T08:33:00.001-07:00</published><updated>2009-10-01T08:33:42.264-07:00</updated><title type='text'>Y otros muchos</title><content type='html'>Y otros muchos&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Está claro que los hombres no obramos siempre con la ecuanimidad que debiéramos. Y yo, en mi modestia, me acuso de haber pecado de injusticia por no haber sacado antes a la luz estas líneas que hoy escribo, siendo consciente de que lo debería haber hecho tiempo ha. Vaya, entonces, por delante mi sentida confesión de la culpa y mi contrición.&lt;br /&gt;         Pero voy a mi relato. En muchas ciudades se pueden ver afortunadamente estatuas, obeliscos, arcos o padrones, levantados en honor de héroes, prohombres, científicos y artistas, que llevaron a cabo actos, hicieron descubrimientos o crearon obras, siendo dignos todos ellos del recordamiento y la gratitud de los que les sobrevivieron, y/o de sus paisanos, ya que bastantes de estos monumentos se hallan en el lugar natal del homenajeado. Innecesario citar ejemplos ya que son bastantes, están en muchos lugares y son, la mayoría, sobradamente conocidos.&lt;br /&gt;         Hay sitios en los que, con igual merecimiento, se han implantado estatuas no dedicadas a nadie en particular sino a algún oficio, y ubicadas allí, porque en esos lugares ese trabajo representado está, o ha estado, muy generalizado. Como muestra de lo dicho, citaré la del “Cenachero” en la plaza de la Marina en Málaga, la del vendedor de navajas en la Plaza del Altozano de Albacete, la de “A palilleira” en Camariñas, o la del ferroviario en Alcázar de San Juan, frente a la estación de Renfe.&lt;br /&gt;         Y digo que están muy bien esos testimonios de reconocimiento a los llamados grandes o famosos, pero es una pena que no pensemos en que, por igual, se debería rendir público testimonio de homenaje a aquellos que no lo fueron, ya que aparentemente no hicieron nada extraordinario, nada prodigioso. Pero la verdad es que sí realizaron algo que los hacía sobresalir y ser distintos a los demás. Supieron VIVIR, así con mayúsculas, y supieron también hacer VIVIR, así con mayúsculas, a todos sus convecinos. Y al hablar de vivir me estoy refiriendo a la mejor de las acepciones que este verbo pueda tener. Sabían cumplir fiel, callada, alegre y honrosamente con su labor cotidiana, con sus deberes laborales y con sus compromisos sociales. Quizás parecerá poco, pero era mucho su saber.&lt;br /&gt;Y este adimplemento lo llevaban a cabo de forma alegre, sin aspavientos ni alharacas, y nos lo contagiaban a los demás, consiguiendo que todos nos sintiéramos complacidos de tratarlos y de tenernos como amigos suyos. Dejaban entrever su comportamiento con una forma de ser del individuo mucho más moral, más humana, más extrovertida que la idiosincrasia del hombre común. Era el suyo un proceder que venía a desembocar en hermosa herencia ya que muerto su cuerpo, sus ideas y sus maneras, su alma en suma, ese espíritu que se habían ido construyendo a sí mismos, eran para nosotros un muy buen patrón a seguir.&lt;br /&gt;Desgraciadamente, esa raza ya está casi perdida. Hoy los individuos estamos clonados peyorativamente por el trabajo, las prisas, las ambiciones y las necesidades, y no ya por las obligatorias, sino por las auto-impuestas para poder conseguir esto, aquello o esotro, que en el fondo ni necesitamos ni nos proporciona paz o felicidad, pero que como lo tiene el vecino, el hermano o el compañero, hemos de tenerlo nosotros también. Y así, nuestro actuar monótono, acre, cariacedo, casi álalo y demasiado propenso al improperio o al exabrupto.&lt;br /&gt;Y porque ya no solemos encontrar seres como aquellos, siguen estando en mi memoria personajes como el “Pipiso” o Carlines, de Argamasilla de Alba. “Pichi”, Pedro Carrasco o Teocles, de Socuéllamos. Maturras o Reve, de Villahermosa. A estos la mayoría de ustedes no les conocieron, pero para que se hagan una idea, eran de la misma forma de ser que estos que les voy a relacionar ahora y de los que sí se acuerdan, y muy bien, los que frisan mis años.&lt;br /&gt;Me parece estar viendo a los “Guadinas” en su taller de zapatería en la calle Carboneros. Eran Samuel, el mayor, Octavio, el alma del negocio y Francisco, el más joven. Este, con un humor envidiable, capaz de hacer reír al lucero del alba. Y los tres del Atlethic de Bilbao. O a Tomás Blanco, el sastre, un hombre bueno hasta dejárselo de sobra. “Juaninas” el trapero, que solía aparecer para delicia de la chiquillería con su carro entoldado cargado de “tesoros” y se “dejaba engañar” dándonos a cambio de una pellica de conejo o de unas viejas alpargatas, una flauta o un trompo. Jesús Sánchez, el panadero de la calle Toledo, afable y socarrón, y al que nombrábamos como Don Jesús de Boca de Fragua. Federico, el de la Elodia, que trabajaba veinticinco horas al día, y en las tórridas siestas veraniegas se recorría el pueblo para que los muchachos le comprásemos algún polo, que los chiquillos de entonces no teníamos para helados. Lucio “Chaqueta”, agente de ventas vinateras, siempre con su magnífica bicicleta y su enorme boina, ocurrente, de  perenne buen humor y amigo de todo el mundo. O Pura “la Torrera”, recadera de profesión, la cual, pese a ser analfabeta, iba y venía todas las semanas a Madrid, llevando y trayendo sobres con noticias o dinero, ropa, alimentos y encargos, a estudiantes, soldados y otros vecinos.&lt;br /&gt;Personas todas ellas de muy grata memoria, que sin tener títulos, grados u honores, tan sólo dedicándose a llevar a cabo su faena, se ganaban el reconocimiento y el afecto de las gentes. Por ello, aunque tarde, vengo ahora a proclamar su florón y su buena imagen, cosa que, por otra parte, hago de buen grado, pues reconocer los méritos ajenos es algo que satisface enormemente. Por ello, ya que no poseo atribuciones para instalar la escultura de cada uno de ellos en la esquina de sus respectivas calles, sí quiero que estas líneas sean un canto a la memoria de esos PERSONAJES que no hacían nada, tan sólo dejar que saliera a flote su auténtica personalidad, y aunque sin saber de poesía, hacían lo que el poeta, confiar sus secretos al viento, este se lo transmitía a los árboles, que luego nos lo comunicaban a nosotros, lo que bastaba para tenernos encandilados.&lt;br /&gt;Qué suerte, que en estos pueblos sencillos, estos pueblos de esta España mía, de esta España nuestra, a falta de famosos y “superhombres”, tuviésemos a estos magníficos personajes que lograban que la vida nos fuese: ¿placentera? No lo sé. ¿Feliz? Tampoco estoy seguro. Pero sí humana, tranquila y llevadera. Por eso quiero que sepas, querido lector, que estas líneas que estás leyendo no están escritas con tinta y papel, sino con piedra, bronce y mármol, puesto que esos son los elementos con los que habrá de estar confeccionado el monumento que quiero hacerles a todos esos a los que me he referido anteriormente. A ellos Y A OTROS MUCHOS que también lo merecieron, aunque sus nombres no estén aquí expresados por mi ignorancia o mi torpeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Octubre 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el  2 de octubre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-4526430533359386346?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/4526430533359386346/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=4526430533359386346' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4526430533359386346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/4526430533359386346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/10/y-otros-muchos.html' title='Y otros muchos'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6790868307055729229</id><published>2009-09-17T21:04:00.000-07:00</published><updated>2009-09-17T21:05:15.080-07:00</updated><title type='text'>Sabiduría</title><content type='html'>Sabiduría&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera decir, haciendo caso a Aristóteles, que aunque sé que no llegaré nunca a ser sabio, todas estas reflexiones que expongo no son más que eso, cavilaciones, dudas, ya que sé también que sólo quien es ignorante afirma, y no me tengo como tal, pidiendo perdón por la inmodestia. Y sacado el tema, me pregunto: ¿pero qué es la sabiduría? El diccionario la define como un alto grado de conocimientos en ciencias, artes, letras, etc., aunque bien sabemos que inalcanzables en su totalidad. Pero fijémonos en que no se dice saber concretamente esto o aquello, o tanto ni cuanto. Algo parecido a lo que ocurre con la felicidad. Sobre esta, aclara que es la situación de aquel para quien las circunstancias de la vida son como él las desea. Tampoco habla de que necesariamente ha de cumplirse tal o cual condición. O sea que ambas, sapiencia y placidez, pueden ser completas o parciales, y desde luego son totalmente subjetivas, distintas para cada hombre, dependiendo de épocas, sitios, edades u otras situaciones. Al igual que es diferente la importancia que cada quien le da a poseerlas, o no.&lt;br /&gt;Pero vayamos a esto de la sabiduría. Primeramente hemos de diferenciarla de la instrucción, o sea, de la adquisición de conocimientos prácticos que nos servirán para un mejor desempeño de nuestro trabajo o la consecución de un puesto en la sociedad social. Podríamos apuntar que antes sabía quien quería y hoy se sabe casi sin querer, debido a la profusión de elementos medíáticos, aunque eso no sea saber sino tener cierto conocimiento de algo. Y confundir una cosa con otra sería una estolidez.&lt;br /&gt;Admitiendo luego que la mayor desgracia para un hombre es la ignorancia, hemos de ver que hay diversas clases de sabiduría y, además distintos intereses por conseguirla. Hace tiempo leí que un fraile franciscano del siglo XVI, tras ponderar el deseo de aprender, tiene dicho que querer saber tan sólo por saber, es curiosidad; hacerlo por ser conocido, vanidad; si es por adquirir honores y riquezas, torpe ganancia; pero gran virtud si es para edificar y educar al prójimo. O sea, una expresión completamente antónima a aquella latina de: do ut des.&lt;br /&gt;Y así, yo entiendo que es sabio, no sólo quien mucho sabe, sino quien conoce y practica la hermosa ciencia de saber convivir con sus vecinos, dándoles continuo ejemplo de buen hacer y bien comportarse. A esto es a lo que yo llamo saber vivir. Esto, el obrar durante toda nuestra existencia de acuerdo con la moralidad y las buenas costumbres, es lo que llevará al hombre a poder decir que, habiendo vivido bien, ha salvado su periplo vital. Y que lo ha hecho porque ha tenido la suficiente sabiduría para lograrlo. Recordemos lo escrito: En esta vida emprestada / el bien vivir es la clave / aquél que se salva sabe / y el que no, no sabe nada. Podría para algunos existir la incógnita de qué significado le podemos dar a salvarse. Para mí ya queda dicho. Otros pueden conferirle un sentido religioso o de cualquier otra entidad. Para ellos mis respetos, como para todos los que tienen unas opiniones o creencias que no son las mías.&lt;br /&gt;Quiero decir entonces que es de sabios buscar a quien lo es más, escucharle y aprender de viva voz sus enseñanzas. Hoy quizás lo tengamos más difícil que antaño. Ahora, con tanto ajetreo, tantas prisas por ganar dinero, tantas actividades sociales y tanta, y tan nociva, televisión, apenas si hay diálogo entre las personas. Y a mí, tal vez porque me gusta mucho hablar, me complace oír las cosas claras y dichas de vis a vis. Pienso que el hombre es fundamentalmente un ser sociable y parece ser que cuando oye de viva voz las cosas las asimila mejor pues las palabras están henchidas de espontaneidad y de  sentimientos sinceros. Se me antoja que estas son más verdad, son más sentidas, al no estar deformadas por tendencias insidiosas conductoras a metas que favorecen tan sólo a los que las proponen.&lt;br /&gt;Demostrado está que libros, caminos y días, otorgan sabiduría. Pensemos entonces que la mejor de las rutas para adquirir sapiencia no es tratar de encontrar lo excelso o lo maravilloso, que está bien, sino el buscar y dar con el hombre justo; el experto curtido en cien contiendas; el amigo fiel; aquél a quien los días duran mucho sabiéndoles sacar partido, el que conoce cuál es el mejor camino a seguir y qué paso debe darse; el que trata con humildad de hacer felices a los demás o al menos que no sean desventurados; el que no expondrá su saber por vanagloria o interés, sino por uno de las más nobles deseos que el hombre puede atesorar, y que no es otro que el de la enseñanza. El que querrá ilustrarnos llana y apaciblemente, compartiendo con los demás lo conocido por él.&lt;br /&gt;Alguien tan esciente como Pasteur afirmó que hay más filosofía y más sabiduría en una botella de buen vino que en todos los libros. Los ingleses dirían ante una taza de té, pero ya sabemos cómo son los ingleses. Yo, desde luego, prefiero el vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Setiembre 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 18 de setiembre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6790868307055729229?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6790868307055729229/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6790868307055729229' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6790868307055729229'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6790868307055729229'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/09/sabiduria.html' title='Sabiduría'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8600066282185562951</id><published>2009-09-03T21:58:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T21:59:25.109-07:00</updated><title type='text'>Dos...y otro más</title><content type='html'>Dos… y otro más.&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los pecados les ocurre lo que a las enfermedades, que unos hostigan más que otros y también que, unos más y otros menos, se soportan mejor o se toleran impacientemente. Desde luego, todos son malos, pero algunos son peores, de esto no hay duda. Para mi parecer, los pésimos, los detestables, son sin duda la envidia y la avaricia. Las razones que me llevan a esta diferenciación, aparte de las exclusivamente subjetivas, estriban en que a la ira, la pereza, la gula o la lujuria se las ve claramente en el mismo instante en que se apoderan de una persona y le hacen actuar de determinado modo, mientras que la envidia y la avaricia operan ladina, taimadamente en el interior de quien las padece. Aquellas se establecen en el cuerpo y estas en el alma. Otra diferencia claramente perceptible es la duración de sus zalagardas. Los yerros promovidos por las cuatro primeras se mantienen normalmente un momento, acaso un rato. Con seguridad se reincidirá en su delinquimiento, pero eso ya será un episodio distinto, un caso aparte. Sin embargo, cuando el livor o la insaciable ansia anidan en alguien, ese suplicio suele perdurar, por desgracia, de por vida.&lt;br /&gt;Pero hablemos un poco de la envidia y digamos de ella, como el poeta latino, que es aquello que nos hace ver más abundantes las mieses de los campos ajenos y más rico en leche el rebaño vecino. O como escribiese Góngora.“Y aunque del cercado ajeno, es la fruta más  sabrosa que del propio ¡extraña cosa!...”. O sea un padecimiento casi inaguantable que alguien tiene por no poseer un bien del que disfruta otra persona y ya sea este físico o espiritual. Y esto, a más de otros muchos calificativos poco agradables, se merece el de ser un absurdo. Bien sea por que aquél tiene algo que se lo ha sabido ganar y también  porque nadie es realmente digno de ser envidiado. O dicho de otro modo: hay veces que da la impresión de que alguien lo tiene todo, de que es muy feliz, pero luego tiene sus cruces y sus pesares como cualquier nacido. Y por edulcorar un algo el tema, diré que, aunque muchos opinan que no existe, puede que haya una llamada “envidia sana”, que no es sino un acicate para quien, viendo en otro algún mérito, virtud o tenencia, trata sana y llanamente de conseguirlo.&lt;br /&gt;Ningún adjetivo cuadra mejor a la avaricia que el de insaciable, porque es sabido que la bebida apaga la sed y la comida calma el hambre, pero el oro, por mucho que se tenga, no satisface jamás la codicia.  Además, se da en quien la padece una dicotomía horrible, ya que sufre todos los padecimientos del pobre y todas las preocupaciones del rico. Y para explicar un poco lo que es, les remito a que conozcan o recuerden las vidas y andanzas de tres personajes literarios de excepción: el vinatero Tio Grandet, Shylock el judío mercader veneciano, y cómo no, Harpagón y su baúl con diez mil escudos. Cada uno de ellos mas avariento que los otros, sin poder determinar cual padece la enfermedad en mayor grado. Pero apliquemos también a este mal un bálsamo afirmando que existe una “avaricia” buena. Es la inconformidad con lo hecho si, aun siendo buena la obra, creemos no haber realizado todo aquello de lo que somos posibles  y tratamos de mejorarla.&lt;br /&gt;Si cuentan verán que he citado únicamente seis pecados capitales. Me falta uno, lo sé. Pero es que ese, para mí, ni es pecado ni es nada. La soberbia es tan sólo la expresión externa de una imbecilidad inmensa. Por ello, siendo la altanería y el engreimiento sinónimos de la estulticia, estimo que no merecen más comentarios. Pese a todo, quiero referirles dos anécdotas, creo que verídicas, claras exponentes de adónde pueden llevarnos la presunción y la pedantería. El protagonista de ambas fue Apeles, el gran pintor griego, amigo entrañable de Alejandro Magno.&lt;br /&gt;Nos cuenta Plinio el Viejo que el gran Apeles mantenía una gran rivalidad con un colega suyo llamado Zeuxis, el cual siempre estaba menospreciándolo, manifestando una supuesta e importante superioridad artística sobre él. Un día, cansado de tanto ninguneo, Apeles invitó a su casa a Zeuxis y a un grupo de amigos, para que vieran su última obra. Era esta un paisaje medio cubierto por un velo y Zeuxis para poder observarlo mejor se acercó e intentó apartar la cortina, dándose cuenta entonces de que no existía tal gasa, sino que esta se hallaba pintada, formando en realidad parte del cuadro. Humillado ante los presentes, desde aquél día reconoció su gran valor y ponderó sin tasa al artista antes minusvalorado.&lt;br /&gt;También se cuenta de Apeles, que un día presentó en el ágora una pintura suya. Acertó a pasar por allí un zapatero quien observó una falta en la sandalia de uno de los personajes del lienzo. Se lo hizo ver al autor, y este,  que era muy receptivo y abierto a la crítica constructiva, lo acepta, lo corrige y, al poco, vuelve a exponer el cuadro. Volvió por allí el zapatero,  que envalentonado al ver que el artista había hecho caso a su observación, empezó a opinar sobre las piernas y el cuerpo de otro personaje. Entonces Apeles le dijo de inmediato: “Ne supra crepidam sutor judicaret” o sea: “El zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias”.&lt;br /&gt; Posiblemente, de aquella frase naciera la que luego vino al español como: “Zapatero, a tus zapatos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Setiembre 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 4 de setiembre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8600066282185562951?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8600066282185562951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8600066282185562951' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8600066282185562951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8600066282185562951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/09/dosy-otro-mas.html' title='Dos...y otro más'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5883680021128426085</id><published>2009-08-13T22:27:00.000-07:00</published><updated>2009-08-13T22:28:16.976-07:00</updated><title type='text'>las fuentes</title><content type='html'>Las fuentes&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Junto a la fuente que vierte, por seis caños de oro fino, cristal y perlas sonoras, …”&lt;br /&gt;Del romancero de Don Rodrigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         - Galano nombre tiene el pueblo: Villahermosa. Y a fe que cumple con los dos epítetos. Tan sólo llevamos aquí tres días, pero he visto ya dos cosas dignas del mayor elogio: su iglesia y el carácter alegre y  abierto de sus gentes. Tendrá más, estoy seguro, pero estas son las que más han llamado mi atención. Sin embargo, fíjate, qué cosa tan rara, he notado que no hay ninguna fuente en sus calles o plazas. Será porque con un carro cargado con dos cubas es como se  repartía el agua a domicilio. Sin embargo, Montiel, donde estuvimos la semana pasada, tiene una, me dijeron que tuvo dos, y aun tres, y eso que es un pueblo más pequeño que este. &lt;br /&gt;- Dices bien, Luca. Hacia la mitad del siglo pasado, Villahermosa alcanzaba las siete mil almas y Montiel superó las cuatro mil. Hoy, sin embargo, uno apenas si salta de los dos mil, y el otro estará en los mil setecientos. En cuanto a eso de las fuentes también es cierto, en parte. Y pese a ser más pequeño, sabrás que es más antiguo, ya que Villahermosa, que a la sazón se llamaba Pozo Hondo, fue desligada de Montiel el 22 de setiembre de 1444, día en el que recibió la “Carta Puebla”.&lt;br /&gt;- Parece ser que conoces bien la historia de ambos pueblos.&lt;br /&gt;- Claro que sí, ya que en ellos tengo pasadas largas temporadas de mi vida. Pero si te parece hablemos de lo de las fontanas, ya que eran uno de los puntos más importantes de cada lugar. Verás, en España no se instala el agua potable hasta las primeras décadas del siglo XX, y esto en las ciudades, ya que en la mayoría de las villas y aldeas no llega ese servicio hasta bien mediado el siglo. Así, en estas pequeñas poblaciones remediaban esta ineludible necesidad mediante aljibes y pozos particulares, aunque estos solían ser peligrosos por el riesgo de filtraciones.&lt;br /&gt;-Pero había vecinos que no disponían de esas instalaciones, por lo que al carecer de algo tan imprescindible como el agua, para obtenerla, tenían que usar de los servicios que los Ayuntamientos les proporcionaban, y que solían ser de dos clases, y aún de tres: para el uso de boca, cocina e higiene, para el lavado de la ropa y, en algunos sitios, como abrevadero. Así Montiel tenía tres. De las de beber, una en la plaza principal, y otra, que muchas veces se secaba, en la carretera, frente a la casa de Dª Blanca. A ellas iban diariamente las mozas con sus cántaros. Y había una tercera para que bebiesen los animales. Esta la mandó poner por los años 30 el alcalde Ramón García en la plazoleta que hay frente a la casa de Pretel y de la que arranca la calle que antes se llamaba de la Condesa y hoy es de la Concordia. Para lavar la ropa, las mujeres se iban como a un kilómetro, por la carretera de Villanueva, hasta un lugar que le decían “La Lagunilla”, en el río Jabalón. Y sabrás que algunos cogían su burro, sus aguarones y sus cántaros y se iban hasta un manantial cercano que daba, a su decir, un agua más fina y gustosa que la de la fuente del pueblo.&lt;br /&gt;- Y así tú que has visto muchos lugares, ¿conocerás muchas fuentes?&lt;br /&gt;- Sí que he visto bastantes, sí. Y algunas muy curiosas. Por ejemplo la de Mojácar que tiene una placa en la que dice que ante ella se entregó el pueblo a los Reyes Católicos. La del Rey, en Priego de Córdoba, con sus tres estanques y sus 139 caños, muchos de ellos con mascarones de piedra. Junto a Segorbe, en la margen derecha del río Palancia, hay otra con cincuenta caños, y sobre cada uno de ellos el escudo heráldico de cada provincia española. En Orense, en el centro de la ciudad, está la de As Burgas, y en ella sale el agua a más de 65 grados centígrados, y debes tener cuidado al tocarla porque te puedes quemar. La fuente del Toro, sustituidora de la de las Ninfas, de cuyos pezones manaba el agua que bebían los granadinos voluptuosamente. O la que hay en el Retiro madrileño, que es la única en el mundo que está dedicada al demonio.&lt;br /&gt;- Es curioso. Parece como si las fuentes, en los pueblos, tuviesen su propia personalidad, su propia vida.&lt;br /&gt;-Es que la tenían. Lo mismo que la iglesia, o que el ayuntamiento. Eran sitios que marcaban la vida local, y así está recogido por el sentir popular en infinidad de coplas y poemas. “Por dónde vas a misa, que no te veo, que no te veo…” cantan en Cantabria. Has de saber que la asistencia a los oficios religiosos, la misa, el rosario de la aurora, o las novenas, eran ocasiones esperadas y buscadas por mozas y mozos para encontrarse.&lt;br /&gt;- Y a las fuentes les ocurría otro tanto. Eran lugares “sociales” a los que había que acudir necesariamente, y esto trascendía en poemas ( San Juan de la Cruz, Rosalía o Machado, las citan en sus obras) o en canciones populares. Acuérdate del célebre polo:“Carmona tiene una fuente/ que con catorce o quince caños/ con un letrero que dice…” O de aquella copla: “Caminito de la fuente, va llorando una morena, porque no tiene vestido, para ponerse en la fiesta”. O de la que pregunta: “¿Dime dónde vas morena, dime dónde vas salada,,,,,? Voy a la fuente del Caño/ a beberme un vaso de agua, que me han dicho que es muy buena, beberla por la mañana…”.&lt;br /&gt;-Piensa, por otra parte, que las fuentes solían estar en sitios agradables, en los cuales, arrullados por el cantar del agua, se hacían frecuentemente tertulias. Tienen fama los coloquios que junto a la del Avellano, en Granada, mantenían Ángel Ganivet, Falla, Rusiñol y un joven García Lorca. Y aprovecho para decirte que esta fuente, la del Avellano, que está al final del paseo de los Tristes, en la parte baja del Generalife, en realidad no es una sino tres, ya que junto a ella están la de la Orilla y la de la Salud, cuyas aguas tienen fama de ser muy curativas.&lt;br /&gt;- Claro, siendo así, y con lo que a ti te gusta el palique, te lo habrás pasado estupendamente.&lt;br /&gt;- Doy fe de ello. Sentado entre los viejos, junto a cualquier fuente de cualquier pueblo perdido de Asturias, de Castilla, de Navarra, o de cualquier otra región de nuestra España, y oyéndoles hablar, se me iban las horas y se me encandilaba el alma. Los había muy tunos, no creas. De vez en cuando, dejaban la cháchara y miraban a las mozas: “Hay que alegrar un poco el ojo viendo correr la caza”, decían. Todos ellos con sus caras vestidas de arrugas y sus cabezas cubiertas por la boina o la gorra. Y todos con una vida entera por delante. Una vida de tan sólo unos días, o quizás de algunos años, los menos. Pero para ellos, toda una vida por delante. Y pronto volvían a sus temas. A repetirse, una y mil veces, en sus historias tantas veces contadas. A renegar del presente y a sublimar el pasado. A resignarse con todo. A contentarse con nada. A demostrar continuamente sus saberes a unos compañeros-alumnos que se tenían por tan doctos, o más que ellos A quejarse de la brevedad de la vida, cuando  muchos de ellos no sabían qué hacer con sus jornadas, que se les antojaban demasiado largas.&lt;br /&gt;Pero acudían alrededor de la fuente de forma habitual, sobre todo para que el aire y el sol entrasen en sus entrañas, repodridas de tanto aguantar en la soledad de sus casas, este la pérdida de la mujer, aquél la ausencia del hijo que marchó a buscarse el pan a otros tajos, y todos, soñando como Machado que..” una fontana fluía dentro de su corazón,” y diciendo como el poeta: “Di,¿por qué acequia escondida/ agua, vienes hasta a mí,/ manantial de nueva vida….”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Agosto 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 14 de agosto de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5883680021128426085?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5883680021128426085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5883680021128426085' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5883680021128426085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5883680021128426085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/08/las-fuentes.html' title='las fuentes'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2391847989190983338</id><published>2009-07-30T09:50:00.001-07:00</published><updated>2009-07-30T09:50:27.067-07:00</updated><title type='text'>Formas de hablar</title><content type='html'>Formas de hablar&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Jugando al bonito juego de imaginar situaciones y comportamientos anómalos o irrealizables, el otro día pensé en qué le ocurriría a un ciudadano del siglo XV, o incluso del XVIII si lo prefieren, si su sueño no fuese eterno, sino tan sólo largamente transitorio, y despertara en la actualidad. Creo que el pobre se asombraría tanto que no sabría ni salir de su casa. Son tantas y tantas las variaciones que encontraría, que, sin duda, le parecería hallarse en otro planeta, aunque al despertar estuviera en la misma ciudad en la que se durmió. Ha evolucionado absolutamente todo. Todo, y no exclusivamente aquello que se ha visto obligado a hacerlo por el descubrimiento de nuevos métodos o técnicas como el transporte, la comunicación, la sanidad, etc. Han cambiado también, y sustancialmente, usos, costumbres sociales, alimentación, vestido y cómo no, el lenguaje. Y a esta, a la mutación del idioma, es a la que quiero referirme.&lt;br /&gt;         Las palabras, bien que lo sabemos, son auténticos seres vivos. Siempre lo fueron y siempre lo serán. No pertenecen al reino animal, vegetal o mineral, pero tienen una vida propia e intensa, y gracias a ello se van desarrollando paulatinamente con el paso del tiempo. O sea que la mayoría de los vocablos, acaban siendo en su mayoría de edad  de una forma muy distinta a la que mostraban en su nacimiento. O sea, que les ocurre lo mismo que a los seres vivos.&lt;br /&gt;         Sería prolijo, y bastante atrevido por mi parte, tratar de describir, aun cuando fuese someramente, las razones que motivan esas variaciones. Digamos tan sólo que el cambio viene produciéndose en un cierto plazo de tiempo, y que viene a darse como el resultado de mutaciones, alguna recombinación, la natural selección e incluso una derivación genética. De cualquier modo, acuda quien desee profundizar en el tema a las doctas doctrinas que sobre el tema existen. Bástenos con afirmar aquí, que como queda dicho son de diversos tipos, y que la mayoría de los cuales, una vez estudiados detenidamente, nos llevan a comprender la causa. Sin embargo, permítaseme un ejemplo aclaratorio. La palabra cielo proviene del griego koilon, que significa hueco, y de ahí pasa al latín como caelum, hueco de gigantesca magnitud, apareciendo por primera vez como cielo en “El Cantar del Mío Cid” hacia el año 1140.&lt;br /&gt;         Este cambio, como otros muchos, se produce de un modo digamos natural. Pero hay otros que están determinados por unas fuerzas, unas alteraciones, de evolución no ortodoxa. Algo así como unos escirros, ateromas o tuberosidades, benignos o malignos, o dicho de distinta manera de formación no natural o atípica. Y como sería completamente imposible hacer una relación, ni siquiera pequeña de algún caso de cambio notorio en la forma de hablar, citaré algún ejemplo.&lt;br /&gt;Veamos. A finales del siglo XIX los presos argentinos, para que los carceleros no les entendiesen crean el lunfardo, una germanía, una especie de jerga que pasa pronto a los prostíbulos, y que, con el paso del tiempo, es utilizado en numerosas letras de tangos, e incluso se extiende a Chile o a Paraguay. En lunfardo las antenas son las orejas, mango es el dinero, y a los gallegos se le decía yoyega, y luego, por metonimia, se traslada este nombre a todo aquello que sea español.&lt;br /&gt;En esta Mancha nuestra, y a mediados del pasado siglo, se extiende entre los dueños y dependientes de comercio la costumbre de expresarse invirtiendo las sílabas de las palabras para hablar entre ellos sin que los  clientes se enterasen  de lo que decían. Así nobue era bueno, cochi era chico, lecocha chaleco y tozapa zapato, y de esta trastocada, pero ingeniosa, forma mantenían conversaciones enteras. Cabe añadir que, curiosamente, esta vez somos nosotros los que exportamos, y hacia 1980 la juventud francesa se apropia de este hábito y crean el verlán, argot en clave que utilizan bastante en aquél país. Así, y en esa jerga, hablan de meuf por femme/mujer,  de chebou  por bouche/la boca, o de ouf por fou/chalado.&lt;br /&gt;Sin embargo, y también por Tomillares y sus aledaños, se utilizaban frases que incluían vocablos con un significado totalmente distinto al real. Los que tengan mi edad, y aún algunos más jóvenes, han oído mil veces aquello de: Se agarró a hablar, en lugar de comenzó a hablar. Algo todavía más raro: Has estado comiendo y te has llenado la camisa, debiendo haber dicho te has manchado la camisa. Le metió un tortazo, en vez de le propinó. O eso de: No te siento, así que habla más fuerte, empleando sentir en vez de oír. Esto último es correcto hasta cierto punto, estando la “anomalía” en que sólo se emplea el verbo sentir para el oído, pero nunca para el tacto o el olfato, por ejemplo Debo decir con relación a los tres anteriores, que por más que he indagado, nunca supe de dónde nacieron estas rarezas en el cambio de algunos modismos.&lt;br /&gt;Y finalmente apuntaré el que me parece un auténtico cáncer terminal del lenguaje. Hace años, y debido al analfabetismo existente, era común escuchar tamién por también, toavía en lugar de todavía, y una ingestión perenne de la d en los participios. Ya saben: acostao, comío, etc. Hoy, afortunadamente, esto ya se da menos, o apenas si se da, pero un gran mal, con aviesas intenciones, acecha  peligrosamente a la pureza y corrección de los idiomas. Me estoy refiriendo en concreto al destrozo que se está llevando a cabo con la desastrosa redacción de los mensajes que se envían a través de los teléfonos móviles. Una debacle.&lt;br /&gt;Pero esto es una amenaza tan maligna y de tal magnitud, que merece la pena un escrito aparte y en exclusiva. Ya hablaremos de ello otro día.&lt;br /&gt;                                                                  Julio 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 31 de julio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2391847989190983338?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2391847989190983338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2391847989190983338' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2391847989190983338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2391847989190983338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/07/formas-de-hablar.html' title='Formas de hablar'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6415534504989776000</id><published>2009-07-16T07:43:00.000-07:00</published><updated>2009-07-16T07:44:35.575-07:00</updated><title type='text'>La soledad no existe</title><content type='html'>La soledad no existe&lt;br /&gt;                                                                           Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;“A mis soledades voy, de mis soledades vengo,…” .- Lope de Vega&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         A lo largo de la historia, el hombre ha ido descubriendo cantidad de sustancias, artilugios, ideas o situaciones que le han cambiado su vida, para bien las más de las veces y para su mal otras. Ha ido encontrando, ya digo, cosas cuya existencia desconocían sus antepasados y que han condicionado de manera importante su vida y la de sus sucesores. Sería prolijo, y desde luego absurdo, hacer aquí una lista de esos hallazgos, aunque fuese exigua.&lt;br /&gt;Sin embargo, no es tan común encontrar cosas (sustancias, artilugios, ideas o situaciones) que no existan. Por dos motivos. Uno, porque no se puede ver ni definir lo que no está ni se conoce. Otro, porque puede ser que hoy se ignore su entidad, pero es muy posible que mañana ese algo haya aparecido y sea muy común. Pero sí que hay cosas sobre las que se puede asegurar que no se hallan ni en este mundo en que vivimos, ni en el que vivirán quienes nos sucedan. Y no es que yo en mi limitada asofia las desconozca. No. Es que tengo la completa seguridad de que no existen. Al menos, una: la soledad. Y a tratar de explicarlo es a lo que voy a referirme.&lt;br /&gt;Aunque sabido, empezaré por decir que la soledad es, en lo físico, una carencia de compañía ya sea esta voluntaria o involuntaria. Pero dejaremos a un lado esta perspectiva corporal, para tratar de verla únicamente como un sentimiento de nuestro espíritu. Como una sensación que alguien percibe en su alma, merecida o inmerecidamente. Así, en un determinado momento, uno se siente feliz, enamorado, triste, contrito, exultante, o solo.&lt;br /&gt;Hasta aquí todo sería normal. Pero hay que fijarse en que para que se dé un determinado talante, o cierto estado de ánimo, se han de producir unas determinadas condiciones. Unos ejemplos sencillos y aclaratorios. Si tu hijo aprobó sus exámenes, eres feliz. Si te miraron aquellos ojos y de aquella forma, te enamoraste. Si falleció tu hermano, la tristeza está contigo. Si erraste en algo, te hallarás abatido. Si conseguiste ese puesto de trabajo que tanto ansiabas, mostrarás tu exultación. Pero nunca, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, te hallarás solo, aunque creas que lo estás.&lt;br /&gt; Y para demostrar la irrealidad del aislamiento hablemos de su antónima la compañía. Queda dicho que el estar solo es una ausencia de compaña, pero no se ha especificado ni de cómo, ni de qué tipo de compañía, ni tampoco de si la ausencia es total o parcial. Es obvio que el hombre se ve siempre rodeado de seres. Queridos unos, como la familia, los amigos, los vecinos, las montañas, los árboles, los ríos o el mar. Admisibles algunos, como la mayoría del resto de los vivientes, las casas, los puentes, las señales de tráfico, los museos o los cardos. E intolerables otros, como los profesionales del terror, los especuladores leoninos, los racistas, o las lenguas viperinas. Pero siempre hay alguien junto a nosotros.&lt;br /&gt;Alguno se opondrá a esta teoría y me dirá que no es así. Que hay ocasiones en las que el hombre sí que está solo, y me hablará del pastor en el campo, del preso en su celda o del farero en su faro. E incluso alguien vendrá a recordar a quien, sin estarlo, se siente sin tener a nadie a su lado, no porque no la haya, sino porque es su espíritu el que se encuentra aislado de todo y de todos. Y me citará esa paradoja de la extraña soledad en la que se encuentran algunos en muchas ciudades, en medio de la multitud, pero desvinculados de ella y aherrojados por una lacerante incomunicación. Ernesto Sábato describe esto a la perfección diciendo que son aquellos que deambulan sin que nadie los llame por su nombre, sin saber de qué historia son parte o hacia dónde se dirigen.&lt;br /&gt;Mas podemos estar tranquilos porque sabemos que hay una panacea que hace que no estemos nunca sin algún acompañamiento. Cuando veamos, o creamos ver, que todo o todos ya no están a nuestra vera, eso no debe suponer para nosotros tristeza, miedo o desamparo. Por el contrario será la ocasión para ir a reunirnos con nuestra alma y ello será el bálsamo, el específico, que cure nuestro padecimiento puesto que ha de satisfacer nuestras inquietudes y nuestros anhelos. Acudiremos al encuentro con nosotros mismos, y, entonces, nuestro corazón y nuestra mente nos cobijarán y nos darán consuelo con los recuerdos, con la melancolía, y ¿por qué no?, incluso con la compunción y con la pesadumbre. “..porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos” dice Lope.&lt;br /&gt; No, el hombre no está solo nunca, ni aún después de la muerte. Porque incluso en la quietud de los camposantos, en esas nublosas tardes otoñales, los cuerpos tendrán junto a ellos a sus vecinos sepulcrales, y con muchos de ellos mantendrán sosegadas e inacabables charlas. Por su parte, las almas harán nuevas y etéreas amistades, y vagarán con ellas por el espacio, como si fuesen una bandada de pájaros invisibles, sobrevolando lugares vividos o soñados.&lt;br /&gt;Tengo muy, muy, claro que la soledad no existe, y que sólo está solo quien quiere estar solo. Y así, como el aislamiento total no puede darse, la descripción que podríamos ofrecer de la soledad no sería sino la de un sucedáneo de la misma. Muchos han querido definirla, pero jamás lo consiguieron. Sí que escribieron acerca de ella cantidad de frases, bonitas unas, sugeridoras otras, consoladoras las más. Yo, como ustedes, he leído bastantes, pero la que más me ha gustado es aquella que dice: la soledad es la mejor compañera cuando no está la persona a quien se ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Julio 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 17 de julio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6415534504989776000?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6415534504989776000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6415534504989776000' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6415534504989776000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6415534504989776000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/07/la-soledad-no-existe.html' title='La soledad no existe'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-2139885011188334908</id><published>2009-07-04T01:21:00.001-07:00</published><updated>2009-07-04T01:21:37.525-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Siempre&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”.- M.Luther King&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Los que ya vamos siendo viejos nos solemos quejar  frecuentemente de la vida actual. De sus prisas y arrebatos, de sus penas y penurias. Como también es usual que rememoremos con agrado costumbres y modos antañones. Bien pudiera ser que hagamos esto último, no porque antes nos fuese mejor que ahora, sino porque en aquellas épocas éramos jóvenes, no teníamos achaques ni alifafes y nos sobraban fuerzas y ánimos para intentarlo todo y luchar contra todo. Y así, gustamos de derramar con despacio y en el viento nuestros sinsabores, sabiendo que él, viajero impenitente, los llevará a aquél lugar donde nadie los atiende.&lt;br /&gt;         De cualquier manera, hemos de reconocer que son bastantes las situaciones de diversos tipos que hoy en día nos proporcionan comodidades y satisfacciones, haciéndonos pasar ratos, si no enteramente agradables, sí exentos de desacomodos y carencias, agradeciendo que estos quedaran anclados en el pasado. Efectivamente, las condiciones en las que se desarrolla la vida humana en estos principios del siglo XXI han cambiado ostensiblemente para bien, aunque a fuer de ser sinceros pudiéramos decir que también lo han hecho para mal. Y a ello vamos.&lt;br /&gt;Es palmario ese bienestar aludido, producido por una serie enorme de posibilidades de llevar a cabo en la actualidad actos que ni se concebían en otro tiempo o que, a lo sumo, se sabía que podrían realizar otras gentes, digamos más afortunadas. Para quienes aún no han cumplido los sesenta es inimaginable que los que sí lo hemos hecho, y que somos más del veinte por ciento de la población, hayamos vivido situaciones como las que describo a continuación. ¿Se pueden creer que el 90 % de los niños de los años cuarenta del pasado siglo no sabía lo que era merendar, o que en las mayoría de las casas había temporadas en la que sólo se comían gachas (llegaron a darse casos de latirismo) y se carecía de luz eléctrica o agua potable, o su presencia era escasa y su suministro irregular en extremo? &lt;br /&gt;Hoy en día han mejorado sin duda las condiciones y circunstancias laborales, sociales, sanitarias, etc., tanto para los que vivimos, más o menos, en el ámbito rural, como para los que lo hacen en la ciudad. Y pese a que existen rimeros de problemas de mucha enjundia o de poca envergadura, vemos que ha habido un alargamiento de la vida y que la mayoría tiene comida y trabajo normalmente. Y se viaja más, y se tiene más cultura, y se pasa menos frío, y ya no son mortales muchas enfermedades. Es obvio que hemos progresado, pero también es palmario que seguimos padeciendo muchos males. Unos porque no hemos sabido hallarles solución y otros porque los acabamos de crear nosotros mismos.&lt;br /&gt;Así pues, para qué les voy a hablar de guerras, fanatismo, violencias, cayucos, pederastia, estrés, cohechos, lucros, prevaricaciones y otro sinfín de plagas y calamidades que nos amenazan peligrosamente con hacer de nuestras vidas un vía crucis, al parecer, insoportable. Todos lo sabemos porque todos lo estamos viviendo. Y todos estamos atemorizados, sabedores de que tanto desatino no nos puede llevar a buen fin. Lo que no sé, es si todos nos estamos percatando de que estas conductas aberrantes pueden atormentarnos, traernos desasosiego, pero que nunca deben abellacarnos. No, nunca. Debemos estar muy por encima de ello.&lt;br /&gt;Y no digo esto pensando en aquello de que si un problema no tiene solución no debe preocuparte, y si tiene solución, no debe preocuparte. No. Lo hago porque es posible que la importancia de la dificultad que nos ocupa depende en gran parte de cómo afecta a nuestros gustos e intereses. A veces, y para algunos, porque los días se asemejan demasiados unos a otros. A veces, y para otros, porque se nos avienen reveses o erizamientos, que no queremos aceptar. El estoico Epicteto, más moralista que filósofo, nos dejó dicho que no son los diarios acontecimientos los que nos hacen sentir mal, sino la formar de pensar y actuar que tenemos ante ellos Pero debemos pensar que las cosas no son, y no tienen por qué acaecer siempre como a nosotros nos agradaría. Y que tienen que ocurrir unas veces para nuestro bien y otras para nuestro mal. Y que lo que agrada o beneficia a uno, puede hacer lo opuesto con el otro. ¿Recuerdan aquella vieja historia de que la lluvia contentaba a un hombre e irritaba a la vez a su hermano? Era natural que así fuese, ya que este era tejero y aquél hortelano.&lt;br /&gt;Pero es más. Aunque las adversidades que vemos allegarse sean descomunales, incluso trascendentes, siempre habrá panaceas, triacas y cauterios que puedan curarnos o, al menos, aliviarnos de ellas y devolvernos la tranquilidad. Miren qué sencillo es. Ayer mismo, me llegó un mensaje que decía que los días son siempre buenos días. ¡Qué gran verdad, y qué poco aprovechada! Pese a que las circunstancias sean tenebrosas, a que la realidad se nos muestre cruel, hemos de tener siempre presente que la felicidad no es inasible como, a veces, pensamos. Si acaso un tanto dificultosa de alcanzar. Incluso aunque supiésemos que está próximo nuestro final, tanto que cada amanecer pueda tener un gusto a despedida y cada ocaso nos deje el sabor del adiós. ¿Qué puede importarnos la muerte, si tras ella está la nada o, tal vez la clemencia?&lt;br /&gt;Debemos concienciarnos hasta la saciedad de que cada nueva jornada que vivimos, le lever de l’aurore, es una promesa de felicidad que se realiza y no una intimidación que nos aflige, pues aunque haya algún mal que nos acore y este fuese de gran enjundia y mala catadura, demostrado está con creces que hay bálsamos, cayancos y jaropes que ocluyen la pena y el desánimo, dando paso, dejando discurrir y poniendo a nuestro alcance la dicha y el sosiego. Para eso están siempre, precisamente para eso y no para otro fin, el ciprés de Silos, ver apuntar las claras del día, el saludo de un vecino, la poesía de Tagore, el balbucear de un niño, o una sutil mirada tras la reja….&lt;br /&gt;                                                                  Julio 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 4 de julio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-2139885011188334908?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/2139885011188334908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=2139885011188334908' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2139885011188334908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/2139885011188334908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/07/siempre-ramon-serrano-g.html' title=''/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-7464559116646236973</id><published>2009-06-18T22:18:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T22:20:08.554-07:00</updated><title type='text'>La charla</title><content type='html'>La charla&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi vida es un erial; flor que toco, se deshoja; por mi camino fatal….”  G.A.Becquer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Inconscientemente, como queriendo descargar en alguien las causas de problemas exclusivamente míos, hubo un día en el que me puse a hablarle a mi corazón, y le dije: -¿Por qué te aceleras tanto? ¿Por qué corres siempre de ese modo? ¿Por qué te afanas constantemente en querer adelantar al tiempo?&lt;br /&gt;         Y mi corazón se rió de mí, o mejor dicho, se limitó a mostrarme cómo su actuación no era capitosa, sino que se hallaba impelida a ella por los mandatos de alguien que le forzaba a un zangoloteo vertiginoso.&lt;br /&gt;-Mira, me contestó. Yo apenas si puedo mantener este ritmo que me impones y que incluso me es lesivo, pero sabes muy bien que es el cerebro quien dirige el comportamiento de los hombres, y el tuyo se halla ahora mismo, y demasiadas veces, como un volcán en erupción.&lt;br /&gt;- No sé si creerte, le apunté.&lt;br /&gt;- Pues harías bien en hacerlo, porque es de ese modo. (Era mi mente la que en ese momento había intervenido en nuestra charla). Así estoy, continuó, como te acaba de decir el corazón, y aunque a ti no te lo parezca. Con tu forma de ser y tu comportamiento, en muchas ocasiones al igual que ahora, haces que ninguno de los dos, ni él ni yo, podamos obrar como debiéramos. Esa impaciencia tuya, esa ansiedad, nos obliga al corazón y a mí a tener un funcionamiento anómalo, que además de perjudicarte de muchas maneras, impide a la felicidad instalarse en tus adentros. Razona, limítate a pensar y deja a un lado los sentimientos que puedan afligirte.&lt;br /&gt;         -Atiende, prosiguió hablándome el caletre. Acude a tu memoria que te funciona bien y ella te recordará a León Felipe, cuyas sabias palabras dicen que no es lo que importa el llegar sólo y pronto, sino hacerlo con todos y a su tiempo. O te llevará a tu admirado Antonio Machado quien, magistral como siempre, aconsejaba: Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas.&lt;br /&gt;-Observo que todo el día andas con prisas y premuras, continuó. ¿Qué esperas encontrar al final de tu jornada? Sé que no buscas el éxito, ni el oro, ni tan siquiera el reconocimiento ajeno, pues tu fama y tu hacienda son cortas, aunque más buenas que malas desde luego, pero ya las tienes ganadas. También sabes, o deberías saber, que las cosas han de suceder en su momento y nunca antes, por mucho que nuestro deseo sea infinito y nuestra presura intensa. Por lo demás, no busques aquello que no merece la pena ser hallado. En estos momentos, lo más importante sería encontrarte a ti mismo, y eso ha de hacerse al igual que la fruta, dejando que madure lentamente para poder saborear bien su dulzura.&lt;br /&gt;-Debes reconocer entonces que, en realidad, no tienes prisa para nada, o al menos, para nada que sea verdaderamente importante Además, si te obsesionas con estar pronto, perderás todos los encantos que te ofrece el camino y que a veces son tan beneficiosos y agradables, o más, que el final. Te diré lo que el alazán a la ardilla: Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, quiero amiga que me diga ¿son de alguna utilidad? Por otra parte, y como te conozco muy bien, pues formo parte de ti, sé que la necedad no figura entre la lista de tus defectos y es notorio que el hombre sabio sabe distinguir muy bien a sus adversarios. Y tú deberías saber ya que no eres necio, que esa premura, que la constante urgencia que tienes, son enemigas tuyas, y no nimias.&lt;br /&gt;En ese momento vi que mi corazón asentía a todo cuanto mi magín estaba exponiendo, y pese a ello dije a mi cerebro con cierta brusquedad:&lt;br /&gt;- Calla. Sé demasiado bien que es absolutamente cierto todo cuanto me estás diciendo, como sé que lo haces para que no soporte el sufrimiento que me acompaña de contino. Tú conoces mejor que nadie mis sentimientos y convendrás conmigo en que algunos son muy difíciles de sobrellevar. Es por eso por lo que, buscando alguna panacea para mis tribulaciones, le pido a mi amigo el tiempo no ya que corra, sino que vuele, y que en su vertiginosa huida arrastre la pena que me está hiriendo. No lo consigo, bien es verdad, y eso hace que mi existir sea un erial cuyo tránsito, podéis creerme, no es nada satisfactorio.&lt;br /&gt;Noté entonces que mis propias palabras me iban apaciguando y comencé a rebinar que las que me había dicho mi cacumen, y que estaban siendo corroboradas en silencio por mi corazón, eran doctas y dignas de ser seguidas. Que mi forma de vida no era la adecuada y debería cambiarla.        Por ello, quedamente, le dije a mis dos interlocutores:&lt;br /&gt;-                                    - Gracias, amigos, por vuestras advertencias y admoniciones. Sé que lleváis razón y por ello trataré de acatar y poner en práctica lo que me acabáis de comentar, aunque para ello tenga que llevar a cabo el mayor de los esfuerzos. Pero ahora, si os lo parece, abandonemos esta charla. Trataré de descansar un rato con los ojos cerrados, a ver si el silencio o el sueño me indican cuál es el camino a seguir para poder sosegar un tanto o un mucho, mi impaciencia. Luego, ¡ojalá sea pronto!, os volveré a convocar para seguir hablando de estas u otras cosas.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                              Junio 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 19 de junio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-7464559116646236973?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/7464559116646236973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=7464559116646236973' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7464559116646236973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/7464559116646236973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/06/la-charla.html' title='La charla'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-6704022052372379356</id><published>2009-06-05T01:15:00.001-07:00</published><updated>2009-06-05T01:15:30.099-07:00</updated><title type='text'>La culpa</title><content type='html'>La culpa&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A quienes nos gusta escribir, nos agrada también, sobremanera, trabajar con las palabras. Mirarlas, estudiarlas, leerlas, releerlas, sobarlas, resobarlas, encontrando en ello una satisfacción y un entretenimiento poco habituales. Está claro que no todas dan de sí lo mismo, puesto que las hay, digamos que con poca significación, mientras que otras son una mina de donde se pueden obtener enormes beneficios en cuanto al desarrollo de ideas o expresiones. Cabe añadir que, en cualquier caso, todas son de gran utilidad e  importancia.&lt;br /&gt;Y a una de esas voces que son generosas en alto grado es a la que me voy a referir hoy. Concretamente a culpa. Siguiendo mi costumbre, indicaré que de ella dice el D.R.A.E. que es lo que con respecto al autor de un delito o falta, la circunstancia de haberlo cometido le estigmatiza moralmente y le hace responsable de ello ante la justicia, ante los demás o ante su conciencia. También puede ser, con referencia a un suceso o acción, la causa de ello. Veamos ahora algunos casos en los que la culpa aparece en el sentimiento humano.&lt;br /&gt;Digamos, primera y someramente, que la filosofía actual trata de explicar lo conveniente que es conseguir que los niños, tras llevar a cabo una acción incorrecta, tengan como suficiente reconvención el sentimiento de culpabilidad. Desaparecido el castigo físico, se intenta inculcar en el autor de la falta el desagradable concepto emocional que conlleva la palabra que hoy nos ocupa.&lt;br /&gt;Pero quiero referirme mejor a la actitud del hombre ante la culpa y, cómo no, ante el culpable. Decir, en primer lugar, que sobre esto, como sobre casi todo, la opinión popular ha cambiado enormemente. Muy antiguo es aquello de odia el delito y compadece al delincuente. Hoy ya no se observan como faltas las que antes sí que lo eran, y si se hace, se hace con excesiva tolerancia el latrocinio, el nepotismo, la promiscuidad, el cohecho y tantas otras tropelías en las que usted y yo estamos pensando. A lo sumo se habla de ello un par de días y luego, como si tal cosa no hubiese ocurrido, el transgresor se pasea tranquilamente por la calle. Y tampoco es que a la gente se le haya olvidado, no. Sencillamente, pasamos de ello.&lt;br /&gt;Por otra parte, la historia nos dice que buscar al culpable o buscar a “un” culpable ha sido tarea de algunos y desacierto de muchos. Porque la misión de estos no era, ni es, indagar como hace la justicia para descubrir al autor de la fechoría, sino encontrar un o unos nocentes que sirvan de chivo expiatorio atribuyéndole/s los desmanes propios. Así Roma no fue incendiada por Nerón, sino por los cristianos. En 1492 se pone como parapeto a La Inquisición para expulsar de España a los judíos y así no pagarles lo que se les debía y, además, quedarse con sus posesiones. Del Holocausto nazi, hablaré después. Pero es que se llega a la osadía de culpar a alguien hasta de lo inevitable, hasta el punto de que en Italia se dice: piove,  porco goberno.&lt;br /&gt;Está también el pensamiento que cada uno tiene de lo que es punible. Raskolnikov, el personaje central de Crimen y castigo, no se siente en absoluto culpable de la muerte de una vieja prestamista al considerarse un ser superior autorizado a hacer cualquier cosa, incluso el asesinato, con tal de favorecer el bienestar general de los individuos. Recordemos cómo Heydrich, Goebbels, Himmler, y tantos miembros del III Reich, no sentían el menor remordimiento en asesinar, y si hubiesen podido habrían exterminado a gitanos, polacos étnicos, discapacitados, judíos, homosexuales y otros, sencillamente porque no los consideraban seres humanos. Eliminarlos era limpiar el mundo de “animales” nocivos. Por otra parte, muchos, a los que no puedo ni debo nombrar, pero que usted y yo sabemos quienes son hoy o lo fueron ayer, el robar descaradamente hasta obtener un enriquecimiento desorbitado, o si prefieren un eufemismo, el desviar hacia su propia buchaca dineros y bienes que no les corresponden, por el desarrollo indebido de las funciones que les han sido encomendadas, no es para nada ilegal, sino simplemente mamandurrias, prebendas, sinecuras y chanfainas que lleva inherentes el desarrollo de su cargo.&lt;br /&gt;         Cabe llamar la atención, por último, sobre dos acciones de los seres humanos ante este tema. Una es la de afirmar siempre que fueron otros los causantes del mal. O sea que no nos autoculpamos nunca, y si lo hacemos, es paradójicamente para alabarnos. Cuántas veces tenemos oído aquello de: “No, si la culpa de esto la tengo yo por ser bueno”. La otra es destinar todos los esfuerzos en buscar al culpable para su condena, sin tratar de indagar qué razones le llevaron a cometer su falta, y no comprender tampoco que sería mucho más beneficioso investigar qué causas motivaron el desatino, para de ese modo poder evitar otros similares en el futuro.&lt;br /&gt;         Y quisiera dejar bien claro, que si las más de las veces se obra de ese modo, desde luego no es por mi culpa. &lt;br /&gt;                                                                           Junio de 2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 5 de junio de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-6704022052372379356?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/6704022052372379356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=6704022052372379356' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6704022052372379356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/6704022052372379356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/06/la-culpa.html' title='La culpa'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-5021429610662643582</id><published>2009-05-21T21:33:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T21:34:32.226-07:00</updated><title type='text'>¿Quién sabe...</title><content type='html'>¿Quién sabe…&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre es un animal. Sí, pero de costumbres, me dirá alguien enseguida, y también, que unos más y otros menos. De acuerdo, de acuerdo. Pero por eso, es cierto que debido a esas faltas esporádicas de racionalidad, cuando se nos trastoca el ejercicio de esas costumbres, también unos más y otros menos, hacemos cosas bastante raras. Mírese si no cada cual sus adentros y verá como algunas veces, muchas veces, se ha sorprendido a sí mismo, por ejemplo, elevando imprecaciones al averno porque estaba cerrado el kiosco donde tiene la costumbre de comprar la prensa a diario. En ese, o en cualquier otro nimio quebranto de nuestra rutina. Y una de esas anomalías es la que ha dado pie a este escrito.&lt;br /&gt;Quienes habitualmente dormimos bien, las pasamos moradas si una noche, sin saber por qué, el insomnio se nos cuela en la cama y se acurruca en nuestra mente como fastidioso compañero. Antes, cuando me ocurría aquesto, y como lo de contar carneros no me dio nunca resultado, tras dar más de mil vueltas, solía agarrarme unos enfados monumentales y llegaba hasta a jurar en avéstico. Sin embargo ahora (el tiempo lo cambia todo) casi me alegro cuando esto me sucede en rara vez, ya que a esas horas y en esas condiciones, suele mi corta mollera pensar en cosas de las que habitualmente no se ocupa. Por otra parte, considero que esta actividad es casi lógica pues, al cambiar la situación, el horario, o el estado de ánimo, se altera el modo de actuar ante ellos. Pensemos cuál sería nuestro comportamiento si tuviésemos que bajar una escalera de espaldas, comer sopa con tenedor o limpiarnos los dientes con la izquierda sin ser zurdos. Posiblemente muy sorprendente, ya que estaríamos obrando de manera distinta a como lo hacemos habitualmente,&lt;br /&gt;Y en esas raras vigilias a las que aludo, mi caletre puede adentrarse por los vericuetos más insospechados. Como no tengo cortapisas de tiempo, tema o extensión, me lanzo a la aventura de recorrer extraños caminos. En realidad, no tan extraños, ya que casi siempre, en esos episodios nocturnos, suelo enfocar mi personal coyuntura o la ajena, y si es esta, la de familiares, amigos, o acaso algún famoso. Y al adentrarme por cada una de esas veredas, me sumerjo de inmediato en los senderos del pasado, el presente y el futuro. Ya saben, en el pretérito, casi siempre una somera queja, un reconcomio. Aquello de: -Aquél día que fui y le dije, le debía hacer dicho esto y haber hecho esotro…- En lo actual, la duda omnipresente de qué actitud adoptar: -Creo que voy a esperar a que…Claro que si luego…-  Y en lo advenidero, una insolente certeza para prevenir cuál será la mejor ejecución de nuestros planes y un inconsciente desprecio o ignorancia hacia las vicisitudes y avatares que puedan alterar el desarrollo de nuestras empresas para bien o para mal. – Cuando llegue ese momento, ya verás como yo…&lt;br /&gt;         Hace tiempo, hubo noches en las que quise entretenerme escuchando la radio. Y encontré en ella lo normal: tertulias, noticias, música, llamadas de oyentes, etc. Pero no. Aquello era para mí una monotonía y llegué a la conclusión de que prefiero el silencio. La relajante ausencia de ruidos  que podemos disfrutar los que vivimos en sitios en los que todavía, a ciertas horas, el descanso no se ve alterado por molestos estruendos, algazaras y jollines. Sí, reconozco que me inclino a escuchar ese misterioso y sugerente silencio de la noche, y con él, saborear sones, murmullos, zalagardas, o ilusiones  llegadas de no se sabe dónde&lt;br /&gt;         Y es entonces cuando me pongo a elucubrar y a jugar al juego del  “Quién sabe”. Y para jugarlo, para disfrutar con él, pienso, aventuro, quimerizo, fantaseo o desvarío. Forjo actuaciones, tuerzo aventuras, trato de finalizar quimeras y me lanzo en busca de proezas que nunca llegaron ni llegarán a realizarse. Lo único malo de este entretenimiento es que siempre tiene un final agridulce, ya que algunas consecuencias no puedo siquiera llegar a imaginarlas. Pero les voy a enumerar algunas de estas entelequias, por si a alguno de ustedes, habiéndole sucedido lo que a mí, tuviese respuestas a preguntas que yo nunca he sabido contestar. Y es que digo yo:&lt;br /&gt;         -Quién sabe lo que hubiera ocurrido si Don Quijote hubiese limpiado este mundo de malandrines y follones. Si Schubert hubiese acabado la octava sinfonía. Si Romeo y Julieta hubiesen conseguido llevar la concordia a Montescos y Capuletos. Si la nariz de Cleopatra hubiera sido un centímetro más larga. O si un ruiseñor naciese mudo. Lo acaecido si César, pensando que la suerte no estaba echada, no hubiera cruzado el Rubicón. O si Neruda no hubiese podido escribir los versos más tristes aquella noche. Si Atila hubiese dejado que creciera la yerba tras el paso de su caballo. O adónde nos llevaría la impensable tragedia de que, en un indeseable año, pasásemos del invierno al estío sin que hubiese primavera.&lt;br /&gt;         - Y no para ahí la cosa, porque, a veces, además de esto, y para calmar mis sueños, sigo elucubrando con: ¿quién sabe si ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                           Mayo 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 22 de mayor de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-5021429610662643582?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/5021429610662643582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=5021429610662643582' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5021429610662643582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/5021429610662643582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/05/quien-sabe.html' title='¿Quién sabe...'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-8124405331581118565</id><published>2009-05-07T07:55:00.000-07:00</published><updated>2009-05-07T07:56:03.838-07:00</updated><title type='text'>La viña</title><content type='html'>La viña&lt;br /&gt;                                                        Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los viñeros de Tomillares, sacrificados marineros de tierra adentro, con mi respeto y admiración.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Aquellos que conocen bien La Mancha saben que sus llanuras tienen un cierto parecido con la mar cuando esta está en calma. “…Con noches de mar sin mar, todo costa y todo cielo, casi para navegar” que cantara Juan Torres. Tan es así, que puede que no sea por casualidad que el museo de la Marina española esté asentado en las entrañas de esta parda tierra. Desde luego, lo que sí es seguro, es que los amaneceres manchegos son tan serenos y  esplendorosos como los marítimos. Sobre todo en primavera.&lt;br /&gt;         Para deleitarnos con uno de ellos, y aunque las mañanitas de abril son muy dulces de dormir, y las de mayo, no tienen cabo, madrugamos y habíamos iniciado nuestra salida, tan sólo unos momentos después de que el pez de sombra hubiese abierto el camino del alba. Y nada más empezar nuestra andadura pudimos comprobar el mágico espectáculo a las afueras de Tomillares. Luego, cuando ya llevábamos caminadas un par de leguas, vimos con agrado que un labriego estaba realizando sus labores en una viña lindera con el camino y nos fuimos hacia él por ver si nos socorría con un trago de agua. Los días de mayo, ya se sabe son muy calurosos, “…cuando los trigos encañan y están los campos en flor…”, y además, era ya casi cercano el mediodía. Cuando llegamos a la vera del labrador, se incorporó este secándose el sudor con su pañuelo de hierbas.&lt;br /&gt;- Buenos días, le saludamos. Hoy ya aprieta bien el amigo de arriba.&lt;br /&gt;- Dímelo a mí, contestó el hombre. Con mis años, este trabajo y la calorina que está empezando a caer, a poco si puedo resollar. Pero lo voy a dejar pronto. ¿Qué se le ofrece a este hombre?&lt;br /&gt;- Pues que mi perro y yo vamos ya sedientos y le agradeceríamos que nos diese un poco de agua, si es que tiene.&lt;br /&gt;- Claro que tengo, y claro que os doy, ¡faltaría más! Esperar un poco. Y llegándose a una cepa cercana, sacó de debajo de su todavía escaso pampanaje una hermosa cuba de madera, con sus duelas, sus flejes, su asa de cadena y su pitorro para beber al chorro. Se la ofreció a Luis, este la alzó, bebió de ella y luego se echó agua en el cuenco de la mano y me dio a beber a mí como siempre hacía.&lt;br /&gt;- ¡Está fresca, y cómo se agradece!, dijo mi amigo. Y usted, ¿qué hace trabajando con este calor?&lt;br /&gt;- Y si no trabajo, ¿qué hago?, respondió el otro. Yo no sé, ni he sabido nunca hacer otra cosa más que eso, trajinar. Así que con esto me entretengo y al paso cuido y arreglo mi viña, que, después de mi familia, es lo que más quiero en este mundo. Y no es por lo que me dé, que algo me deja, eso sí, sino porque me costó mucho trabajo el hacerme de ella y procuro tenerla siempre como un jaspe. Además que luego por las tardes ya tengo tiempo de leer mis libros de historia, que eso también me gusta.&lt;br /&gt;- ¿Y en qué consiste esta faena que está haciendo?&lt;br /&gt;- Ya lo ves, escardillando. Claro que tú dirás ¿y eso qué es? Pues para que lo sepas, escardillar es quitar algunos de los demasiados tallos que echa la planta, podríamos decir los malos, y eso le da fuerza a la cepa porque así tiene que criar diez sarmientos en vez de quince, no alimenta a tantos y a los que cría los saca más apañaos. Además favorece luego la poda del próximo año, ya que la planta está, digamos, más despejada.&lt;br /&gt;- Hombre, yo no entiendo de viñas, pero esta ¿dará muchas uvas, no?&lt;br /&gt;- Da…, ni muchas ni pocas, pero las suficientes para que me sienta satisfecho. Yo no soy un boca seca de esos que siempre se están quejando de su cosecha. Es natural que el hombre busque rendimientos a su esfuerzo, pero la felicidad no se la dará el conseguir, sino la tranquilidad de conciencia de saber que ha actuado bien y sin reservas de ningún tipo.&lt;br /&gt;- Desde luego, siguió Luis, se la ve toda limpia y cuidada como pocas.&lt;br /&gt;- Pobre del hombre que no tenga su viña, su tienda, su taller o su despacho como los chorros del oro. El puesto de trabajo ya sea propio o del amo, dice mucho de aquél que lo desempeña, ya que demuestra bastante como es su persona, y, por ello,  debe ser de lo más sagrado para cada uno. Igual que los hijos, igual.&lt;br /&gt;- ¿Que los hijos?, preguntó mi amigo un tanto extrañado.&lt;br /&gt;- Sí, sí, que los hijos, continuó el otro. Mira te los voy a ir comparando con la viña. Cuando los consigues, que no todos tienen esa suerte, has de velar cuidadosamente día tras día, y a todas horas, para que nada moleste o perturbe su crecimiento. A unos les das medicinas y a otros abonos e insecticidas para librarlos de enfermedades y plagas. Desde pequeños tienes que ir encaminándolos para que aprendan a ser productivos y al irse haciendo grandes, hay que estar muy atentos para que no se tuerzan. Después, si lo logras, no veas cómo te sientes de orgulloso. Vas a la plaza, te juntas con los amigos y en el corro no hay nadie más orondo que tú. Luego hay a quienes les gusta hablar y presumir de ello y quienes no, pero a unos y a otros se les ve esponjaos y a gusto, tanto si llevan la procesión por dentro como si la sacan a la calle.&lt;br /&gt;- Pero usted sabe que hay hijos buenos y malos.&lt;br /&gt;- No, contestó con rapidez el hombre. Hijos, los hay buenos y menos buenos, porque los malos no existen. Pero a todos se les quiere por igual, porque a todos has dedicado por igual tus esfuerzos y en todos has puesto por igual tus ilusiones. Si el fin conseguido no es el mismo en cada uno de ellos, a ti te da lo mismo. ¡Hombre! si todo sale bien, pues mejor, pero lo que de veras te compensa es la tranquilidad de saber que no ahorraste nada, absolutamente nada, para que el cuajar de todos fuese parejo.&lt;br /&gt;-Y a este respecto te voy a decir otra cosa más, que seguro no conoces. La viña que tenemos delante, como ves, está en desnivel y eso hace que no produzca por igual. Estas laderas son mejores que el calar, que es aquello alto de la loma, y eso es lo más calizo. Y también son más buenas que eso de ahí abajo, el someral, o sea, la parte del barranco, y que además está un poco fastidiadilla porque el año pasado se heló. Sin embargo, ¿tú ves que unas cepas estén mejor arregladas que otras?, o  ¿piensas acaso que yo estoy más satisfecho con algunas en especial basándome en su rendimiento?  No. Desde luego que no, que a estas cepas que tenemos delante, “hijas” de mi alma, las quiero a todas por igual, lo mismo que quiero por igual a todos mis hijos, y tanto me da que uno llegue a conde y otro sea porquero.&lt;br /&gt;- ¿Le da lo mismo que uno triunfe y otro no?&lt;br /&gt;- Lo que no me daría lo mismo es que uno, el que sea, me hubiera salido granuja, u holgazán, o borracho. Si me hubiera dado el humo de que alguno hubiese querido tirar por mal camino, ya habría tratado por todos los medios de cambiarlo, lo mismo que repongo una cepa si está loca o aceda. Pero si cada uno de ellos ha dado de sí, honradamente, todo lo que llevaba dentro, o al menos la mayor parte de ello, y los míos lo han hecho así afortunadamente, yo estoy muy ufano de ellos. Lo mismo que me ves muy campante de que este majuelo se vea tan hermoso. Y si luego hay más o menos uvas, pues más o menos cuartos que me dan en la Cooperativa. Pero al fin y al cabo eso ¡qué más me da! Yo, al año que viene, voy a procurar tenerla igual de apañá.&lt;br /&gt;- Bueno, estamos muy a gusto con usted, pero nosotros ya nos vamos. Sin embargo, antes de irnos, mire usted lo que le digo, buen hombre. He andado por muchos sitios y he conocido a gentes de muchas clases y condición, pero he visto pocas personas con sentimientos tan nobles, tan arraigados como los suyos y con esa forma de pensar tan sensata y generosa. Que viva usted muchos años así, sirviendo de ejemplo a los que le rodean, y hasta otro día.&lt;br /&gt;- Gracias, amigo, por tus palabras. Pero has de saber que como yo estamos muchos. Más de los que crees. Que tengáis buen camino tú y la compaña. Y beber otro trago, que os va a venir bien.&lt;br /&gt;Y satisfechos en extremo por lo oído al viñero, Luis y yo bebimos de nuevo y echamos a andar en busca de un montecillo que se aciguataba a lo lejos, para, debajo de alguna carrasca, sentarnos a tomar un bocado y echarnos una siesta, hasta que refrescase un algo la tarde  “mayera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                  Mayo de  2009&lt;br /&gt;Publicado en “El Periódico” de Tomelloso el 8 de mayo de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5803808707876922754-8124405331581118565?l=revalamo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://revalamo.blogspot.com/feeds/8124405331581118565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5803808707876922754&amp;postID=8124405331581118565' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8124405331581118565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5803808707876922754/posts/default/8124405331581118565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://revalamo.blogspot.com/2009/05/la-vina.html' title='La viña'/><author><name>Ramón Serrano</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03157117524446343629</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_ImsTNlDLIwY/R4yqYIhvaEI/AAAAAAAAAAU/XndpUylO-TQ/S220/RamonSerrano.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5803808707876922754.post-649430363898311123</id><published>2009-04-23T21:30:00.000-07:00</published><updated>2009-04-23T21:31:22.464-07:00</updated><title type='text'>Consejos II</title><content type='html'>Consejos (II)&lt;br /&gt;                                                                  Ramón Serrano G.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando las canas de un viejo/ dan a la gente un consejo/ la gente respetuosa/ lo atiende siempre, a no ser/ que aconsejen otra cosa/ los ojos de una mujer”.- J. Mª.  Pemán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Hace poco tiempo, en mi escrito titulado “La homilía” hablaba entre otras cosas de los mensajes, podríamos llamarles consejos, que yo quería transmitir a través de mis artículos. Y desde entonces, varias personas han vuelto a tener la amabilidad de comunicarme algún comentario al respecto de esas recomendaciones, algunas, es verdad, en cierto 
